Las Bruxas, una fiesta de interés cultural

La necesidad de proteger y ayudar a un evento ancestral, curioso y simbólico

Una fiesta original, ancestral, distinta, atractiva para la gente, a la vez que divertida. Así es la Quema de las Bruxas. La verbena en la que se reparten escobazos a diestro y siniestro sin distinción de estatus o posición. Se celebra en Barru (Llanes) todos los veranos el sábado siguiente a San Roque, en la villa, y víspera de San Roque, en Barru. Es conocida popularmente y tiene todos los ingredientes mencionados. Solo le falta ayuda e interés oficial.

Si el pueblo tiene un padrón de un centenar de habitantes, a la Quema de las Bruxas acuden muchos centenares, unos a contemplar la fiesta y otros a participar activamente. Sobre todo la gente joven y los niños. Quizá por ello perdura año tras año a pesar del decaimiento de muchos festejos «de prau». Tiene tintes de carnaval de verano, escaramuza nocturna, simulación de batalla rural, de aquelarre y rito mitológico.

De origen no acreditado, el festejo consiste en el encendido de una hoguera mientras unas «bruxas» se concentran a su alrededor. Se pronuncia un conjuro y en la oscuridad de la noche esas bruxas se lanzan a dar escobazos a los asistentes. Se han señalado algunas teorías sobre su naturaleza y procedencia, su posible origen, pero las dudas sobre su fundamento no le han importado mucho a la gente que asiste cada año a celebrarla. Lo más probable es que surgiese de un singular aquelarre celebrado en tiempos que se fue conmemorando luego año tras año.

Lo importante ahora es que es una fiesta diferente a las demás, que cada año atrae a más gente y que merece la pena protegerla, por curiosa, por antigua, por simbólica. Razones por las que creo que merece que se la promocione y ayude -social y económicamente- desde el Principado, se la considere de interés cultural, de interés turístico, de interés público.

Publicado el lunes 2 de abril de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/04/02/bruxas-fiesta-interes-cultural/2262614.html

Barru y sus circunstancias

En su defensa frente a las incorrecciones que recortan su historia y sus límites

La parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Barro pertenece al municipio de Llanes y es una de las 934 en las que está dividida la provincia eclesiástica y archidiócesis de Oviedo. Abarca las poblaciones de Barro (Barru), Niembro (Niembru) y Balmori (Valmori); se encuentra en el arciprestazgo de Llanes, vicaría de Gijón-Oriente. Con unas 475 viviendas, tiene una población aproximada de 470 habitantes, de los cuales una quinta parte residen en el lugar de Barru, con unas treinta residencias habitadas todo el año y algo más de 150 habitadas temporalmente. Hasta aquí las estadísticas.

Sin embargo, leo frecuentemente que se denomina a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Dolores de Barro como la iglesia de Niembro, a la necrópolis adjunta a ella como el cementerio de Niembro, a la ría que forma el Calabres al recorrer este término parroquial como la ensenada de Niembro, al camping de Troenzo y la playa de ese nombre como pertenecientes a la parroquia de Celorio, y hasta la linde del barrio de El Acebo, perteneciente a Balmori, pero con algún edificio con habitaciones en Barro. Es decir, por el camino que llevan algunas informaciones, casi nada pertenece a Barro, solo un grupito de casas sin importancia que a veces aparece en los medios de comunicación por el caso de un hotel ordenado derribar por una considerada polémica sentencia judicial.

¡Pobres barrucanos! Poco a poco se van quedando sin patrimonio, sin paisaje, sin barrios… No nací en Barru, pero me considero barrucano. No estoy empadronado en Barru, no resido en Barru. A efectos oficiales solamente pago facturas, tasas e impuestos por tener una vivienda en Barru. Llegué por primera vez al pueblo en 1947 y desde entonces soy de Barru, defiendo esta preciosa aldea y la seguiré defendiendo. Sin menospreciar los afanes y derechos que cada uno tiene ni desdeñar las ambiciones de cada, defiendo esta pequeña aldea, curiosa por su belleza y su geografía. Intento que el Ayuntamiento la atienda como cualquier otro pueblo del municipio. Y busco que se le considere en todos los campos, sobre todo porque es un emblema turístico de Asturias y de Llanes. Lucho porque sus pocos habitantes no sean ninguneados.

Cada vez que observo las inexactitudes que se cuentan al mencionar hechos ocurridos en Barru advierto que se le están usurpando derechos y propiedades al pueblo. Cuando se nombra la ensenada del Bau (o Vau), la iglesia o los límites del pueblo parece que se habla sin una contrastada documentación. En fin, se ignoran datos certificados en el Instituto Geográfico y Estadístico, mediciones y registros catastrales, documentos históricos, circunstancias que llevan a errores de bulto pero que día a día recortan la pequeña historia de esta aldea.

Por eso pienso que cuando se mencione a Barru es preciso conocer sus datos, sus límites, sus lugares y los nombres de los mismos, sus gentes y la pequeña historia de esas gentes. Saber dónde está el Muñón la Aguilera, la Punta Ladrona, la piedra El Celleru, el Picu Hoz (o Joz) y hasta la Portilla de Pozabal, por ejemplo. Saber que su playa es conocida por La Arena y que el reciente nombre de Miracielos es el de la alta mar que hay Cantábrico adentro frente a su costa; que Troenzo pertenece una parte a Celorio y otra a Barru; que el límite entre Barru y Niembru no es el puente sobre el río Calabres. Por otro lado, saber, por ejemplo, no dónde fue inscrito al nacer José María Álvarez Posadas -el poeta Celso Amieva-, sino realmente dónde nació, así como que fue enterrado en Barru, en su iglesia.

En fin, conocer lo que en tiempos se llamó Villaescusa, hoy uno de sus barrios, lo que se llamó Mar Menor, la Bárcena, Llubeces y otros puntos, denominaciones que se datan ya en documentos de la Edad Media, es algo con lo que se debe contar a la hora de describir acontecimientos actuales de un pueblo que el poeta llamó Cadexana, que como don Quijote tenía su musa allí mismo (la Niria de sus versos), y que, como señalaba uno de sus habitantes emblemáticos, Jesús Villar (alcalde, cartero, panadero…), Barru limita al norte con el Cantábrico y al sur con las «aguas vertientes de Cabrales». Dicho queda.

Publicado el Jueves (Santo) 29 de marzo de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/03/29/barru-circunstancias/2261187.html

Los niños y sus juegos

Las clases extraescolares les impiden disfrutar en sus mejores años

Salíamos del colegio tras una jornada de seis horas, llegábamos a casa a la hora de la merienda. Matada la gazuza nos poníamos a hacer los deberes, unas cuentas, una lectura y repaso de alguna lección que habíamos dado en clase. Después, a jugar. Si llovía, en casa, normalmente en el parque, en la plaza, en la calle. Con los compañeros de colegio, con amigos del barrio. A las chapas, al escondite, al piocampo, al pañuelo, al castro, a los columpios? cada uno según la edad, los gustos. Éramos niños y hacíamos vida de niños. Normalmente aún no teníamos edad para «ayudar en casa». Al menos la mayoría. Así crecimos.

Hasta la edad de ir al colegio jugábamos en casa, en el patio, nos llevaban al parque. Nos entreteníamos dibujando, con muñecos, con peluches, con juguetes. Sin tener deberes. Cuando llegábamos a los diez o doce años, algunos teníamos alguna actividad extraescolar: podíamos estudiar un idioma, dibujo, música, poco más. Éramos niños y así crecimos. En el marco de la vida cotidiana, más o menos, éramos libres. Como circulaban pocos coches, nos dejaban ir solos a casa de los amigos, a algún recado, a comprar chucherías.

No había televisión, ni videojuegos y nos divertíamos jugando al balón, a las canicas, a la peonza, con una bicicleta, patinando, haciendo carreras con tapones de botellas por unos circuitos pintados con tiza en el suelo. También coleccionábamos cromos, recortables, trajes de muñecas y soldaditos de plomo, de barro o de goma. El domingo íbamos al cine, al fútbol, a buscar alguna propina de los abuelos. Lo mismo los niños de Madrid, de Antequera, de Gijón o de La Felguera.

Hoy esa vida es casi imposible. Pocos niños pueden disfrutar de ese asueto temprano, salvo en perdidas aldeas. De muy pequeños entran en guarderías. Luego viene el colegio, pero no conformes con la jornada escolar han de acudir a actividades extraescolares: idioma, natación, música, manualidades. Pero ya no como entretenimiento sino como actividad formativa casi imprescindible para prepararse para un futuro competitivo. Se acaba entonces la diversión y empieza la obligación. De las seis horas de colegio se pasa a las nueve. Y del juego al cansancio.

Ya es difícil salir a jugar al parque, ir casa de los amigos a los que se ve los días sin «cole» o si son hijos de los amigos de los padres. Si éstos son muy estrictos hasta limitan el ver la televisión o pasar un rato con un videojuego. En resumen, los niños tienen ahora muy difícil el juego y la diversión. Han pasado de ser libres a cautivos de una competitividad que no les corresponde por su edad.

Acudo al diccionario para ver si es correcto el empleo de la palabra infantilista al igual que un partido se titula animalista. Aunque la Real Academia admite esta última, sus acepciones no son las que los defensores de los animales manejan. La R.A.E. no contempla infantilista. Pero pienso que los académicos son más liberales que los políticos en cuanto a lo «políticamente correcto», y decido emplear la palabra para defender a los niños.

Creo que los niños deben ser tratados como niños, es la única parte de su vida en la que pueden jugar, entretenerse, divertirse. La jornada escolar está estudiada por expertos para cada tramo de vida. Una, dos o tres horas extras no pueden ser beneficiosas para su desarrollo. El aprendizaje tiene unos ritmos y forzarlo puede ser perjudicial para el carácter, la salud y el sentido de la vida futura. Me declaro infantilista, defensor de los infantes, de los niños. Que jueguen, que se rían, que se diviertan. Conozco un caso de un niño que tras la primera clase de música extraescolar salió diciendo que no volvía. Sin embargo, hoy habla un inglés perfecto. Lo aprendió viendo series de televisión.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 24 de marzo de 2018

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/03/24/ninos-juegos/2258660.html

¡Es la democracia, hombre!

Las multitudinarias manifestaciones en toda España de este 8 de marzo definieron una cosa: qué es la democracia. Se ha hablado de feminismo, machismo, precariedad, techo de cristal, brecha salarial, huelga femenina, elitista, japonesa? cada una/o la ha calificado a su manera. Pero apenas he oído/leído que fuese una huelga reivindicativa de democracia. Este término se suele utilizar para hablar de discriminación étnica, religiosa, sexual, política, racial, económica? se habla de países, regímenes, situaciones, derechos, pero no se dice que democracia significa esencialmente dignidad e igualdad de todas las personas. Es decir, a la hora de derechos de las personas no hay roles: todos tenemos los mismos derechos. Las manifestaciones de este día piden democracia.

 Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 15 de marzo de 2018
 http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/03/15/democracia-hombre/2253755.html

No miremos al dedo de Trump

Otro punto de vista para evaluar la política del presidente de los Estados Unidos

Propongo que observemos la actuación y la política de Donald Trump desde un punto de vista menos espectacular, aunque considero esto como una paradoja. Creo que la figura del actual presidente de Estados Unidos debemos verla desde otro ángulo. Fijémonos en ese cuento budista que dice que «cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo». Necios no somos pero quizá miremos al punto equivocado o al sitio incorrecto.

Después de un año ejerciendo el mando y tras su polémica trayectoria profesional, sobre todo en su inclinación al espectáculo, da la impresión de que el presidente de Estados Unidos no ha sido elegido sólo por un electorado ignorante o no consciente de los posibles resultados. Los lobbies económicos del país más poderoso del Planeta ganaron una competición que les trae bastantes beneficios. Muchas grandes corporaciones que aparentan no estar de acuerdo con la trayectoria de Trump siguen sin hacer nada para corregirla. Y tienen poder para lograr que la cambie. Pero interiormente no les desagrada esa política, aisladora a corto plazo…

Puede que la poderosa industria armamentística disienta en cuanto a la por ahora solo anunciada ruptura del pacto alcanzado por Barack Obama con el régimen iraní, que aplaudió gran parte de la comunidad internacional. También ciertos productores de petróleo tengan dudas sobre la ruptura de ese acuerdo con el régimen de Teherán. Y por supuesto gobiernos de religión oficial suní, que ven en el compromiso una derrota. Pero la gran mayoría de las compañías, de la sociedad, de la política y del sistema económico mundial lo vieron con buenos ojos, lo aplaudieron y aprobaron con ansiedad. Como unas cortapisas a las hostilidades o como una apertura a la normalización de relaciones entre dos mundos que impedían una comunicación.

Cuando Trump anunció el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén el mundo parece que miró al dedo del inquilino de la Casa Blanca. Cuando el presidente de Estados Unidos habló de unos «países de mierda» volvieron a dirigirse muchas miradas al dedo del magnate/presidente. Ya antes, durante y después de la campaña que lo llevó a la presidencia mucha gente miró al dedo de Donald Trump cuando dijo que construiría un muro entre México y Estados Unidos, que prohibiría la entrada al país de residentes en varios estados árabes, que no quería que las industrias norteamericanas llevasen sus factorías al extranjero… Pero mirar al dedo te distrae y no ves la luna. Y en la luna está el enriquecimiento del propio Trump y de las corporaciones que le alzaron al triunfo electoral.

Y mientras el Partido Republicano amenaza pero no da contra los presuntos desmanes de su triunfante candidato, el presidente va mostrando cada vez con menos disimulo su afán empresarial y el de sus protectores multinacionales, a los que va haciendo cumplir su propósito endogámico. Por ejemplo, Apple, la mayor compañía cotizada en el mundo, con más de 250.000 millones de dólares ganados fuera de EE UU, promete «repatriar» casi 40.000 millones de dólares en impuestos al fisco local, no en los países donde los gana. Por ejemplo, grandes fabricantes de armamento norteamericanos, con el endurecimiento de la situación en Oriente (Palestina, Irán, los afanes bélicos de los jóvenes mandatarios que surgen en Arabia), vuelven a las magnas ventas que tuvieron durante el mandato de George W. Bush. Por ejemplo, Trump arremete contra el sistema sanitario británico para desviar la mirada a su intento de destruir el Obamacare o protesta porque los demócratas no aplaudieron su discurso de la Unión o intenta distraernos con la «guerra fría» con su mujer. Todo para que se mire al dedo y no a la luna.

Mientras tanto va cumpliendo su programa. Aranceles industriales, presentación del prototipo de muro para la frontera con México…

Publicado el martes 13 de marzo de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/03/13/miremos-dedo-trump/2252572.html

De «Muelle» al feísmo

El grafiti, que convivió con pintadas reivindicativas, en peligro de ser antiestético
 Corrían los años ochenta del pasado siglo. En distintos muros de un barrio del oeste de Madrid comenzaron a aparecer unos rótulos con la apariencia de una firma. Al principio eran trazos hechos con grueso rotulador. Luego fueron creciendo y pasaron a ser hechos con pulverizador, spray. Eran simples, sin aparente mensaje. Se trataba de una palabra y una rúbrica: «Muelle» sobre una espiral parecida a un sacacorchos. Comenzaron apareciendo en paredes desconchadas, edificios abandonados, fincas marginales. Pero fueron proliferando y se extendieron por la ciudad. La firma se fue estilizando, pasó a ser casi decorativa y un dibujo bastante perfeccionado. Y «Muelle» se hizo popular. Pronto tuvo sus imitadores. El autor era desconocido. Más tarde se hizo pública su identidad, Juan Carlos Argüello, un muchacho del barrio de Campamento al que le encantaba la música. Falleció muy joven pero su nombre permanece entre madrileños y grafiteros. Lo llevan unos jardines de su barrio, se celebran certámenes con él, algunas de sus obras son conservadas en paredes y rincones de la capital, una exposición, «Letras Liberadas: propaganda, cultura y artes gráficas en el Madrid de las Transición» lo recuerda.

Tras ese pionero trazado de Argüello, que se extendió a otras ciudades españolas, vinieron otros artistas callejeros y la belleza de algunas de esas pintadas logró un reconocimiento que hace que se le considere un arte. O, al menos, una modalidad de técnica pictórica. Y al igual que proliferan los concursos de pintura rápida, certámenes de pintura al aire libre, son muchas las convocatorias para grafiteros, se ofrecen fachadas, extensas pareces y muros para estos decoradores dotados con botes que pulverizan variados pigmentos que decoran ciudades de todo el mundo, Nueva York, Londres, París, Amsterdam…

Claro que no todo han sido beneplácitos halagos para esta modalidad de expresión artística. Hubo un tiempo que la proliferación de pintadas invadía de tal modo y reiteradamente las paredes, persianas y cierres de algunos barrios de Málaga que los comerciantes de la popular calle Carretería acordaron la paz mutua: los dueños de las tiendas permitieron que dibujasen en sus cierres temas relacionados con su mercancía a cambio de que los grafiteros respetasen los muros de la zona y no repintasen las fachadas casi cada noche. Fue un pacto que luego se amplió a otros ámbitos del municipio y la zona aledaña del cauce del río Guadalmedina hoy está decorada con grafitis más o menos artísticos. Hubo casos parecidos en la solemne Viena y el siniestro muro de Berlín sirvió a mucho artista callejero para plasmar su condena a la represión del gobierno del Este.

Oviedo, Gijón y otras ciudades celebran competiciones de artistas callejeros y se ha dado un caso curioso publicado por LA NUEVA ESPAÑA. Un grafitero dejó pegadas unas láminas en muros del entorno de la catedral y el Museo de Bellas Artes de Asturias. Paisajes urbanos, una marina, flores, algún retrato. Las obras llamaron la atención del canónigo archivero del Cabildo, quien publicó un artículo admirando las pintadas que «ofrecen un trasfondo artístico» con «cierto aspecto misterioso». De esa colección, realizada por un joven llamado Israel Sastre, se pasó a programar actuaciones, ya no tan clandestinas, como el Festival de Intervención Mural de Oviedo, el Parees Fest, que reúne a artistas de amplio ámbito con miradas más allá de un arte local.

Pero el color y la imagen del grafiti, que convivió con las pintadas reivindicativas contra la represión política y económica y perdió gran prestigio con las dianas y amenazas de grupos terroristas y fascistas, corren ahora el peligro de la vulgaridad, el feísmo y la carencia de arte. Manchas burdas, torpes, sin ingenio ni genio. Manchones que carcomen muros, desdicen el arte, pervierten la filosofía de «Muelle» y contradicen la gracia, por ejemplo, de la ingenua pintada plasmada junto a la bella plaza del manchego San Carlos del Valle que decía: «Mozas, ligar más».

Publicado el jueves 15 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/02/15/muelle-feismo/2238966.html

Broncas y mofas con premio

Las insólitas comparecencias de investigados en el Congreso y en los tribunales

Broncas y cachondeo en las comparecencias parlamentarias y en los tribunales. Este es el panorama al que estamos asistiendo ¿sorprendentemente? casi cada día. Empecemos por las deplorables y consentidas reprimendas de los investigados a los investigadores. Ejemplos tenemos variados y televisados.

Casi nos habíamos olvidado de las comparecencias de la familia Pujol en el Parlament cuando llegó Rodrigo Rato al Congreso de los Diputados. Y es que ya aguantamos todo en el mundo de la política. Si Jordi Pujol riñó a los parlamentarios catalanes cuando fue convocado, tras varias burladas citaciones, a comparecer ante los representantes de los ciudadanos y contribuyentes de Cataluña para responder sobre su presunto fraude fiscal prolongado, no fue menos la reprimenda que el expresidente de Bankia les lanzó a los comisionados de los partidos en su investigación sobre la Administración central y la salida a bolsa de la antigua Caja Madrid.

El ex president de la Generalitat, que durante más de dos décadas recibió el trato de Molt Honorable, no solo se negó a responder a unas cuantas preguntas sino que empleó una actitud desafiante ante los parlamentarios catalanes. También utilizaron un tono despectivo y nada correcto su mujer Marta Ferrusola y los hijos de ambos que fueron llamados para aclarar sus presuntos escamoteos a la hacienda de la comunidad.

Y días pasados, en el turno de su comparecencia convocada por el Congreso al exvicepresidente del Gobierno con José María Aznar, Rodrigo Rato Figaredo, no solamente éste utilizó un tono despectivo con los distintos representantes de los partidos sino que en algún caso abroncó a los diputados, despreció sus preguntas y hasta pidió que se disculpase a alguno de los interrogadores. En ambos casos los investigados emplearon conductas inadmisibles en unas cámaras que representan al pueblo soberano.

Respecto a las vistas judiciales ha habido hechos parecidos y bochornosos en varios procesos. Desde malas contestaciones a dudosos comportamientos durante los interrogatorios. Y, aunque en ciertas tertulias se tomó casi a broma alguna situación curiosa, no dejó de ser bastante anómalo que un investigado pida levantarse para buscar un refresco o tome a cachondeo el tono de ciertas respuestas. Recordemos las comparecencias de varios de los implicados en el caso de las «tarjetas black» de Caja Madrid-Bankia con respuestas malhumoradas y destempladas hacia las preguntas de la fiscalía o de diferentes letrados.

El caso más reciente sobre comportamiento de los encausados es el de la vista pública de la trama Gürtel en la Comunidad Valenciana. Tras una década de investigación sobre la presunta corrupción en las gestiones económica y electoral del Partido Popular, el acusado Francisco Correa reprendía al aparato policial y judicial por denominar el caso como «Gürtel», nombre que no le gusta porque él es Correa, en castellano y no en alemán. Luego bromeaba con el tribunal para que le permita levantarse a recoger una cocacola que le guarda su abogado defensor. Y siguiendo con la broma, solicitó también con cierta rechifla al presidente de la sala que le permitiera ir al servicio porque «con tanta cocacola» no resistía las ganas de orinar. Para mayor burla, el acusado Correa le corrigió a la fiscal que le interroga diciéndole que debía cambiar la pregunta porque así le respondería con más detalles sobre la materia en cuestión. Y tras Correa llegó Álvaro Pérez, «El Bigotes», en el mismo plan.

Para colmo, se negocian rebajas penales si los acusados «descubren» presuntos delitos cometidos que la investigación no alcanzó a detectar. ¡Reírse o abroncar tiene premio!

Pubicado el jueves 8 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/02/08/broncas-mofas-premio/2235481.html

Los nuevos y decepcionantes plazos del AVE

Cada ministro/a ha dado unos plazos de construcción que nunca se cumplen

Es tal el ansia por ver funcionar la Alta Velocidad que ya nos creemos cualquier promesa, la haga quien la haga. Aunque cada vez que un/a titular del Ministerio, que ha cambiado tanto de nombre como ministros ha tenido (Obras Públicas, Transportes, Comunicaciones, Urbanismo, Industria, Energía, Fomento?), se refería a nuestra comunicación ferroviaria con el resto de España daba y da datos nuevos y contradictorios con la ocasión anterior. Se cansa uno de leer y escuchar cómo se promete un modelo, se promete una fecha, se promete un trayecto y poco tiempo después se desdice, se incumple, se cambia. Y de la ilusión se pasa a la descreencia, se vuelve uno escéptico y ya no se fía del/la ministro/a del Gobierno que sea. Es más, reniega de la visita de cualquier titular del departamento encargado de construir una vía de comunicación que sirva para derrotar al aislamiento histórico del Principado de Asturias.

Quienes por razones laborales, familiares o circunstanciales residimos allende la Cordillera Cantábrica vemos frustradas nuestras ilusiones cada vez que un/a ministro/a del ramo se acerca por Oviedo, Gijón, Pajares, Vegadeo o Ribadedeva para visitar unas obras, inaugurar un tramo de autovía o anunciar una innovación. Al principio recibíamos el hecho con ilusión, llenos de esperanza, nos fijábamos en los datos aportados por su autoridad. Pronto recibíamos el jarro de agua de unas fechas más lejanas, de nuevas dificultades, de cambios en la construcción, en las reparaciones del deficiente planeamiento, de retrasos de todo tipo.

Y cada vez que se mencionaba (y se menciona hoy día tras tres lustros de obras) el ancho y sistema de vías, tipo de railes y las variedades técnicas del trazado nos invadía y nos invade el desánimo, la desilusión. El colmo llegaba cuando se informó de que el trazado entre León y La Robla estaba prácticamente terminado mientras en Asturias se exigía por parte del partido de quien fuera ministro (asturiano) de Fomento un modelo de vías que retrasaría años la terminación del trazado, impediría el paso de algunos trenes, desterraría el transporte de mercancías y hasta peligraban los presupuestos para finalizar las obras. La incredulidad de lo que ocurría año tras año, ministro/a tras ministro/a llevaba a popularizar la frase de «no sé si lo verán nuestros nietos».

Mientras tanto han ido apareciendo informaciones sobre la Alta Velocidad que se construye en otras comunidades, se dan fechas más próximas de funcionamiento en trazados posteriores a la Variante; se instruyen procesos por presunta corrupción en trayectos y obras ferroviarias; se elaboran ciertos dosieres que desaconsejan el desarrollo del AVE; se intenta desacreditar este transporte por su carestía; se señala que su implantación llevará los negocios a Madrid en vez de traerlos a la periferia.

En fin, lo último que tenemos es que, según el ministro actual, el AVE que ahora hace el trayecto Madrid-León (288 kilómetros de recorrido ferroviario) en una hora y 56 minutos, tardará una hora y 46 minutos más en llegar hasta Gijón, 104 kilómetros, poco más que la tercera parte del tramo anterior. Quizá parezca excesivo nuestro escepticismo ante estos datos (dificultades orográficas, presupuestos de crisis, etc.) pero el AVE a Sevilla y Málaga atraviesa parte de Sierra Morena, tiene más kilómetros de recorrido y tarda una hora menos. De todas formas, alienta el optimismo de «técnicos» y de la Plataforma Tecnológica Túneles de Pajares que califica de «fenomenales» y correctos los tiempos anunciados por Íñigo de la Serna, aunque la «última» fecha fijada para la interminable obra y «completo» funcionamiento esté fijada aún para dentro de dos años y medio.

Publicado el sábado 27 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/27/nuevos-decepcionantes-plazos-ave/2229277.html

La aldea que hemos de potenciar

Las posibilidades económicas de los núcleos rurales y sus recursos aprovechables

Al comienzo o puesta en marcha del llamado motor de ideas o think tank Compromiso Asturias XXI se abrieron propuestas de los socios para procurar el progreso, el interés y lo mejor para las gentes del Principado, asturianos y residentes. Recuerdo haber presentado un puñado de ellas, que una fue de las más votadas por los internautas y que reflejaba el ansia de muchas personas de diversas partes del mundo en participar y beneficiarse de su posible implantación. Consistía en la recuperación de muchos pueblos abandonados, una mezcla de reactivar aldeas y repoblar el campo, esa zona rural que va perdiendo habitantes cada vez más acusadamente. Eran momentos difíciles y acontecimientos familiares me impidieron desarrollarla para la organización.

Han pasado diez años desde entonces, la asociación ha evolucionado y, aunque en mi opinión no mantiene el camino que parecía original, sigue con su búsqueda de «sectores con futuro para Asturias». Uno de esos sectores creo que es el campo. Pero un campo atractivo, con las comodidades de las que disfrutan las villas y ciudades, los núcleos urbanos. O al menos lo más parecido. Por ahí va la propuesta de futuro de la zona rural.

Leo en LA NUEVA ESPAÑA que Asturias se encuentra a la cabeza de las comunidades que más trabajadores autónomos perdieron en 2017, en concreto 1.090, principalmente por la crisis del campo y el cierre de explotaciones ganaderas. Lo que abunda en lo explicado por Jesús Arango en estas páginas días pasados. El profesor y exconsejero de Agricultura señalaba en su artículo dos datos que reflejan cómo disminuye el número de campesinos/ganaderos aunque aumente la producción lechera. Según su explicación, se pasó de 32.000 explotaciones ganaderas en 1987 -entrada efectiva en la comunidad europea- a las 1.500 actuales, mientras que la producción de leche subió de 18.000 litros de hace treinta años a 200.000 anuales de 2017. Es decir, desaparecen miles de trabajadores del campo que se habrán ido a trabajar a otras profesiones o al paro, lo que probablemente significa que han abandonado aldeas y pueblos pequeños ante las difíciles condiciones de vida en la zona rural.

En reiteradas ocasiones recuerdo haber reivindicado la extensión de las nuevas tecnologías a la aldea para mejorar esas condiciones de vida. Esto no consiste solamente en implantar la red inalámbrica por todo el campo sino hacer práctica esa extensión con centros cibernéticos. Por ejemplo con asignación de profesionales polivalentes a comarcas o parroquias, que a través de Internet faciliten una enseñanza con videoconferencia, una medicina y farmacia primarias, con prescripción electrónica que evite que niños y mayores se tengan que desplazar a diario o en precarias condiciones a la villa municipal; animadores sociales/culturales que aprovechen las escuelas que van cerrando en los pueblos para establecer centros sociales, de tramitación y gestión de permisos, licencias, asesoría fiscal y laboral, todo tipo de documentos, faciliten información, eventos culturales (cine, teatro, televisión, música, biblioteca, exposiciones, etc.); instalación de enchufes eléctricos para recarga de vehículos de traslado o de trabajo; regulación de transportes y comunicaciones públicos y cualquier otro tipo de cobertura de la que se disfruta en núcleos urbanos.

La aldea es sitio propicio para implantar nuevos recursos. Si la tierra va siendo abandonada por el cierre de las explotaciones ganaderas hay otras buenas iniciativas, por ejemplo, los centros de recuperación de especies, como la propuesta en Caleao con los bisontes, o las que se van realizando en otras comunidades con caballos y bovinos ancestrales; industrias blandas poco o no contaminantes, actividades que proponen reiteradamente expertos como Jesús Arango, Jaime Izquierdo o Benigno Varillas sobre aprovechamiento de los recursos forestales, ordenamiento de la gestión de montes comunales, cooperativas para facilitar labores que eviten que el bosque se selvatice (con perdón de la RAE), subvención para comercios móviles de productos frescos (pan, pescado, carne?) que recorran las aldeas sin servicios, limpieza y demás ventajas de la que disfruta la vida urbana.

En esta propuesta recuperadora, en la actualización de la aldea, han de intervenir las distintas administraciones. El Parlamento tiene la palabra, la decisión. Porque una de las fuentes de financiación surgiría de las energías renovables, cuyas leyes han de adecuarse, como ocurre en gran parte de la Unión Europea. Muchos campos y tierras improductivos se pueden convertir en zonas de paneles que aprovechen las energías que el ambiente nos facilita gratuitamente. La aldea tiene futuro.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 12 de enero de 2018

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/12/aldea-hemos-potenciar/2221394.html

La rebelión de las faeneras

En recuerdo de la primera revolución femenina para pedir que bajase el pan

Está constatado que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más en cantidad y cada vez más pobres. Sobre todo después de tantos años de crisis, provocada precisamente por los ricos. Pero aunque ahora lo comentemos y lo discutamos como algo nuevo, no lo es.

Se cumplen ahora cien años de un precedente que podríamos recordar. Corría el mes de enero de 1918 y los ejércitos alemanes estaban en declive en la contienda mundial. La oligarquía se había enriquecido con la venta de armamento y la incorporación de Estados Unidos en apoyo de los aliados propició el final de las batallas y a la vez el descenso de las ventas de armas. Entonces se produjo otra revolución.

Como consecuencia de la guerra, los productos alimenticios comenzaron a escasear y a subir de precio. En España llegó un momento en que las familias obreras pasaban mucha hambre y apenas podían comprar pan. La oligarquía industrial seguía enriqueciéndose con la exportación de los productos de primera necesidad mientras faltaban aquí. La precariedad de los trabajadores cada vez era más patente y mayores las dificultades para subsistir, los precios se hacían imposibles para los pobres, que así eran cada vez más pobres. El 9 de enero de 1918 las vendedoras de los puestos callejeros se manifestaron por las calles de Málaga. Fue el comienzo de la revolución femenina conocida como la de las faeneras.

Unas ochocientas mujeres se presentaron ante el gobernador militar, que se mofó de ellas cuando exigían la bajada de precio de patatas, harinas y otros productos básicos. Ese fue el comienzo de las movilizaciones que duraron unas dos semanas y en las que se produjeron cuatro muertos. Como el gobernador no les hizo caso, las faeneras, a cuyo frente iba una activista llamada Concepción Moya, líder del barrio de El Perchel, se presentaron ante el alcalde, que en principio les hizo caso y se comprometió a reunirse con agricultores, almacenistas y harineros para negociar la bajada de los precios. Pero pronto, antes de lograrlo, fue destituido.

La lucha de las mujeres malagueñas enseguida se convirtió en noticia de primera página de todo el país. La rebeladas dieron un plazo de dos días para que bajaran los productos, pero no consiguieron nada en esa exigencia, por lo que se manifestaron de nuevo el día 14, es decir, cinco días más tarde. Entonces también participaron los hombres. La situación se complicó, aumentó el conflicto, se produjeron los cuatro muertos y cerca de veinte heridos. Se llevó a cabo una huelga general. Entonces consiguieron su propósito y al final los precios de los productos básicos bajaron. El conflicto duró hasta el día 21.

El Ayuntamiento malagueño recuerda el acontecimiento y ha programado una conmemoración con la colocación de una placa en una plaza del centro de la ciudad. También se realizará una marcha con un recorrido similar al que siguieron las mujeres en aquella primera manifestación de hace un siglo. Asimismo, se ha montado una exposición que explicará la pionera revolución femenina. Porque aquellas faeneras se levantaron en un tiempo en que la crisis apretaba, la población era analfabeta en una proporción mayoritaria y la oligarquía respetaba muy poco las reglas democráticas.

Mérito poco reconocido a la mitad de la población, que un siglo después sigue soportando la brecha de recibir unos salarios más de un veinte por ciento más bajo por el mismo trabajo.

Publicado el sábado 6 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

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