Información, investigación, contraste

En defensa del bioquímico Carlos López Otín de la Universidad de Oviedo

Una información veraz necesita el contraste de los distintos puntos de vista para ser considerada como tal. La falta de alguno de estos puntos resta credibilidad y apunta a partidismo, intereses espurios y advierte ocultación. El prestigio de los medios de comunicación se basa en estas premisas.

Las informaciones publicadas estos días en los medios españoles sobre la retirada de varios artículos científicos, elaborados por el equipo del bioquímico Carlos López Otín y publicados por la revista «Journal of Biological Chemistry», de la Sociedad de Bioquímica y Biología Molecular de Estados Unidos, parecen obviar la veracidad de los experimentos, precisamente la causa de su prestigio. La falta de contraste o la negativa a publicar una rectificación de un error califica a la publicación estadounidense de inveraz, tendenciosa y sectaria. No seré yo quien aplique estos calificativos a la revista. Soy lego en la materia y mi ignorancia en este tipo de investigaciones invalidaría mis tesis.

Sin embargo, puedo asegurar que si la publicación ha retirado ocho investigaciones sin dar a conocer a los autores (señalados bajo el pseudónimo de Clare Francis) de la reclamación ni sus precisiones argumentadas, como señalan las informaciones publicadas en distintos medios sobre el caso del prestigioso investigador oscense, demuestra parcialidad por parte de JoBCh. Y por lo tanto falta de veracidad. Si además niega la admisión de rectificación parece cómplice de los denunciantes. Y si publicó los estudios del equipo de la Universidad de Oviedo sin comprobar la trayectoria de la investigación y la veracidad de sus resultados caerá en el desprestigio.

La autoridad de una entidad no radica en el nombre, el origen o la personalidad de quien la sostenga. La Sociedad de Bioquímica y Biología Molecular de Estados Unidos podrá tener el crédito y la reputación que le den sus investigaciones pero precisamente esas cualidades pueden desaparecer al cometer una falta tan primitiva dentro del mundo investigador. La infalibilidad no existe, el prestigio admite pocos fallos y a «Journal of Biological Chemistry» podría volvérsele la acción en su contra y perder toda su credibilidad.

 

Publicado el sábado 16 de febrero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/02/16/informacion-investigacion-contraste/2427539.html

Muchos o menos lobos

Fáciles medidas para una perfecta convivencia con una especie predadora

«El Gobierno aragonés habilita una línea de crédito de medio millón de euros para financiar la compra y el adiestramiento de mastines, instalar cercados y mejorar la seguridad de los corrales», señalaba una información publicada el pasado septiembre en un periódico zaragozano mientras en el titular de la información se decía que «Los perros abandonados matan en Aragón más ganado que el lobo y el oso». Expongo estos datos porque en diversas comunidades son constantes las informaciones sobre las protestas de los ganaderos respecto a la situación del lobo.

La polémica entre partidarios y detractores de una política de recuperación y conservación del lobo aparece con frecuencia en la prensa española y habitualmente se especula con el avance de la especie, los perjuicios que causa y su peligrosidad. Pero raramente se apuntan los posibles beneficios que representa el mantenimiento de su existencia en los montes o los fáciles remedios que se pueden establecer para defenderse de los denunciados perjuicios. Habitualmente las protestas se realizan para proclamar la escasa compensación de las indemnizaciones.

Creo que debemos aceptar que ambas partes pueden tener su razón. Todo depende de la verdad sobre los hechos y sobre los números. Es necesario comprobar la veracidad de un ataque, el valor de las compensaciones y el comportamiento de las partes. Si la permisividad de la extensión de la fauna es aceptable o exagerada, si los ataques son reales, si las indemnizaciones son suficientes, si las medidas de protección son adecuadas. Porque se llegaron a descubrir casos de denuncias dobles que también conseguían indemnizaciones dobles.

Desde luego Francisco de Asís y Félix Rodríguez de la Fuente han sido casos insólitos, personales, pero no únicos. Por lo que no se puede demonizar a sus seguidores, a quienes defienden la conservación de los animales. A quienes reclaman el mantenimiento o la recuperación de la cadena trófica. Porque la vida no es una cadena de componentes únicos diferenciados, de compartimentos estancos, sino el encadenamiento de relaciones, la biocenosis. Es decir, la convivencia de diferentes especies que se desarrollan y reproducen en un mismo biotipo, en un lugar que tiene condiciones ambientales que permiten la subsistencia de grupos de seres vivos en comunidad.

Por eso no todos los ganaderos son contrarios a la existencia del lobo ni todos los ecologistas detestan a quienes persiguen la erradicación del «canis lupus». Cada vez salen a la luz métodos para la convivencia de animales domésticos y depredadores. Y la más factible solución al problema parece estar en la resolución del ejecutivo aragonés, es decir, unas mejores medidas de protección financiadas por los organismos oficiales como ocurre con otros sectores de la sociedad. Una financiación a una mejor protección que se compensa con el menor número de denuncias de ataques al ganado. Ya hace tiempo destacados ganaderos castellanos, riojanos y aragoneses manifestaban su convivencia con los depredadores adecuando sus instalaciones a la realidad de la situación. Propietarios de rebaños con mil o más ovejas, con buenas cabañas de bovino, señalan que acompañar el ganado con un pastor, ayudado por perros mastines y recogerlo por la noche en un corral es una medida fundamental para luchar contra depredadores. También así se aprovechan más los pastos, se mejora el bienestar animal y aumenta la rentabilidad. El coste de la protección se compensa con menos ataques, denuncias e indemnizaciones económicas.

La coexistencia beneficia tanto a ganaderos como a las administraciones y los conservacionistas apuntan que reduce problemas sanitarios y el riesgo de transmisión de enfermedades de la fauna silvestre al regular su población de forma más natural. Por otra parte, noticias que llegan de Europa difundidas por «National Geographic» señalan la rápida expansión por todo el continente de un depredador extinguido en España, el chacal dorado (canis aereus). Partía de Bulgaria, Hungría y Croacia, y ya está en Francia, Alemania, Dinamarca, Polonia, Eslovenia, Suiza e Italia, donde aparece de forma permanente. Según expertos, es más resistente que el lobo, huye de la nieve y el bosque, llega al mar y a las cercanías de poblaciones y come carroña tanto como la caza. Circunstancias -perros abandonados y chacales- que para estudiosos de la fauna salvaje pueden ser un peligro para el lobo.

 Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el sábado 26 de enero de 2019
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/01/26/o-lobos/2416421.html

Ábalos y la isla de Asturias

LIBREPENSADORES

Para que el ministro no se haga el sordo ante la situación de las infraestructuras

“Ábalos revelará el ancho de vía de la Variante el jueves en su visita a Asturias”. Así titulaba en noviembre el diario La Nueva España la solución al misterio de la conexión ferroviaria que enlazará el Principado con el resto de España. Un acertijo más para los asturianos que se sienten ninguneados y aislados por tierra, mar y aire. Y es que el tren, como ocurre en Extremadura, llega a la comunidad por una estructura ferroviaria del siglo XIX; la autopista del mar que conectaba Gijón con Europa sigue cerrada desde 2014; las líneas aéreas, que enlazan el aeropuerto de Santiago del Monte con España y Europa, ponen y quitan trayectos y precios –hasta 800 euros ida y vuelta a Madrid o Barcelona– cada poco y a su antojo impidiendo a los viajeros poder programar sus vuelos, de negocios o de placer; la conexión por carretera es casi obligada por una autopista de peaje, una privada concesión prorrogada tres décadas los últimos días de Gobierno de José María Aznar. Es decir, entrar o salir de la patria del innovador Jovellanos es problemático y costoso, se intente por donde se intente.

Asturias es una isla, no solo en sentido geográfico, sino también en sentido político. Como Extremadura. Si las comunicaciones geográficas entre Asturias y el resto de España son anticuadas, las políticas son más bien negativas. Seis de los dieciocho titulares que han ejercido el cargo en el Ministerio de Fomento desde la implantación de la democracia a finales de 1978 han especulado sin recato con la comunicación ferroviaria entre el Principado y el Reino: la llamada Variante de Pajares. Después de tres lustros de trabajos, parones y promesas, esta línea sigue sin funcionar y al paso que va se puede quedar anticuada tras los varios miles de millones de euros invertidos en la obra. Mientras tanto la alta velocidad sigue sin llegar a la “tierrina”, a donde se accede por una obra de ingeniería del siglo XIX (1880-1884). Ancho ibérico, ancho internacional, triple hilo, discusiones y cambios según cada partido, y la “casa sin barrer”.

El jueves 15 de noviembre visitó por fin el Principado el ministro de Fomento José Luis Ábalos, una comunidad gobernada por el mismo partido que el Gobierno central pero con dirigentes enfrentados. Aunque esto casi es lo de menos. Ábalos es el sexto titular del departamento desde que se decidió construir la Variante. Aprobadas cuando Francisco Álvarez Cascos estaba al frente del Ministerio, las obras se iniciaron en 2005. Desde entonces Magdalena Álvarez, José Blanco, Ana Pastor e Íñigo de la Serna prometieron, visitaron e inauguraron tramos sin concretar nunca una fecha definitiva de finalización de obras, su previsible entrada en funcionamiento, ni siquiera concretaron el ancho de vía después de trece años de una construcción polémica a cada paso. Y solamente tratándose de la travesía bajo la cordillera porque, con el AVE a la puerta, Asturias seguirá sin alta velocidad sine die. La última fecha anunciada para que se inicie el acceso por el nuevo trazado habla de 2021 cuando la obra estaba programada para 2010. Hasta ¿entonces? los trenes circularán entre Busdongo (León) y Puente los Fierros (Asturias), distanciadas una treintena de kilómetros, bajo 63 túneles, lo que representa aproximadamente una hora de viaje.

Pero si esto es grave sin duda, siendo Asturias una de las provincias con más kilómetros de trazado de cercanías (370 kilómetros en nueve líneas con 156 estaciones), es posiblemente la que mayores problemas tiene en este tipo de ferrocarriles. Su abandono es tal que cada año pierde viajeros en porcentajes de dos cifras. Ha pasado de cinco a menos de dos millones en poco más de un decenio, unos 300.000 por año, “porque no hay fiabilidad en un servicio que es deficiente”, no se renueva material, se suspenden varios trenes cada día por heladas de la catenaria, piedras en las vías, falta de personal y los reiterados retrasos obligan al habitual viajero a desistir y utilizar el vehículo privado para acudir al trabajo. Existen tramos en que los trenes circulan a entre 20 y 30 km/h como precaución ante el deterioro del trazado. Un ferrocarril que sería un complemento ideal al mapa de sinuosas carreteras a que obliga la orografía de una comunidad donde en las primeras nevadas se cierran al tránsito una veintena de puertos de montaña.

En fin, el trato oficial en materia de infraestructuras y comunicaciones que sobrelleva Asturias es insoportable, una provincia donde una autovía de unos 250 kilómetros de largo por la zona orográfica más llana ha tardado en construirse más de 25 años, una provincia que ha sufrido varias reconversiones, que ha visto desmanteladas sus industrias minera y siderometalúrgica y su ganadería e intenta buscar para vivir el recurso del turismo, un turismo que encuentra múltiples y numerosas dificultades para su acceso al verde Paraíso Natural. Cerrada la autopista del mar –que conectaba con un considerable ahorro para turistas y transportistas el noroeste industrial español con el oeste industrial europeo– hace cinco años y casi sin comunicaciones aéreas, el Principado de los renombrados y universales premios es una comunidad que ha de esperar una “revelación” del decimoctavo ministro de infraestructuras en los 40 años de democracia para saber si algún día será europea.

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Publicado el sábado 12 de enero de 2019 en INFOLIBRE.es

https://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2019/01/12/abalos_isla_asturias_90678_1043.html

Barru sigue igual, una aldea rural

El empeño de considerar a la pequeña aldea llanisca en núcleo urbano

Seguimos igual. Barru no puede considerarse urbano, un pueblo con sólo un centenar de habitantes permanentes, la mayoría de ellos pensionistas del campo, donde ni siquiera hay una tienda para comprar el pan, ni leche, sal, algo para comer; un pueblo sin calles, ni escuela o médico o farmacia, sin autobús ni taxi, una aldea sin ningún servicio esencial para una vida urbana. No tiene ni alcalde pedáneo (esto lo dice todo) y ni siquiera es un pueblo «dormitorio». ¿Qué intereses ocultos hay para que se empeñen, corporación tras corporación, plan urbanístico tras plan urbanístico, en declarar a Barru núcleo urbano? Una aldea rural poblada mayoritariamente por campesinos donde, para sobrevivir, han de utilizar su transporte privado pues han de salir del pueblo para realizar la mínima compra existencial.

Ha cambiado el gobierno municipal, oficiosamente se ha desalojado la presunta corrupción del Ayuntamiento, se ha
contratado un distinto equipo redactor para el planeamiento general pero se insiste en contemplar un pueblo rural como
núcleo urbano. Parece que la lucha de los vecinos contra los tres planes anteriores, los tres desautorizados por las más altas
autoridades judiciales, sigue sin ser escuchada. La insistencia en declarar urbano un lugar sin ninguna característica urbanística obliga a pensar que algo hay tras esa insistencia. O es que los técnicos redactores del Plan de Ordenación no han pisado sus caminos, por donde apenas circulan -fuera de las tres carreteras locales que la circundan- una docena de coches en meses no veraniegos. También pudiera ocurrir que se hayan imbuidos éstos del espíritu de los autores de anteriores planes que llegaron a idear un paraíso terrenal con tranvías, parques y circunvalaciones que hacían del concejo llanisco una conurbación con aires parecidos a los emiratos del golfo Pérsico.

Posiblemente quieran sacar rentabilidad a la joya de la corona, iglesia, ensenada y playa únicas, semiabandonada por los
diversos estamentos administrativos. Porque declarar urbano este lugar solamente puede ser considerado para elevar las tasas municipales y algunas tarifas comerciales que, si se define el pueblo como rural, son mucho menores. A lo mejor, si caemos en la ingenuidad, podríamos pensar que a partir de entonces nos van a barrer las calles, regarlas, poner aceras, una plaza de taxi, un centro de salud, con servicio farmacéutico y enfermería, un despacho municipal para tramitaciones -con un día a la semana nos valdría-, alguien que atienda a nuestra antigua escuela-casa de la cultura-centro social… servicios iguales a los que disfrutan los residentes y establecimientos del casco urbano de Llanes.

No, Barru no cuenta para las administraciones y quieren que cuente para la hacienda municipal cuando no nos hacen el
mínimo caso. Hemos negociado, rogado unos pasos peatonales en viales por el gran peligro que representa atravesarlos en la
vida diaria, más en verano. Ni caso. Ninguna administración. Hemos solicitado aceras en tramos de carretera cercanos a la
concurrida playa. Ni caso. El Gobierno del Principado aprobó y presupuestó una rotonda en una de las salidas del pueblo, un
cruce lleno de peligro; han pasado diez años y seguimos sin ella.

Decíamos el pasado mayo cuando LA NUEVA ESPAÑA informaba sobre el borrador del plan donde se señalaba a esta
aldea como núcleo urbano o “núcleo complejo” que “zona rural es la que no cuenta con las dotaciones, infraestructuras y
servicios requeridos del núcleo urbano” y señalábamos que Barru, para el Ayuntamiento, ni siquiera es una entidad que deba
tener alcalde pedáneo. Y que es curioso que se le clasifique como “núcleo complejo” sin dotarlo de los servicios más necesarios e imprescindibles en pleno siglo XXI quizá para que esas dotaciones “no rompan la armonía del paisaje natural y rural”.

Publicado el sábado 29 de diciembre de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

https://kiosco.lne.es/visor.html?aWRFamVtcGxhcj00NzU3NA==

El abandonado Parque de la Boriza

Un recinto para disfrutar de la naturaleza y de un paisaje increíble

Dos mujeres de mediana edad buscaban hace unos días un lugar para sentarse. Paseaban por las inmediaciones de la playa y no encontraban un banco para descansar. Habían dejado a sus familiares tomando el sol o bañándose y caminaban por los alrededores interesándose por un lugar donde reposar sus piernas. Era una mañana soleada, calurosa, sin nubes, digna de un agosto bastante seco que parecía contrarrestar el julio pasado por agua precedente. Estaban a doscientos metros del arenal. Habían llegado a Barru, un pueblo que tiene un parque infantil, un parque merendero en La Boriza y varias terrazas hosteleras. Las mujeres pretendían sentarse sin tener que tomar nada. Difícil lo tenían en un pueblo tan veraniego.

Los viandantes a los que preguntaron las dirigieron al parque infantil donde existen tres bancos, algo deteriorados pero válidos para sentarse desde los que se contemplan los juegos de los niños y la pequeña cancha para practicar deporte entre amigos. El parque merendero de La Boriza es inaccesible ahora para personas de edad en condiciones normales. Hoy es casi imposible su disfrute por su abandono y cantidad de basura.

Tiene mesas, papeleras, estructuras para preparar alguna comida y panel informativo. Y sobre todo unas vistas espectaculares para deleitarse de una hermosa jornada campestre apreciando el Cantábrico al norte y la cordillera del Cuera al sur. Y un día como el que describimos se podrían ver kilómetros y kilómetros de costa, de montaña, de campos, de arboledas, de un paisaje confortante. Un parque maravillosamente situado. Sin embargo, apenas se puede entrar y una vez dentro difícilmente se puede pasear porque está casi invadido por la broza, el matorral y fuerte maleza.

Su acceso por el norte es difícil por su empinado camino de entrada. Es un sendero corto pero muy escalonado que necesita arreglos de amplitud y reforma de planos, que alargan el camino pero lo harían más viable y menos abrupto. Por el oeste, el acceso es más largo pero más fácil y amplio, es un paseo desde el que se contemplan algunas de las mejores vistas del contorno. Se sube por un “camino de carros” que asciende bordeando el Bau, una ensenada en la que, con pleamar, parece flotar una curiosa iglesia blanca y su cementerio, reflejados en numerosas películas por su singularidad. Cerca ya de la pequeña planicie se descubre una playa, la de La Entrada, por la que llegan las embarcaciones con marea alta. Finalmente, atravesando pequeños prados, aparece el parque que permite otear la costa de Ribadesella a Ribadedeva. Debajo, desde el mirador de la Peña los Cuervos, aparece el pedrero de Xiglu y la playa de Barru. El Cuera al sur.

Una pena, una vergüenza, una desidia. El paseo por este parque inmejorablemente situado es impracticable. La maleza lo impide. Olvidado de los servicios municipales, hoy día es hasta peligroso por la plaga de plantas con ramas puntiagudas que lo pueblan. Una pena porque nadie lo puede aprovechar para comer, merendar, descansar, disfrutar del bello paisaje. Una vergüenza por el abandono municipal. Una desidia de los servicios públicos del pueblo con más tirón turístico y una desidia de tantos usuarios que no recogen la basura que generan.

Claro que el abandono institucional de Barru alcanza otros campos: faltan imprescindibles pasos de cebra reiteradamente reclamados -miles de coches circulan por el verano por el pueblo y la zona de playa-, faltan aceras y arcenes para el paso seguro de los peatones, falta un aparcamiento público temporal como los que se acondicionan en otras playas, desaparecen las placas que nombran los barrios y no se reponen, faltan contenedores selectivos de basura, no se reparan los caminos…

Publicado en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA el jueves 30 de agosto de 2018

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Barru y los lobos

La aldea es víctima de los poderes económicos y sus luchas

El argumento de la película “Ana y los lobos” ( 1973), de Carlos Saura, creo que se refleja hoy día en un pequeño pueblo, Barru. Esta hermosa aldea es objeto de un gran acoso por varios lobos de la especulación y la construcción. La razón está en que es una de las joyas de la corona de Llanes, el concejo más atractivo del turismo marítimo-rural de Asturias. Aunque la crisis parecía detenerlo, unos u otros, los lobos prosiguen su acoso a Barru.

Cuando los gobiernos democráticos fueron implementando leyes que regulaban la edificación, los planes de ordenación urbana, se fue acabando la construcción de casas donde cada uno tenía “su prau”. Coincidía en el tiempo con la política de regulación de jubilaciones y ayudas a la población agraria y poco después con la implantación de una política agraria común (PAC) europea. Las cuadras pequeñas fueron desapareciendo, muchos campesinos se acogieron a las nuevas normas de retiro y el campo se fue despoblando de la cabaña, de vacadas, rebaños y ganaderías diversas. Por tanto, los prados perdieron su primitivo objetivo: los cultivos para alimento de los animales domésticos; también la horticultura para consumo familiar ante la comodidad de un retiro remunerado. Durante un tiempo la inactividad dejaba la mayoría de las fincas casi abandonadas.

Por su parte el turismo fue creciendo, la actividad hostelera intensificándose. La belleza del paisaje, las playas y la cercanía de la montaña atraían cada vez a más gente. El atractivo al visitante se complementaba con una gastronomía singular y unos precios asequibles. Y llegó la especulación. Barru parecía tener todos los ingredientes para los intereses de constructores, restauradores, hoteleros. Los dueños de pequeños terrenos, generalmente prados ya no dedicados a cultivo, se dejaron querer y fueron vendiendo. Comenzó la carrera de los especuladores, que se fueron haciendo con casi todos los terrenos susceptibles de entrar en los planes urbanísticos municipales. Unas regulaciones sucesivas aprobadas por la corporación de Llanes, hasta el momento tres, que van, una a una, echando abajo los tribunales.

Y no es que los jueces la hayan tomado con la construcción en sí sino que son ellos quienes han dirimido en la guerra entre especuladores. Y en Barru el conflicto llegó a cotas importantes. Un ejemplo significativo es la edificación y derribo de un hotel en las inmediaciones de la playa, hecho insólito que ha llenado páginas en los medios de comunicación. Entre otras cosas por la rápida sentencia y su también rápido cumplimiento. Toda una lucha entre especuladores. Los pleitos planteados entre ellos han motivado una guerra que ha sido contemplada por los vecinos, los barrucanos, desde la impotencia y sin opción a intervenir en defensa de los derechos locales.

En una población de alrededor de un centenar de censados la especulación se dirime entre cuatro o cinco poderosos foráneos que compraron los terrenos más propicios para la construcción de edificaciones vacacionales. La crisis y la falta de regulación urbanística municipal por decisiones judiciales ha empezado a relentizarse en esa contienda y alguno de los contendientes parece que se retira. Otros han paralizado su ansia de acumulación y construcción, al menos de momento. Pero si unos decrecen surgen otros que quieren aprovechar los huecos. Unos y otros han contado con cierta dispensa municipal, fuese del signo que fuese. Y así, hoy alguno logra favores de la municipalidad que no consiguen nunca los barrucanos “de toda la vida” (acotación de lindes, control de aparcamientos, etc.). Es decir, los lobos foráneos acosan a las ovejas autóctonas. Pero el cuatripartito gobernante en el concejo ni se entera, mira para otra parte, obedece o hace la vista gorda. La ley del más fuerte.

Publicado el jueves 23 de agosto de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

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Buscar el viento, buscar el agua

El futuro está en utilizar la energía sostenible, barata y no contaminante

Buscamos el sol para aprovechar la bonanza de su energía. De igual forma hemos de buscar el viento y el agua pues nos aportan unos beneficios similares a los solares y en la zona cantábrica abundan, son menos estacionales e igualmente sostenibles y gratuitos. Los argumentos para defender esta búsqueda son análogos a los que esgrimíamos días pasados en estas mismas páginas de LA NUEVA ESPAÑA (Viernes 6 de julio, «Buscar el sol»): la energía producida por materias fósiles dejará de utilizarse por ser contaminante y cara. Exijamos alternativa.

El viento es el aire en movimiento, aprendíamos en la escuela. Es una circulación de gases a gran escala; en nuestra atmósfera es el vaivén en masa del aire, las corrientes que originan los cambios de presión? Así pues, los movimientos del aire, el viento, dependen de la altura, la temperatura, la humedad, la luz y otros varios factores. Por eso son variables en intensidad, dirección y sentido. Los populares cuatro vientos en Asturias son el Gallegu, el Nordeste, el Mareru y el Sur. Unos con buena fama y otros con mala. Depende de la situación -local, profesional, laboral, anímica, corporal?- de cada uno. Sobre todo en verano. Pero creo que todos son beneficiosos en su medida. Configuran y certifican la Asturias Verde, la atractiva, la natural. Y si para mucha gente aquí siempre llueve, las estadísticas lo desmienten, son inusuales las «gotas frías» que anegan comarcas y campos. Aunque años como el presente le dan la espalda al sol.

Vientos menos apreciados son el Gallegu, del oeste, porque suele traer agua, viento de lluvia, y el Mareru, también húmedo y frío porque llega del mar, viene del Norte. El Nordeste es el que se lleva la mejor fama pues normalmente aporta el sol, suele ser más suave y por lo tanto es menos frío. El Sur es casi un seguro de sol, trae buena temperatura, aunque los «borreguitos» que suelen formar sus corrientes en las nubes pueden luego transformarse en tormenta al acercarse a la costa. Así son las corrientes de aire que atraviesan nuestra atmósfera. Diferentes entre sí pero llenas de energía, una energía gratuita, abundante.

Nos gustarán o no los vientos pero hemos de apreciar su riqueza. Quizá no nos agraden si estamos caminando por el monte o en una playa estos días de vacaciones. Pero hemos de pensar en aprovecharnos de su energía porque es fuente de riqueza. Hay opiniones sobre la ubicación de sus sistemas de captación (amenazan a las aves, afean el paisaje, cambian el desarrollo de ciertos cultivos). Pienso que son obstáculos salvables. Exhaustivos estudios nos pueden liberar de cometer errores y dificultar el desarrollo de la naturaleza. Los avances tecnológicos nos ayudan ya en la configuración de aparatos de captación, como los paneles solares, cada vez más respetuosos con el medio ambiente y más sensibles a la sostenibilidad.

Respecto a beneficiarse del agua y sus corrientes fluviales o marítimas, la tendencia debe ser en el mismo sentido. Ya existen generadores que obtienen la energía de la fuerza de las mareas y los flujos submarinos para alimentar a poblaciones y factorías en diferentes lugares de nuestro entorno cercano. Aprovechemos esas corrientes ya y coloquémonos viento en popa.

Por supuesto librándonos de corruptelas y contubernios como los que salen a la luz en la vista oral del proceso del «caso de la trama eólica», que se celebra en juzgados de Castilla y León, donde se muestra que grandes compañías eléctricas han intentado entrar con subterfugios, estancias oficiales pensaban presuntamente implantar camufladas comisiones y la concesión de licencias se eterniza por supuestas disculpas ilegales. También en estas páginas se denunciaban recientemente dilaciones burocráticas no comprensibles en la concesión de licencias.

El futuro se moverá con energía sostenible, barata, no contaminante. Debemos exigirla al poder político/económico. Nos hará más libres. Busquemos el viento, busquemos el agua.

Publicado el jueves 26 de julio de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/07/26/buscar-viento-buscar-agua/2323808.html

Cuando nací en Cudillero

Una señalada y dramática visita a la curiosa y emblemática villa pixueta

Natural de La Felguera, también nací en Cudillero. Dos localidades que celebran al mismo patrón, San Pedro. Abrí los ojos una tarde en la que los felguerinos subían de jira a Castandiello, al prau de Gafures para merendar y rubricar la fiesta sanpedrina. Un festejo que en tiempos crecía y agrandaba su fama. Por eso nunca iba a Cudillero, a L’Amuravela, a celebrar la singular ceremonia pixueta.

Se cumple ahora un cuarto de siglo de una de mis diversas visitas a esta bonita villa, cuando fuimos a pasar el día al pueblo de la sinuosa bajada el antiguo puerto ballenero, hoy uno de los emblemas de la belleza natural de Asturias. Recorrimos sus marineros rincones, sus típicas tiendas, sus casas de blanco y azulino y junamos sus ancestrales curiosidades. Contemplamos el pueblo desde el Pito y desde el puerto. Admiramos las faenas de pescadores, de pescaderos, de los pixuetos.

Tras un largo recorrido por la población nos fuimos a comer a unos de los muchos refectorios que hay por la plaza de la Marina. Pedimos mejillones y otros platos de pescado de los que llegan a diario a la lonja local. Rico y sabroso todo, disfrutamos intercambiando cucharadas para saborear la comida típica del lugar. Habíamos elegido una mesa que nos permitía comer mientras contemplábamos la vida diaria de la plaza.

Después de comer dimos una vuelta por el puerto en espera de que abriesen los comercios pues queríamos llevarnos de recuerdo una plaquita de escayola que representaba las casas típicas de Cudillero, la lonja, el Ayuntamiento, las casitas de la Marina? Las habíamos visto en el escaparate de la tienda de regalos y productos asturianos al lado del restaurante. Terminado el paseo decidimos ir a descansar un rato al coche que dejamos aparcado en la plaza del Comercio. Amenazaba lluvia y era el mejor sitio para refugiarse en caso de chaparrón.

Momentos después de sentarnos en el coche me empezaron a picar zonas de la espalda y del pecho y al rascarme noté que comenzaban a aparecer bastantes puntos rojos, una urticaria que anunciaba una posible alergia. Y al mismo tiempo un sofoco iba en aumento. Unos minutos después la urticaria se extendía y los picores empezaban a no ser soportables. Arrancamos el coche y volvimos al centro de la villa. Allí preguntamos por un ambulatorio, un médico o un centro de salud. Nos indicaron que subiésemos calle arriba y casi al final de la sinuosa vía encontraríamos un médico en un centro de salud o de urgencias.

Casi sin ver por dónde íbamos llegamos al ambulatorio cuando un empleado estaba cerrando sus puertas. Al presentarnos nos dijo que era el médico de guardia y que iba a cerrar la sala pero al ver mi estado, con la urticaria en la cara, en el cuello, en los brazos dijo: «Entre y túmbese en la camilla que ahora mismo le pongo una inyección». Se me estaba nublando la vista y me parecía sufrir un amago de broncoconstricción pues respiraba con dificultad, supongo que por el nerviosismo, y los picores eran generales pero me proponía no rascarme para evitar erupciones. El doctor, cuyo nombre lamento no saber, me inyectó un antihistamínico. La urticaria fue palideciendo, los picores desaparecieron poco a poco y la calma me produjo un pequeño adormecimiento. El susto se iba disipando. Respiramos aliviados. Entre los tenues sueños que me entraron al relajarme tras la inyección me pareció oírle al médico una frase en broma para calmarnos: «No ha sido nada. Han tenido la suerte de que me encontrasen aún cerrando. Pero ya vuelve a la vida».

Volví en varias ocasiones a Cudillero. Me encanta el pueblo. Hace medio siglo que nací en él. Me considero pixuetu.

Publicado en las páginas de la edición de Occidente de LA NUEVA ESPAÑA el viernes 22 de junio de 2018

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/occidente-opinion/2018/06/22/naci-cudillero/2307012.html

El otro Llanes posible

El concejo necesita apostar por un turismo de naturaleza, menos estacional

Los regidores municipales de Llanes parecen dirigirse casi de forma única a la cuestión urbanizadora, intentando la atracción de un turismo con alguna fijación al lugar: promoción de segunda vivienda, hoteles y casas rurales? Los comienzos, en el último cuarto del siglo pasado, no fueron brillantes. Se levantaron construcciones colectivas e individuales pero han logrado escasa fijación de llegada respecto a lo que se proponían, pues la autovía propicia viajes rápidos desde occidente u oriente, y por supuesto porque los tribunales han echado abajo tres planes seguidos de ordenación urbana. Ahora se intenta un cuarto que podría llegar a buen término. Sería bueno.

Sin embargo, existen otras fórmulas para atraer al visitante, quizá menos pendientes de la situación atmosférica y de la época estacional que el que ha llegado a la zona hasta ahora. Un turismo menos playero, que en Asturias disfruta de un periodo anual bastante limitado. Un turismo más de naturaleza. Tiene cierto éxito en otras zonas del Principado, pero a Llanes llega más conquistado por alguna de sus treinta playas? Y el concejo tiene muchas posibilidades naturales para seducir a quien busca alternativa al baño: montes, campas, bosques, mañangas, llosas.

En el año 2005 le fue ofrecido al alcalde un estudiado programa elaborado por el naturalista Benigno Varillas para mostrar al visitante lo que se llama hoy viaje a la Prehistoria. Era simple y barato, realizable por particulares o por las instancias públicas. Acotar unas 100 hectáreas de terrenos comunales -una mínima parte de las casi treinta mil existentes en el concejo- y establecer en el recinto un macho y dos o tres hembras de bisonte. En poco tiempo se formaría una pequeña manada que crecería en plena naturaleza, como vivía en el Paleolítico. Luego podrían llegar a ese parque fácilmente ampliable ancestrales animales como uros, caballos tarpanes o przewalski, bueyes almizcleros, renos y otros bóvidos prehistóricos en proceso de recuperación. Instalaciones similares tienen éxito en Andalucía, Castilla, Cataluña, País Vasco y, sobre todo, en el entorno de Atapuerca. No sólo por la llegada de admiradores, sino también por la bonanza para esas praderas: estos animales benefician al medio ambiente, evitan incendios (137 de media al año registra Adena en el concejo) porque desbrozan los campos, ahuyentan a alimañas y depredadores, necesitan escasa infraestructura?

Yacimientos y reductos milenarios abundan por la zona. El viajero que busca joyas prehistóricas entre Colunga y Altamira pasa prácticamente de largo desde el Sella al Deva-Cares, de Tito Bustillo al Pindal. A pesar de que en excavaciones llaniscas se han descubierto restos de animales milenarios. Pero sólo Peña Tú figura en los folletos turísticos. Recintos como los de Salgüero de Juarros del entorno de Atapuerca (Burgos), San Cebrián de Mudá (Palencia), Boñar (León), Cubillo y los Porretales, en el hábitat del río Duratón (Segovia), el Parque de la Prehistoria de Teverga, el Parque Faunístico Lacuniacha (Huesca) y otros en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Andalucía y en el mismo Principado de Asturias son viveros turísticos en crecimiento. Arboledas del Cuera, vegas del Bedón, la Llera o la Boriza de Barro son ideales.

El pormenorizado estudio presentado en 2005 no prosperó porque el alcalde, Antonio Trevín, fue llamado a presidir la comunidad astur. Ante el éxito que obtienen los mencionados recintos, un ofrecimiento similar le fue presentado a la actual corporación municipal en 2016. Pero la iniciativa sigue sin ser atendida por los ediles del gobierno tetrapartido. Desde luego, creo urgente la aprobación de un plan urbanístico para ordenar el crecimiento del concejo, pero éste representa un corto plazo. La propuesta naturalista tiene un recorrido mucho mayor, constituye una empresa duradera, un programa de futuro con aspiraciones perdurables, atracción de turismo no estacional, gran implicación laboral de la población local, a la vez que una adecuación a las nuevas tecnologías y las directrices de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea.

Los ejemplos de Atapuerca, San Cebrián, Teverga y, sobre todo, los de los bosques de Zuid-Kennemerland (Holanda) y Bialowieza (Polonia) -donde la maleza poblaba bellos parajes poco productivos y hoy son objeto de admiración- serían un acicate para potenciar un futuro lucrativo en el turístico concejo llanisco. El proyecto presentado a la alcaldía señala que «los habitantes del mundo rural tienen una oportunidad única de reivindicar, junto a sus actividades ganaderas y agrícolas, la de producir fauna cinegética por un lado y fauna emblemática en peligro de extinción por otro». «Si las primas desaparecen, como apunta la reforma de la PAC, la cabaña que explota montes y sierras descenderá bruscamente. Una oportunidad de seguir explotando esos pastos» -añade- «es repoblándolos con especies emblemáticas de la fauna. Manteniendo y potenciando la ganadería doméstica allí donde sea más rentable».

Publicado el martes 19 de junio de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/06/19/llanes-posible/2305328.html

El Camino de Vuelta

La equívoca señalización de la ruta jacobea en el tramo de Llanes

Colocamos varias placas de zinc (cinc) -grabadas con punta fina y al ácido- con monumentos que jalonan el Camino de Santiago a su paso por Asturias. Suplíamos la falta de indicadores. En Barru solo había unos pocos azulejos con la estela estampada amarilla sobre fondo azul en ciertos puntos del trayecto y cuatro flechas amarillas casi desdibujadas en sitios de duda para el caminante. Casi nada oficial en indicaciones de la senda compostelana.

Así discurría el tiempo cada temporada en un trayecto por donde pasan a diario jóvenes y ancianos, gentes de muy diversa condición y aspecto. A decenas o cientos según la época del año, pero todo el año. Con sol, niebla, lluvia, viento, hasta con nieve, como este invierno que acabamos de dejar. En primavera, en verano, otoño o invierno. En ciertos momentos es todo un espectáculo multinacional. Una serpiente multicolor de personas con palos de trekking, mochila y sombrero de variopinto aspecto.

Sin embargo, el pasado verano comenzaron a oírse voces que reclamaban una mejor indicación del Camino de Santiago en sus itinerarios asturianos, especialmente en el conocido como de la costa. Cuando personalmente comenté este problema en el albergue de Llanes su encargado me informó que estaba a la espera de unos folletos explicativos sobre la senda que intentaban facilitar al caminante los lugares interesantes que existían en el trayecto que recorría. Pretendía así remediar el problema que empezaba a salir a la luz entre los peregrinos.

Tras reflejar los medios de comunicación los inconvenientes que sufría el Camino llegaron los representantes públicos y decidieron instalar indicadores oficiales, placas y paneles metálicos, grandes, visibles, resistentes. Un material excelente para que el caminante circule sin dudas por el trayecto verdadero y correcto, sin pérdida, sin problemas de visión, sin que un árbol, unas ramas u otra indicación de la Dirección General de Tráfico lo oculte. Todo perfecto. Hasta que llegaron los instaladores. ¿Qué pasó entonces?

Suponemos que leyeron los mapas al revés, o que eran contrarios al Camino de Santiago, o que les importaba un bledo que la gente fuese para un lado u otro. Instalaron las estupendas señales y se fueron, pero creo que las pusieron para el Camino de Vuelta. En Barru la mayoría están puestas al revés. No para los que peregrinan a Compostela sino para los que regresan tras visitar Santiago. La anomalía fue denunciada en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA hace meses. Parece que inútilmente.

Nada ha cambiado desde entonces. De la quincena que han colocado en la parroquia barrucana la mitad están puestas de frente hacia Compostela y la mitad de espalda a la tumba del apóstol. Además, de las que están bien colocadas, varias tienen la flecha indicadora de forma que induce a confusión, ya que están situadas junto a senderos ajenos al trayecto. Asimismo, en tres cruces falta placa informativa que señale el sentido del camino y en uno el azulejo con la estela amarilla indica el camino correcto pero la placa nueva induce a tomar el sentido contrario. Mientras, un folletito que regalan en Alemania para recorrer el Camino se titula «Der weg ist das ziel» («lo importante es el camino»). El camino más que el destino. Tardamos en enterarnos.

En fin, todo un trayecto -también hay placas colocadas al revés en la carretera AS-263- lleno de señales absurdamente instaladas en sentido contrario, sembrando confusión, aunque quienes regresan tras la caminata suelen hacerlo en tren, avión, barco, autobús o automóvil. Raramente lo hacen desandando el Camino. Placas que dadas la vuelta y plantadas en el mismo sitio indicarían correctamente el Camino de Santiago. Pero tal como las han emplazado indican el Camino de Vuelta.

Publicado el lunes 30 de abril de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/oriente/2018/04/30/camino-vuelta/2278162.html