Curso del 67

Se cumple medio siglo de un año bastante convulso en  Europa y América
La verborrea de Manuel Fraga conspiró en su contra aquel curso. En una cena que presidía el entonces titular de Información y Turismo como patrocinador/colaborador de una estancia de estudiantes de periodismo, la Residencia Azorín, al ministro se le «escapó» la inminente cesión de Ifni a Marruecos. Pero la noticia, una exclusiva, no era publicable. Después de una década de acoso marroquí al minúsculo territorio al sur de Agadir, el 30 de junio de 1969 el gobierno franquista entregaba al rey Hassan II el pequeño enclave tras firmar el Tratado de Retroceso. Y aquellos residentes no pudimos publicar el desliz fraguista, a pesar de que Ifni era el último reducto colonial español, tras la independencia de Guinea, Fernando Poo y Río Muni el 12 de octubre de 1968, comienzo del curso siguiente. La censura lo impedía.

A pesar de este importante obstáculo, el Curso del 67, digamos entre los veranos de 1967 y 1968, comenzaba con el nacimiento de dos periódicos. El 8 de septiembre salían a la calle en Madrid tanto «Nuevo Diario» como «Diario SP», el primero en España que llevaba color en sus páginas. Eran unos intentos «aperturistas» de las alas liberales de gentes del Opus Dei y los neofalangistas. Experimentos poco duraderos en un mercado controlado por una prensa vigilada por la dictadura. Siete diarios, tres matutinos («Abc», «Ya», «Arriba») y cuatro vespertinos («Madrid», «Informaciones», «Pueblo», «El Alcázar»), que ocupaban todo el arco ideológico permitido.

Si hoy se teme un curso entrante repleto emocional e informativamente, especialmente por la caótica situación catalana cuando se cumplen 40 años de la restauración de la Generalitat, el transcurrido hace cincuenta años estuvo repleto de graves acontecimientos. Comenzó con la polémica muerte de Ernesto Che Guevara, abatido tras ser capturado como guerrillero en Bolivia, y finalizó, digamos, con la invasión de Checoslovaquia por las tropas soviéticas. En ese corto periodo fueron asesinados Martin Luther King y Robert F. Kennedy; ETA comete el primero de sus más de ochocientos asesinatos, el del guardia civil José Pardines; en la aldea vietnamita de My Lai tropas de asalto estadounidenses violaron y asesinaron a mujeres, ancianos y niños hasta acabar con sus 500 habitantes; el cirujano surafricano Christian Barnard realiza los primeros trasplantes de corazón; Estados Unidos realiza una docena de pruebas nucleares; descubren en la Biblioteca Nacional, en Madrid, 700 dibujos y manuscritos de Leonardo da Vinci…

Pero quizá sea más recordado el curso por acontecimientos políticos más populares. Por una parte, se gestaron la llamada Primavera de Praga y el Mayo francés. Por otra, fue un periodo musical muy fructífero. Si 1968 fue declarado por Naciones Unidas como el Año Internacional de los Derechos Humanos, el curso 67-68 terminó prácticamente con la Matanza de Tlateloico, en la ciudad de México D.F., en cuya plaza de las Tres Culturas fueron acribillados a balazos cerca de 300 personas entre estudiantes, profesores, obreros, amas de casa, profesionales que participaban en una manifestación que pedía democracia real y menos corrupción. La Primavera de Praga, que intentaba suavizar el régimen estalinista en Checoslovaquia, terminó aplastada por los tanques del Ejército Rojo y el Mayo francés, el mayor movimiento estudiantil y obrero, paralizó el país y debilitó la presidencia de Charles De Gaulle quien dimitió meses después.

Musicalmente durante el Curso del 67 nacieron un buen número de grupos (The Bee Gees, The Doors, Pink Floyd, Génesis…) mientras The Beatles y The Rolling Stones cerraron un año de triunfos con sendos álbumes el 8 de diciembre. ¿Nos espera un curso similar en su cincuentenario?

Publicado el martes 3 de octubre de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/10/03/curso-67/2172360.html

Lamentable atentado

Atentado en Barcelona, una de las ciudades españolas con mayor población de origen magrebí. Marruecos, el país magrebí donde menos «primavera árabe» hubo. Cataluña, comunidad en la que los radicales han iniciado una campaña antiturística. Atando cabos podemos buscar conexiones y encontrar casualidades que nos lleven a la conclusión de que estos descerebrados terroristas tienen algo más que coincidencias. Teniendo en cuenta que el servicio de información militar y político marroquí es uno de los más fuertes junto con el de Israel, algo falla en la coordinación de los servicios de seguridad en los países europeos y que reciben información de Marruecos.

Por otra parte, ya está bien de tuits y demás sistemas de fuga informativa por las redes sociales. Los responsables de organismos y departamentos políticos y sociales deben comparecer en los medios y no liberarse con unas líneas en Twitter o Facebook,  Istagram y demás redes, subterfugio para no dar la cara pública.

Por último, en el sistema o juego de acción y reacción que sufrimos principalmente en Europa llevamos las de perder. Ya nadie se acuerda de las iniciativas de Bush, Aznar y el líder laborista inglés o el jefe del Gobierno de Portugal cuando se reunieron en las Azores. Hoy nos lamentamos de los ataques que sufrimos pero nos olvidamos de los desastres que soportan en Palestina, los que organiza Occidente en Afganistán, en Iraq, etc.  ¿Saldrán inmunes todos estos responsables que nos han llevado a este desastre?

Polvos y lodos que han de hacer reflexionar a quienes votan en las democracias de Europa. No somos culpables pero permitimos que los gobernantes hagan lo que les dé la gana. Una desgracia.

Alhucemas, un polvorín histórico

Ante el brote de una nueva rebelión de la población rifeña en Marruecos

Los precisos saltos dados por los manifestantes en la jornada del pasado jueves 20 dan a entender que existe una estrategia de lucha y no una marcha improvisada. Por eso, una población de poco más de cincuenta mil habitantes puede convertirse en la flor de una nueva primavera en el Magreb. Y así lo gritan en la calle jóvenes y viejos rifeños. Los sucesos de Alhucemas, a mitad de camino entre Ceuta y Melilla y más cerca de Málaga que de Rabat, la capital del reino de Marruecos, son el posible brote de una rebelión que empieza a preocupar y levantar dolor de cabeza al omnipotente rey Mohamed VI. Tras nueve meses de manifestaciones y protestas parece que el germen de la revuelta se ha implantado en la región con más historia del Rif.

Encarcelado el primer líder de los disturbios y casi dos centenares de sus acompañantes en los alborotos, la situación no ha quedado en un tumulto callejero sino que Nasser Zafzafi, cabeza visible de los primeros desórdenes, ya tiene sucesión. Una joven treintañera, madre de cuatro hijos, Nawal Benaisa, ha tomado el relevo. El primero creció como adalid a medida que se fueron produciendo los acontecimientos; la segunda, con su condición de mujer en un contexto primario musulmán, y una trillada vida de precariedad, surge con una fuerza consolidada.

Los primeros manifestantes contaron con cierta simpatía de los emigrantes que trabajaban en países de la Europa occidental, conocedores de las libertades en los estados democráticos. Más tarde parece que recibieron ayudas de diverso tipo, lo que dio pie a que los políticos que rodean al monarca comenzasen a acusarlos de separatistas. Y una vez pasadas las estaciones laborables -otoño, tiempo de comienzo de la rebelión, invierno y primavera- llegó la época de las vacaciones y con ella la práctica demostración de la calurosa temperatura ambiental en la zona. Los miles de emigrantes que vuelven en verano a sus pueblos natales, cargados con todos sus ajuares en furgonetas atestadas, para disfrutar del descanso laboral junto a familiares y amigos, este año muestran una característica nueva. Viajan cargados como acostumbran, atraviesan medio continente sin descansar, llegan a su destino pero reducen su estancia a la esencial para visitar y saludar a familiares y amigos, dejan dinero y regresan a los países donde trabajan. Ya no veranean en su tierra, sobre todo si es Alhucemas y su región. El ambiente es de convulsión.

Conocedor en parte de la realidad política marroquí por diversas razones, en una ocasión descubrimos la masiva inclusión de miembros del servicio de información militar disimulados entre los guías que muestran al turista las costumbres y bellezas magrebíes. Quizá imbuidos por el espíritu de bebidas no recomendadas por la religión islámica, estos infiltrados «guías» nos demostraron sus sapiencias de la vida y andanzas de cada uno de los viajeros. Conocían al detalle movimientos de nuestras visitas a Marruecos y hasta el discurrir y penurias de quienes habíamos hecho la «mili» en Ceuta o Melilla. Nos revelaron la fontanería de la política subterránea marroquí, cuyo servicio de información controla «todo lo que se mueve». El Centro Nacional de Información español lo sabe bien y en él apoya gran parte de nuestra política antiterrorista.

Nasser Zafzafi, los doscientos detenidos, Nawal Benaisa y sus seguidores han sido condenados o están pendientes de juicios opacos a la opinión pública, al albur de las decisiones de los políticos del entorno real. Sus reivindicaciones son sociales y no excesivas pero se han levantado en un paraje en el que disfruta algunas de sus vacaciones Mohamed VI y este año se las pueden amargar. Y además de conmemorar la victoria infringida por la guerrilla de Abd-el-Krim sobre tropas coloniales el jueves 20, conocida aquí por el «Desastre de Annual», ahora se cumplen noventa años de la rendición, el 22 de julio de 1927, de ese carismático jefe rebelde del Rif. Así como seis décadas de la revuelta de los rifeños contra el sultán tras la independencia de Marruecos en 1956. Estos días muchos manifestantes, entre cientos de policías y gases lacrimógenos, vocean una consigna: «Mejor la muerte que la humillación». Y es que la población fundada como Villa Cisneros, frente al islote de Al Hoceïma, la Alhucemas de hoy, es un verdadero polvorín, es tierra de numerosos terremotos y de sucesivas rebeliones.

Publicado el lunes 31 de julio de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/07/31/alhucemas-polvorin-historico/2143060.html

 

Verano.ong

La hipocresía neoliberal de las instituciones europeas y el ministro español del Interior respecto a la labor de las organizaciones no gubernamentales

Llega el verano y comienza con una infausta polémica que pauta la hipocresía neoliberal de los organismos europeos respecto a la labor de las ONG. Parece que tendremos un verano.ong -con «n»- como protagonista estival. Así, el mismo día que Almería declara jornada de luto por la muerte en el mar de Alborán de más de cuarenta refugiados, la Unión Europea culpa a las organizaciones no gubernamentales de promover un efecto llamada a los parias de este siglo XXI para que se jueguen la vida e intenten llegar desde un país antes llamado Libia y que ahora es un territorio de guerra, bandas armadas y mafias de trata de personas. Un día después el ministro español del Interior, Juan Ignacio Zoido, acusaba a las ONG en el mismo sentido. Insólito despropósito.

«Hay que concienciar a las ONG de que se está para ayudar y no se está para favorecer o potenciar inmigración irregular cuando esa inmigración irregular lo que está dando lugar es a que corran peligro en el Mediterráneo, como está sucediendo con demasiada frecuencia», aseguró el ministro cuando España se comprometió a recibir 17.000 refugiados antes del otoño, sólo ha admitido a 1.800 y faltan por acoger a 15.849 en dos meses.

El verano actual se presenta similar al de 2016, en el que murieron ahogados más de 2.000 huidos de la miseria: niños, ancianos, mujeres embarazadas? pero los organismos europeos siguen acusando a organizaciones como Médicos Sin Fronteras, MSF, mientras adiestran a patrulleras libias para que intercepten a las pateras que salen de las playas africanas y así no alcancen a ser avistados por los barcos de instituciones humanitarias. Una incongruencia ética que se agrava al coincidir esta disposición de los mandatarios de la zona norte del Mediterráneo con los combates entre facciones en el norte africano y las extorsiones realizadas por las mafias. Justo cuando el general Hafter, hombre fuerte del este libio, anunciaba la toma de Bengasi tras tres años de asedio a la segunda ciudad de este territorio magrebí.

Humanitarias instituciones como Proactiva Open Arms, Oxfam-Intermón, Acción contra el Hambre, Cruz Roja o la mencionada MSF declaran que no pueden abandonar su tarea cuando en los meses transcurridos en 2017 ya se han lanzado a las aguas mediterráneas unas cien mil personas. Cuando ya hay miles de ahogados al intentar la travesía, cuando las mafias las meten en embarcaciones expresamente frágiles que difícilmente logran salir de aguas libias. Y sabiendo que dichas mafias, en varias ocasiones, les han robado a las pateras botadas por ellas mismas, en doble acción criminal, sus motores en mitad del mar.

El director general de Oxfam-Intermón, José María Vera, criticó la actitud de Zoido, y señalaba en un escueto comunicado, que «es indignante y bochornoso que el ministro de interior esté desviando la atención y culpabilizando a las ONG en lugar de defender los derechos humanos y responder a sus compromisos internacionales». Paula Faria, coordinadora de MSF para las operaciones de rescate en el Mediterráneo, y la Asociación de las Organizaciones Italianas de Cooperación y Solidaridad Internacional (AOI) han lamentado el intento propuesto por Italia de cerrar unilateralmente sus puertos a los barcos que recojan refugiados y califican la medida de violación del derecho marítimo internacional.

La Unión Europea, que demostró su pericia antidemocrática al firmar su acuerdo antimigratorio con Turquía, ha estudiado en una reunión en la capital estonia, Tallin, la forma de devolver a los llegados a zona de guerra libia. Tomen nota: «Si enviamos a la gente de vuelta, sería la primera y más importante medida preventiva que mostraría que no hay razón para venir aquí si no tienes derecho», dijo el titular de Interior estonio Andres Envelt.

Articulo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 13 de julio de 2017

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/07/13/veranoong/2134582.html

 

Ganan los halcones a las palomas

La política dura de la derecha triunfa en estos momentos en el mundo

Los ciclos políticos suelen alternar dos posiciones opuestas con etapas variables. Los llamados «halcones» se van turnando con los llamados «palomas». De vez en cuando sobreviene un periodo intermedio que normalmente dura poco tiempo. Al menos en esta época de compulsiones. Y casi siempre se pasa de un extremo a otro sin transición templada. Ahora nos encontramos en una fase de crestas pues dos poderosos narcisistas elevan la tensión y los de alrededor empiezan a tomar sus precauciones.

Un claro ejemplo lo sufrimos actualmente en altos niveles mundiales -por el poder de los protagonistas- y tras el gobierno de un presidente paloma en Estados Unidos, como se consideró a Barak Obama, se ha pasado a otro de halcón, es decir, Donald Trump. Un cambio radical sin la menor duda. Un cambio que empieza a afectar no solamente a la política interior del país norteamericano sino también a sus relaciones exteriores.

El triunfo de los partidarios de la salida de Reino Unido de la Unión Europea puede o no haber contribuido al cambio habido en Estados Unidos pero favorece el incremento del grupo de los halcones. Además, se suma a la corriente a la que ya pertenecían el presidente ruso Vladimir Putin y varios gobernantes europeos de países del Este como Hungría, Polonia o Bulgaria.

Puestas así las cosas, las declaraciones de Ángela Merkel en el sentido de que ya no se puede confiar en los demás, muestran la situación actual. Cada uno tiene sus intereses y le resulta difícil depositar confianza en los demás. O dicho de otra forma, es fácil recelar de los amigos. Lo ha dicho la persona que más años lleva en el poder en Occidente, que gobierna la economía más sólida de Europa y representa al ala conservadora de la política democrática mundial. Quien es considerada halcona de la hacienda europea desde la crisis financiera, radical en los planteamientos presentados para la necesaria recuperación.

Así pues, parece que pasamos al turno de los halcones, radicales en los diversos puntos políticos. Hace unos meses, por ejemplo, que Suecia ha decidido recuperar el servicio militar obligatorio. En Reino Unido vuelven a llamar a los reservistas, parece que en mayor número, quizá motivado por el incremento de atentados yihadistas. La primera ministra Theresa May ya anunció antes de las elecciones que pretendía dar, en vez de más medios, más poder a la Policía. En los Países Bálticos la OTAN (Organización del Atlántico Norte) está desplegando fuerzas de defensa ante una posible invasión rusa. Son territorios poblados por un alto porcentaje de originarios de la Rusia soviética y, tras la invasión de Crimea hace tres años, los letones, estonios y lituanos temen un arrebato del antiguo jefe de la KGB y hoy presidente de Rusia que les lleve a ser anexionados por Moscú.

La situación en el Oriente Medio, del Mediterráneo a la Península Arábiga, se endurece también. La rivalidad religioso-política en la zona está incrementando la tensión. Después de la anunciada venta de cuantioso material bélico de Estados Unidos a Arabia Saudí, firmada por Donald Trump hace unos días en Riad, el grupo de países de religión con predomino suní -Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto- cortaron sus relaciones con Qatar por «apoyar al terrorismo» promovido por la chií Irán. Y han suspendido las comunicaciones áreas, marítimas y terrestres y el abastecimiento a Doha de productos de primera necesidad.

En fin, todo indica que los halcones están en alza. En Noruega, país notoriamente pacífico, la OTAN ha desembarcado en Trondheim a 300 soldados estadounidenses por primera vez desde la Guerra Fría. Finlandia estudia incrementar en 50.000 militares su ejército? Los halcones son más fuertes cada día.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 14 de junio de 2017

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/06/14/ganan-halcones-palomas/2120421.html

 

Y la guerra continúa en Siria

Aunque los medios se hayan olvidado del conflicto más sangriento del siglo

La frondosidad de algunos árboles nos impide ver bien el bosque. Porque la guerra de Siria continúa aunque sus pormenores no sean hoy objeto de grandes titulares, de diarias informaciones y de ilustraciones gráficas que nos encojan el corazón. El principal obstáculo para observar que la situación en el extremo oriental del Mediterráneo sigue igual es el ascenso a la presidencia de Estados Unidos del populista y polémico Donald Trump, que tristemente atrae la atención del resto del mundo.

Pero en Siria prosiguen los combates, continúa creciendo el número de muertos civiles, se eterniza la miseria que sufren miles de sus habitantes y la pacificación está lejos de llegar a alcanzarse. Además, la solución al largo conflicto bélico no solamente consiste en acabar con la lucha sino también resolver el horizonte de los cientos de miles de refugiados que han tenido que huir de la guerra y que se encuentran en lamentables campos de refugiados tanto en los vecinos territorios turcos, jordanos, libaneses o iraquíes, en zona asiática, como de Grecia, Italia y los países balcánicos, principalmente, en Europa.

La guerra siria, que comenzó como uno de los focos de lo que se denominó la «primavera árabe», no solo no floreció sino que los injertos que se le aplicaron para cosechar sus frutos complicaron de tal modo el contencioso que dejó de ser una lucha contra la dictadura de una «dinastía» tirana para trocarse en un campo de tiro de las distintas estrategias que gobiernan el panorama político mundial. En un tablero donde se dibuja, donde se dirime, donde se comprueba el poder de cada potencia. Al tiempo que se tejen alianzas temporales, a largo plazo, más o menos permanentes o definitivas. Porque el conflicto se ha convertido en un puzle en el que intervienen, en diferentes medidas y compromisos, una docena de participantes.

Además del Ejército sirio al servicio del Gobierno de Bashar al-Ásad, componen este laberíntico enredo fuerzas más o menos «oficiales» de Irán, Turquía, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, así como la libanesa Hezbolá, el denominado ELS (Ejército de Liberación Sirio), las Unidades de Protección Popular o milicias kurdosirias del YPG y por supuesto los combatientes del Estado Islámico o ISIS. Y en el terreno diplomático no faltan la Unión Europea como institución y en otro nivel Alemania, Japón, etc.

La relación de alianzas y componendas, según se desarrollan las batallas, los asedios y los avances de los distintos combatientes, conforma una maraña que ha ido variando en intensidad y correlación a lo largo de seis años de conflagración. Por ejemplo, el Ejército turco se apoya en rebeldes sirios para luchar contra milicias kurdas y contra los islamistas radicales del ISIS. Las tropas de Bashar al-Ásad con apoyo de Rusia avanzan contra aliados de las fuerzas turcas situadas en el norte donde se hallan combatientes kurdos y árabes con apoyo estadounidense. Rusia quiere impedir que Turquía se acerque más a EE UU mientras promueve el acercamiento de Siria con Turquía. Al tiempo las fuerzas sirias se apoyan en las milicias libanesas y en las iraníes con el beneplácito ruso. Y si los combates fueron en principio una guerra civil para derrocar la dictadura de Bashar al-Ásad hoy se lucha también contra los islamistas del ISIS. Para hacernos una idea: para liberar Raqa de los islamistas, que la tienen como capital del ISIS, las tropas turcas han de atravesar zonas kurdas, apoyadas por EE UU en Siria pero contrarias al Gobierno de Ankara, a la vez el gran aliado de los norteamericanos. Mientras tanto el baile diplomático se enreda a varias bandas. Los jefes del Estado Mayor del Ejército norteameriano y de la CIA viajan por la zona para intentar cumplir la promesa de Trump de cerrar la guerra en meses, los kurdos le piden a éste armamento para lograr esa pretensión, pero aportárselo enfurecería a Turquía y los suníes. Intento de resumen: decenas de miles de soldados y milicianos, cantidades enormes de armamento acorazado y mecanizado, batallones de carros de combate, bombardeos aéreos y lanzamiento de misiles en la mezcla de tendencias/territorios, muchos miles de muertos mientras son centenares de miles los desplazados, los refugiados y son miles los civiles que son utilizados como escudos humanos.

Publicado el miércoles 29 de marzo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/03/29/guerra-continua-siria/2080884.html

 

La miseria de bombardear hospitales

360 ataques a clínicas durante la guerra de Siria con 740 sanitarios muertos
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos había señalado varias semanas atrás que no quedaba ningún hospital en funcionamiento en la provincia siria de Alepo tras el ataque a las últimas cinco clínicas aún operativas. Ahora el proceso de evacuación de civiles y opositores se asemeja a un intercambio de cromos, un trueque entre rufianes, un desprecio a unas víctimas que llevan años sufriendo guerra y penalidades. Todo lo que pasa en Siria desde hace más de un lustro es la materialización de la vergüenza de nuestra civilización.

Los bombardeos a centros sanitarios, la mayoría gestionados por MSF, han sido ya tan habituales que forman parte de la rutina y pasan al archivo de nuestras conciencias. De los grandes titulares en los medios de comunicación viajan a la columna de noticias breves o zonas marginales de informativos online y su lectura es muy secundaria. Por eso, una fuerte descarga de bombas sobre una zona sanitaria de la destruida ciudad era anunciada así por agencias internacionales: «Dos hospitales, un banco de sangre y algunas ambulancias han sufrido daños durante los bombardeos». Ya después de los «daños» se informaba de al menos veintiuna personas muertas. Entre ellas cinco niños. Era el enésimo ataque a un hospital, a un recinto sanitario, algo inatacable según las convenciones internacionales, los convenios humanitarios y los acuerdos implícitos de toda guerra.

Los ataques a hospitales, permanentes o de campaña, en zonas como Yemen, Irak o Siria ya no son «noticia». Se cumplen ahora treinta años de una iniciativa que abrió esperanzas para luchar contra los crímenes contra la humanidad, pero las cosas siguen igual o quizá peor. Intelectuales, políticos y profesionales del Derecho de todo el mundo, reunidos en Madrid a mediados de noviembre de 1996, conformaron una teórica corte, similar al Tribunal Russell, el Tribunal Internacional por Crímenes Contra la Humanidad Cometidos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y «condenaron moralmente» a la ONU por el embargo a Irak, cuyas víctimas principales fueron los sufridos civiles iraquíes. Como consecuencia del mismo, según organizaciones humanitarias internacionales, murieron millón y medio de personas, la mitad menores de cinco años. Treinta años después los iraquíes siguen sufriendo, muriendo, soportando una guerra que les sobrevino del exterior tras años y años de dictadura.

Por otra parte, un organismo cuya misión es luchar contra las injusticias, la Corte Penal Internacional (CPI), más conocida como el Tribunal de La Haya, constituido formalmente con la firma de un centenar de países, se debilita y podría dejar de ser operativo. En su asamblea reunida en La Haya muchos de los firmantes amenazan hoy con irse. Cuando parece más necesario luchar contra los crímenes de guerra, el genocidio y los crímenes contra la humanidad (Siria, Irak, Yemen, Afganistán, los países del golfo de Guinea…), Putin ha ordenado revocar su firma del Estatuto de Roma, base legal de la CPI. Ya hacía caso omiso de sus dictámenes, participa en bombardeos sobre territorios sirios y ahora se va. Estados Unidos no está tampoco porque no reconoce la jurisdicción de tribunales que juzguen a ciudadanos estadounidenses fuera de su territorio. Y parte de los países africanos -las cuatro sentencias que ha dictado este tribunal ha sido contra casos de este continente- amenazan con marcharse.

Si Kofi Annan, secretario general de la ONU cuando se fundó el tribunal, lamentaba la deserción porque «África ha sido uno de los defensores más entusiastas de la CPI», para Amnistía Internacional «que se debilite es una puerta que se cierra para las víctimas de estos crímenes». Un recuento publicado la pasada primavera por el diario «La Vanguardia» cuantificaba los ataques a centros clínicos y hospitales durante la guerra de Siria en 360, en los que fallecieron 740 médicos y personal sanitario, mientras los civiles muertos, especialmente niños, han sido muchos centenares si no miles. Desde entonces han sido numerosos los ataques con decenas de muertos en otros hospitales, la mayoría gestionados por Médicos Sin Fronteras, tanto en Siria como en Yemen, Irak o Afganistán. Claro manifiesto de la miseria humana.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 23 de diciembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/23/miseria-bombardear-hospitales/2032444.html

 

La siesta se va con el verano

La polémica entre el norte y el sur sigue pendiente desde hace siglos

El final del verano trae, normalmente, la vuelta al trabajo y a la rutina y suele llevarse, al menos para muchos, la siesta. La polémica siesta. Mala para unos, buena para otros. La disfruten o no los argumentos sobre su implantación o práctica son variados.

Contaba el Padre Isla allá por el siglo XVIII las costumbres del convento y en un capítulo de la «Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes» relataba cómo los frailes se acostaban para la siesta. Pasados casi tres siglos de la creación de la obra, a la que la chavalería estudiante solíamos añadir al fraile la chanza «y otras hierbas venenosillas que ni los burros las pacen», la siesta sigue siendo una costumbre controvertida, denostada por unos y elogiada por otros.

Coincidieron en el tiempo, días pasados, tres célebres personajes de nuestros días que elogiaron la siesta. Por un lado Joan Manuel Serrat señalaba que no se perdía la siesta de cada día. Por otro Andreu Buenafuente, trabajador eminentemente nocturno, se mostró firme partidario de la siesta mientras entrevistaba a Pau Gasol, quien decía que salvo que un partido tuviese un horario que lo impida, aprovecha un momento del día para echarse una siesta. Para cualquiera de los tres ese sueño es reparador y sería más o menos largo según las circunstancias. Vamos, que puede ser un «pigazu» o durar horas y con sábanas.

La mala fama de la siesta le viene por ser contraria al sistema de producción actual. Dormir antes o después de comer rompe el horario productivo, lo prolonga o disminuye su tiempo de trabajo real. Aunque una parte de los expertos en cuestiones laborales señala que puede ser un sistema restaurador de energías, que evita fatigas y descansa el organismo, la mayor parte los países europeos tienen un régimen laboral que no lo permite. Eso, unido a la corriente calvinista que la denigra por incompatible a la laboriosidad, coloca a la siesta en la mofa y la ridiculiza. Y la cabezada reparadora tampoco está bien vista.

Sin embargo comienzan a oírse voces que la ponen en valor, unas por razones sanitarias, otras por motivos climáticos, también por practicidad. Y así, mientras en España, Italia, Grecia y demás países del sur continental se avienen a cuestionar el dormir la siesta, especialistas ejercientes en Escandinavia llegan a recomendarla. Consideran que previene el estrés y la presión, favorece la memoria y mejora la circulación sanguínea. A la vez que ponen como ejemplo la costumbre de las escuelas infantiles y jardines de infancia donde todos los niños duermen una pequeña siesta. Y en las horas centrales del día en el caluroso sur mediterráneo no hay quien trabaje ni al sol ni a la sombra.

El caso es que la siesta es polémica desde siempre. Lope y Cervantes la mencionaron en sus obras, el citado Padre Isla la señaló guasonamente en Fray Gerundio («Dormida la meridiana, tomado un polvo, rezadas vísperas y completas y ya adelantada un poco la tarde?»), Van Gogh y Millet la incluyeron en sus obras y hasta la Academia Francesa la admite, como la meridiana, el sueño de mediodía, entre sus definiciones.

La palabra siesta ya la empleaban las reglas de la orden monástica de San Benito allá por el siglo XI para señalar el reposo y la tranquilidad en la hora sexta y son muchas las composiciones musicales pensadas para la siesta, sea del burro, del carnero, del borrego, del canónigo, del cura. Matinal o vespertina pero siesta.

Publicado en La Nueva España el sábado 24 de septiembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/24/siesta-verano/1988141.html

 

Cuando el deporte es peligroso

Causas: Terrorismo, vandalismo, algunos seguidores, disturbios y el virus Zika

Las más populares competiciones del deporte de élite chocan estos días con el discurrir político y pueden ser víctimas del terrorismo y la incongruencia. La irracionalidad y la violencia del yihadismo es la principal causa en unos casos. En otros el origen está en la rivalidad política o de competidores y seguidores. En un mismo día los medios de comunicación llegaron a informar de varios casos que implicaban una deriva peligrosa en el deporte.

El más cercano a nosotros -aunque quizá el menos importante- fue la decisión de la delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Concepción Dancausa, al decretar la prohibición de la entrada de banderas catalanas con una estrella, las llamadas esteladas, en el estadio donde se iba a disputar la final de la Copa del Rey. Esta enseña la portan los partidarios del soberanismo para distinguirse de quienes ondean la señera, cuatribarrada, la senyera como se dice bandera en el idioma de Salvador Espriu, Pere Gimferrer o Joan Maragall, por ejemplo. La polémica persigue a la final de la copa del fútbol español tras los silbidos al himno nacional en los últimos años. Y medidas como la tomada por Dancausa aumentaron el riesgo de probables graves incidentes (son varios los precedentes en el entorno de ese estadio) con consecuencias imprevisibles y dolorosas.

Ese mismo día campeones del mundo de motociclismo como Jorge Lorenzo o Marc Márquez manifestaban su sorpresa al enterarse de que les habían puesto guardaespaldas durante su estancia en Italia participando en el Campeonato Mundial de Motociclismo. Su libertad de movimientos quedaba limitada y ellos rechazaban la medida. La decisión de protegerles era consecuencia del conflicto habido al final de la temporada pasada y la polémica de la patada de Valentino Rossi en las últimas curvas de la pista. Defensores de un deporte limpio y seguidores de uno y otro corredor se enzarzaron en una controversia que sigue sin cerrarse. Lorenzo y Márquez ganaron y fueron «atomatados» por los partidarios del derrotado Rossi.

También ese día los medios informaban del temor de Francia a posibles atentados durante la celebración de la Eurocopa, el Campeonato de Europa de Fútbol, o el discurrir del Tour, la carrera más importante del calendario ciclista. Los ataques perpetrados en territorio francés por extremistas islámicos son la base del recelo. Sobre todo tras la matanza en la redacción de «Charlie Hebdo» y los múltiples atentados de noviembre pasado en los distritos X y XI de París, con 137 muertos, ejecutados por el radicalismo yihadista impulsado por el «califato» o «Estado Islámico». Y las amenazas siguen hoy presentes en la vida de los franceses. Además de la violencia que practican miles de vandálicos hooligans británicos y rusos.

Y aunque el núcleo del litigio que destituyó a la presidenta brasileña, Dilma Rouseff, parecía agua pasada, manifestaciones nuevas se celebran en diferentes lugares de Brasil. Los continuos disturbios que conmueven al país amenazan las diversas competiciones de los Juegos Olímpicos a celebrar este verano. Y los JJ OO son la representación más auténtica y universal del deporte. Una actividad acosada desde dentro -corrupción institucional- y desde fuera, sobre todo en sus más altos niveles. Las dudas de Pau Gasol sobre acudir o no a los Juegos ante la amenaza del Zika y el llamamiento de 150 científicos de universidades como Harvard, Zúrich o Columbia para que se retrasen o reubiquen los JJ OO evidencian otro peligro.

Publicado el miércoles 15 de junio en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/06/15/deporte-peligroso/1942776.html

Nuestro escaso reciclaje

Los españoles estamos a mucha distancia de los europeos y hasta retrocedemos

Aprovechar los envases ya utilizados es una práctica que se extiende por el mundo, sobre todo en estos tiempos de larga crisis. Significa un ahorro tanto en materia prima como en gasto en nueva fabricación. Hay ciudades en Alemania, el país más rico de Europa, en las que se ven verdaderos parques de reciclaje, llenos de colorido, con contenedores distintos para vidrio verde, marrón o incoloro, para papel y cartonaje, para envases con impregnación plástica o metálica, para materiales orgánicos compostables, etc. Están en puntos clave de los barrios, acotados en rincones de fácil acceso para los vecinos. Son el primer peldaño hacia la recuperación de residuos. Además la gran mayoría de los supermercados tienen postes de devolución de vidrios y otros sólidos fácilmente reciclables donde se recibe un dinero por depositar el material usado. Luego están los puntos limpios y verdes donde se depositan electrodomésticos, aparatos electrónicos, material de construcción y residuos contaminantes o peligrosos. En España la cosa va con mucho mayor retraso.

Alguien diferenció hace años en nuestro país a las personas respecto al reciclaje (resistentes, comodones, despreocupados y concienciados). Los grupos van cambiando sus componentes y cada vez son más quienes se integran en este último. Los ayuntamientos van instalando contenedores de distinto color y el personal va accediendo a éstos y a los puntos limpios o verdes para depositar los desechos que se puedan aprovechar. Pero aún estamos lejos de los primeros puestos del reciclaje. Además, no parece haber una paridad en la sensibilidad en el cómputo por regiones. Y en algunos casos se observa cierto retroceso.

Según el ratio de reciclaje que publica la organización Ecoembes, Asturias se encuentra en el antepenúltimo lugar, solamente por delante de Canarias y la Comunidad Valenciana, y para colmo en un leve descenso. Aunque experimenta también un descenso la comunidad más recicladora, La Rioja, que llegó a sacar bastante ventaja a todas las demás. Van mejorando sus resultados Cataluña, Baleares, el País Vasco, Cantabria, Galicia, Andalucía, Castilla y León y Castilla-La Mancha. Por el contrario sufren una caída Aragón, Navarra, Murcia, Extremadura y Madrid. Analizada la escala de estos datos, está claro que el comportamiento de los asturianos deja mucho que desear, sobre todo porque nos pregonamos como un paraíso natural.

Con motivo del anual Día Mundial del Medio Ambiente, en estas primeras jornadas de junio no quedamos los españoles en un lugar preeminente a la hora de colaborar con la naturaleza. Y estamos en peligro de ser multados por no cumplir los objetivos europeos fijados para 2020, cifrados en el 50%, mientras que hoy alcanzamos sólo el 20%. Y si es en residuos orgánicos en el 10%, pues nuestros desechos van en un 60% a vertederos, de gran impacto en el medio ambiente, contaminadores de tierra y aguas subterráneas. Es decir, llevamos a los contenedores más cartón plástico que vidrio, pero estamos lejos de Europa. A ver, «repita conmigo: recicla, recicla, recicla», que diría el maestro clásico. Claro que sin caer en el caso de Sara, la esposa del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Ella reciclaba mucho, pero lo hacía en beneficio propio. Todo lo desechable después de las recepciones oficiales, que se celebraban casi a diario en la residencia del jefe del Gobierno, se llevaba a retorno (en Israel también se practica la devolución pagada de los envases), pero el dinero recuperado no iba a las arcas del Estado, sino a su bolsillo.

Los datos que maneja la Agencia Europea de Medio Ambiente dicen que Austria recicla el 63% de sus materias desechables, Alemania el 62%, Bélgica el 58% y Países Bajos y Suiza llegan al 51%. En Asturias lo hacemos un 17,6%, en la Comunidad Valenciana un 8,4%, mientras La Rioja, que ahora baja, ha llegado al 42,8%. O sea, necesitamos reforzar la promoción municipal del compostaje y de la recogida selectiva de residuos.

Publicado el miércoles 8 de junio en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/06/08/escaso-reciclaje/1939152.html