Por qué pagamos tan cara la energía

 Un país gran receptor de sol y seguimos con la luz más cara de Europa

Estamos los españoles entre enfadados y sorprendidos cada vez que hablamos del precio de la luz. Y nuestro asombro aumenta en cuanto alguien se refiere a las fuentes energéticas. Es frase muy común esa de que el recibo de la luz no lo entiende ni el ministro de Industria. Y es tan antigua que pasan los ministros y el recibo sigue ininteligible para el consumidor. He escrito sobre la urgente necesidad de buscar el sol, el viento, el agua, para lograr una energía saludable, barata, sostenible, abundante y no contaminante. Mientras, el profesor Jesús Arango explicaba en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA la política energética seguida por la rica Alemania, sus pequeñas deficiencias y sus factibles éxitos. Las comparaciones demuestran nuestro fracaso, por eso pedimos que nos expliquen de una vez por qué en España no se sigue una política similar. Y Luis Gancedo apunta al mercado de bonos de CO2 y los «brokers». ¿Por qué pagamos tan cara la luz?

Al tiempo que sufrimos la carestía eléctrica un muchacho de Ponferrada, Diego Cuevas, explicaba en un popular programa de televisión que hace unos años viajó becado por la Junta de Castilla y León a Nueva York. Este joven es hoy un ejecutivo que dirige las operaciones en Estados Unidos de una empresa que fabrica vidrio fotovoltaico, cristal que genera electricidad para los edificios, «algo muy innovador» señalaba él mismo, y «ya» es un «ahorro que tenemos todos en nuestra factura eléctrica». Mostraba luego una pieza de suelo fotovoltaico también: «vas a poder caminar sobre él a la vez que generas electricidad? es decir, la transición energética es real, está ocurriendo?», decía. O sea, un leonés de la capital del Bierzo, donde luce el sol muchas horas al día muchos días al año, dirige una industria que hace que la luz sea más barata. Pero en Estados Unidos.

Lamentablemente en España, adonde llegan cada año muchos millones de turistas en busca del astro rey, la luz es cada vez más cara. Si bien las compañías manifiestan que gran parte de esa energía ya es producida por el sol, el viento y el agua, en el enrevesado recibo sigue la luz sin reducir su precio. Dicen que su dependencia de los caros combustibles fósiles la reducen progresivamente. Y la publicidad de esas empresas remarca que cada día son más ecológic s recursos energéticos propuestas por la Unión Europea.

Comparaba recientemente en estas páginas el profesor Jesús Arango la renovación de las fuentes energéticas entre Alemania y España. Animaba el exconsejero a intensificar la instalación de energías renovables para realizar una sustitución avanzada del carbón como fuente de energía. Porque esperar a que cierren las centrales que funcionan con combustible fósil sería fatal. Señala el profesor que debe abordarse con urgencia un estudio de la estrategia más conveniente a seguir por el Principado de Asturias y ponerla en marcha. Por su parte el Gobierno de Pedro Sánchez ha de abordar ya los cambios de normativa para que los españoles podamos disfrutar sin las actuales restricciones de los beneficios de las energías naturales. ¿Por qué Alemania tiene una energía más barata que España si depende en una cuarta parte del carbón, tiene planificado prescindir de la nuclear en los próximos cuatro años y, por supuesto, recibe mucha menos luz solar que el suelo hispano?

Además, en plena polémica sobre la venta de vehículos diésel, veo necesario estudiar presupuestos, comprobar las cuentas que marcan al automóvil eléctrico como demasiado caro respecto a los que funcionan con combustibles fósiles. Como se argumentaba antes respecto al precio de los vehículos diésel se puede razonar hoy sobre la bonanza de los eléctricos. Animo al ejecutivo de Javier Fernández a implicarse fuertemente en el tema. El eléctrico al inicio cuesta más, escasean las fuentes de carga y, de momento, tiene una autonomía limitada. Esa carestía se recupera instalando cargadores en los garajes, inversión que compensa ya que las cargas eléctricas son muy baratas si las comparamos con las del gasoil o la gasolina. Y las nuevas baterías permiten ya hacer viajes largos, cada vez tienen más autonomía.

Publicado el 14 de agosto de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/08/15/pagamos-cara-energia/2333428.html

Buscar el sol

El Norte, considerado por error no adecuado para recoger energía fotovoltaica

La Unión Europea pide cerrar minas e industria dependiente del carbón. Las compañías eléctricas anuncian el cierre de centrales que funcionen con carbón. El Gobierno español se inclina por estas opciones y se dispone a cumplir con el propósito europeo. Los fabricantes de automóviles se encaminan a eliminar la fabricación de vehículos con motores que utilicen carburantes fósiles. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ya habla de la eliminación del «impuesto al sol». ¿A qué esperamos para cambiar la producción hullera por la eléctrica solar? Busquemos el sol.

La Selva Negra alemana, joya de gran belleza paisajística, naturaleza viva, mantenedora de costumbres ancestrales y una de las regiones más ricas de Europa, está plagada de paneles solares. Tejados y granjas, por todas partes aparecen placas que recogen los rayos solares y no estropean el paisaje natural ni las características de las edificaciones. Y es una región con muchas menos horas de sol que las que recibe la cornisa cantábrica.

España era en 2008 uno de los países con más potencia fotovoltaica instalada. Éramos los primeros en investigación, en desarrollo y aprovechamiento de la energía solar. El futuro era prometedor en un territorio que ya vivía del sol con kilómetros y kilómetros de costa llena de visitantes en busca de los rayos del astro rey. Las instalaciones para transformar esta energía gratuita, renovable y no contaminante en luz y calor batían récords en los primeros años del presente siglo. Pero los intereses político/comerciales pararon su crecimiento y pasamos de los primeros a los últimos puestos del ranking. No alcanzo, personalmente, a entender el galimatías legislativo que ha hecho que la situación cambiase tan radicalmente. Porque las regiones del norte de España son consideradas erróneamente poco adecuadas para aprovechar la energía fotovoltaica pero reciben más radiación anual que la media aprovechada por Alemania, que es líder en la promoción de la energía solar. Con diferencia respecto a naciones del norte de Europa, España es la que mayor radiación solar recibe de la Unión Europea. Busquemos más sol.

Sin apenas recursos energéticos propios, parece cada vez más necesario el aprovechamiento del abundante y gratuito sol para remplazar instalaciones contaminantes por renovables, cuando los avances tecnológicos las hacen cada vez más viables, más rentables y cuyo coste se ha reducido considerablemente respecto a los primeros montajes. Precisamente la empresa propietaria de las centrales que cerrarán en pocos meses en los municipios de Langreo (Asturias) y Velilla (Palencia) fue quien inauguró la primera planta piloto fotovoltaica en San Agustín de Guadalix (Madrid) en 1984. ¿Por qué no quiere nuestro sol?

Comunidades como el Principado de Asturias, que después de largo tiempo aportando industria y materia prima energética a todo un país, soportó seguidas reconversiones que despojaron de recursos a toda una región, corre actualmente el riesgo de ser despojada de otra de sus riquezas, el carbón, hoy denigrado por contaminante pero que abasteció de energía durante casi dos siglos a los demás. Un carbón que aporta un 8% de la energía en España mientras que en Alemania o Polonia llega a alcanzar hasta un 40%.

Con fecha de caducidad de extracción de carbón y cierre de centrales que lo utilizan, Asturias necesita de manera imprescindible y rápida la implantación de industria fotovoltaica. Quejarse sirve de poco sin procurar, pública o privadamente, instalar parques de renovables. Las dieciocho jornadas de travesía de 1984 de 250 trabajadores, la «Marcha de Hierro», entre Asturias y Madrid no lograron sacar a la región de la tabla baja nacional. China, la más contaminada del mundo, se está dando prisa: instala hasta paneles flotantes. Es imprescindible buscar el sol.

Publicado el viernes 6 de julio de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/07/06/buscar-sol/2314026.html

Siervos y esclavos del siglo XXI

La precariedad laboral y económica ya llega a todas partes en España

Unas cuarenta mil personas duermen en la calle en España, según el Ministerio del Interior. Trabajadores de la industria cárnica no disfrutan de vacaciones, no tienen Seguridad Social ni ningún otro derecho laboral, además de tener que aportar sus instrumentos de trabajo, relató un programa de televisión. Becarios en diversas profesiones trabajan gratis, algunos en condiciones tan precarias como se acusa en países del llamado Tercer Mundo. Las fuerzas policiales liberan cada año en España a cientos de mujeres obligadas a prostituirse. «Unos 27.000 jóvenes [asturianos] con estudios superiores viven en situación de «pobreza laboral» pese al inicio de la recuperación», destacaba una información de LA NUEVA ESPAÑA días pasados.

Son ejemplos de lo que la Real Academia define como «sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación» en una acepción de «esclavitud». Mientras el término siervo se refiere a «persona completamente sometida a alguien o algo, o entregada a su servicio». Y estamos en Europa, la zona más civilizada del Planeta y en el siglo XXI. Y es que en el marco de la publicitada recuperación de la crisis los casos de precariedad laboral y económica se multiplican. Una empresa que utiliza «ciclomensajeros» ha anunciado que éstos también deberán contribuir a financiar «con un precio simbólico» su plataforma tecnológica. Y no es la única que aprovecha la «salida» de la crisis pues, según una denuncia de la Unión General de Trabajadores (UGT), otra de las compañías que se sirve de los repartidores ciclomotorizados se reserva un 10% de los 20 céntimos por kilómetro recorrido que abona a sus mensajeros, que no cobran el 21% del IVA de ese trabajo, han de pagar autónomos y 90 euros por la mochila para el transporte.

La medida anunciada es el nuevo paso que han de dar los nuevos siervos a quienes les cobrarán unos cuatro euros mensuales (alguna empresa de reparto ya cobra esta cuota) por prestar el servicio. Es decir, han de pagar por trabajar. O lo que es lo mismo, que quien trabaje para estas compañías ha de poner todo el material necesario para desempeñar su labor.

Si nos referimos a los becarios la situación es parecida. No han de aportar el material de trabajo en la mayoría de los casos, pero en algunos de ellos la dignidad está en juego. Si hace unos meses se conocía la situación de los aprendices de un estrellado restaurante cuyo propietario es conocido por su participación en programas televisivos, no es mejor el escenario en el que se mueven otros becarios de otro importante centro gastronómico. Jornadas laborales de diez o doce horas, residencia en un sótano con literas y servicios insuficientes, manutención impropia de una cocina de prestigio para la que trabajan?

Además, con motivo del 8-M, la jornada de denuncia de la realidad de las mujeres, se evidenciaron otras profundidades del estado laboral de nuestro país, caso de las «kellys», limpiadoras de hostelería, la discriminación de las estibadoras, la precariedad de los vigilantes de seguridad, trabajadores de la construcción, camareros, teleoperadores, jornaleros del campo (publicaciones alemanas mencionaban hace unos días a estos como «los nuevos esclavos de Europa»). El Papa Francisco, en el prólogo de «Poder y dinero», de Michele Zanzuchi, habla de «las nuevas formas de esclavitud», de «nuevas precariedades y esclavitudes», siervos…

Cada vez que algún miembro del Gobierno menciona la creación de miles de puestos de trabajo calla que en su mayoría desaparecen en días y no alcanzan el salario mínimo. Todo esto sin entrar en el tema de los inmigrantes que huyen de la miseria, las guerras y las persecuciones. La desaparición histórica de la esclavitud no representó la supresión de la condición de siervo.

Publicado el martes 26 de junio de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/06/26/siervos-esclavos-siglo-xxi/2308871.html

El otro Llanes posible

El concejo necesita apostar por un turismo de naturaleza, menos estacional

Los regidores municipales de Llanes parecen dirigirse casi de forma única a la cuestión urbanizadora, intentando la atracción de un turismo con alguna fijación al lugar: promoción de segunda vivienda, hoteles y casas rurales? Los comienzos, en el último cuarto del siglo pasado, no fueron brillantes. Se levantaron construcciones colectivas e individuales pero han logrado escasa fijación de llegada respecto a lo que se proponían, pues la autovía propicia viajes rápidos desde occidente u oriente, y por supuesto porque los tribunales han echado abajo tres planes seguidos de ordenación urbana. Ahora se intenta un cuarto que podría llegar a buen término. Sería bueno.

Sin embargo, existen otras fórmulas para atraer al visitante, quizá menos pendientes de la situación atmosférica y de la época estacional que el que ha llegado a la zona hasta ahora. Un turismo menos playero, que en Asturias disfruta de un periodo anual bastante limitado. Un turismo más de naturaleza. Tiene cierto éxito en otras zonas del Principado, pero a Llanes llega más conquistado por alguna de sus treinta playas? Y el concejo tiene muchas posibilidades naturales para seducir a quien busca alternativa al baño: montes, campas, bosques, mañangas, llosas.

En el año 2005 le fue ofrecido al alcalde un estudiado programa elaborado por el naturalista Benigno Varillas para mostrar al visitante lo que se llama hoy viaje a la Prehistoria. Era simple y barato, realizable por particulares o por las instancias públicas. Acotar unas 100 hectáreas de terrenos comunales -una mínima parte de las casi treinta mil existentes en el concejo- y establecer en el recinto un macho y dos o tres hembras de bisonte. En poco tiempo se formaría una pequeña manada que crecería en plena naturaleza, como vivía en el Paleolítico. Luego podrían llegar a ese parque fácilmente ampliable ancestrales animales como uros, caballos tarpanes o przewalski, bueyes almizcleros, renos y otros bóvidos prehistóricos en proceso de recuperación. Instalaciones similares tienen éxito en Andalucía, Castilla, Cataluña, País Vasco y, sobre todo, en el entorno de Atapuerca. No sólo por la llegada de admiradores, sino también por la bonanza para esas praderas: estos animales benefician al medio ambiente, evitan incendios (137 de media al año registra Adena en el concejo) porque desbrozan los campos, ahuyentan a alimañas y depredadores, necesitan escasa infraestructura?

Yacimientos y reductos milenarios abundan por la zona. El viajero que busca joyas prehistóricas entre Colunga y Altamira pasa prácticamente de largo desde el Sella al Deva-Cares, de Tito Bustillo al Pindal. A pesar de que en excavaciones llaniscas se han descubierto restos de animales milenarios. Pero sólo Peña Tú figura en los folletos turísticos. Recintos como los de Salgüero de Juarros del entorno de Atapuerca (Burgos), San Cebrián de Mudá (Palencia), Boñar (León), Cubillo y los Porretales, en el hábitat del río Duratón (Segovia), el Parque de la Prehistoria de Teverga, el Parque Faunístico Lacuniacha (Huesca) y otros en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Andalucía y en el mismo Principado de Asturias son viveros turísticos en crecimiento. Arboledas del Cuera, vegas del Bedón, la Llera o la Boriza de Barro son ideales.

El pormenorizado estudio presentado en 2005 no prosperó porque el alcalde, Antonio Trevín, fue llamado a presidir la comunidad astur. Ante el éxito que obtienen los mencionados recintos, un ofrecimiento similar le fue presentado a la actual corporación municipal en 2016. Pero la iniciativa sigue sin ser atendida por los ediles del gobierno tetrapartido. Desde luego, creo urgente la aprobación de un plan urbanístico para ordenar el crecimiento del concejo, pero éste representa un corto plazo. La propuesta naturalista tiene un recorrido mucho mayor, constituye una empresa duradera, un programa de futuro con aspiraciones perdurables, atracción de turismo no estacional, gran implicación laboral de la población local, a la vez que una adecuación a las nuevas tecnologías y las directrices de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea.

Los ejemplos de Atapuerca, San Cebrián, Teverga y, sobre todo, los de los bosques de Zuid-Kennemerland (Holanda) y Bialowieza (Polonia) -donde la maleza poblaba bellos parajes poco productivos y hoy son objeto de admiración- serían un acicate para potenciar un futuro lucrativo en el turístico concejo llanisco. El proyecto presentado a la alcaldía señala que «los habitantes del mundo rural tienen una oportunidad única de reivindicar, junto a sus actividades ganaderas y agrícolas, la de producir fauna cinegética por un lado y fauna emblemática en peligro de extinción por otro». «Si las primas desaparecen, como apunta la reforma de la PAC, la cabaña que explota montes y sierras descenderá bruscamente. Una oportunidad de seguir explotando esos pastos» -añade- «es repoblándolos con especies emblemáticas de la fauna. Manteniendo y potenciando la ganadería doméstica allí donde sea más rentable».

Publicado el martes 19 de junio de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/06/19/llanes-posible/2305328.html

Barru, ¿núcleo urbano, núcleo complejo?

Una aldea con personalidad propia que no puede ser definida como urbana

Barru (Barro) no es un núcleo urbano ni tampoco «suelo urbano de núcleo tradicional» como parece que pretenden ahora los redactores del futuro plan urbanístico. Estas calificaciones son un antiguo y nuevo invento para elevar las tasas municipales, cobrar como si fuera el pueblo un barrio de la villa pero sin darle las prestaciones de El Cueto, Bustillo o el de Pescadores. «Conjunto de edificaciones de una ciudad, hasta donde termina su agrupación», así define la Real Academia Española el casco urbano. «Pueblo de escaso vecindario y, por lo común, sin jurisdicción propia», si hablamos de aldea. Mientras otras definiciones señalan como sector primario el formado por actividades de recolección o extracción y transformación de los recursos naturales sin manipulación alguna y apuntan que zona rural es la que no cuenta, o apenas, con las dotaciones, infraestructuras y servicios requeridos del núcleo urbano.

Fijémonos en Barru, pueblo perteneciente al municipio de Llanes, con solo una treintena de casas permanentemente habitadas y, además, distante unos siete kilómetros del núcleo urbano de la villa, sede del Ayuntamiento. Barru es una aldea rural con personalidad propia pero sin dotaciones, sin infraestructuras ni servicios para ser definida como urbana. Los he señalado reiteradas veces en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA y lo mantengo. No existe en el pueblo ni escuela, ni médico, ni farmacia, ni tienda donde se puedan comprar artículos de primera necesidad (pan, leche, sal, huevos, legumbres? nada), ni plaza de taxi, línea de transporte, oficina municipal ni servicios iguales a los que disfrutan los residentes y establecimientos ubicados en el casco urbano de Llanes. No hay nada más que residentes que para abastecerse han de acudir a un centro urbano, normalmente obligados a ir en automóvil.

Por Barru solamente aparecía algún miembro de la corporación municipal para comer en algún establecimiento hostelero, fotografiarse ante el izado de la bandera azul o acompañando a una posible autoridad comunitaria en alguna rara inauguración. Alguna visita hubo, alguna reunión vecinal, por parte de ediles del actual equipo del Ayuntamiento aunque parece que demostrando ignorar la realidad y necesidades del pueblo. Ni tan siquiera las más simples (lne.es: «El Bau, San Antolín y otras desidias»), reclamadas desde distintas instancias, como puede ser establecer unos pasos de cebra en precisos lugares donde atravesar la calzada representa un serio peligro.

Ya en el otoño de 2014 (lne.es: «Urbano pero sin servicio alguno») señalábamos en estas páginas que considerar a este pueblín como urbano era una treta de la corporación municipal para cobrar tasas «como si prácticamente gestionara viviendas, calles, transportes, servicios de una capital? con grandes infraestructuras, importantes negocios?, emblemáticos edificios, grandes eventos culturales, cómodos transportes y un sinfín de actividades municipales». Una aldea a la que el Ayuntamiento hoy ni siquiera le otorga entidad para tener un alcalde pedáneo. Al tiempo indicábamos que hacerlo en «una aldea que no disfruta de ningún servicio es aprovecharse de la escasa fuerza que pueda ejercer un exiguo centenar de censados?» cuya inmensa mayoría «son de avanzada edad, jubilados y pensionistas del campo». Sin embargo, Cue o Andrín, por ejemplo, bastante más poblados y urbanizados, seguirán siendo considerados pueblos rurales.

En fin, es curioso que pretendan «recuperar la manera de ocupación tradicional» de un pueblo sin nada y lo consideren «núcleo complejo». Y parece que no dicen nada de dotar al lugar de unos servicios imprescindibles en pleno siglo XXI. Puede que para que «no rompan la armonía del paisaje natural y rural».

Publicado el viernes 18 de mayo en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/05/18/barru-nucleo-urbano-nucleo-complejo/2288319.html

Perdemos todos

Defensa del cooperante que trabaja para organizaciones no gubernamentales

El silencio de los políticos es clamoroso, valga la paradoja. Pocos han salido en defensa de los cooperantes que trabajan para las organizaciones no gubernamentales. Apenas lo han hecho por los que son procesados por un acuerdo inhumano de la Unión Europea con las bandas libias y el dictador turco. Tampoco por defender a los honestos que siguen salvando miles de vidas humanas a pesar de los aprovechados que se cuelan en cualquier organización por digna que sea. Los comportamientos de unos pocos lastran las acciones de muchos miles. La persecución «legal» que sufren los voluntarios de Proactiva Open Arms y los bomberos sevillanos de Proem Aid por su labor humanitaria en el Mediterráneo dice mucho en cuanto a la actitud en derechos humanos de un superestado como la UE.

Como colaborador de varias ONG no me puedo callar. Deploro las lamentables conductas de aprovechados ejecutivos de asociaciones humanitarias, pero no se puede condenar a millones de activos cooperantes por el pecado de unos pocos sinvergüenzas. Gracias a unos esforzados, sacrificados y valientes colaboradores, y a audaces freelances con sus testimonios, se salvan millones de vidas de refugiados y desheredados de guerras y hambrunas. Pero las «restricciones» europeas están logrando desterrar del mar que separa la miseria de la zona acomodada, África y Asia de Europa, a cualquiera que ofrezca ayuda a los refugiados. Solamente resiste Médicos Sin Fronteras.

El escándalo levantado por una denuncia a Oxfam no sólo penaliza a esta organización, lo hace a muchas otras cosas de la vida. Además de las víctimas haitianas, muchas asociaciones humanitarias y organizaciones no gubernamentales sufren por el desprestigio que conlleva la imputación. También los refugiados, los desheredados de la Tierra, las víctimas de la violencia de cualquier tipo, las mujeres, los donantes… hasta los trabajadores y colaboradores de la misma Oxfam-Intermon. Es un desastre del que todavía no sabemos su alcance pero que, con toda seguridad, traerá consecuencias para gran parte de la población.

El Gobierno británico inició su actuación pidiendo a los responsables de la organización informes de lo ocurrido con amenaza de retirar apoyo oficial. La saludable decisión ya afecta a otras asociaciones de ayuda al débil, sea de la condición que sea, pues se revisa toda ayuda y se exige información a toda agrupación humanitaria sobre su economía, justificación de recursos y método recaudatorio. Pero el pecado de unos pocos compromete no sólo a la organización a la que pertenecían sino también a otras muchas similares que han de disfrutar de la presunción de inocencia. También afecta a supuestos socorridos por esas ONG que, ante el escándalo, ven mermada su asistencia por motivos éticos, económicos y emocionales. Hay retraimiento donante, retirada de subvenciones, disminuirán aspirantes a pertenecer a las ONG y merma el prestigio de éstas, desprestigio que aparece muy rápido y cuesta mucho levantar.

La cooperación para luchar contra la denigración que sufren las mujeres de culturas ancestrales, de religiones anquilosadas, de sociedades machistas recibe así un impacto negativo porque cuando cae una paloma se aprovechan los carroñeros que se ven liberados de la amenaza que suponen los servicios humanitarios, muchos miles de luchadores por la paz, la justicia e igualdad de las personas. Pierden también ONG como Mensajeros de la Paz, Médicos Sin Fronteras, Medicus Mundi, Save the Children, Human Rights Watch, CARE International, Greenpeace, Amnistía Internacional, Proactiva Open Arms, Cruz Roja Internacional, Luna Roja Internacional, Acnur, Unicef y cualquier asociación de trabajadores y colaboradores que dediquen su esfuerzo, su dinero, su tiempo a luchar contra las injusticias y las guerras, contra las catástrofes naturales, contra cualquier forma anti derechos humanos. El pecado, el delito, la corrupción de unos pocos provocará nefastas consecuencias para millones de personas sufridoras de persecuciones, abusos, acosos, violencia en general. «Ante los escándalos, nos juzgan a todas igual», lamentan las ONG asturianas.

En una reciente entrevista la reportera Carmen Sarmiento decía que había sido «el altavoz de tantas personas que no pueden explicarse en la televisión» y recordó una confidencia: «Estoy aquí como jesuita por ti», le confesó un misionero. «Que la gente se muera de hambre es la muerte más infame que se pueda tener cuando hay tantos alimentos en el mundo», reivindicó en apoyo de la labor de las humanitarias ONG.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 24 de abril de 2018

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/04/24/perdemos/2274832.html

 

No miremos al dedo de Trump

Otro punto de vista para evaluar la política del presidente de los Estados Unidos

Propongo que observemos la actuación y la política de Donald Trump desde un punto de vista menos espectacular, aunque considero esto como una paradoja. Creo que la figura del actual presidente de Estados Unidos debemos verla desde otro ángulo. Fijémonos en ese cuento budista que dice que «cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo». Necios no somos pero quizá miremos al punto equivocado o al sitio incorrecto.

Después de un año ejerciendo el mando y tras su polémica trayectoria profesional, sobre todo en su inclinación al espectáculo, da la impresión de que el presidente de Estados Unidos no ha sido elegido sólo por un electorado ignorante o no consciente de los posibles resultados. Los lobbies económicos del país más poderoso del Planeta ganaron una competición que les trae bastantes beneficios. Muchas grandes corporaciones que aparentan no estar de acuerdo con la trayectoria de Trump siguen sin hacer nada para corregirla. Y tienen poder para lograr que la cambie. Pero interiormente no les desagrada esa política, aisladora a corto plazo…

Puede que la poderosa industria armamentística disienta en cuanto a la por ahora solo anunciada ruptura del pacto alcanzado por Barack Obama con el régimen iraní, que aplaudió gran parte de la comunidad internacional. También ciertos productores de petróleo tengan dudas sobre la ruptura de ese acuerdo con el régimen de Teherán. Y por supuesto gobiernos de religión oficial suní, que ven en el compromiso una derrota. Pero la gran mayoría de las compañías, de la sociedad, de la política y del sistema económico mundial lo vieron con buenos ojos, lo aplaudieron y aprobaron con ansiedad. Como unas cortapisas a las hostilidades o como una apertura a la normalización de relaciones entre dos mundos que impedían una comunicación.

Cuando Trump anunció el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén el mundo parece que miró al dedo del inquilino de la Casa Blanca. Cuando el presidente de Estados Unidos habló de unos «países de mierda» volvieron a dirigirse muchas miradas al dedo del magnate/presidente. Ya antes, durante y después de la campaña que lo llevó a la presidencia mucha gente miró al dedo de Donald Trump cuando dijo que construiría un muro entre México y Estados Unidos, que prohibiría la entrada al país de residentes en varios estados árabes, que no quería que las industrias norteamericanas llevasen sus factorías al extranjero… Pero mirar al dedo te distrae y no ves la luna. Y en la luna está el enriquecimiento del propio Trump y de las corporaciones que le alzaron al triunfo electoral.

Y mientras el Partido Republicano amenaza pero no da contra los presuntos desmanes de su triunfante candidato, el presidente va mostrando cada vez con menos disimulo su afán empresarial y el de sus protectores multinacionales, a los que va haciendo cumplir su propósito endogámico. Por ejemplo, Apple, la mayor compañía cotizada en el mundo, con más de 250.000 millones de dólares ganados fuera de EE UU, promete «repatriar» casi 40.000 millones de dólares en impuestos al fisco local, no en los países donde los gana. Por ejemplo, grandes fabricantes de armamento norteamericanos, con el endurecimiento de la situación en Oriente (Palestina, Irán, los afanes bélicos de los jóvenes mandatarios que surgen en Arabia), vuelven a las magnas ventas que tuvieron durante el mandato de George W. Bush. Por ejemplo, Trump arremete contra el sistema sanitario británico para desviar la mirada a su intento de destruir el Obamacare o protesta porque los demócratas no aplaudieron su discurso de la Unión o intenta distraernos con la «guerra fría» con su mujer. Todo para que se mire al dedo y no a la luna.

Mientras tanto va cumpliendo su programa. Aranceles industriales, presentación del prototipo de muro para la frontera con México…

Publicado el martes 13 de marzo de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/03/13/miremos-dedo-trump/2252572.html

Los nuevos y decepcionantes plazos del AVE

Cada ministro/a ha dado unos plazos de construcción que nunca se cumplen

Es tal el ansia por ver funcionar la Alta Velocidad que ya nos creemos cualquier promesa, la haga quien la haga. Aunque cada vez que un/a titular del Ministerio, que ha cambiado tanto de nombre como ministros ha tenido (Obras Públicas, Transportes, Comunicaciones, Urbanismo, Industria, Energía, Fomento?), se refería a nuestra comunicación ferroviaria con el resto de España daba y da datos nuevos y contradictorios con la ocasión anterior. Se cansa uno de leer y escuchar cómo se promete un modelo, se promete una fecha, se promete un trayecto y poco tiempo después se desdice, se incumple, se cambia. Y de la ilusión se pasa a la descreencia, se vuelve uno escéptico y ya no se fía del/la ministro/a del Gobierno que sea. Es más, reniega de la visita de cualquier titular del departamento encargado de construir una vía de comunicación que sirva para derrotar al aislamiento histórico del Principado de Asturias.

Quienes por razones laborales, familiares o circunstanciales residimos allende la Cordillera Cantábrica vemos frustradas nuestras ilusiones cada vez que un/a ministro/a del ramo se acerca por Oviedo, Gijón, Pajares, Vegadeo o Ribadedeva para visitar unas obras, inaugurar un tramo de autovía o anunciar una innovación. Al principio recibíamos el hecho con ilusión, llenos de esperanza, nos fijábamos en los datos aportados por su autoridad. Pronto recibíamos el jarro de agua de unas fechas más lejanas, de nuevas dificultades, de cambios en la construcción, en las reparaciones del deficiente planeamiento, de retrasos de todo tipo.

Y cada vez que se mencionaba (y se menciona hoy día tras tres lustros de obras) el ancho y sistema de vías, tipo de railes y las variedades técnicas del trazado nos invadía y nos invade el desánimo, la desilusión. El colmo llegaba cuando se informó de que el trazado entre León y La Robla estaba prácticamente terminado mientras en Asturias se exigía por parte del partido de quien fuera ministro (asturiano) de Fomento un modelo de vías que retrasaría años la terminación del trazado, impediría el paso de algunos trenes, desterraría el transporte de mercancías y hasta peligraban los presupuestos para finalizar las obras. La incredulidad de lo que ocurría año tras año, ministro/a tras ministro/a llevaba a popularizar la frase de «no sé si lo verán nuestros nietos».

Mientras tanto han ido apareciendo informaciones sobre la Alta Velocidad que se construye en otras comunidades, se dan fechas más próximas de funcionamiento en trazados posteriores a la Variante; se instruyen procesos por presunta corrupción en trayectos y obras ferroviarias; se elaboran ciertos dosieres que desaconsejan el desarrollo del AVE; se intenta desacreditar este transporte por su carestía; se señala que su implantación llevará los negocios a Madrid en vez de traerlos a la periferia.

En fin, lo último que tenemos es que, según el ministro actual, el AVE que ahora hace el trayecto Madrid-León (288 kilómetros de recorrido ferroviario) en una hora y 56 minutos, tardará una hora y 46 minutos más en llegar hasta Gijón, 104 kilómetros, poco más que la tercera parte del tramo anterior. Quizá parezca excesivo nuestro escepticismo ante estos datos (dificultades orográficas, presupuestos de crisis, etc.) pero el AVE a Sevilla y Málaga atraviesa parte de Sierra Morena, tiene más kilómetros de recorrido y tarda una hora menos. De todas formas, alienta el optimismo de «técnicos» y de la Plataforma Tecnológica Túneles de Pajares que califica de «fenomenales» y correctos los tiempos anunciados por Íñigo de la Serna, aunque la «última» fecha fijada para la interminable obra y «completo» funcionamiento esté fijada aún para dentro de dos años y medio.

Publicado el sábado 27 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/27/nuevos-decepcionantes-plazos-ave/2229277.html

La aldea que hemos de potenciar

Las posibilidades económicas de los núcleos rurales y sus recursos aprovechables

Al comienzo o puesta en marcha del llamado motor de ideas o think tank Compromiso Asturias XXI se abrieron propuestas de los socios para procurar el progreso, el interés y lo mejor para las gentes del Principado, asturianos y residentes. Recuerdo haber presentado un puñado de ellas, que una fue de las más votadas por los internautas y que reflejaba el ansia de muchas personas de diversas partes del mundo en participar y beneficiarse de su posible implantación. Consistía en la recuperación de muchos pueblos abandonados, una mezcla de reactivar aldeas y repoblar el campo, esa zona rural que va perdiendo habitantes cada vez más acusadamente. Eran momentos difíciles y acontecimientos familiares me impidieron desarrollarla para la organización.

Han pasado diez años desde entonces, la asociación ha evolucionado y, aunque en mi opinión no mantiene el camino que parecía original, sigue con su búsqueda de «sectores con futuro para Asturias». Uno de esos sectores creo que es el campo. Pero un campo atractivo, con las comodidades de las que disfrutan las villas y ciudades, los núcleos urbanos. O al menos lo más parecido. Por ahí va la propuesta de futuro de la zona rural.

Leo en LA NUEVA ESPAÑA que Asturias se encuentra a la cabeza de las comunidades que más trabajadores autónomos perdieron en 2017, en concreto 1.090, principalmente por la crisis del campo y el cierre de explotaciones ganaderas. Lo que abunda en lo explicado por Jesús Arango en estas páginas días pasados. El profesor y exconsejero de Agricultura señalaba en su artículo dos datos que reflejan cómo disminuye el número de campesinos/ganaderos aunque aumente la producción lechera. Según su explicación, se pasó de 32.000 explotaciones ganaderas en 1987 -entrada efectiva en la comunidad europea- a las 1.500 actuales, mientras que la producción de leche subió de 18.000 litros de hace treinta años a 200.000 anuales de 2017. Es decir, desaparecen miles de trabajadores del campo que se habrán ido a trabajar a otras profesiones o al paro, lo que probablemente significa que han abandonado aldeas y pueblos pequeños ante las difíciles condiciones de vida en la zona rural.

En reiteradas ocasiones recuerdo haber reivindicado la extensión de las nuevas tecnologías a la aldea para mejorar esas condiciones de vida. Esto no consiste solamente en implantar la red inalámbrica por todo el campo sino hacer práctica esa extensión con centros cibernéticos. Por ejemplo con asignación de profesionales polivalentes a comarcas o parroquias, que a través de Internet faciliten una enseñanza con videoconferencia, una medicina y farmacia primarias, con prescripción electrónica que evite que niños y mayores se tengan que desplazar a diario o en precarias condiciones a la villa municipal; animadores sociales/culturales que aprovechen las escuelas que van cerrando en los pueblos para establecer centros sociales, de tramitación y gestión de permisos, licencias, asesoría fiscal y laboral, todo tipo de documentos, faciliten información, eventos culturales (cine, teatro, televisión, música, biblioteca, exposiciones, etc.); instalación de enchufes eléctricos para recarga de vehículos de traslado o de trabajo; regulación de transportes y comunicaciones públicos y cualquier otro tipo de cobertura de la que se disfruta en núcleos urbanos.

La aldea es sitio propicio para implantar nuevos recursos. Si la tierra va siendo abandonada por el cierre de las explotaciones ganaderas hay otras buenas iniciativas, por ejemplo, los centros de recuperación de especies, como la propuesta en Caleao con los bisontes, o las que se van realizando en otras comunidades con caballos y bovinos ancestrales; industrias blandas poco o no contaminantes, actividades que proponen reiteradamente expertos como Jesús Arango, Jaime Izquierdo o Benigno Varillas sobre aprovechamiento de los recursos forestales, ordenamiento de la gestión de montes comunales, cooperativas para facilitar labores que eviten que el bosque se selvatice (con perdón de la RAE), subvención para comercios móviles de productos frescos (pan, pescado, carne?) que recorran las aldeas sin servicios, limpieza y demás ventajas de la que disfruta la vida urbana.

En esta propuesta recuperadora, en la actualización de la aldea, han de intervenir las distintas administraciones. El Parlamento tiene la palabra, la decisión. Porque una de las fuentes de financiación surgiría de las energías renovables, cuyas leyes han de adecuarse, como ocurre en gran parte de la Unión Europea. Muchos campos y tierras improductivos se pueden convertir en zonas de paneles que aprovechen las energías que el ambiente nos facilita gratuitamente. La aldea tiene futuro.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 12 de enero de 2018

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/12/aldea-hemos-potenciar/2221394.html

La rebelión de las faeneras

En recuerdo de la primera revolución femenina para pedir que bajase el pan

Está constatado que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más en cantidad y cada vez más pobres. Sobre todo después de tantos años de crisis, provocada precisamente por los ricos. Pero aunque ahora lo comentemos y lo discutamos como algo nuevo, no lo es.

Se cumplen ahora cien años de un precedente que podríamos recordar. Corría el mes de enero de 1918 y los ejércitos alemanes estaban en declive en la contienda mundial. La oligarquía se había enriquecido con la venta de armamento y la incorporación de Estados Unidos en apoyo de los aliados propició el final de las batallas y a la vez el descenso de las ventas de armas. Entonces se produjo otra revolución.

Como consecuencia de la guerra, los productos alimenticios comenzaron a escasear y a subir de precio. En España llegó un momento en que las familias obreras pasaban mucha hambre y apenas podían comprar pan. La oligarquía industrial seguía enriqueciéndose con la exportación de los productos de primera necesidad mientras faltaban aquí. La precariedad de los trabajadores cada vez era más patente y mayores las dificultades para subsistir, los precios se hacían imposibles para los pobres, que así eran cada vez más pobres. El 9 de enero de 1918 las vendedoras de los puestos callejeros se manifestaron por las calles de Málaga. Fue el comienzo de la revolución femenina conocida como la de las faeneras.

Unas ochocientas mujeres se presentaron ante el gobernador militar, que se mofó de ellas cuando exigían la bajada de precio de patatas, harinas y otros productos básicos. Ese fue el comienzo de las movilizaciones que duraron unas dos semanas y en las que se produjeron cuatro muertos. Como el gobernador no les hizo caso, las faeneras, a cuyo frente iba una activista llamada Concepción Moya, líder del barrio de El Perchel, se presentaron ante el alcalde, que en principio les hizo caso y se comprometió a reunirse con agricultores, almacenistas y harineros para negociar la bajada de los precios. Pero pronto, antes de lograrlo, fue destituido.

La lucha de las mujeres malagueñas enseguida se convirtió en noticia de primera página de todo el país. La rebeladas dieron un plazo de dos días para que bajaran los productos, pero no consiguieron nada en esa exigencia, por lo que se manifestaron de nuevo el día 14, es decir, cinco días más tarde. Entonces también participaron los hombres. La situación se complicó, aumentó el conflicto, se produjeron los cuatro muertos y cerca de veinte heridos. Se llevó a cabo una huelga general. Entonces consiguieron su propósito y al final los precios de los productos básicos bajaron. El conflicto duró hasta el día 21.

El Ayuntamiento malagueño recuerda el acontecimiento y ha programado una conmemoración con la colocación de una placa en una plaza del centro de la ciudad. También se realizará una marcha con un recorrido similar al que siguieron las mujeres en aquella primera manifestación de hace un siglo. Asimismo, se ha montado una exposición que explicará la pionera revolución femenina. Porque aquellas faeneras se levantaron en un tiempo en que la crisis apretaba, la población era analfabeta en una proporción mayoritaria y la oligarquía respetaba muy poco las reglas democráticas.

Mérito poco reconocido a la mitad de la población, que un siglo después sigue soportando la brecha de recibir unos salarios más de un veinte por ciento más bajo por el mismo trabajo.

Publicado el sábado 6 de enero de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2018/01/06/rebelion-faeneras/2218570.html