Ahora juegan al escondite

De las ruedas de prensa sin preguntas a las reuniones políticas a hurtadillas

Fernando Granda

La moda reciente era convocar falsas conferencias de prensa. Falsas porque no se permite preguntar a los representantes de la prensa, a los enviados de los medios de comunicación. Simplemente se lee un comunicado o se realiza una aparente declaración, porque normalmente también es leída, y asunto terminado. Por supuesto a estas pseudoconferencias no acude el máximo dignatario del organismo comunicante sino un delegado del mismo que ya en sí rebaja el interés del encuentro.

Después llegó la declaración a través de monitor. El declarante se encuentra en otra sala y se expresa a su antojo sin tener delante a los convocados, ni contemplar sus gestos y unos aspectos que puedan delatar ánimo o desánimo por la perorata del único que habla. Además el monitor puede mostrar una declaración en directo o un vídeo grabado y editado que no mantenga errores, titubeos o muecas inoportunas. Y los periodistas así, de meros oyentes, apuntando frases y recogiendo datos que luego no podrán corroborar si han tenido algún problema de recepción.

Se comentaba en algunos medios que ya no se podía llegar a más y se discutía en las redacciones y entre los corresponsales y enviados a la convocatoria la disposición o no a acudir a estos actos a los que partidos u organismos políticos y económicos, principalmente, invitaban. Se habló de plante y se llevaron a cabo algunos para demostrar que los reporteros no eran simples correveydiles. En uno de ellos los corresponsales y enviados a Nueva York para informar de la comparecencia de la ministra de Sanidad, Ana Mato, en una conferencia en la sede de las Naciones Unidas, rechazaron recibir un comunicado en lugar de la comparecencia de la ministra.

En fin, tras este y algún otro episodio similar parecía que la situación iba a tomar otras características, ciertos políticos daban a entender que comprendían el problema y se intuía una vuelta, quizá atenuada, a la conferencia de prensa. Pero entonces fueron espaciándose las comparecencias públicas de los políticos y si el río suena «agua llevará, déjala correr» pero pocos salían a la palestra a dar explicaciones. Y así los líderes políticos y sus segundos apenas hablan ante los periodistas. Especialmente los miembros del Gobierno y del partido que lo sostiene.

Sin embargo no termina ahí el juego. Ahora practican el juego del escondite. El escondite español, sin descartar el inglés. Los mandatarios de distintos partidos, gobernantes y opositores, se encuentran en secreto, se reúnen a hurtadillas, se congregan sigilosamente para que no se entere el personal gobernado. Y parece que negocian con quienes públicamente no lo harían. Y claro, aquí ya ni hay declaraciones, ni comunicados ni nada. Solamente se descubren los encuentros por presunto desliz de algún ayudante o por el interés de cierto testigo incomodado o ávido de salir en los papeles. Es, pues, una nueva versión del infantil juego del escondite. En él participan dirigentes de PP, PSOE, PSC, CiU, PNV y quizá algunos más no dados a conocer.

Y señalo el escondite español porque parece que cuando se descubre uno de estos encuentros secretos se para el juego. Aunque pudiera ser que el juego que practiquen sea el conocido como «inglés», en el que los jugadores pueden ser descubiertos, entonces vuelven al puesto anterior, pero seguirán moviéndose mientras el «guardián», el que se queda, no los descubra.

Artículo publicado por LA NUEVA ESPAÑA el jueves 25 de abril de 2013

 

One thought on “Ahora juegan al escondite”

  1. La prensa no debe tolerar este trato. Quizá se realizara algún plante, pero sin la continuidad necesaria. Sin prensa que expanda sus palabras, es solo una televisión encendida en una sala de butacas vacias. Sin los medios de comunicación no son nadie.
    Es hora de un plante total!

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