Lo que los escolares esperaban de los políticos
Ganaron los niños. Leía en una contraportada de LA NUEVA ESPAÑA un reportaje titulado «La voz de los que no votan» en el que niños de toda España reclamaban a los políticos que detengan los desahucios, no sean corruptos y muchas cosas más. Unos centenares de escolares, entre ellos 75 asturianos, además de pedir que les reduzcan los deberes, elaboraron una lista de cien pautas, una especie de «programa electoral de los niños», en la que demandan la implantación de medidas que palíen la angustia de muchas familias a causa de la crisis. Los menores, residentes en cincuenta municipios de todo el país, no tienen edad para votar pero sí para razonar y proponer. Tal como se presentaron las propuestas de las formaciones que concurrieron a las elecciones autonómicas y municipales parece que muchos programas los han hecho estos niños.
Los escolares, que se concentraron para discutir sus propuestas el pasado mes de marzo, solicitaban a los gobernantes de sus poblaciones, grandes o pequeñas, que sean cercanos a sus gentes, que las escuchen, que no presuman y sean arrogantes por el cargo que ostentan. Destacadas en el reportaje se resumían importantes reivindicaciones del colectivo, reunido a iniciativa de Unicef y bajo el título de «Vota por mí». Pedían empleo para las familias con niños, que paren los desahucios, que se regule la dación en pago; una educación a todos los niveles gratuita y que se tengan en cuenta la opinión de los educandos; la implantación práctica y gratuita de las nuevas tecnologías en lugares públicos; una efectiva integración de discapacitados; la organización de actividades para quienes carecen de recursos, apuestan por las energías renovables, el reciclaje, una mejor formación humana para erradicar la violencia de género y hasta reuniones de consejeros infantiles con los gobernantes para una comprensión mutua de actividades y problemas. Una «polis» del siglo XXI.
Pero estos muchachos de entre ocho y diecisiete años superan a muchos políticos en exigencias éticas. Así, reclamaron poder retirar el voto a un partido si al año éste no cumple su programa electoral, que los partidos sean verdaderamente democráticos respetando los votos del pueblo y no prometan cosas que luego no van a cumplir ni hagan cosas sin utilidad. Los menores asturianos, además, quieren que nuestros gobernantes apoyen al sector primario -copio casi literalmente- ya que Asturias tiene mucho campo y mucho mar.
Si uno se dedica hoy a estudiar las promesas de los candidatos que concurrieron a estos pasados comicios y compara con las cien medidas elaboradas por los que aún no tienen el derecho a voto se dará cuenta de que son similares, aunque los niños, que no tienen la mínima experiencia ni formación para formular tales propuestas, señalaban más incisivamente las necesidades de los votantes, de los contribuyentes, de quienes sostienen el Estado democrático. Supongo que así estoy diciendo que son mejores las propuestas de los «peques» que las de los políticos. Quizá. Lo que sí tengo claro es que algunas de las planteadas por los menores no las asumían todas la candidaturas (que los comedores escolares se abran en verano, que los políticos se bajen el sueldo, que el cine y otros espectáculos sean más baratos?) aunque parezcan básicas en estos tiempos de larga crisis. Conclusión provisional: los menores han ganado en propuestas. Lo dicho: los políticos «son como niños».
Publicado el viernes 29 de Mayo de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA
http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/05/29/son-ninos/1764468.html