El retraso político en la construcción de una infraestructura clave para las comunicaciones asturianas interiores y con todo el país (Recopilación enero 2020)
Cada día el tema de la Variante es un argumento de distracción, una ficción para entretenernos mientras mantenemos la ilusión de poder viajar, salir o entrar en Asturias, como la gran mayoría de los españoles, especialmente del este y del sur, que lo hacen en tren, el transporte del futuro, sin peajes, habitualmente sin nieves, en definitiva, sin costosas dificultades.
El trauma no solamente lo sufren los empresarios. Lo padecemos todos. Principalmente son ellos muy perjudicados pero somos todos los asturianos los frustrados. En una región en la que las empresas van cerrando, el aislamiento es una clave negativa para la instalación de nuevas factorías, para la llegada de industria, la renovación de la ya instalada, por tanto para la creación de empleo, para la visita del turismo que pretende ser el nuevo motor de la economía -y la ¿supervivencia?- astur.
Además, la negativa a la llegada de la alta velocidad al Principado aumenta el deterioro del desarrollo regional, con la mejor infraestructura ferroviaria en destrucción, cada día peor atendida; con una red de carreteras difíciles de mantener por la complicada orografía y situación climática, el peaje más caro y sin visos de rescate público; sin la añorada autopista del mar, que lleva el mismo camino que la Variante; con un aeropuerto vacilante que cada temporada es imprevisible en enlaces, vuelos, compañías, acceso y precios… En fin, todo un compendio de adversidades que cuando un asturiano -empresario, ejecutivo, trabajador, emigrante…- menciona la situación del Paraíso Natural la gente se echa a reír.
Y si es difícil salir, también es difícil entrar. Ya sea para negociar, para trabajar, para visitar. La vergüenza de la Variante nos recuerda otra aún reciente, la de la Autovía del Cantábrico, cuyo paso por Asturias “necesitó” casi tres décadas para completarse, para construirse. Ahora, cuando las primeras andanzas del AVE se acercan a esas cifras, cuando hace más de tres lustros que se inició su licitación, con presencia gubernamental, la Variante de Pajares sigue sin entrar en funcionamiento. Y hay que tener en cuenta que la vía del AVE solamente se asoma al Principado. No llega ni parece que llegará al núcleo principal de población en muchos años.
Suponiendo que se cumplan las previsiones dadas a conocer estos días de finales de enero de 2020, los menos de cincuenta kilómetros de este tramo de Alta Velocidad que penetran en Asturias entrarían en funcionamiento veinte años después del solemne acto de colocación de la primera piedra, de su inicio oficial. En los datos económicos de su construcción es mejor no entrar ya que si los gobernantes han sido incapaces de señalar una fecha de terminación más difícil será que las cifras gastadas sean las verdaderas. ¿Cuántos “modificados” -según el lenguaje técnico- ha sufrido el presupuesto?
Así pues, continuaremos nuestro vía crucis por vía ibérica, a paso procesional por las centenarias rampas payariegas, si la nieve invernal nos lo permite, si no se producen desprendimientos o interrupciones eléctricas, con escasas o nulas posibilidades de conexión radioeléctrica. Vamos que tardaba menos Phileas Fogg, el personaje de la novela publicada por entregas por Julio Verne (1783), en dar la vuelta al mundo que nosotros en recorrer medio centenar de kilómetros para “salir a Castilla”. Ciento cincuenta años no son nada para el Adif. ¿Abrirá el famoso túnel en 2023? Parece que está más lejos La Robla que la Luna.
Su tenacidad y su discreción han logrado que Pedro Sánchez sea presidente del Gobierno. Ya «en efectivo» y no «en funciones». Y es que Adriana Lastra lo ha luchado, ha sido persistente, tenaz y persuasiva. Una labor agotadora que el presidente le ha de agradecer. Algún día se conocerá su contundencia en los diálogos y negociaciones con los representantes de otros partidos.
Tres millones de euros ha destinado el ayuntamiento de Madrid a las luces navideñas este tramo festivo entre 2019-2020, mientras familias de refugiados duermen en la calle frente a la sede del Samur social. Lo cuenta una misionera en un programa local de la Cadena Ser. Una situación, cuenta la religiosa, que se registra día tras día, denunciado por los medios de comunicación y las redes sociales. Entretanto seguimos pendientes de diálogos y negociaciones entre políticos. Remarco entre políticos porque, es opinión, no parece que discutan sobre políticas a aplicar, programas y decisiones urgentes. Al menos es lo que reflejan las tertulias audiovisuales, que parece que se preocupan -sus analistas y participantes- más de las formas que de los contenidos.
La Cumbre del Clima (COP25, 25ª Conference of the Parties) que se celebra en Madrid recibía días pasados una buena nueva. Los efectos de Madrid Central, esas medidas para combatir la grave contaminación que sufre la capital -implantadas por el Gobierno municipal que presidía Manuela Carmena y que la actual Corporación dirigida por José Luis Martínez-Almeida trata de «descafeinar»- se empiezan a contabilizar al año de su aprobación. En la zona acotada en un comienzo en la que se restringe la circulación de vehículos que despiden partículas y gases nocivos para la salud la contaminación ha disminuido un 20%, efecto que se va extendiendo a zonas aledañas de la ciudad y que rebaja los efectos perniciosos a toda la población, según fuentes municipales recogidas por Ecologistas en Acción.
El periodismo y la información disfrutan hoy de un inminente peligro. Los vetos de partidos como Vox, los insultos a periodistas y ataques en la prensa en los recientes disturbios desarrollados en Cataluña son algunos puntos que han elevado el índice de peligrosidad. Esto, unido a la falta de verificación, de transparencia, de contextualización y de visualización de algunos cauces «informativos», además de la proliferación de noticias falsas, las «fake news», las comparecencias sin preguntas, representa la anatemización del periodismo hasta llevarlo al desprestigio. Y la desinformación es la mayor aliada de autoritarismo, dictaduras y la negación de la libertad de las personas.
La Cumbre del Clima se celebrará en Madrid, lo que encierra notables contradicciones. Tras la renuncia de Chile, cuyo presidente considera que no puede garantizar la seguridad de los asistentes después de varias semanas de disturbios que mantienen el país en un caótico campo de batallas urbanas, el presidente del Gobierno español se ofreció a celebrarla en nuestro país y recibió el visto bueno. La gran reunión internacional, que se estaba preparando en Santiago de Chile organizada por Naciones Unidas corría el peligro de no celebrarse. Conocida por COP25 en sus siglas en inglés (25º Conference of Parties) es el órgano de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC) que «orienta los esfuerzos de los países que son partes de la Convención para actuar contra el cambio climático». Persigue impedir la interferencia humana en el aumento de la temperatura media del planeta.