La vergüenza de la Variante (recopilado 2020)

El retraso político en la construcción de una infraestructura clave para las comunicaciones asturianas interiores y con todo el país (Recopilación enero 2020)
Empiezan a aparecer dudas sobre la existencia de la Variante. Similares a las del viaje a la Luna. ¿Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins alunizaron o nos han contado un cuento? ¿Es un vídeo lo que mostraron las televisiones de todo el mundo el día/noche del 20/21 de julio de 1969? ¿Es un cuento lo de la Variante?. Parece que no varía nada la situación gobiernen unos o gobiernen otros. Todo un trauma.

Cada día el tema de la Variante es un argumento de distracción, una ficción para entretenernos mientras mantenemos la ilusión de poder viajar, salir o entrar en Asturias, como la gran mayoría de los españoles, especialmente del este y del sur, que lo hacen en tren, el transporte del futuro, sin peajes, habitualmente sin nieves, en definitiva, sin costosas dificultades.

El trauma no solamente lo sufren los empresarios. Lo padecemos todos. Principalmente son ellos muy perjudicados pero somos todos los asturianos los frustrados. En una región en la que las empresas van cerrando, el aislamiento es una clave negativa para la instalación de nuevas factorías, para la llegada de industria, la renovación de la ya instalada, por tanto para la creación de empleo, para la visita del turismo que pretende ser el nuevo motor de la economía -y la ¿supervivencia?- astur.

Además, la negativa a la llegada de la alta velocidad al Principado aumenta el deterioro del desarrollo regional, con la mejor infraestructura ferroviaria en destrucción, cada día peor atendida; con una red de carreteras difíciles de mantener por la complicada orografía y situación climática, el peaje más caro y sin visos de rescate público; sin la añorada autopista del mar, que lleva el mismo camino que la Variante; con un aeropuerto vacilante que cada temporada es imprevisible en enlaces, vuelos, compañías, acceso y precios… En fin, todo un compendio de adversidades que cuando un asturiano -empresario, ejecutivo, trabajador, emigrante…- menciona la situación del Paraíso Natural la gente se echa a reír.

La Variante es una ficción para entretenernos mientras mantenemos la ilusión de viajar en tren. Parece que La Robla está más lejos que la Luna

Y si es difícil salir, también es difícil entrar. Ya sea para negociar, para trabajar, para visitar. La vergüenza de la Variante nos recuerda otra aún reciente, la de la Autovía del Cantábrico, cuyo paso por Asturias “necesitó” casi tres décadas para completarse, para construirse. Ahora, cuando las primeras andanzas del AVE se acercan a esas cifras, cuando hace más de tres lustros que se inició su licitación, con presencia gubernamental, la Variante de Pajares sigue sin entrar en funcionamiento. Y hay que tener en cuenta que la vía del AVE solamente se asoma al Principado. No llega ni parece que llegará al núcleo principal de población en muchos años.

Suponiendo que se cumplan las previsiones dadas a conocer estos días de finales de enero de 2020, los menos de cincuenta kilómetros de este tramo de Alta Velocidad que penetran en Asturias entrarían en funcionamiento veinte años después del solemne acto de colocación de la primera piedra, de su inicio oficial. En los datos económicos de su construcción es mejor no entrar ya que si los gobernantes han sido incapaces de señalar una fecha de terminación más difícil será que las cifras gastadas sean las verdaderas. ¿Cuántos “modificados” -según el lenguaje técnico- ha sufrido el presupuesto?

Así pues, continuaremos nuestro vía crucis por vía ibérica, a paso procesional por las centenarias rampas payariegas, si la nieve invernal nos lo permite, si no se producen desprendimientos o interrupciones eléctricas, con escasas o nulas posibilidades de conexión radioeléctrica. Vamos que tardaba menos Phileas Fogg, el personaje de la novela publicada por entregas por Julio Verne (1783), en dar la vuelta al mundo que nosotros en recorrer medio centenar de kilómetros para “salir a Castilla”. Ciento cincuenta años no son nada para el Adif. ¿Abrirá el famoso túnel en 2023? Parece que está más lejos La Robla que la Luna.

Publicado el jueves 30 de enero en LA NUEVA ESPAÑA
https://afondo.lne.es/opinion/la-verguenza-de-la-variante.html

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