Manolo Unciti, periodista y misionero inquieto

Fallece quien fuera el alma de la Residencia Azorín

Dos meses atrás no intuía este rápido desenlace cuando recordaba en estas páginas a las Generaciones Azorín (ver el periódico del pasado 7 de noviembre). Ahora recibo con sorpresa el fallecimiento de Manolo, el director que mantuvo una residencia de estudiantes creo que única, posiblemente irrepetible: la Residencia Azorín.

Nos ha dejado Manuel de Uniciti Ayerdi, cura y periodista, como a él le gustaba decir, que durante unos cuarenta años dirigió y mantuvo una residencia de estudiantes de periodismo que fue admirada por unos y denostada por otros, dependiendo de suspicacias y circunstancias personales. El pasado noviembre me incluía entre quienes disfrutamos de la convivencia del caserón de la madrileña calle de Rosa Jardón y señalaba que «en Azorín residieron unos estudiantes que formaron su personalidad periodística de una manera libre, en una convivencia democrática y responsable, con muchachos que llegaban de todas partes de España». Hoy la mayoría de esos muchachos hemos poblado las redacciones de los medios de comunicación, de la docencia universitaria y las artes modernas. Unciti era un donostiarra nacido el primero de enero de 1931, hijo de Unciti el Bueno, como su padre era conocido, que se ordenó sacerdote el día de San Pedro de 1954. Tras los estudios de Teología en Vitoria y San Sebastián se especializó en Misionología en Roma y París y de regreso a España se hizo periodista por la Escuela Oficial de Periodismo en Madrid. Su orientación era la misión pero no quería llegar a ser un monseñor de manteo rojo y despacho sino estar pie a tierra dentro de esa misión. Junto a unos compañeros fundó lo que luego sería la residencia Luis Vives que más tarde renombraría Azorín. Y durante cuatro décadas en ella convivieron distintas generaciones de estudiantes de Periodismo. Mientras tanto ejerció de secretario nacional de las Obras Misionales Pontificias durante 35 años, fue redactor eclesiástico del diario «Ya» también unas décadas, dirigió y colaboró en numerosas revistas religiosas («Vida Nueva», «Reinado Social», «Sal Terrae», «Pueblos del Tercer Mundo»…), escribió artículos en medios como «El Correo Español-El Pueblo Vasco» -hoy «El Correo»- y elaboró numerosos informes sobre las misiones. Además fue profesor de Deontología Profesional y Teoría de la Comunicción en la Escuela de Periodismo de la Iglesia. Asimismo publicó varios libros sobre vivencias de misioneros en diversos territorios africanos («Sangre en Argelia», «África en el corazón», «El Tercer Mundo, problemas y soluciones», «Teología en vaqueros», «Amaron hasta el final, muerte de cuatro maristas en Zaire»). Manolo Unciti fue un inquieto dentro de la Iglesia, admirado o denostado dentro de la jerarquía pero nunca indiferente para sus superiores o para la política oficial durante su trayectoria, tanto profesional como docente. A la residencia acudían profesionales y religiosos progresistas, aunque también recibió dos premios «Bravo» de la muy oficial Comisión Episcopal de Medios de Comunicación. Y durante los cuarenta años de convivencia en el caserón de Rosa Jardón se celebraron cientos de cenas, coloquios, tertulias de todo tipo, con invitados académicos, escritores, políticos, artistas, teólogos y renombrados periodistas. Allí se discutieron y estudiaron los temas de actualidad en un ambiente de libertad. Así era el espíritu de Manolo, hijo de Unciti el Bueno. Mi adiós más sincero.

Publicado de LA NUEVA ESPAÑA el martes 7 de enero de 2014

http://www.lne.es/sociedad-cultura/2014/01/07/manolo-unciti-periodista-misionero-inquieto/1523840.html

De PP a BB

Los líos en que se enreda el Partido Popular. El colmo de Málaga y Asturias

La formación es ya una banda. El Partido Popular ya no parece un partido. O si es un partido está partido, valga la redundancia.  Si a nivel nacional demuestra que hay tendencias casi irreconciliables, que solamente se mantienen unidos porque el poder une más que separa, a nivel autonómico y local ya es una banda. Una de las pruebas de lo que digo es que donde no tiene poder cada uno va por donde le da la gana. Tenemos el ejemplo de Asturias, donde ya hace años que demostró su desvarío, su desunión cuando parecía que lo tenía «chupao» para gobernar. Que si yo debo ser el candidato, que si la dirección dice que no, que dimite, pues dimite. Vamos que la banda del Cascos se fue, arruinó al partido y el previsible poder, el previsible gobierno autonómico se fue al garete. Hoy la derecha asturiana está partida en dos casi mitad por mitad, aunque una de esas mitades ya lleva tiempo peleándose y está desintegrándose poco a poco, rompiéndose municipio a municipio.

En niveles nacionales está la rivalidad entre Rajoy y Aznar y Aguirre. Se pelean en público. Los ministros del Gobierno se contradicen entre ellos y luchan entre sí debido a la aprobación de algunas leyes. Las leyes promovida por Ruiz-Gallardón las detienen otros ministros mientras Montoro no despeja otras normas de distintos ministerios, Wert siembra la polémica entre otros departamentos y así están poco a poco. Algunos ministros no entiende que Rajoy mantenga a Ana Mato. En fin, lo más parecido a una banda, repito.

A niveles autonómicos siguen los líos en Madrid, en Andalucía y ahora en Asturias. Si el delegado del Gobierno y antigua cabeza visible del partido dice que la formación debería llegar a algún acuerdo para aprobar el presupuesto regional para 2014, ya que cumple los requisitos de déficit y ajustes impuestos por la política del Gobierno, la presidenta del partido en el Principado se niega a cualquier acuerdo. Prefiere prorrogar los pasados, que ya estaban prorrogados tras la dimisión de Cascos, que los había elaborado en solitario. Es decir, le importa muy poco el personal gobernado y admite reprorrogar los presupuestos casquistas, su anterior amor político y ahora enemigo acérrimo.  Y eso después de destronar a las cúpulas del partido en algunos municipios importantes como el de Gijón. La banda sigue, pues.

En otros sitios sigue en el mismo plan. En Andalucía ni siquiera saben quién gobierna en el partido a nivel autonómico pues aunque hay un presidente es cuestionado desde distintas provincias y en el parlamento regional está medio desautorizado. El colmo ya del desastre que demuestra el PP lo encontramos en el Ayuntamiento de Málaga. En e municipio gobierna el Partido Popular con mayoría absoluta desde hace tiempo. Su alcalde es una de las mayores personalidades del partido en la autonomía. Bueno, pues ha llegado al colmo de los colmos. En un pleno bastante reciente los populares votaron en contra de nueve propuestas que resultaron ser nueve puntos de su programa electoral.

Es decir, el Partido Popular, el PP, se está convirtiendo en el BB, una Banda Bananera.

Una herida en la libertad

Pretende el Gobierno de Rajoy acabar con las manifestaciones y protestas

Las manifestaciones se celebraban el 30 de abril, porque el Primero de Mayo las leyes franquistas prohibían cualquier mínima concentración. Y salíamos a la calle la víspera para mostrar nuestro rechazo a la represión y nuestra situación atlética, puesto que era una de las jornadas que más corríamos delante de los grises. En los campus y los aledaños de las fábricas los «saltos» eran también frecuentes. Han pasado unos cuarenta años y el Gobierno del Partido Popular parece añorar aquellas jornadas de la dictadura. El borrador de la ley de Seguridad Ciudadana que acaba de aprobar el Consejo de Ministros así lo anuncia.

No importan la moderación habida en la Transición, tomada como modelo en medio mundo, la moderación de una Constitución que permite que los españoles disfrutemos del periodo más largo de tranquilidad política en nuestra historia, la moderación que demostramos mientras nos aplican recortes, ajustes, copagos, degradación de servicios públicos universales y ejemplares en sanidad, educación, dependencia, derechos sociales… Les parece poco, y ante tanta moderación se atreven a moderarnos la libertad. Es decir, a recortarnos, a ajustarnos, a degradarnos los derechos democráticos que tanto nos ha costado conseguir. Las leyes promovidas por los ministros Wert, Ruiz-Gallardón, las dejaciones y recortes al bienestar promovidos por las ministras Mato y Báñez se van a quedar cortas, en mantillas, con la ley que presenta el ministro Fernández.

El titular de Interior no sólo quiere dejar en manos de la Policía y la Guardia Civil, sin intervención de los jueces, la decisión de limitar nuestros derechos y libertades, sino que intenta mutilarnos hasta los sentimientos. La inconstitucional «ley Corcuera», la de la patada en la puerta, parece angelical al lado de lo que pretenden Mariano Rajoy y su ministro del Interior. Hasta la repetida frase de Fraga («La calle es mía») suena ingenua. Los ejemplos son claros. Lo primero para Fernández es desterrar las mareas, la blanca en defensa de la sanidad pública, la verde (educación), la morada (derechos de la mujer), la naranja (servicios sociales), la multicolor (homosexuales), en fin, todo tipo de manifestaciones y protestas, pues las multas previstas alcanzarían los 600.000 euros al mínimo incidente no considerado pacífico por las fuerzas del orden. Los escraches, difundir imágenes de policías de servicio, rodear las sedes parlamentarias o los tribunales nacionales o autonómicos serán considerados faltas muy graves penalizadas con más de medio millón de euros. Las graves, como ir encapuchado o insultar a un policía en una protesta, pueden alcanzar los 30.000 euros.

Además, al no actuar un tribunal y pasar la acción a la vía administrativa, ejecutiva y rápida, el Estado no tiene que exponer la culpabilidad del sancionado, sino éste demostrar su inocencia. Esto es consecuencia de la despenalización como delito y pasar a falta muchas acciones en las que hoy actúa el juez. Por tanto, si se aprueba la ley tal como se presentó, no se niegue usted a identificarse ante un agente, ni interrumpa a un candidato electoral, no «ofenda» a su comunidad ni a España, no escriba cosas que inciten a alterar la seguridad, porque le puede caer un multazo de 30.000 euros. Faltas estas, indefinidas intencionadamente, mezcladas con otras no relacionadas con la seguridad (putas, botellón…) para disimular sus restricciones democráticas. Volveríamos a los tiempos de «El Chafardero Indomable» del repórter Tribulete, a la mordaza informativa.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el lunes 9 de diciembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/12/09/herida-libertad/1512019.html

La profesionalización del tertuliano

Sobre los comentaristas que hacen de la opinión su medio de vida

Esta puede ser la historia de una figura ya popular de nuestro entorno. Un personaje que nos encontramos a diario y cuya evolución, al profesionalizarse en exceso, creo que se deteriora.

Una vez a la semana se le oía en la tertulia de la noche. Daba su opinión sobre temas específicos y su sentimiento sobre los acontecimientos del día. Había empezado con timidez pero se iba afianzando. Sus comentarios, escuetos al principio, se extendían paulatinamente. Comenzaron con cierta ambigüedad y con el tiempo se fueron concretando. De todas formas, no destacaba por una gran discrepancia con otros participantes.

Pasó un tiempo y lo llamaron para acudir a la tertulia de otro programa. Gustaban sus comentarios. Hablaba bien, correctamente, cuando le correspondía. Escuchaba los argumentos de los demás sin interrumpirles. Los moderadores apreciaban su talante, experiencia y especialidad profesional.

Se asentó de forma que le reclamaron de otros medios. Al principio se resistió, aducía que le faltaba tiempo para realizar su labor diaria, para trabajar en su medio. Luego fue aceptando esporádicas intervenciones en otros coloquios audiovisuales. Al cabo de unas temporadas ya era un asiduo de numerosos programas. Por la mañana, por la tarde, por la noche. Apenas tenía tiempo de pasar por la redacción. Iba casi exclusivamente para que sus compañeros le contasen novedades al tiempo que les arrancaba algunas opiniones a ciertos especialistas.

Comenzó entonces a fallar en sus asistencias a las comisiones del Congreso. Como se generalizasen las conferencias de prensa sin preguntas ya no iba a casi ninguna. Con recibir el comunicado del mudo compareciente por correo electrónico o alguna de las nuevas modalidades de internet le era suficiente.

Comía en la cafetería del medio donde intervenía o en el que hablaría un rato más tarde. Un sándwich o una ración, que no había tiempo para más. A veces se zampaba un emparedado semiseco en el taxi que le trasladaba de un medio a otro. Estos viajes los empleaba también para preguntar por alguien de la redacción, para una corta conversación con la familia, para apuntar en la agenda alguna cosa que le acababan de comentar.

A su cónyuge, a sus hijos, a sus amigos los veía los fines de semana que no tenía turno el sábado o el domingo en redacción. Lentamente fue dejando de ser especialista, pasó a comentarista todoterreno. Las tertulias le absorbían toda su jornada. El tiempo no daba para más y decidió hablar con el director para establecer una nueva relación contractual. Se constituiría como autónomo, sería su propio patrón, y publicaría colaboraciones especiales como «adjunto a?», «corresponsal en?» u otra fórmula similar.

Poco a poco desaparecería el medio que se mostraba bajo su nombre al intervenir en las tertulias e iría tomando cuerpo otro título: Analista. Político o económico o deportivo? Montaría su despacho, su gabinete, su estudio de comunicación. Las opiniones se tornaron ya más personales, las teorías eran cada vez más acordes al medio en que las exponía, los argumentos se moderaban para alcanzar a más sensibilidades, para ser más trasversales. Y terminaría por ser menos experto, más personalista, menos autoridad en la materia, más ambiguo, menos creíble, menos documentado, más fantasma. Una opinión particular. Un tertuliano profesional.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el martes 3 de diciembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/12/03/profesionalizacion-tertuliano/1509153.html

Política «ecocómica»

La espantosa comicidad de algunas frases pronunciadas por distintos ministros
Es una expresión que triunfa en algunos círculos y entre las leyendas urbanas porque no se conoce su origen. Apunta a un error tipográfico o a un desliz al mencionar términos de economía. El caso es que se comienza a emplear para analizar la situación de la política del Gobierno o la de sus ministros. Porque no se refiere la expresión a la economía exclusivamente, con ella se amplía el ámbito a otros campos de la política, de las decisiones gubernamentales.

Quizá el origen de política «ecocómica» se emplease para insinuar las risas del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al decir en el Congreso que «los salarios no están bajando, están moderando su subida», al describir el final de la recesión mientras días antes el balance era de 31 parados menos, cuando pronunció aquellas frases de que «hoy se nos pone como ejemplo» y «España empieza a verse como una de las economías más competitivas del mundo». Sin olvidarnos de otras como «si el IVA se pagara más, no habría que subirlo tanto» o «no sé a lo que llaman grandes fortunas», en fin, la de «no hay ninguna amnistía fiscal». Y anunció en la cadena Ser una desgravación fiscal al cine así: «lo voy hacer yo, me voy a dar ese placer» (sic).

Pero las risas «ecocómicas» no son sólo del ministro de Hacienda. También se ríe mucho el ministro de Economía. «En España se está perdiendo el miedo a perder el empleo», señaló hace unos días Luis de Guindos. Ha pronunciado otras muchas frases con gran comicidad. Veamos: «Bankia es más segura que hace quince días»; «nunca he visto un billete de 500 euros, ni sé como son», o «los ministros de Economía somos gente rara». Mientras, el 28% de los hogares españoles viven de una pensión, según fuentes solventes. No hace falta seguir.

A mucha gente no le parecerán cómicos algunos de los responsables de otros departamentos ministeriales pero su comicidad es innegable. José Ignacio Wert, que acaba de jugar a quita y pon con las becas Erasmus, ha pronunciado frases como estas: «La fuga de cerebros nunca puede considerarse un fenómeno negativo» o «soy como un toro bravo, me crezco con el castigo». Ya antes de ser elegido ministro por Mariano Rajoy dijo que «la comunidad educativa no puede ser una comunidad democrática, porque el proceso educativo no es democrático». Hasta él se asombra de su verborrea y ha llegado a decir que «a veces me sorprendo de las frases que he llegado a pronunciar». En fin, ya ni a cargos y militantes de su partido le hacen gracia sus ocurrencias ni su ley y ha tenido que aplazar tramos de su aplicación.

Similares problemas tiene el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, con sus leyes y sus retorcidas frases para no nombrar ciertos conceptos que rechaza la gente y otro tanto le ocurre a la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, para quien emigrar en busca de trabajo se llama «movilidad exterior» de los jóvenes en paro. Y para qué hablar de Miguel Arias Cañete, quien tenía tanta prisa en coger mando que dijo aquello de «hay que pasar por encima de los requisitos estrictamente legales» para acortar la transmisión de poderes de un Gobierno a otro. O de Ana Pastor, que le encanta jugar al escondite con las infraestructuras de Asturias… Solamente nos falta alguien al frente de un ministerio con un estrafalario traje, la cara pintada, un bombín de colores en la cabeza y una pelota como nariz.

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el jueves 28 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/28/politica-ecocomica/1506610.html

«Erasmus», algo más que unas becas

Representan una relación internacional y mucho más que una educación complementaria
 La polémica desatada por la retirada de muchas de las becas «Erasmus», la paulatina disminución de su cuantía y la desaparición de bastantes subvenciones que las reforzaban no solamente representa un problema para gran parte de los estudiantes. Es también un inconveniente añadido para las relaciones, tanto para estos alumnos como para sus familias, sus amigos y hasta los amigos de sus amigos. Y el Ministerio y sus responsables no hacen más que enrarecer la situación. Parecerá un juego de palabras o un trabalenguas pero es una realidad que facilita el intercambio de amistades, el conocimiento de distintas culturas, la comprensión de otras sensibilidades, la eliminación de tabúes.

Si la pretensión del ministro José Ignacio Wert, de suprimir ayudas y que éstas sean sólo para quienes tuvieran una beca general el curso anterior, se cumple para los años venideros el mal no se quedará en eso. Porque lo más probable es que quienes tenían una beca no accederán a una estancia en el extranjero por motivos económicos ya que el dinero que reciben quienes las disfrutan ahora dista mucho de cubrir lo necesario para vivir fuera de casa. Sobre todo si la universidad adjudicada es de un país con alto nivel de vida o de una ciudad en la que se necesiten grandes gastos en transporte, en alquileres, en sustento. El mismo departamento que dirige Wert reconoce que en los últimos cursos se produjeron «bastantes renuncias» a un curso en el extranjero con estas becas «por no contar con medios económicos suficientes». Hay que tener en cuenta que la máxima cuantía que concede el Gobierno es de 180 euros y la aportación de la Comisión Europea es de 115. Para muchos estudiantes esa es toda la dotación ya que la subvención de varias comunidades autónomas ha desaparecido al igual que las que aportaban cajas de ahorro u otros organismos e instituciones.

Pero el salir unos meses a estudiar a una facultad foránea representa mucho más que una educación complementaria y diversa a la que se imparte aquí. Creo que casi tanto como la Marca España. La experiencia señala que un buen número de europeos de diferentes países visitan nuestro país por su relación con estudiantes asturianos, andaluces, catalanes, castellanos, vascos que realizaron algún «erasmus» y cuyo trato ha provocado una amistad, una correspondencia de familiaridad más allá de la camaradería estudiantil. Además se pueden cursar materias no existentes en nuestras universidades. Sobre todo en asignaturas de gestión con nuevas tecnologías y técnicas poco desarrolladas aquí. Y como manifestaba hace unos días a LA NUEVA ESPAÑA el filólogo Michael Metzeltin, profesor de la Universidad de Viena, «pensar y escribir de otra manera, ver las cosas de otra forma es bueno y por eso está bien conocer lenguas diferentes». Por ello la UE quiere potenciar, diga lo que diga el ministro, las «Erasmus».

Y es que, además, los «erasmus» que llegan aquí muestran a los suyos unas visiones de España fuera de la folclórica de la paella y el flamenco. Cuentan cómo es Oviedo, Salamanca, Granada? además de Sevilla, Madrid o Salou, por nombrar algunas de las posibilidades de descubrir cómo somos. Aunque también contarán, desde ahora, las «aventuras» del sin par Wert, que obliga al portavoz de educación de la Comisión Europea a decir, «diplomáticamente», que el ministro español cuenta las cosas al revés (él no disfrutó de una «Erasmus», ¿traducirá mal?) y sus declaraciones son «basura». Todo indica que Wert, claro, recorta aún más, e intenta dar menos dinero a menos becados «Erasmus».

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 20 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/20/erasmus-que-unas-becas/1502326.html

 

Las generaciones Azorín

Medio siglo de una residencia referencia en el periodismo español

Fueron unas cuarenta promociones, alrededor de 250 profesionales jalonan su trayectoria. Los hubo y hay repartidos por casi todos los medios. Formé parte del grupo que se incorporó en el otoño de 1967. Escribo estas líneas porque se cumple medio siglo de la fundación de una residencia, Azorín, que inició su trayectoria como piso de estudiantes y a través de los años ha llegado a prácticamente todas las redacciones de los medios informativos españoles. En Azorín residieron unos estudiantes que formaron su personalidad periodística de una manera libre, en una convivencia democrática y responsable, con muchachos que llegaban de todas partes de España.

La fundaron tres amigos que habían llegado a Madrid desde distintos puntos del país a estudiar Periodismo. Uno era un cura de las Misiones Pontificias, Manuel de Unciti, largos años su director, que era sospechoso para unos por su sacerdocio y para otros por ser vasco. Los incordiaron tanto las fuerzas del «orden» franquista que optaron por mudarse a otro barrio y alquilar un desvencijado chalé que resultó ser de un antiguo benefactor de Franco durante la Guerra Civil. Quizás esto paró las inconvenientes visitas policiales, aunque creó falsas leyendas urbanas. A partir de entonces la residencia fue un foco de cultura democrática.

Por la residencia Azorín pasaron un buen número de profesionales que alcanzaron altos puestos en el periodismo, también señalados artistas que simultaneaban estudios, pues era obligado cursar la carrera informativa. Por enumerar solamente algunos nombraré a Joaquín Marín -«La Opinión de Málaga» (EPI), Sur, RTVA-, Homero Valencia (RTVE), Paco Giménez Alemán -«ABC», Telemadrid-, Juan Luis Manfredi -RTVA-, el moscón Manuel Antonio Rico -diversos informativos radiofónicos- o al maliayés Bernardo Díaz Nosti, durante mucho tiempo decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Málaga. Cineastas como Javier Aguirresarobe -seis «Goya» como director de fotografía-, Imanol Uribe -«La muerte de Mikel» o la reciente «Miel de naranjas»- o el morciniego José Antonio Quirós -«Pídele cuentas al Rey»-. Sin olvidar al escultor José Ramón Anda y a otros muchos que ocuparon distintos cargos públicos y profesionales.

En sus cuarenta años de existencia en Azorín hubo cenas, conferencias, coloquios, tertulias de todo tipo, con invitados académicos, escritores, políticos, artistas, técnicos, teólogos y, sobre todo, renombrados periodistas. Se discutieron y estudiaron muy diversos temas, siempre en versión educativa y para formación de los estudiantes. Aunque también abundaron los temas informativos, que en algunos casos no vieron la luz en los medios amordazados por la censura durante gran parte de sus años de funcionamiento. Recuerdo un desliz de Manuel Fraga, siendo ministro de Información, cuando nos «informó» de la próxima cesión a Marruecos del territorio de Sidi Ifni.

Se van agotando las trayectorias profesionales de muchos de los antiguos residentes, se va jubilando la mayoría de aquellos estudiantes que conformaron numerosas promociones en la Escuela Oficial de Periodismo o en la actual Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Pero todavía siguen decenas de periodistas que convivieron en el desaparecido chalé de la calle Rosa Jardón en las redacciones de muchos medios de la diversa geografía española, en las tertulias de radios y televisiones, en gabinetes de prensa… Eran y siguen siendo un referente profesional. Son las generaciones Azorín.

 

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 7 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/07/generaciones-azorin/1495610.html

 

Sigue sin implantarse el etilómetro

Sobre el dispositivo que iba a impedir que conductores ebrios reincidentes pudieran arrancar su coche
Cinco años han pasado desde el anuncio de su implantación. Mucho tiempo si miramos hacia las nuevas tecnologías. Pero seguimos casi igual que hace esos cinco años. Y es que hace un lustro la Fiscalía General del Estado, la Dirección General de Tráfico y la Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil anunciaban el establecimiento de un dispositivo que impediría que conductores sancionados reincidentes por sobrepasar la tasa de alcohol en sangre reglamentada pudieran arrancar su coche. El aparato es un alcoholímetro o etilómetro, conocido también como alcolock, sirve para medir el porcentaje de alcohol en la sangre, y se ha anunciado su obligatoriedad en países como Francia y Bélgica aunque han aplazado su implantación por motivos técnicos y problemas de suministro.

El primer viernes de octubre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, informó tras la reunión del Ejecutivo, que el Consejo de Ministros había aprobado el proyecto de ley de reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial. Es posible que en su tramitación en el Congreso la norma acoja alguna propuesta de seguridad más que las incluidas en el proyecto porque si no será pronto acusada de puramente recaudatoria. Contiene la novedad de autorizar el poder alcanzar velocidades de 130 kilómetros a la hora en determinados tramos de autovía o autopista que muchos conductores esperan desde hace tiempo, aunque podría limitar la establecida en carreteras secundarias. Pero la futura ley impondrá sanciones más fuertes, incrementará las prohibiciones para una mayor seguridad vial pero no aporta, de momento, remedios para ella. Y si no lo introducen los diputados y senadores, seguirá sin implantar el etilómetro.

Este etilómetro, alcoholímetro o alcolock es similar a los utilizados por los agentes de tráfico para comprobar el grado de alcoholemia de un conductor. Tiene el tamaño de un teléfono móvil y su precio actual oscila en torno a los 30 euros. Equipar un automóvil con el dispositivo prácticamente no incrementaría su precio final. El artilugio posee una boquilla por la que el conductor deberá soplar. En una pequeña pantalla se refleja si el conductor ha ingerido alguna bebida alcohólica o no y si puede conducir o no. Si el resultado supera el grado de alcohol permitido para poder conducir el coche no arrancará ya que el etilómetro está conectado al motor de arranque y lo bloqueará.

La intención de los organismos promotores de su implantación es velar por la seguridad del ciudadano en general, no solamente del conductor sino de sus posibles acompañantes y también de los que queden expuestos a una conducción temeraria y peligrosa, los que «pasaban por allí». Mientras los fabricantes de automóviles van introduciendo día a día mecanismos que faciliten el manejo del vehículo, alguno de puro lujo y otros cuya utilización durante la marcha es imprudente, la colocación de un etilómetro se resiste. Al tiempo las estadísticas que maneja el Ministerio señalan que en 2012 el 47,3% de los fallecimientos en accidentes en las carreteras españolas fueron provocados por la ingesta excesiva de alcohol o de psicofármacos de los conductores causantes de los mismos.

Propongo, pues, el intercambio de los detectores e inhibidores de radares, cuya utilización la nueva ley proyecta prohibir, por la obligación de incorporar los etilómetros.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el sábado 2 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/02/sigue-implantarse-etilometro/1493075.html

De la «partícula de Dios» al centro Stephen Hawking

El peligro que corre el complejo langreano de atención a personas con graves discapacidades
Barros llega al origen del Universo. Este título encabezaba una noticia publicada por LA NUEVA ESPAÑA hace poco más de un año en la que se informaba de que el taller de Barros de Duro Felguera fabricó las «piezas clave del gran colisionador de hadrones del CERN» que un mes antes había hallado «la llamada «partícula de Dios» o Bosón de Higgs». Un éxito industrial para la localidad langreana. Pero Barros teme fracasar ante una decisión del Ministerio de Sanidad. El Centro de Referencia Estatal para Personas con Graves Discapacidades Neurológicas «Stephen Hawking» de Langreo lleva ya un año con las obras paralizadas y sin la posibilidad de entrar en funcionamiento tras el cierre de su constructora. Y tres años de retraso sobre la fecha establecida de apertura. La solución depende de los ministros Montoro y Mato.

La inclusión de una consignación económica de dos millones y medio de euros en los Presupuestos Generales del Estado para 2014 para poder culminar obra civil, equipamiento y puesta en funcionamiento del centro construido en Barros es absolutamente necesaria. Pero el plazo para que se incluya en dichos presupuestos finaliza el 24 de octubre, es decir, ya. Por eso la plataforma Cumbre Social del Valle del Nalón, formada por sindicatos, asociaciones sociales, asociaciones cívicas y personas independientes ha solicitado a los diputados y senadores por Asturias que se esfuercen para que entren en la ley económica que establece los ingresos y gastos del año próximo. El hecho es que el borrador de los Presupuestos presentados por el ministro Cristóbal Montoro en el Congreso no contiene partidas específicas para equipar el centro, según manifestó el portavoz de Izquierda Unida en el consistorio municipal de Langreo.

Precisamente mañana la plataforma que reivindica la urgente puesta en funcionamiento del centro de referencia volverá a concentrarse ante la Delegación del Gobierno, en Oviedo, para recordarle a Gabino de Lorenzo la importancia de su apertura, que posibilitará la creación de noventa plazas para el tratamiento de enfermos de toda España con graves discapacidades neurológicas, principalmente personas con daño cerebral y afectados por la esclerosis lateral amiotrófica. Lo que significa que no es una reivindicación local o autonómica sino estatal y la más interesada en el proyecto ha sido y es la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe). Asimismo, la entrada en funcionamiento del Stephen Hawking representa la creación de varios cientos de puestos de trabajo para su atención, tan importante para una comarca con alto índice de desempleo.

El Centro de Referencia Estatal para Personas con Discapacidades Neurológicas tendrá entre sus fines, además de ser puente entre el hospital y la incorporación del enfermo a la vida social, como señalaba el proyecto de su constitución, la formación de especialistas en los tratamientos y la promoción y difusión de la investigación sobre discapacidades neurológicas.

El peligro que corre este imprescindible centro, promovido por el Imserso, que depende del Ministerio de Sanidad, que dirige Ana Mato, es la política que sigue de drásticos recortes y reiterados aplazamientos. El peligro es pasar de la euforia del inicio del camino hacia el origen del Universo a una absoluta decepción por menos de lo que recauda un partido de fútbol.

 

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 23 de octubre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/10/23/particula-dios-centro-hawking/1488004.html

Payasadas a monto(ro)nes

El barullo de la Moncloa es tal que el presidente, la vicepresidenta y los ministros se desdicen unos a otros

Sufrimos un ministro tan curioso que hasta la prensa más adicta publica informaciones recopilando sus errores y hasta en algún caso se habla de payasadas. Bueno, digo un ministro como puedo decir unos cuantos. Montoro, Wert, Soria, Guindos y alguno más, que son los que Rajoy ha puesto de escudo para esconder sus comparecencias. Y hasta la subjefa dice cosas que luego sus acólitos tienen que desmentir o matizar. Y si hacemos una incursión por el partido que sostiene al Gobierno la cosa alcanza cotas circenses (Cospedal, González Pons, Rafael Hernando, Martínez Pujalte…). Claro que lo del ministro de Hacienda ya supera todo lo superable. Y lo dice en el Congreso de los Diputados, en los foros económicos más sonoros, cuando declara en la calle… vamos, en cuanto le ponen una alcachofa (micrófono) delante suelta sus frases, unas declaraciones que harían las delicias de Martes y Trece, Gaby, Fofó y Miliki o los Hermanos Tonnetti.

Copio de la prensa diaria. «España está en condiciones de dar lecciones a Europa y el mundo», dicho hace un mes. «No hay ninguna amnistía fiscal», cuando el escándalo Bárcenas estaba en su apogeo.  «Los salarios de los españoles no bajan, simplemente moderan su subida», manifestó esta semana en el palacio donde debaten los representantes de los contribuyentes. Claro que este fin de semana salió Rajoy en su defensa, dijo que Montoro es un gran ministro y  añadió que los sueldos «están subiendo moderadamente» para aquellos trabajadores sujetos a convenio. Bueno, es tal el cúmulo de sandeces que dice que hasta él mismo tiene que salir a rectificarlas. Por ejemplo, después de señalar que los cineastas no pagan impuestos, que el cine español cae en picado porque es malo, ha tenido que «matizar» y en una nota oficial del Ministerio Montoro ha reiterado el apoyo del Gobierno a la industria del cine «como uno de los sectores de la economía española que genera riqueza tanto económica como cultural».

Y si el catedrático Montoro (en su Universidad deben de estar muertos de vergüenza) dice payasadas así (sin olvidar otras como «No sé a lo que llaman grandes fortunas», «Si el IVA se pagara más no habría que subirlo tanto»), no dicen menos el ministro Soria que no entiende el recibo de la luz, el ministro De Guindos, campeón de los eufemismos para hablar del paro, los impuestos o cualquier término que quiera ocultar al contribuyente o el ínclito Wert que se inventa citas para rebatir argumentos.

Claro que puede que las payasadas las suelten para que se hable de ellas y no de cosas más importantes como Bárcenas, gürtel, las nuevas leyes… Quizá el circo de la Moncloa se acerque al viejo eslogan del «mayor espectáculo del mundo» de todos los circos pero creo que logra distraer al personal de las preocupaciones que sufre. La pobreza extrema ha duplicado el número de las personas que la sufren desde que estalló la crisis y un cuarto de los menores de 15 años la soportan en España mientras el paro sigue aumentando aunque haya meses en que baja por cuestiones de estacionalidad. Así las cosas, el desastre continúa. Para muestra el botón del último Consejo de Ministros, tras el que la Vicepresidenta habla de fraude al paro y da una enorme cifra y minutos después el ministerio del ramo emite una rectificación. En fin, que son como el Circo del Terror que recorre estos días diversas ciudades de España.