Política «ecocómica»

La espantosa comicidad de algunas frases pronunciadas por distintos ministros
Es una expresión que triunfa en algunos círculos y entre las leyendas urbanas porque no se conoce su origen. Apunta a un error tipográfico o a un desliz al mencionar términos de economía. El caso es que se comienza a emplear para analizar la situación de la política del Gobierno o la de sus ministros. Porque no se refiere la expresión a la economía exclusivamente, con ella se amplía el ámbito a otros campos de la política, de las decisiones gubernamentales.

Quizá el origen de política «ecocómica» se emplease para insinuar las risas del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al decir en el Congreso que «los salarios no están bajando, están moderando su subida», al describir el final de la recesión mientras días antes el balance era de 31 parados menos, cuando pronunció aquellas frases de que «hoy se nos pone como ejemplo» y «España empieza a verse como una de las economías más competitivas del mundo». Sin olvidarnos de otras como «si el IVA se pagara más, no habría que subirlo tanto» o «no sé a lo que llaman grandes fortunas», en fin, la de «no hay ninguna amnistía fiscal». Y anunció en la cadena Ser una desgravación fiscal al cine así: «lo voy hacer yo, me voy a dar ese placer» (sic).

Pero las risas «ecocómicas» no son sólo del ministro de Hacienda. También se ríe mucho el ministro de Economía. «En España se está perdiendo el miedo a perder el empleo», señaló hace unos días Luis de Guindos. Ha pronunciado otras muchas frases con gran comicidad. Veamos: «Bankia es más segura que hace quince días»; «nunca he visto un billete de 500 euros, ni sé como son», o «los ministros de Economía somos gente rara». Mientras, el 28% de los hogares españoles viven de una pensión, según fuentes solventes. No hace falta seguir.

A mucha gente no le parecerán cómicos algunos de los responsables de otros departamentos ministeriales pero su comicidad es innegable. José Ignacio Wert, que acaba de jugar a quita y pon con las becas Erasmus, ha pronunciado frases como estas: «La fuga de cerebros nunca puede considerarse un fenómeno negativo» o «soy como un toro bravo, me crezco con el castigo». Ya antes de ser elegido ministro por Mariano Rajoy dijo que «la comunidad educativa no puede ser una comunidad democrática, porque el proceso educativo no es democrático». Hasta él se asombra de su verborrea y ha llegado a decir que «a veces me sorprendo de las frases que he llegado a pronunciar». En fin, ya ni a cargos y militantes de su partido le hacen gracia sus ocurrencias ni su ley y ha tenido que aplazar tramos de su aplicación.

Similares problemas tiene el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, con sus leyes y sus retorcidas frases para no nombrar ciertos conceptos que rechaza la gente y otro tanto le ocurre a la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, para quien emigrar en busca de trabajo se llama «movilidad exterior» de los jóvenes en paro. Y para qué hablar de Miguel Arias Cañete, quien tenía tanta prisa en coger mando que dijo aquello de «hay que pasar por encima de los requisitos estrictamente legales» para acortar la transmisión de poderes de un Gobierno a otro. O de Ana Pastor, que le encanta jugar al escondite con las infraestructuras de Asturias… Solamente nos falta alguien al frente de un ministerio con un estrafalario traje, la cara pintada, un bombín de colores en la cabeza y una pelota como nariz.

Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el jueves 28 de noviembre de 2013

http://www.lne.es/opinion/2013/11/28/politica-ecocomica/1506610.html

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *