Los roles de Puigdemont

El expresident de la Generalitat ejerce de actor, mago, monarca, caudillo y dictador

Los célebres «Inventos del TBO» alcanzan a la política. Bueno, ya las publicaciones de humor como «DDT» hicieron famosa la sección «Diálogos para besugos», que representaba muy bien a los políticos de la época, allá por mediados de la dictadura franquista. Nos lo recordaba Josep Maria Ruiz Simón hace unos días en el diario «La Vanguardia»: decía el filósofo que «Si lo que Puigdemont pretende hacer es una República independiente construyendo una monarquía absoluta desde el exilio, sería un invento realmente colosal, digno del profesor Franz de Copenhague». El enredo del pretendiente gerundense parece digno del imaginario inventor del antiguo tebeo.

Andan buscando los comentaristas un título, un papel, un rol para atribuir al ex president de la Generalitat de Catalunya. Se barajan distintas y variadas opciones: monarca, presidente de república, caudillo, mago, dictador, actor? Puede que sea alguna de ellas o varias a la vez. Dejemos al lector que otorgue el cargo que mejor le parezca, según la obstinación del personaje, su actuación ante el estado actual de Cataluña, la actitud de sus seguidores, el proceder de los demás políticos de esa comunidad, la táctica de su formación, la conducta de sus correligionarios, la posición de los distintos partidos políticos del Estado?

Actúa Carles Puigdemont como un monarca absoluto, dirigiendo la política catalana desde la larga distancia, como un rey gobernando desde otro país -como hiciera algún inefable «mandatario» africano de funesto recuerdo-, exigiendo reuniones en su castillo lejano o en sus pabellones de caza bruselense o berlinés. Sería de esperar que, de gobernar en el futuro, no se comporte como el monarca que ha sido históricamente considerado como el peor de los que ejercieron en el Reino de España, Fernando VII, tristemente apodado como «el Deseado».

Se proclama Carles Puigdemont como presidente de la república sin haber sido investido, huido de la justicia tras haberla proclamado sólo momentáneamente, una república independiente virtual que duró solamente unos ocho segundos, tras los cuales el mismo president la dejó en suspenso.

Su actitud actual es la de un caudillo al que sus adeptos siguen a ciegas sin meditar sobre la situación en la que se encuentra la comunidad a la que pretende gobernar. No atiende a las peticiones de sus colegas de otras formaciones para que se forme un gobierno que cumpla la legalidad y gobierne realmente. Y la tenacidad de su caudillaje no admite su práctica sustitución.

Tiene Puigdemont los poderes de un mago, de un ilusionista, de ese encantador que consigue que le sigan sin apreciar que su éxito no es real sino solamente una apariencia. Y logra hacer de su estancia en otro país todo un espectáculo.

Además, parece un gran actor. Y encarna perfectamente como tal. Porque ni gobierna ni deja gobernar, como en la obra del «Fénix de la Ingenios». Sería «El perro del hortelano», esa comedia palatina de Lope de Vega, publicada dentro de la titulada «Oncena parte de las comedias de Lope Félix de Vega Carpio» en el imperial Madrid de Felipe III, de hace precisamente cuatro siglos, en 1618.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA  el lunes 11 de Junio de 2018

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/06/11/roles-puigdemont/2301110.html

Homero Valencia, maestro periodista

Nos ha dejado un profesional importante en los medios de comunicación

Callado, de voz delicada, humor fino, aficionado al cine de terror. Periodista. Así era Homero Valencia Benito, ese cerebro que está en la sombra, o no, pero al frente de un medio de comunicación. Nos ha dejado este colega vallisoletano, cuando acababa de cumplir 75 años, cuando superaba una penosa enfermedad.

Homero era maestro y periodista. Había comenzado su vida profesional en una escuela de su tierra sustituyendo a un compañero. Pero su afición era el periodismo y tras esa primera experiencia educativa viajó a Madrid e ingresó en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid en 1963. Terminó en la EOP como número uno de su promoción. Culminó su vida laboral también en la enseñanza (universitaria) medio siglo después.

Empezó a ejercer su nueva profesión en la revista “SP” y más tarde en el “Diario SP”, primer periódico que se publicó en España con fotografías en color y en “relieve”. Siguiendo a su director y amigo Luis Ángel de la Viuda, trabajó luego en el diario “Pueblo”, donde pronto llegó a subdirector. Más tarde pasaron ambos a Radio Televisión Española. En el ente público Homero Valencia desarrolló la mayor parte de su carrera. Entró en Radio Nacional como redactor jefe a finales de la década de 1960; luego fue jefe de Informativos y en 1982 alcanzó la dirección. Ocupó cargos directivos en Televisión Española, donde contribuyó a su paso a la democracia durante la Transición. También dirigió la emisora que comunicaba a los españoles dispersos por el mundo, Radio Exterior, y junto a José Antonio Diego Carcedo fundó en 1984 Radio 5 Todo Noticias, la cadena de información permanente.

Socio vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid al cumplir ahora los cincuenta años de asociado, Homero terminó su vida profesional como profesor en la Universidad Francisco de Vitoria. Los cincuenta años que también llevaba casado con su entrañable Araceli. Como amante de la mitología griega, Fedra y los gemelos Helena y Homero fueron los nombres con que bautizaron a sus hijos.

Con motivo de la celebración de los 75 años de Radio Nacional de España, Valencia Benito, dada su larga trayectoria en el medio, relató en varios programas situaciones y anécdotas de las emisoras públicas. Socarrón en su forma de contar las cosas, mencionó un caso insólito en la radio oficial del régimen franquista. Hablaba de Radio Exterior de España, fundada para intentar contrarrestar a Radio España Independiente, creada por el Partido Comunista de España, la conocida como “la Pirenaica”, una vía de información hacia el interior desde el exilio. Decía el veterano ex director, “se preparaban los textos informativos y luego se le entregaban los folios al locutor” para que los leyera según las distintas emisiones para varios de los países de la órbita de la Unión Soviética. Cada locutor, decía Homero, los iba traduciendo en directo sin paso previo del castellano al ruso. Durante mucho tiempo así se llevaron a cabo las emisiones sin ningún contratiempo. “Un día -contaba- recibimos la visita de la CIA, la agencia de inteligencia norteamericana, que tenía una emisora en Cataluña, y nos preguntaron si sabíamos lo se decía en las emisiones para Rusia”. “Descubrimos entonces -decía con ironía- que se preparaban unos textos y el locutor contaba lo que le daba la gana, es decir, todo lo contrario”.

Homero Valencia, junto a varios compañeros de estudios como Manuel de Unicti y Miguel Ángel Velasco, fue fundador de la residencia Azorín, una casa de estudiantes de Periodismo de donde salieron -salimos- más de trescientos profesionales de la comunicación. ¡Te recordaremos, amigo!

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 24 de Mayo de 2018

https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/31059/homero-valencia-maestro-periodista.html

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Hoy es Mayo todavía

Evocación de la movilización de 1968 y las similares condiciones hoy en España

La paz social se resquebraja, los pensionistas salen cada día a la calle, las mujeres ya no aguantan más el machismo estructural, la corrupción se ha hecho crónica, el estamento judicial gobierna más que el ejecutivo, jueces y fiscales se manifiestan contra el ministro de Justicia y policías y funcionarios de prisiones, contra el de Interior; Cataluña, atrapada en un bucle político, está partida por la mitad, la burbuja de la vivienda de alquiler está a punto de estallar, a la universidad la están desprestigiando, la recuperación de la crisis agranda la diferencia entre asalariados y capitalistas que es de las más amplias en Europa? El Mayo del 68 es evocado ahora, sobre todo porque hace ahora cincuenta años se materializó en Francia, singularmente, en la movilización de estudiantes y obreros contra Charles De Gaulle. Mujeres y jubilados, tan imbricados entre sí, pueden organizar hoy una buena réplica. La España que alborea, la de la rabia y la idea de Antonio Machado puede estar entrando en pista.

La conjunción de sus diversas causas estamentales se va materializando en una idea, la desobediencia, como hace medio siglo. Y son hoy más las mujeres y los pensionistas que entonces los estudiantes, por supuesto. Sus problemas son más prácticos, inmediatos, de pura supervivencia, aunque menos romanticismo haya en sus reivindicaciones. Además, los políticos actuales están ya a la defensiva, ya sea por falta de líderes, por falta de ideas o recordando lo pasado hace medio siglo en Francia. O los 25 años de Tangentópolis en Italia. Quizá recuerden que el presidente de la V República gala ganó entonces unas elecciones convocadas para salir de su precaria situación, pero esa victoria no fue la solución y dimitió meses después. El caso español podría tener algún parecido. La paz social está cada vez más en el aire porque no se atisban soluciones sino parches. Está en juego la dignidad.

La situación política nos muestra cada día su deterioro, la corrupción es un pozo sin fondo, no ceja, la contumacia de los soberanistas en Cataluña presenta cada día una nueva ruptura con la Constitución, el bloqueo del partido en el Gobierno a las proposiciones legislativas aprobadas por una mayoría en el Parlamento encona cada vez más la política y las manifestaciones se multiplican. Especialmente las que reclaman la igualdad entre mujeres y hombres, que reivindican la lucha contra el machismo, la ruptura del llamado techo de cristal salarial, la acaparación por los hombres de cargos en los estamentos de la administración, en los consejos empresariales, en los organismos judiciales, sanitarios? en detrimento de las mujeres, mayoritarias en casi todos los estratos de la sociedad. Si antes los sindicatos eran el motor de toda reivindicación, hoy su fuerza ha decaído, lo mismo que su afiliación. Entre otras cosas por la vigencia de la ley laboral implantada con la mayoría absoluta del Partido Popular.

Sin embargo, la menor influencia sindical la recogen hoy amplios colectivos como los pensionistas y, sobre todo, las mujeres. Piden dignidad. Más de la mitad de la población se ha cansado de ser un estamento pasivo, de no alcanzar la cuota de poder que le corresponde, tanto por derecho como por calidad ética, moral, intelectual y ejercicio práctico. Del papel secundario que desarrolla cuando puede ejercer el poder que da ser mayoritarias en la Universidad, en la enseñanza, en la sanidad, grandes factorías, en las entidades bancarias, en las redacciones de los medios de comunicación, en la judicatura? en la sociedad.

La comunidad acomodaticia que se formó con la sociedad del bienestar empieza a resquebrajarse con la crisis. Y al prolongarse ésta y agrandarse la precariedad de los estamentos medios y bajos la paciencia de éstos se agota. El populismo es el peligro que crece al disminuir el bienestar, el poder de sindicatos y asociaciones profesionales y las prestaciones sociales.

Creo que pensionistas (cada día llenando plazas), mujeres (cada día tres denuncias por violación en España) y otros muchos colectivos afectados por la precariedad política, ética, social, económica, son la nueva fuerza que hace moverse a la sociedad. Porque quienes corríamos delante de los «grises» tras cantar Raimon el «Al vent» en Económicas, símbolo del romántico Mayo del 68 en España, somos ahora pensionistas, mujeres y hombres («somos mayores pero no viejos») que buscábamos el final de la dictadura y la implantación de esta democracia, que sobrevive a sobresaltos, sudores y lágrimas. El Mayo del 68 que significó cambios en la sociedad ha madurado, puede resurgir entre mujeres, pensionistas, precarios trabajadores, estudiantes? Con permiso de Antonio Machado, Hoy es Mayo todavía.

Publicado el martes 22 de Mayo de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/05/22/hoy-mayo-todavia/2290309.html

Barru, ¿núcleo urbano, núcleo complejo?

Una aldea con personalidad propia que no puede ser definida como urbana

Barru (Barro) no es un núcleo urbano ni tampoco «suelo urbano de núcleo tradicional» como parece que pretenden ahora los redactores del futuro plan urbanístico. Estas calificaciones son un antiguo y nuevo invento para elevar las tasas municipales, cobrar como si fuera el pueblo un barrio de la villa pero sin darle las prestaciones de El Cueto, Bustillo o el de Pescadores. «Conjunto de edificaciones de una ciudad, hasta donde termina su agrupación», así define la Real Academia Española el casco urbano. «Pueblo de escaso vecindario y, por lo común, sin jurisdicción propia», si hablamos de aldea. Mientras otras definiciones señalan como sector primario el formado por actividades de recolección o extracción y transformación de los recursos naturales sin manipulación alguna y apuntan que zona rural es la que no cuenta, o apenas, con las dotaciones, infraestructuras y servicios requeridos del núcleo urbano.

Fijémonos en Barru, pueblo perteneciente al municipio de Llanes, con solo una treintena de casas permanentemente habitadas y, además, distante unos siete kilómetros del núcleo urbano de la villa, sede del Ayuntamiento. Barru es una aldea rural con personalidad propia pero sin dotaciones, sin infraestructuras ni servicios para ser definida como urbana. Los he señalado reiteradas veces en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA y lo mantengo. No existe en el pueblo ni escuela, ni médico, ni farmacia, ni tienda donde se puedan comprar artículos de primera necesidad (pan, leche, sal, huevos, legumbres? nada), ni plaza de taxi, línea de transporte, oficina municipal ni servicios iguales a los que disfrutan los residentes y establecimientos ubicados en el casco urbano de Llanes. No hay nada más que residentes que para abastecerse han de acudir a un centro urbano, normalmente obligados a ir en automóvil.

Por Barru solamente aparecía algún miembro de la corporación municipal para comer en algún establecimiento hostelero, fotografiarse ante el izado de la bandera azul o acompañando a una posible autoridad comunitaria en alguna rara inauguración. Alguna visita hubo, alguna reunión vecinal, por parte de ediles del actual equipo del Ayuntamiento aunque parece que demostrando ignorar la realidad y necesidades del pueblo. Ni tan siquiera las más simples (lne.es: «El Bau, San Antolín y otras desidias»), reclamadas desde distintas instancias, como puede ser establecer unos pasos de cebra en precisos lugares donde atravesar la calzada representa un serio peligro.

Ya en el otoño de 2014 (lne.es: «Urbano pero sin servicio alguno») señalábamos en estas páginas que considerar a este pueblín como urbano era una treta de la corporación municipal para cobrar tasas «como si prácticamente gestionara viviendas, calles, transportes, servicios de una capital? con grandes infraestructuras, importantes negocios?, emblemáticos edificios, grandes eventos culturales, cómodos transportes y un sinfín de actividades municipales». Una aldea a la que el Ayuntamiento hoy ni siquiera le otorga entidad para tener un alcalde pedáneo. Al tiempo indicábamos que hacerlo en «una aldea que no disfruta de ningún servicio es aprovecharse de la escasa fuerza que pueda ejercer un exiguo centenar de censados?» cuya inmensa mayoría «son de avanzada edad, jubilados y pensionistas del campo». Sin embargo, Cue o Andrín, por ejemplo, bastante más poblados y urbanizados, seguirán siendo considerados pueblos rurales.

En fin, es curioso que pretendan «recuperar la manera de ocupación tradicional» de un pueblo sin nada y lo consideren «núcleo complejo». Y parece que no dicen nada de dotar al lugar de unos servicios imprescindibles en pleno siglo XXI. Puede que para que «no rompan la armonía del paisaje natural y rural».

Publicado el viernes 18 de mayo en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/05/18/barru-nucleo-urbano-nucleo-complejo/2288319.html

Caminatas cortas, tan animadas y saludables

Se puede hacer un ejercicio benéfico sin tener que andar grandes recorridos

Andar poco también puede ser conveniente. Quizá no para estar en plenas facultades físicas pero sí para mejorar en salud, en una mayor lucidez y aumentar la productividad. Esto no quiere decir que quienes corren, dan largas caminatas y hacen ejercicio todos los días dejen de hacerlo. Recientes estudios, alguno aún en proceso, señalan que no hace falta gran esfuerzo para mejorar la salud, librarse un poco del estrés y hasta despejar la cabeza.

«Las caminatas breves podrían prolongar tu vida», señalaba un titular de una información días pasados en «The New York Times». Ya el diario estadounidense había publicado meses antes reseñas en este sentido sobre estudios relacionados con el correr y el andar. En uno hablaba de «Los beneficios de una caminata a la hora del almuerzo» mientras en otro revelaba los resultados de un estudio en que se intuía que caminar es bueno contra la demencia. En las tres informaciones se explicaba que tanto recorridos de pocos minutos, como andar trayectos cortos o una marcha breve mejoran la salud. Es decir, puede que pequeños y fáciles ejercicios sean tan beneficiosos como los grandes esfuerzos que hacen los «runner», tan de moda.

Profano en la materia, reproduzco algunas frases de la información publicada a mediados de abril por el diario neoyorkino: «Camina durante dos minutos. Repítelo quince veces» o «camina tres veces durante diez minutos. Un estudio dado a conocer en el Journal of the American Heart Association, hecho sobre el estilo de vida de personas de más de 40 años en Estados Unidos, sus patrones de actividad física y expectativas de vida, llegaba a la conclusión de que el ejercicio no tiene que ser prolongado para ser beneficioso, «solo tiene que ser frecuente». El provecho parece que es similar al de largas caminatas, siempre que ese breve caminar o esos trayectos cortos se hagan con algún vigor y no sean meros paseos. Es decir, andar cada día una media hora beneficia la longevidad tanto si se realiza en una sola tirada como si se hace en varios tramos de pocos minutos.

Al mismo tiempo, ejercicio de este tipo refuerza la función cerebral y agiliza el pensamiento en las personas que padecen demencia. Otro estudio, realizado por investigadores de la Universidad de la Columbia Británica en Canadá, indica que caminar varias veces a la semana, además de mejorar el estado físico, repara el deterioro cognitivo, activa la presión arterial y beneficia la función cardiovascular. Con ello se recupera memoria y previene una posible llegada del Alzhéimer. Esta información, publicada hace meses en el British Journal of Sports Medicine y dada a conocer al lector no científico por el periódico de la Octava Avenida, viene a completar un informe bastante anterior elaborado, entre otras, por la británica Universidad de Birmingham sobre un especial momento para caminar.

Así, varias instituciones universitarias convinieron entre sus oficinistas de vida sedentaria que dedicasen treinta minutos de su hora de almuerzo a caminar tres veces a la semana. En el estudio participaron muchas más mujeres que varones pues muchos adujeron que caminar no les extenuaba suficientemente para realizar un estudio de ejercicio. Los participantes, especifica la información de TNYT, gozaban de salud física y emocional pero para comenzar el experimento se sometieron a varias pruebas basales, condición física y estado de ánimo, lo que reveló que ninguno estaba «en plena forma». La investigación reveló que caminar en esos momentos puede aminorar de forma perceptible el estrés laboral y mejorar el ánimo personal por lo que el trabajo por la tarde, normalmente «más pesado», resulta más productivo. Es decir, caminatas antes de comer abren el apetito y también dan fuerzas para alejar la modorra vespertina.

Publicado el martes 8 de mayo de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/05/08/caminatas-cortas-animadas-saludables/2282569.html

Germaña y los/las legionarios/as

Cómo la política depende de un juez alemán y unos «cantores» del PP

Vivimos en Germaña o en Deutschpaña. La afirmación se hace porque vivimos en un país que depende de un fiscal y tres jueces del tribunal de una ciudad cuya existencia es casi desconocida para la gran mayoría de los más de 46 millones de españoles. Un juzgado alemán que decide una cuestión, la extradición o no de Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña, sobre la que gira desde hace meses (o quizá años) la política de España. O de Germaña o Deutschpaña. Es decir, un Estado en el que gobierna el Tribunal Constitucional, la sección en la que delega la mayoría de sus decisiones un Gobierno minoritario y al que no se atreven a cuestionar quienes forman una mayoría, partidos que dicen -cada uno por su lado- pero no hacen.

Un Gobierno en el que sus componentes nos recuerdan que el fantasma de la dictadura no ha desaparecido. Véase el espectáculo dado por cuatro de sus miembros más notorios y representativos cantando en Málaga una canción elogiosa de la guerra. La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal; el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido; el ministro de Justicia, Rafael Catalá y el ministro de Educación, Cultura y Deporte y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo participaron en un espectáculo mediático/religioso, que teatraliza la visión de un cuerpo militar fundado por el dictador para elogiar el ardor guerrero en un Estado aconfesional. Y no desprecio la labor actual de la Legión -en la que cumplí el obligatorio servicio militar-, participante en muchas labores de paz en diferentes conflictos bélicos en el mundo actual, sino el significado de unos regimientos fundados para el combate ciego por unos fanáticos que contribuyeron al sometimiento dictatorial a todo un pueblo durante casi cuatro décadas. Un hecho lamentable. Si lastimosa fue la interpretación de su himno nacional de la cantante Marta Sánchez en un teatro madrileño, la actuación de los ministros en Málaga el pasado Jueves Santo alcanza cotas inigualables.

Mientras tanto soportamos una oposición en la que priman las ocurrencias, que no se junta ni para comprar el pan, que vive para el minuto (digo «para» y no «al» minuto) y parece olvidarse de ese futuro que nos prepara este Gobierno salpicado por la corrupción del partido que lo sustenta. Una oposición que se manifiesta a base de tuit, que se exterioriza al minuto sin una mínima reflexión, sin una exigua investigación, soltando en muchos casos la primera ocurrencia, pensando más en su posible conveniencia que en la de sus posibles gobernados. Y, además, demostrando que las promesas electorales sólo son promesas.

Los hechos son para sentir vergüenza ajena. Para huir del país y evitar contagio mental pernicioso. Los ministros cantores se atreven a entonar «El novio de la muerte» sin conocer los entresijos de las banderas legionarias. Y corearían también el «Himno de la Legión» sin haber estado sometidos ni unas horas a su régimen y anticuada disciplina. La impresión es que acudieron al desfile procesionario del Cristo de la Buena Muerte -antes de Mena- malagueño para cumplir con una consigna partidaria.

¿Les parece apropiado cuatro ministros entonando una canción de cuartel que mitifica la muerte al paso de un Cristo durante la Semana Santa?, se preguntaba en su columna diaria de LA NUEVA ESPAÑA Luis M. Alonso. Ha sido una muestra de casposidad cañí, señala él mismo. Personalmente opino que es una vuelta al nacionalcatolicismo, apropiación y menosprecio a unos soldados cuyas condiciones de vida jamás soportaría uno de esos cuatro cantores. Y lo dice alguien que fue vigilado hasta en las letrinas cuando hizo la «mili» en el Tercio, realizó más de cien guardias en garitos fronterizos y sobrevivió a los caprichos de unos oficiales que no perdonaron mis informaciones como periodista. Lo pasé muy mal, pero lo cortés no quita lo valiente.

Publicado el martes 10 de abril de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/04/10/germana-loslas-legionariosas/2266962.html

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El Camino de Vuelta

La equívoca señalización de la ruta jacobea en el tramo de Llanes

Colocamos varias placas de zinc (cinc) -grabadas con punta fina y al ácido- con monumentos que jalonan el Camino de Santiago a su paso por Asturias. Suplíamos la falta de indicadores. En Barru solo había unos pocos azulejos con la estela estampada amarilla sobre fondo azul en ciertos puntos del trayecto y cuatro flechas amarillas casi desdibujadas en sitios de duda para el caminante. Casi nada oficial en indicaciones de la senda compostelana.

Así discurría el tiempo cada temporada en un trayecto por donde pasan a diario jóvenes y ancianos, gentes de muy diversa condición y aspecto. A decenas o cientos según la época del año, pero todo el año. Con sol, niebla, lluvia, viento, hasta con nieve, como este invierno que acabamos de dejar. En primavera, en verano, otoño o invierno. En ciertos momentos es todo un espectáculo multinacional. Una serpiente multicolor de personas con palos de trekking, mochila y sombrero de variopinto aspecto.

Sin embargo, el pasado verano comenzaron a oírse voces que reclamaban una mejor indicación del Camino de Santiago en sus itinerarios asturianos, especialmente en el conocido como de la costa. Cuando personalmente comenté este problema en el albergue de Llanes su encargado me informó que estaba a la espera de unos folletos explicativos sobre la senda que intentaban facilitar al caminante los lugares interesantes que existían en el trayecto que recorría. Pretendía así remediar el problema que empezaba a salir a la luz entre los peregrinos.

Tras reflejar los medios de comunicación los inconvenientes que sufría el Camino llegaron los representantes públicos y decidieron instalar indicadores oficiales, placas y paneles metálicos, grandes, visibles, resistentes. Un material excelente para que el caminante circule sin dudas por el trayecto verdadero y correcto, sin pérdida, sin problemas de visión, sin que un árbol, unas ramas u otra indicación de la Dirección General de Tráfico lo oculte. Todo perfecto. Hasta que llegaron los instaladores. ¿Qué pasó entonces?

Suponemos que leyeron los mapas al revés, o que eran contrarios al Camino de Santiago, o que les importaba un bledo que la gente fuese para un lado u otro. Instalaron las estupendas señales y se fueron, pero creo que las pusieron para el Camino de Vuelta. En Barru la mayoría están puestas al revés. No para los que peregrinan a Compostela sino para los que regresan tras visitar Santiago. La anomalía fue denunciada en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA hace meses. Parece que inútilmente.

Nada ha cambiado desde entonces. De la quincena que han colocado en la parroquia barrucana la mitad están puestas de frente hacia Compostela y la mitad de espalda a la tumba del apóstol. Además, de las que están bien colocadas, varias tienen la flecha indicadora de forma que induce a confusión, ya que están situadas junto a senderos ajenos al trayecto. Asimismo, en tres cruces falta placa informativa que señale el sentido del camino y en uno el azulejo con la estela amarilla indica el camino correcto pero la placa nueva induce a tomar el sentido contrario. Mientras, un folletito que regalan en Alemania para recorrer el Camino se titula «Der weg ist das ziel» («lo importante es el camino»). El camino más que el destino. Tardamos en enterarnos.

En fin, todo un trayecto -también hay placas colocadas al revés en la carretera AS-263- lleno de señales absurdamente instaladas en sentido contrario, sembrando confusión, aunque quienes regresan tras la caminata suelen hacerlo en tren, avión, barco, autobús o automóvil. Raramente lo hacen desandando el Camino. Placas que dadas la vuelta y plantadas en el mismo sitio indicarían correctamente el Camino de Santiago. Pero tal como las han emplazado indican el Camino de Vuelta.

Publicado el lunes 30 de abril de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/oriente/2018/04/30/camino-vuelta/2278162.html

Perdemos todos

Defensa del cooperante que trabaja para organizaciones no gubernamentales

El silencio de los políticos es clamoroso, valga la paradoja. Pocos han salido en defensa de los cooperantes que trabajan para las organizaciones no gubernamentales. Apenas lo han hecho por los que son procesados por un acuerdo inhumano de la Unión Europea con las bandas libias y el dictador turco. Tampoco por defender a los honestos que siguen salvando miles de vidas humanas a pesar de los aprovechados que se cuelan en cualquier organización por digna que sea. Los comportamientos de unos pocos lastran las acciones de muchos miles. La persecución «legal» que sufren los voluntarios de Proactiva Open Arms y los bomberos sevillanos de Proem Aid por su labor humanitaria en el Mediterráneo dice mucho en cuanto a la actitud en derechos humanos de un superestado como la UE.

Como colaborador de varias ONG no me puedo callar. Deploro las lamentables conductas de aprovechados ejecutivos de asociaciones humanitarias, pero no se puede condenar a millones de activos cooperantes por el pecado de unos pocos sinvergüenzas. Gracias a unos esforzados, sacrificados y valientes colaboradores, y a audaces freelances con sus testimonios, se salvan millones de vidas de refugiados y desheredados de guerras y hambrunas. Pero las «restricciones» europeas están logrando desterrar del mar que separa la miseria de la zona acomodada, África y Asia de Europa, a cualquiera que ofrezca ayuda a los refugiados. Solamente resiste Médicos Sin Fronteras.

El escándalo levantado por una denuncia a Oxfam no sólo penaliza a esta organización, lo hace a muchas otras cosas de la vida. Además de las víctimas haitianas, muchas asociaciones humanitarias y organizaciones no gubernamentales sufren por el desprestigio que conlleva la imputación. También los refugiados, los desheredados de la Tierra, las víctimas de la violencia de cualquier tipo, las mujeres, los donantes… hasta los trabajadores y colaboradores de la misma Oxfam-Intermon. Es un desastre del que todavía no sabemos su alcance pero que, con toda seguridad, traerá consecuencias para gran parte de la población.

El Gobierno británico inició su actuación pidiendo a los responsables de la organización informes de lo ocurrido con amenaza de retirar apoyo oficial. La saludable decisión ya afecta a otras asociaciones de ayuda al débil, sea de la condición que sea, pues se revisa toda ayuda y se exige información a toda agrupación humanitaria sobre su economía, justificación de recursos y método recaudatorio. Pero el pecado de unos pocos compromete no sólo a la organización a la que pertenecían sino también a otras muchas similares que han de disfrutar de la presunción de inocencia. También afecta a supuestos socorridos por esas ONG que, ante el escándalo, ven mermada su asistencia por motivos éticos, económicos y emocionales. Hay retraimiento donante, retirada de subvenciones, disminuirán aspirantes a pertenecer a las ONG y merma el prestigio de éstas, desprestigio que aparece muy rápido y cuesta mucho levantar.

La cooperación para luchar contra la denigración que sufren las mujeres de culturas ancestrales, de religiones anquilosadas, de sociedades machistas recibe así un impacto negativo porque cuando cae una paloma se aprovechan los carroñeros que se ven liberados de la amenaza que suponen los servicios humanitarios, muchos miles de luchadores por la paz, la justicia e igualdad de las personas. Pierden también ONG como Mensajeros de la Paz, Médicos Sin Fronteras, Medicus Mundi, Save the Children, Human Rights Watch, CARE International, Greenpeace, Amnistía Internacional, Proactiva Open Arms, Cruz Roja Internacional, Luna Roja Internacional, Acnur, Unicef y cualquier asociación de trabajadores y colaboradores que dediquen su esfuerzo, su dinero, su tiempo a luchar contra las injusticias y las guerras, contra las catástrofes naturales, contra cualquier forma anti derechos humanos. El pecado, el delito, la corrupción de unos pocos provocará nefastas consecuencias para millones de personas sufridoras de persecuciones, abusos, acosos, violencia en general. «Ante los escándalos, nos juzgan a todas igual», lamentan las ONG asturianas.

En una reciente entrevista la reportera Carmen Sarmiento decía que había sido «el altavoz de tantas personas que no pueden explicarse en la televisión» y recordó una confidencia: «Estoy aquí como jesuita por ti», le confesó un misionero. «Que la gente se muera de hambre es la muerte más infame que se pueda tener cuando hay tantos alimentos en el mundo», reivindicó en apoyo de la labor de las humanitarias ONG.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 24 de abril de 2018

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/04/24/perdemos/2274832.html

 

Las Bruxas, una fiesta de interés cultural

La necesidad de proteger y ayudar a un evento ancestral, curioso y simbólico

Una fiesta original, ancestral, distinta, atractiva para la gente, a la vez que divertida. Así es la Quema de las Bruxas. La verbena en la que se reparten escobazos a diestro y siniestro sin distinción de estatus o posición. Se celebra en Barru (Llanes) todos los veranos el sábado siguiente a San Roque, en la villa, y víspera de San Roque, en Barru. Es conocida popularmente y tiene todos los ingredientes mencionados. Solo le falta ayuda e interés oficial.

Si el pueblo tiene un padrón de un centenar de habitantes, a la Quema de las Bruxas acuden muchos centenares, unos a contemplar la fiesta y otros a participar activamente. Sobre todo la gente joven y los niños. Quizá por ello perdura año tras año a pesar del decaimiento de muchos festejos «de prau». Tiene tintes de carnaval de verano, escaramuza nocturna, simulación de batalla rural, de aquelarre y rito mitológico.

De origen no acreditado, el festejo consiste en el encendido de una hoguera mientras unas «bruxas» se concentran a su alrededor. Se pronuncia un conjuro y en la oscuridad de la noche esas bruxas se lanzan a dar escobazos a los asistentes. Se han señalado algunas teorías sobre su naturaleza y procedencia, su posible origen, pero las dudas sobre su fundamento no le han importado mucho a la gente que asiste cada año a celebrarla. Lo más probable es que surgiese de un singular aquelarre celebrado en tiempos que se fue conmemorando luego año tras año.

Lo importante ahora es que es una fiesta diferente a las demás, que cada año atrae a más gente y que merece la pena protegerla, por curiosa, por antigua, por simbólica. Razones por las que creo que merece que se la promocione y ayude -social y económicamente- desde el Principado, se la considere de interés cultural, de interés turístico, de interés público.

Publicado el lunes 2 de abril de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/04/02/bruxas-fiesta-interes-cultural/2262614.html

Barru y sus circunstancias

En su defensa frente a las incorrecciones que recortan su historia y sus límites

La parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Barro pertenece al municipio de Llanes y es una de las 934 en las que está dividida la provincia eclesiástica y archidiócesis de Oviedo. Abarca las poblaciones de Barro (Barru), Niembro (Niembru) y Balmori (Valmori); se encuentra en el arciprestazgo de Llanes, vicaría de Gijón-Oriente. Con unas 475 viviendas, tiene una población aproximada de 470 habitantes, de los cuales una quinta parte residen en el lugar de Barru, con unas treinta residencias habitadas todo el año y algo más de 150 habitadas temporalmente. Hasta aquí las estadísticas.

Sin embargo, leo frecuentemente que se denomina a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Dolores de Barro como la iglesia de Niembro, a la necrópolis adjunta a ella como el cementerio de Niembro, a la ría que forma el Calabres al recorrer este término parroquial como la ensenada de Niembro, al camping de Troenzo y la playa de ese nombre como pertenecientes a la parroquia de Celorio, y hasta la linde del barrio de El Acebo, perteneciente a Balmori, pero con algún edificio con habitaciones en Barro. Es decir, por el camino que llevan algunas informaciones, casi nada pertenece a Barro, solo un grupito de casas sin importancia que a veces aparece en los medios de comunicación por el caso de un hotel ordenado derribar por una considerada polémica sentencia judicial.

¡Pobres barrucanos! Poco a poco se van quedando sin patrimonio, sin paisaje, sin barrios… No nací en Barru, pero me considero barrucano. No estoy empadronado en Barru, no resido en Barru. A efectos oficiales solamente pago facturas, tasas e impuestos por tener una vivienda en Barru. Llegué por primera vez al pueblo en 1947 y desde entonces soy de Barru, defiendo esta preciosa aldea y la seguiré defendiendo. Sin menospreciar los afanes y derechos que cada uno tiene ni desdeñar las ambiciones de cada, defiendo esta pequeña aldea, curiosa por su belleza y su geografía. Intento que el Ayuntamiento la atienda como cualquier otro pueblo del municipio. Y busco que se le considere en todos los campos, sobre todo porque es un emblema turístico de Asturias y de Llanes. Lucho porque sus pocos habitantes no sean ninguneados.

Cada vez que observo las inexactitudes que se cuentan al mencionar hechos ocurridos en Barru advierto que se le están usurpando derechos y propiedades al pueblo. Cuando se nombra la ensenada del Bau (o Vau), la iglesia o los límites del pueblo parece que se habla sin una contrastada documentación. En fin, se ignoran datos certificados en el Instituto Geográfico y Estadístico, mediciones y registros catastrales, documentos históricos, circunstancias que llevan a errores de bulto pero que día a día recortan la pequeña historia de esta aldea.

Por eso pienso que cuando se mencione a Barru es preciso conocer sus datos, sus límites, sus lugares y los nombres de los mismos, sus gentes y la pequeña historia de esas gentes. Saber dónde está el Muñón la Aguilera, la Punta Ladrona, la piedra El Celleru, el Picu Hoz (o Joz) y hasta la Portilla de Pozabal, por ejemplo. Saber que su playa es conocida por La Arena y que el reciente nombre de Miracielos es el de la alta mar que hay Cantábrico adentro frente a su costa; que Troenzo pertenece una parte a Celorio y otra a Barru; que el límite entre Barru y Niembru no es el puente sobre el río Calabres. Por otro lado, saber, por ejemplo, no dónde fue inscrito al nacer José María Álvarez Posadas -el poeta Celso Amieva-, sino realmente dónde nació, así como que fue enterrado en Barru, en su iglesia.

En fin, conocer lo que en tiempos se llamó Villaescusa, hoy uno de sus barrios, lo que se llamó Mar Menor, la Bárcena, Llubeces y otros puntos, denominaciones que se datan ya en documentos de la Edad Media, es algo con lo que se debe contar a la hora de describir acontecimientos actuales de un pueblo que el poeta llamó Cadexana, que como don Quijote tenía su musa allí mismo (la Niria de sus versos), y que, como señalaba uno de sus habitantes emblemáticos, Jesús Villar (alcalde, cartero, panadero…), Barru limita al norte con el Cantábrico y al sur con las «aguas vertientes de Cabrales». Dicho queda.

Publicado el Jueves (Santo) 29 de marzo de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

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