Resiliencia

La capacidad humana de asumir situaciones límite

Resiliencia. Conozco la palabra desde hace poco tiempo, perdón por mi ignorancia. Al principio la puse en el rincón de las reservas porque me parecía algo marginal, un término nuevo utilizado por especialistas, quizá un “palabro” de frikis… Pero últimamente la vengo oyendo con frecuencia y la curiosidad me ha llevado a ver si tenía más significados del que suponía. Recurrí primero al diccionario de la Real Academia para comprobar su inclusión en la lengua española. Aparecieron dos significados, uno recientemente incorporado (“Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”). Posiblemente sea la adaptación del término mecánico (“Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación”) al vocabulario de la Psicología.

Insatisfecho con esta definición que no cuadraba del todo con las lecturas, conversaciones y frases oídas hasta ahora, comencé una búsqueda para que me informase de su empleo en los medios. El campo, entonces, se abrió en un abanico que abarcaba diversas direcciones: ingeniería, ecología, psicología, sociología, derecho y alguna más. Hasta se menciona como capacidad de los emprendedores, tan de actualidad. Sin embargo, no encontré ninguna relación política, económica, social específica. Existe un Instituto Español de Resiliencia y en su información básica relaciona su actividad con deporte, educación, empresa… Creo que le falta una característica que en estos días tenemos griegos, portugueses, irlandeses, chipriotas, italianos, españoles y supongo que muchos contribuyentes de la Europa del este. La capacidad política de resistir y sobreponerse.

El llamado estado de bienestar quizá sea un estadio psicológico dependiente no solamente de la comodidad pues impulsa a la necesidad de comprar, a la urgencia por la superación económica, a la necedad de las apariencias. La educación, la calidad social, la sostenibilidad parecían, hasta hace poco, casi secundarias. Pero cuando se extendió la crisis, se expandió el desempleo, se desplomó la concesión de créditos, se ejecutaron las cláusulas abusivas de las hipotecas el mundo idílico, la bonanza de la globalización se desinfló. Y llegaron las penurias. Entonces se empezaron a sorprender especialistas de la psicología y de la sociología ante la capacidad de resistencia de personas sin características especiales, sin aficiones extremas, no simpatizantes del riesgo. Y se especuló con la continencia ante las injusticias, los recortes a la cultura, la sanidad, la enseñanza, la desesperanza de quienes perdían trabajo, vivienda, becas, calidad de vida. Creo que fue entonces cuando tomó fuerza la noción, el concepto de resiliencia.

Mis escasas fuentes político-económicas me impiden saber si la percepción de esa idea era ya conocida por los economistas y los políticos actuales, los que, según los sondeos oficiales, soportamos con estoicidad, o la acaban de incorporar a su argumentación. El caso es que la resiliencia, la “capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas” parece extenderse, con más o menos sobresaltos, por el Sur y el Este de Europa. Y puede que pronto alcance al Norte, al Oeste… continentales. Porque, según el profesor Paul Krugman “los responsables políticos, tanto aquí [EE.UU.] como en Europa, parecen ser presa de algo similar a la complacencia y el fatalismo, la sensación de que ni se puede ni se debe hacer nada. Podríamos llamarlo el gran desdén”.

Artículo publicado el martes 25 de junio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

Correa y mordaza

El silencio de TVE1 sobre los nuevos papeles de la trama Gürtel

Comprendo que las exclusivas hay tratarlas con cuidado, que no debe uno apropiarse de los descubrimientos de los otros medios. Vale, no se puede restar protagonismo a quien investiga, encuentra o recibe una noticia y la publica. Pero una cosa es ese respeto al triunfador y otra es el desprecio, la ocultación y la desinformación. El diario El País sale hoy a la calle con una relación de viajes pagados por la trama Gürtel o Correa a personalidades y dirigentes del Partido Popular y sobre todo al presidente Aznar, a su familia, a sus ministros cuando ejercían el Gobierno de la nación. Y además una serie de regalos caros a mucha otra gente de la cúpula del PP. Para colmo se da cuenta detallada de la partición de esos presupuestos para evitar acudir a concurso público. Es decir, una cadena de chorizadas que salpican al epicentro de Gobierno, su presidente, el partido y sus dirigentes. Bien, pues Televisión Española no lo ha señalado en los diez extensos titulares, que hoy más que titulares han sido noticias casi completas, de su Telediario 1, el de las tres de la tarde. Merecieron honor de titular el desamparo del juez de los procesos a Blesa o la noticia de toda la semana pasada de que Mandela sigue muy mal pero que resiste a sus 94 años. De Correa, Crespo, Aznar, Agag, Gallardón, García Escudero y la larga camarilla beneficiaria de los Gürtel, ni mención. Eso es un telediario imparcial, honesto y equilibrado como los que se emitían en la segunda legislatura zapaterista, esa tan denostada y culpable de todos nuestros males.

No he podido comprobar si otros medios televisivos han hecho lo mismo porque la mayoría se emiten a la misma hora y no se pueden ver varios telediarios a la vez. Si he comprobado que algunos que tienen distinto horario han abierto con esa información. Señalando que la noticia la da el diario en cuestión, al igual que han mencionado que Messi ha pagado diez millones a Hacienda para ponerse al día, dato que publica La Vanguardia. Pero Radio Televisión Española ha pasado a pertenecer al holding de PP y no le interesa que la gente descubra lo bien que lo ganan fuera de la legalidad. La corrupción, la de otros. Por eso Bárcenas entra y sale de su casa cuando le da la gana mientras cualquier robaperas duerme más tiempo en calabozos y celdas que en su casa o infravivienda.

Como se ve, primero le apretaron el cinturón a la información pública e imparcial y ahora le ponen una descarada mordaza.

Cineastas a la televisión

La parte buena de la crisis de la industria del celuloide

La palabra crisis forma parte de la definición del teatro desde tiempos inmemoriales, pero el arte escénico revive siempre como un ave fénix. Lo mismo se suele decir de la radio y últimamente de la prensa. Ahora le llega el turno al cine y hasta parece que la televisión corre peligro ante las novedades que aporta internet. Pero cada uno va resolviendo sus problemas y poco a poco todo vuelve a su lugar y la situación se estabiliza. O al menos se reconvierte para continuar con un rol similar o casi idéntico. Productores y exhibidores buscan hoy una corrección a la crisis del cine. Presupuestos menos espectaculares, rebaja de precios… Pasarse a la televisión apunta a un remedio para los cineastas.
Puede parecer el refugio de estrellas y guionistas, pero también un estimulante para el arte televisivo, comentaba recientemente Ángel Luis Fernández, uno de los más destacados directores de fotografíadel cine español, que como gran parte del elenco sufre las consecuencias del desempleo. Un frecuente reparo que alegan técnicos y críticos del cine contra la pequeña pantalla es que ésta graba con escasa calidad, sin los cuidados de un cine que tiene tiempo para repetir escenas, para conformar una ambientación, sin la urgencia que comporta realizar un capítulo tras otro. El enfoque va mejorando en este sentido y la televisión evoluciona a una mayor calidad. Calidad no solamente en cuanto a técnica, sino también en el terreno literario.
Esta realidad televisiva ante la crisis cinematográfica hace que la gente del cine vea en la pantalla casera un amparo contra la crisis del «celuloide». Ejemplos claros los tenemos en Kevin Spacey, ese asiduo visitante de Asturias, Dustin Hoffman o Glenn Close, con series de gran éxito en la actualidad. Si el primero, ganador de dos «Oscar», director artístico del londinense Old Vic, uno de los teatros más prestigiosos en la lengua de Shakespeare, triunfa con «House of cards», Hoffman, también con dos estatuillas de la Academia de Hollywood, lo hace con la serie «Luck». Además, ruedan ahora frecuentemente en televisión actrices y actores como Sigourney Weaver, Jessica Lange, Anjelica Huston, Kevin Costner, Jeff Daniels, Kevin Bacon, Maggie Smith, Danny DeVito, Alec Baldwin y una veintena de famosos de la gran pantalla aupados por «Saturday night live».
En España resaltan los casos del cántabro Antonio Resines y del leonés Imanol Arias, respectivamente con «Los Serrano» y «Cuéntame», ambos con notorio éxito de audiencia. Antes lo tuvieron los ya fallecidos Carlos Larrañaga y Tony Leblanc, o Concha Velasco, que sigue protagonizando series televisivas.
También hay ejemplos en sentido contrario como los de tres norteamericanas homónimas, Jennifer Aniston, Jennifer López y Jennifer Morrison, que comenzaron en producciones para la pequeña pantalla y ahora triunfan en el cine. Los éxitos de series como «Friends» o «House» las lanzaron al estrellato hollywoodense. Y por supuesto hay quien triunfa en ambos formatos a la vez, como la canadiense Stana Katic, que conquista audiencia actualmente siendo la detective Kate Beckett en la serie «Castle» mientras ha participado en diez filmes en cuatro años y hasta en un videojuego de novísima generación. Pero éstos son casos aislados. El cine está en declive y se cierran salas cada día. Un tónico que podría recuperarlo sería programar abonos para proyectar series de éxito que se emiten en cadenas de pago. El menor presupuesto de las producciones televisivas haría más atractivos los precios para los patios de butacas.
Artículo publicado el jueves 20 de junio de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA.

La Transición tuvo buen humor

Anécdotas y fórmulas seguidas por los humoristas entre la dictadura y la democracia

“Una sonrisa vista a través de una lágrima”. Así definía el humorista barcelonés Avel·lí Artís i Gener, también conocido por Tisner, el humor en los años de la dictadura. Lo recogía en “El humor político en la actual prensa diaria española”, la tesis de final de carrera que compuse en 1971 con las respuestas de una treintena de humoristas. “La Transición en tinta china”, la exposición que los Príncipes de Asturias inauguraron hace unos días en la Biblioteca Nacional, recoge ahora el humor que se publicó con la llegada de los primeros síntomas democráticos.

“Una vez en ‘Informaciones’, allá por 1975 o 76,  dibujé a Carrillo, Tierno Galván y Ruiz Jiménez celebrando una reunión de la Platajunta. Al día siguiente cuando compré el periódico lleno de ilusión porque era la primera caricatura que publicaba de la oposición comprobé con horror que el dibujo estaba emborronado y apenas se podía distinguir a los protagonistas. La caricatura consiguió colarse hasta la rotativa. Al ver las primeras pruebas y ante los problemas que podía causar al periódico y al dibujante la publicación de aquella imagen de los clandestinos, los trabajadores de talleres procedieron a dar un martillazo selectivo en la plancha con tanto tino y precisión que Carrillo volvió a la clandestinidad camuflado bajo la mancha de tinta negra; Tierno Galván se parecía a Fidel Castro, pero en cambio un impoluto Ruiz Jiménez resplandecía como un serafín”, cuenta ahora José María Pérez, Peridis, a preguntas de LA NUEVA ESPAÑA. Y es que los humoristas fueron unos de los conductores que amortiguaron los difíciles días que transcurrieron mientras conseguíamos la implantación de la democracia.

Otro ejemplo de aquellos tiempos lo tenemos en un dibujo de Forges bastante perdido en la muestra ahora visitable. Nos relata así el autor: “Dos personas van andando por la calle y una le dice a la otra: -Parece que la cosa es inminente. Y el otro contesta: -¿Qué es lo que es inminente? El primero, precisa: -¿Que va a ser inminente? Pues eso. Y el segundo le responde: -Pero ¿Seguro? Y finaliza el informado: -Seguro”. Y añade Antonio Fraguas: “No se había dicho nada, pero se había dicho todo. Lo entendió todo el mundo, supongo que hasta los censores, pero lo dicho: no ponía nada censurable, aunque lo decía todo y no pudieron ‘actuar’”. Corría abril de 1975.

La exposición, instalada en un laberinto de pasillos, refleja un poco los vericuetos que tenían que seguir humoristas como Antonio Mingote, Cesc, Jaume Perich, Sir Cámara, Caín, Máximo, Juan Carlos Eguillor, Vázquez de Sola, Madrigal, Néstor, Martín Morales, Evaristo Acevedo, Garmendia, Oli, Julio Cebrián, Moncho Goicoechea y una larga generación para publicar cada día. Unos en los periódicos, otros en revistas de humor, aunque algunas, “serias”, hacían sus portadas completas con dibujos humorísticos, como algunas expuestas de ‘Cuadernos para el diálogo’ realizadas por Alcaín. Y todos corrían bastante peligro. Cuenta Antonio Fraguas que los  que si actuaban eran los “comandos incontrolados” que, entre otras cosas, mandaban valientes anónimos al periódico ‘Informaciones’. Uno decía (sic): “Que se prepare Forges, que sabemos a qué guardería van sus dos hijas, a las que vamos a borrar los ojos con lija”.

“La sátira ayudó a ampliar las fronteras de la libertad de opinión y pensamiento, debilitando o eludiendo las estrategias de censura y represión del sistema. En concreto OPS (mi seudónimo de entonces) al no utilizar palabras requería la complicidad del lector para la interpretación de un lenguaje visual bastante complejo, ese lector cómplice era de algún modo coautor de aquello que OPS publicaba”, señala Andrés Rábado, El Roto, al hablar del humor de la Transición. Los dibujantes de aquellos años no solamente contribuyeron al cambio sino que ya adelantaron acontecimientos. Chumy Chúmez publicó una viñeta en la que se veía una gran manifestación con una única pancarta con este texto: “¡Corrupción para todos!”.

 

Artículo publicado el domingo 9 de junio en el suplemento Siglo XXI de LA NUEVA ESPAÑA

Secretos para atraer al viajero

La desembocadura del Okavango, en Botsuana, y la playa de Gulpiyuri
 Comentaban hace unos días unos amigos, empedernidos viajeros, Cristina y Juan, jubilados laboralmente pero con espíritu de moderno Marco Polo, el próximo destino de sus vacaciones familiares. Después de visitar principalmente la naturaleza de al menos cuatro continentes y diversos paraísos insulares, su esperanza era cumplir el sueño de contemplar en plena actividad el delta del Okavango. Instintivamente nos interesamos los componentes de la tertulia por tan extraño fenómeno para los demás desconocido. Nos explicaron que habían recorrido distintos países de las tres Américas, de norte a sur, de este a oeste, cataratas, volcanes, cumbres admirables…, ciudades, tierras e islas de Europa y Asia repetidamente y últimamente territorios africanos en muy variado estado natural. Pero les faltaba cumplir con una ilusión siempre aplazada. La desembocadura del Okavango, en Botsuana.

Lo primero que nos sorprendió fue la existencia del delta de un río en un país que no tiene litoral marítimo. Para abundar en la sorpresa nos remarcaban que este país sudafricano, situado entre Sudáfrica, Namibia, Zimbabue y Zambia, punto desde donde lo descubrió el británico David Livingstone en 1849, es una extensión casi plana que está ocupada en un setenta por ciento por el famoso desierto de Kalahari, cuyo significado en la lengua local es «gran sed». Y el río es una abundante corriente nacida en lluviosas tierras angoleñas que tras recorrer un millar de kilómetros abre su cauce en un curioso delta que desparrama sus aguas por el célebre desierto. Una curiosidad de la naturaleza que dura solamente unos meses de cada año.
Recordamos entonces una advertencia que nos hizo el entomólogo y antiguo director de la mina de Reocín Gonzalo Pardo de Santayana. Salíamos cuatro jóvenes desde Santander con una tienda de campaña con la intención de recorrer media Europa en nuestro afán de conocer la geografía y la realidad del continente en el que la libertad era la normalidad, mientras aquí sufríamos una autarquía agobiante. «Váis a conocer otros países cuando desconocéis la belleza del vuestro», nos dijo Pardo de Santayana, bastante viajado por su afición a la entomología. Realmente, hoy conocemos mucho mundo, pero quizá desconocemos incontables de nuestros rincones más sublimes, nuestros tesoros. Unas recientes publicaciones nos lo recuerdan.
Así lo vemos en la reciente inclusión de la playa de Gulpiyuri en la virtual lista de los monumentos naturales secretos. Si el pequeño arenal interior del concejo de Llanes figura en el suplemento digital «Beach holidays» del diario británico «The Times» dentro de las «20 mejores playas secretas de España», lo que puede significar el levantamiento del misterio, una nueva publicación le dará todavía más trascendencia a su enigmática belleza. Porque el portal especializado en viajes «Tripadvisor.es», de gran importancia en el sector turístico internacional, también ha citado el fenómeno de esta dolina singular llanisca en la lista de «Diez playas extraordinariamente únicas» del mundo.
Lo que muestra que gran parte del aluvión turístico no visita nuestra región porque no sabemos vender las bellezas que la conforman. Esta playina y algunas otras de esta geografía no alcanzarán lo extraordinario del delta del Okavango, pero son más asequibles para el visitante, que además puede recorrer y degustar otras hermosuras del variado paisaje astur.

Este artículo fue publicado el sábado día 8 de junio en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2013/06/08/secretos-atraer-viajero/1424766.html

Manipulan la información

Una hora de telediario la rellenan ahora con temas intrascendentes para no hablar de temas importantes o trascendentes. Es el método que emplean los responsables informativos de Radio Televisión Española, tanto en La 1 como en Radio Nacional de España o al menos en RNE1. El Consejo de Redacción de RTVE lo constata en su última reunión y menciona que cuando se aprobaba la Ley de Costas se ignoraron las opiniones de la oposición, señala que se ha llegado a recomendar a los parados que recen para paliar el estrés que les produce la situación y hasta rechaza que se den consejos sobre el vestir de las adolescentes en los programas informativos. Y es que lo que están haciendo con las emisoras públicas es llenar de adeptos y colaboradores de la derecha y silenciar temas que preocupan a los españoles para no decir nada del Gobierno del Partido Popular. Consecuencia es la caída de audiencia de dichos informativos hasta el punto de que RNE ha perdido en su programa matinal cerca de un millón de oyentes (o escuchantes, como les gusta decir). Teniendo en cuenta que Juan Ramón Lucas no hacía programas rojos sino simplemente coherentes e informativos, la conclusión es que los nuevos programas de la radio pública no interesan a la gente, que soporta crisis, paro, recortes en todos los campos y el rechazo a las peticiones de la aplicación de remedios para salir de esta penosa situación.

Como se ve la derecha no se conforma con aplicar programas económicos que perjudican a los menos poderosos, las más desfavorecidos, los menos preparados, como una diputada del PP argumentó en el Congreso, sino que persigue una política de mordaza para no hablar de temas como los mencionados así como de las sucesivas leyes que promueve el ministro Gallardón sobre la Justicia de pago, el aborto o la penalización de las informaciones sobre temas judiciales. Es decir, el empeño en matar al mensajero.

Teorías bancarias

José Ignacio Goirigolzarri: «No se ha rescatado a los banqueros, sino a los depositantes»

Estamos buenos, éramos pocos y salió la abuela por peteneras. Ahora resulta que tenemos la culpa de todo los ahorradores. Pensábamos que un tal Goirigolzarri había sido puesto al frente de la antigua Caja Madrid, hoy Bankia, para salvar la entidad y denunciar los desmanes hechos por los amiguitos de Aznar. Pero no, a Bankia la podrá «salvar» dentro de unos años, varios, con la ayuda de todo sufrido contribuyente (Hacienda somos todos), pero a las sufridas víctimas de esos desmanes se las «rescata». La frase es antológica: «No se ha rescatado a los banqueros, sino a los depositantes». Genial. Es decir, los banqueros siguen forrados mientras los depositantes siguen temblando. Y como los banqueros son poderosos pues no se quedan solamente en España con sus chollos, sus pelotazos, sus bancos, también lo hacen los banqueros de Europa. Por eso los dirigentes continentales que «arreglan» la política económica de la UE hablan ahora de la posibilidad de que quienes tengan depósitos de más de 100.000 euros se queden sin ellos. No se cierran bancos defraudadores, no se acusa de desfalco o delitos financieros a los banqueros que han hundido a los bancos, no. Se habla de quitarles los ahorros a los ahorradores, quienes han evitado el despilfarro que los banqueros han gastado. ¡Viva  Goirigolzarri y quien lo trujo! Se forró con una jubilación monstruosa en el BBVA y ahora, además de seguir cobrando una tonelada, nos dice que no sabemos sumar, que somos gilipoyas. ¡Gracias, hombre!

Europa 2014 será más política

La necesidad de desactivar el germen poco democrático que crece en varios países de la UE.

Europa tiene ahora un difícil año para levantarnos la moral. Con esta frase terminábamos una descripción sobre el comprometido año preelectoral que tiene por delante Europa. Y en este contexto, a doce meses de los comicios los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han acordado un paquete de medidas para luchar contra la evasión fiscal. Se supone que es un avance que fortalecerá la posición de los 27 en medio de la crisis que está dejando al Viejo Continente fuera de los primeros puestos del «ranking» político-económico mundial. Pero las autoridades continentales se tienen que aplicar no solamente en cuestiones de índole económico-fiscal, sino en política social y de derechos, así como en su gobierno interior y su representación práctica en el panorama internacional.
Porque se producen cada día hechos que muestran la debilidad de la Unión en bastantes puntos neurálgicos de su sistema democrático. Y ante el deterioro del Estado del bienestar que se produce en gran parte de sus estados miembros aumentan los brotes de autoritarismo, nuevos casos de reivindicación soberanista, demostraciones de discriminación y de fuerzas xenófobas. Los últimos disturbios en Estocolmo y la subida en votos de formaciones como el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) o los «grillos» y la Liga Norte italianos, la gran implantación que experimentan la griega Aurora Dorada, los Verdaderos Finlandeses, Demócratas Suecos y otros varios partidos húngaros, búlgaros o daneses, así como el nacimiento del alemán Alternativa, lo demuestran.
Las próximas elecciones al Parlamento europeo, que se celebrarán en el marco del Tratado de Lisboa ya en vigor, pueden acercar al ciudadano a una mayor intervención en las decisiones de la gobernación continental y desactivar ese germen poco democrático que crece en varios países de la Unión. También parece que debilitarán el patente bipartidismo que impera en la eurocámara entre populares y socialistas. Porque el nuevo Parlamento disfrutará de mayor poder, y además de elegir al presidente de la Comisión Europea se establece la llamada codecisión entre ejecutivo y legislativo continental. Asimismo, instituye la «iniciativa ciudadana», que podrá promover propuestas legislativas con el apoyo de un millón de ciudadanos de varios países; funcionará con mayorías calificadas (55% de estados y 65% de la población global), con un mandato acotado del presidente del Consejo Europeo por dos años y medio; tendrá más capacidad de actuación en justicia, libertad, seguridad y mejora en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia internacional.
El tratado introduce nuevos derechos civiles, políticos, económicos y sociales; establece que la Unión y los estados miembros actuarán conjuntamente con espíritu de solidaridad, y consolida como vicepresidente del Ejecutivo la figura del Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad para dar coherencia y presencia exterior de la UE e instaura una personalidad jurídica única.
En definitiva, el Parlamento que surja tras las elecciones del próximo año puede conseguir la supremacía de los poderes político y social sobre el económico o, al menos, un equilibrio entre ellos, además de mayor solidaridad entre los miembros, igualdad fiscal y cohesión entre los 500 millones de europeos.

 

Artículo publicado el 27 de Mayo de 2013 en LA NUEVA ESPAÑA

 

Profesión, viga, lección

Un trocito de entrevista puede ser un mundo de realidad. Rosa Díaz es una política con experiencia ejecutiva en el Gobierno Vasco pero cuyo partido actualmente solo manda en un pequeño municipio de Ávila. Sin embargo, la encuestas le prometen cada día más votos. No sé si es que la gente huye de los grandes partidos y se refugia en el UPyD o es que desconocen a quién votan o les da lo mismo con tal de no votar a PP y PSOE. Sea lo que sea el caso es que el partido era hasta hace unas fechas una espuerta de grillos, donde entraban y salían militantes acusándose de ejercer el ordeno y mando y ante el mal funcionamiento democrático interior. Para ver cómo es el partido solamente nos tenemos que fijar en una respuesta, como señalaba al comienzo, dada por su líder, que lleva 30 años en política. La viga en el ojo ajeno.

P. Tienen un discurso contra los políticos profesionales, pero usted lleva 30 años viviendo de la política…

R. No tenemos un discurso contra los políticos profesionales; tenemos un discurso contra los malos políticos y la mala política. Hay una diferencia brutal entre los políticos profesionales y los profesionales de la política. Los políticos profesionales, como los periodistas profesionales o los médicos, son los que hacen bien su profesión. Los profesionales de la política o la medicina o el periodismo son los que están para lucrarse de la profesión, pero no hacen bien su tarea. Estamos a favor de la regeneración de la política, la limitación de mandatos, la transparencia, los controles.

Ni qué decir tiene que ella es una profesional de la política. Es bueno que luche por cambiar la ley electoral, la transparencia, la regeneración de la política, la limitación de mandatos, que luche contra la corrupción y contra la política limitativa que hace que solamente dos partidos se repartan el poder por turnos. Pero las lecciones, con un Toni Cantó que canta cosas espantosas en Twitter, no son para ella, para ellos, que no tienen experiencia gobernante y que son, en buena parte, renegados de su primitiva ideología. Si gana y gobierna ya podría dar alguna lección pero primero que termine la carrera.

Un comprometido año para el Parlamento europeo

El auge del euroescepticismo e incluso del antieuropeísmo a doce meses de las elecciones

Las jornadas entre el 22 y el 25 de mayo de 2014 los europeos tenemos anunciados comicios al Parlamento continental. Acudir o no a votar, ésa es la cuestión, porque las cifras de abstención son cada vez mayores en estas elecciones. Por eso los estados empiezan a propagar documentos que nos animen a depositar el voto dentro de un año. La mayor novedad será que con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa la Cámara tendrá más poder, ya que debe nombrar al presidente de la Comisión Europea. Por tanto los contribuyentes, aunque sea de forma indirecta, elegirán por primera vez, a propuesta del Consejo Europeo y según los resultados electorales, al jefe del Ejecutivo de la Unión Europea, al jefe del Gobierno multinacional.
Pero a pesar de ésta y otras novedades democratizadoras la posición de los electores de los 27 países varía enormemente y, además del grado de adhesión, es importante tener en cuenta el interés de los ciudadanos de cada Estado, su implicación política y la influencia de la crisis que está sufriendo Europa. Si en las elecciones de 2009 el número de votantes que acudió a las urnas apenas alcanzó un 43 por ciento, actualmente ha surgido con fuerza un buen número de partidos y formaciones políticas que piden la salida de la UE y que están consiguiendo resultados muy comprometedores para las decisiones de la unión. Reino Unido, Países Bajos, Hungría y Grecia, principalmente, ven aumentar cada día el monto de los euroescépticos y radicales anti-UE.
Pero no sólo estos cuatro países sobrellevan presiones para abandonar la pertenencia al estado continental. Un recorrido por el mapa europeo nos da idea de cómo están los ánimos. Así mientras Irlanda parece el país más adepto a la unión, sus vecinos, los europeístas británicos, han bajado del 36% a menos del 20% en los últimos seis años. Y tienen prometido un referéndum para decidir su pertenencia. Francia registra un gran ascenso de la ultraderecha antieuropea. En Bélgica, sede del Gobierno comunitario, ven aumentar cada año el número de escépticos mientras los partidos holandeses se acercan más a los anti-UE. Viajando en el sentido de las agujas del reloj nos encontramos con una Dinamarca que amplía sus restricciones respecto a los inmigrantes. En Alemania un nuevo partido euroescéptico se presenta a las elecciones de septiembre, al contrario que Suecia, sin euro pero bastante euroadepta.
Polonia estudia salir de la moneda única, Finlandia también amenaza con dejar la eurozona al igual que Letonia. Estonia y Lituania tienen partidos contrarios pero de momento muy minoritarios. En Eslovaquia gobierna un partido proeuropeo que ha mejorado su relación con Bruselas mientras en Hungría el fuerte nacionalismo provoca cada vez más choques contra la Unión. Rumanía pierde europeísmo y en la paupérrima Bulgaria existe una gran desilusión con la comunidad. De Chipre y Grecia no hace falta resaltar que las condiciones impuestas por la troika extienden el rechazo hacia el gobierno comunitario, mientras en Eslovenia también se suceden las macromanifestaciones en contra. Malta no muestra antipatía a la comunidad, aunque el partido promotor de su ingreso acaba de perder el poder. Los italianos han llevado al Parlamento dos partidos en contra y uno a favor; en Portugal cantan «Que se lixe (joda) la troika» cada vez más fuerte. En España 65 de cada cien personas estaban a favor de Europa en 2007 y ahora no llegan a veinte los partidarios.

Este artículo ha sido publicado por LA NUEVA ESPAÑA el martes día 21 de Mayo de 2013