Autopista auténtica, cómoda, económica

La enorme pérdida de la línea marítima entre Gijón y Nantes
La anunciada desaparición de la llamada autopista del mar, que comenzó uniendo los puertos de Gijón y Nantes-Saint Nazaire y luego puertos británicos, me parece una enorme pérdida. No solamente para Asturias y los asturianos, sino también para españoles, portugueses, franceses, británicos y europeos del norte occidental. Y un ejemplo más del talante de muchos de los nefastos «cazasubvenciones». Una pérdida en muchos sentidos: práctico, económico, social y hasta sentimental. Me explico.

Días después de su inauguración en septiembre de 2010, con las mareas vivas de San Mateo, embarcamos en El Musel con el automóvil en el que llegábamos de Madrid. Viajábamos con destino al norte de Holanda. El barco iba bastante lleno, pero no completo. El pasaje lo componíamos unas cuantas parejas españolas, francesas y noreuropeas y muchos camioneros, principalmente extremeños, castellanos, gallegos y portugueses. El ambiente era agradable por la novedad y la facilidad para llegar a unos destinos lejanos en un traslado por tierra. El viaje fue estupendo, durmiendo y descansando como en hotel móvil.

Las ventajas son evidentes si necesitabas acudir a tu destino con coche, lejos de capitales nacionales, fuera de plazas con aeropuerto, centros ferroviarios o rutas de autobuses interurbanos e internacionales. Entre Gijón y Nantes la distancia por carretera se aproxima a los 1.500 kilómetros. Desde Madrid hay un kilometraje parecido y el ahorro es menor, pero creo que merece la pena de todas formas. Llegar al norte de Francia representa dos jornadas de autopista terrestre con toda su parafernalia; por la autopista del mar, solamente una. Viajar hasta la patria de Julio Verne por carretera representa un buen gasto en combustible, en hostelería y en peaje pues hasta llegar al territorio de Astérix los controles de pago en las autopistas galas se suceden cada dos o tres docenas de kilómetros. En el transcurso de ambas jornadas además uno ha de descansar, comer y dormir para una buena conducción y un traslado sin problemas. Todo ello significa un gasto pecunario y físico importante y una jornada más de viaje, sobre todo si se dispone de pocos días para el desplazamiento. Personalmente el tránsito en barco para ir a los Países Bajos en el otoño de 2010 resultó dos tercios más barato que haberlo hecho por carretera. He de resaltar la subvención que existía en los primeros meses, que hacía más atractivo el viaje. Pero la retirada o disminución de las ayudas estatales y autonómica a la naviera, que ha restado parte de ese atractivo, no representa una carestía mayor a la de la marcha por tierra. Sigue siendo más rentable para el turista o camionero ir por mar. Y por supuesto para muchas ramas de la industria y exportación. Quienes han de transportar automóviles, maquinaria, productos del campo, etcétera, lo saben bien.

Además de las ventajas económicas y prácticas, está lo placentero y hasta la belleza del viaje, con camarotes cómodos a pesar de que los buques actuales no sean de última generación. Y respecto a los itinerarios a las islas británicas, la comodidad aún debe ser mayor en tiempo, transbordos, etcétera, aunque en este punto hablo por referencias de distintos usuarios ya que personalmente no he viajado a Poole o a Irlanda.

Sugerían hace días subvencionar a camioneros e industrias exportadoras. Si se practica con «cazasubvenciones» y compañías aéreas, supongo que también se puede hacer con las terrestres, marinas, turísticas. Necesitamos una auténtica autopista del mar.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 26 de agosto de 2014

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/08/26/autopista-autentica-comoda-economica/1633451.html

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *