Restos dictatoriales que permanecen

FERNANDO GRANDA

De los bienes artísticos incautados por el franquismo y por los nazis

29·12·22 

La Biblioteca Nacional está realizando un estudio, y previsiblemente un inventario, sobre los bienes, literarios y artísticos, incautados por el franquismo. Las cifras que se manejan superan los 6.000 obras expoliadas y su conocimiento exacto se pondrá a disposición pública en las próximas semanas. El trabajo se realiza ocho décadas después de que libros, dibujos y grabados fuesen confiscados entre los años 1941 y 1943. También, según informaciones publicadas por eldiario.es, el Museo del Prado ha reconocido tener una serie de cuadros «robados por el franquismo a sus dueños». Estas instituciones españolas no representan algo extraordinario y único en el reconocimiento de relaciones con lamentables pasados. Informes publicados por diarios estadounidenses, entre ellos «The New York Times», están sacando a la luz quiénes mantienen nombres, becas y otras conexiones relacionados con el régimen nazi.

Así, la prestigiosa Universidad de Harvard reconocía la última primavera su pasado relacionado con el nazismo. También la de Stanford, al igual que la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, la agencia del gobierno estadounidense responsable del programa espacial civil), el mismo Ejército de Estados Unidos y otras instituciones estadounidenses mantienen su reconocimiento a antiguos personajes implicados en el régimen nazi. «Creo que tenemos la responsabilidad moral de hacer todo lo posible para atender los persistentes efectos corrosivos de esas prácticas históricas en las personas, en Harvard y en nuestra sociedad», escribió Lawrence Bacow, presidente de esta universidad, cuando informó a la comunidad sobre actividades de su pasado.

Hace unos tres años el presidente Bacow creó un comité, con representantes de todo el campus, para que investigaran los posibles vínculos de Harvard con la esclavitud. Tras un riguroso estudio ahora sale a la luz que la Universidad y su personal esclavizó al menos a 70 personas desde su fundación en 1636 hasta la prohibición de la esclavitud en el Estado de Massachusetts en 1783. En el informe se señala con bastante detalle quiénes fueron los esclavos, de dónde procedían y quiénes se beneficiaron de la situación. Aunque con este reconocimiento no despeja la situación actual ya que hoy día mantiene una beca, con el nombre de Alfried Krupp, un criminal de guerra nazi que sostuvo su imperio industrial con cerca de 100.000 trabajadores forzados. Tenía una fábrica construida por esclavos –prisioneros de guerra, presos de campos de concentración, incluso niños– en Auschwitz. Décadas después de la Guerra Mundial Harvard creó la Cátedra de Estudios Europeos de la Fundación Krupp, así como la Beca de Investigación de Disertación de la Fundación Krupp, con los dos millones de dólares (unos 12 millones de hoy) con fondos de la fundación.

Más conocida es la implicación de personal nazi de la agencia espacial norteamericana, la NASA, ya que el antiguo oficial de las SS alemanas, Wernher von Braun, fue presentado como un genio de la ingeniería y las matemáticas, siendo la cabeza visible del programa espacial norteamericano, el contrapeso a los autores de la carrera espacial de la Unión Soviética (operaciones conocidas como «Paperclip» y «Osoaviakhim», respectivamente), entre cuyo personal también había técnicos alemanes. Von Braun fue considerado un héroe en la construcción de las naves que llevaron astronautas de Estados Unidos a la Luna. Otra beca con su nombre continúa siendo concedida por la agencia que ahora prepara nuevos astronautas para próximos vuelos por el espacio. Von Braun y Kurt Debus fueron quienes proporcionaron a Hitler los misiles balísticos V-2 con los que bombardeó constantemente Londres y la neerlandesa Amberes. Y el US Army mantiene en la base Redstone Arsenal, en Huntsville (Texas) un complejo de edificios denominado Von Braun (un «empleado del Departamento de Artillería Alemán», el centro donde se desarrollaron los V-2).

Precisamente estos pasados días, Irmgard Furchner, una mujer alemana de 97 años, ha sido condenada por un tribunal regional de ITzehoe, al noroeste de Hamburgo, a dos años de prisión –que por distintas razones no cumplirá– como culpable de complicidad en 10.505 asesinatos en campos de concentración nazis durante la II Guerra Mundial. La que fuera taquígrafa y mecanógrafa del comandante del campo de concentración de Stutthof, fue acusada de haber «ayudado e incitado a las personas al mando del campo en el asesinato sistemático de los encarcelados allí, entre junio de 1943 y abril de 1945».

Publicado el jueves 29 de diciembre de 2022 en La Nueva España

https://www.lne.es/opinion/2022/12/29/restos-dictatoriales-permanecen-80474898.html
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