La luz invisible de Antonio López

La obra pictórica de María Moreno, la esposa del artista manchego

Antonio López pinta el aire, María Moreno pintó la luz. El artista manchego es la figura más relevante del realismo. Su mujer, Mari -para sus amigos y su entorno-, es la figura más invisible de esta tendencia pictórica. Pinta desde hace décadas, se mueve entre artistas plásticos pero su arte solamente lo conocen unos pocos. Un reciente documental de La2 -«La luz de Antonio»- la dio a conocer para el gran público. Una exposición que se inaugurará a comienzos del año próximo en el Museo Thyssen la traerá a primer plano junto al grupo de «Los realistas de Madrid».

María Moreno se casó con Antonio López en 1961. Tienen dos hijas, Carmen y María, que ahora quieren mostrar la obra de su madre. Una pintora que siempre huyó de los focos. Para pintar «La Gran Vía» Antonio y María alquilaron un ático desde el que atisbaban la conocida calle madrileña. Trabajaron desde su terraza y a pie de asfalto durante mucho tiempo. El arte final de él es hoy una de sus obras más conocidas, un monumento al realismo. Ella también pintó la famosa arteria llena de edificios emblemáticos pero su Gran Vía no ha sido presentada al público, al menos al madrileño. Quizá sea más evocadora, más espiritual.

Esta pintora realista, que ya conoció a su marido cuanto estaban estudiando en la Academia de San Fernando, trabajó a rachas, según los avatares de la vida, pero nunca abandonó su afición y su visión de la luz, ya fuera en rincones exteriores ya en interiores. Prefería temas más poéticos, menos urbanos, siempre humanos. Dicen sus amigos que es callada y discreta, prefiere los segundos planos. Ahora sus hijas, cumplidos ella los ochenta, pretenden mostrar el arte invisible de sus trabajos.

«La persona de Mari y su pintura… es la pureza, la pureza de las cosas, en un mundo impuro? Y a mí eso me parece que es un regalo», comentaba recientemente a la agencia Efe el pintor. Mientras sus hijas creen que no es una pintora en la sombra, que parece aparentar su discreción, sino que «ella ha tomado siempre las decisiones que ha querido y que la relación con su arte le ha hecho muy feliz». Compañeros de generación, de estudios, de escuela artística la ven también así. Isabel Quintanilla, Amalia Avia, Esperanza Parada compartían grupo y pandilla con María así como con los hermanos Paco y Julio López, Lucio Muñoz y el mismo Antonio López. Hubo bodas entre algunos de ellos y hubo mucho triunfo también. Prestigiosas galerías internacionales exhibieron sus obras y a María, a pesar de su escondida presencia, la vinieron a buscar desde la Rue des Beaux-Arts de París el gran Claude Bernard y una acreditada casa de Frankfurt. Ella misma produjo el filme «El sol del membrillo» en el que Víctor Erice, con la fotografía de Javier Aguirresarobe y Ángel Luis Fernández, reflejaron la forma de pintar de Antonio.

El pintor de Tomelloso confiesa que «Mari pintaba porque le gustaba». En el documental ella habla: «En un retrato yo no quiero que me den la apariencia. Quiero la clave de la persona. Y eso sólo lo logra un pintor infinitamente más dotado que yo. Por eso no he querido hace retratos. Me siento más cómoda con las flores y los jardines. Ahí lo que intento es dar vida a eso que es breve. Cuando pinto flores lo hago consciente del respeto que siento por ellas. Tienen una vida igual de misteriosa, igual de intensa que una persona. Yo quiero hacer retratos de eso».

El catedrático y crítico Paco Calvo-Serraller dice que «un mundo imaginario la protege de la realidad». Su vida parece el fiel retrato de su misterioso pensamiento artístico.

Publicado el martes 22 de septiembre en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/09/22/luz-invisible-antonio-lopez/1816634.html

Preguntas posveraniegas de un ingenuo

Algunos interrogantes ante el nuevo ejercicio tras el descanso estival

Comienza un nuevo ejercicio, un nuevo curso. Hemos visto a pequeñajos preguntar al abuelo por qué tengo que cambiar de colegio si a mí me gustaba estar con los niños de mi guardería. A menos peques hacer la misma pregunta al entrar en el instituto. A veteranos trabajadores inquirir por qué les cambian de sección en su empresa o los despiden al volver de su descanso estival. A grandes y pequeños indagar por qué se acabaron sus vacaciones. Son preguntas que se hace mucha gente en este tiempo de final de verano. ¿Preguntas de ingenuos?

Por internet difunden estos días que el 28 de septiembre se celebra el día mundial de las preguntas tontas. Quizá lo hayan hecho para rescatar del estrés a los que vuelven hastiados de unas largas vacaciones. A pesar de no encontrarnos entre esta última gente se nos ocurren unas cuantas, más o menos tontas, aunque puede que esas ocurrencias sean producto de los cambios de tiempo que estos días suelen afectar al personal. Cierto es que el sol del verano nos suele calentar la cabeza, muchas de las veces debido a las noticias insólitas que se difunden durante el estiaje.

¿Este Papa, Francisco, es católico? Muchos se lo preguntan porque lleva contradiciendo a su antecesor en tantas cosas que rompe los esquemas (espero que para bien) a la feligresía tradicional y sacrificada. ¿Democracia significa el respeto de los derechos humanos a todas las personas? ¿Se respeta la democracia en todos los países de la Unión Europea? Hungría, que repele a los refugiados lanzándoles gases lacrimógenos y con otros métodos poco democráticos, ¿recibirá alguna sanción de las autoridades comunitarias? Surgen estos interrogantes ante los acontecimientos que nos llegan en los últimos tiempos.

Tampoco entendemos por qué en la mayoría de las áreas de descanso de las autovías y autopistas españolas los árboles son casi enanos, no crecen a lo largo de los años y no hay quien pare a la sombra en los largos viajes de vuelta de las vacaciones. ¿Son de descanso zonas donde no hay un árbol decente?, ¿los paisajistas del Ministerio odian a los viajeros?. ¿Por qué no hay unos servicios para aliviar la vejiga y las papeleras están siempre a rebosar? Son preguntas de un ingenuo.

Pero hay muchas más. Por ejemplo, por qué la/os meteorólogas/os televisivos dicen que se terminó el verano «estacional» el 31 de agosto cuando el otoño no empieza hasta el 23 de septiembre. ¿Nos quieren estropear las vacaciones cuando septiembre suele ser el mes más seco, soleado y tranquilo del verano en Asturias? Si dicen que los gordos son personas felices ¿por qué todo el mundo se pone a adelgazar y a perder la figura que tanto nos costó ganar durante la holganza? Y hablando del verano nos acordamos del calor y su forma de aliviarlo. ¿Por qué un botellín de un tercio de litro de agua pueden cobrártelo a más de tres euros y nos quejamos de lo cara que está la gasolina, que tiene un largo proceso de elaboración, cuando un litro no suele alcanzar el precio de euro y medio?

Si una de las bellezas de la Naturaleza se le reconoce al cuerpo humano ¿por qué se cubre el personal la piel con tantos horribles y antiestéticos tatuajes? En fin, ¿cuándo se decidirán los países que integran la Unión Europea a resolver el grave problema de los cientos de miles de refugiados que huyen de las zonas de guerra?

Artículo publicado el viernes 18 de septiembre de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/09/18/preguntas-posveraniegas-ingenuo/1815042.html

 

De Leopoldo II a nuestros días

Las razones por las que las gentes huyen de diversas zonas del planeta

La Sociedad Africana Internacional ha desaparecido, pero su legado sigue vigente. Leopoldo II, su «dueño», esclavizó a los centroafricanos y ahora lo hacen unas multinacionales. Quien siembra vientos recoge tempestades. Aquel rey de los belgas desapareció hace mucho tiempo, pero su estela la recogieron unas empresas que no han liberado a los nativos de la gran cuenca del río Congo aunque lo parezca. Allí sigue habiendo miseria, hambre, guerra, niños soldados, mujeres esclavas, de todo menos bonanza y democracia. Sigue habiendo riqueza y lujo, pero solamente para los explotadores. Por eso las gentes huyen.

El amplio sur del continente asiático, de Pakistán a Filipinas, estuvo bajo los colonizadores europeos, estados consolidados, organizados, estructurados, que impusieron una superioridad de estados ya poderosamente constituidos. Llegaron como unos comerciantes y se transformaron en paulatinos invasores con el fin, primero, de salvaguardar sus negocios e industrias; después, protegieron sus explotaciones de materias primas. Pero el nivel humanitario estuvo ausente. El poder económico impidió el poder político, aunque los británicos siempre han presumido de lo contrario. La democracia, tras «marcharse» oficialmente los colonizadores, es muy pobre o no existe en ese amplio territorio, el más poblado del planeta, y la vida de las personas es la más precaria de la Tierra, no vale nada. Por eso las gentes huyen.

La colonización española de América fue dura y la explotación hiriente, pero el expolio posterior, que continúa en muchas zonas, es sangrante, inhumano, esclavizante. Las «plataneras» son las dueñas de gobiernos y territorios. La vida no vale un peso y quien se rebela desaparece. Por eso las gentes huyen. En el Oriente Próximo, más de lo mismo. Y el recambio que intentan implantar, enormemente retrógrado, irracional y esclavizante, muy peligroso y mortal. Por eso las gentes huyen.

Quedan solamente unos recintos en que la vida merece la pena. Europa, Japón y el norte de América. Parece que algún otro país se aproxima a este estatus pero su democracia es aún muy rudimentaria. Es decir, señalo donde radican las sedes centrales de numerosas y oscuras multinacionales. Empresas muchas de ellas más poderosas que muchos gobiernos. Empresas que anteponen su beneficio a cualquier otra condición. Y esa condición produce guerras, miseria, hambre, expoliación e impide el progreso, la democratización y la superación de la colonización, con gobiernos corruptos, financiación de guerrillas, creación de secesiones, dictadores y guerras industriales de explotación. Todo un panorama, un mapa de dónde está la riqueza primaria de la Tierra. Por eso las gentes huyen.

La presunta complicidad entre estas empresas y muchos gobiernos no persigue a los explotadores, a las mafias traficantes de seres humanos, a los radicales políticos ni religiosos, a los sacamantecas de los primarios indígenas, los nativos, los desgraciados nacidos en unos países ricos expoliados por ricos extranjeros ejercientes de un poder absoluto no autorizado en regímenes democráticos, aunque consentido tácitamente. La historia nos dice que hace 140 años el rey Leopoldo II de los belgas presidió la Conferencia Geográfica de Bruselas con expertos y explotadores de varios países europeos que «pretendía» establecer normas filantrópicas para proteger el territorio africano y a los africanos de la explotación. 140 años después el espíritu de Leopoldo, que no fue rey de los congoleños sino su amo, lo mantienen las multinacionales explotadoras, los gobiernos lo continúan consintiendo, la miseria permanece, la democracia sigue sin implantarse en numerosos países y las guerras de religión perpetúan la persecución. Con esta situación a la Unión Europea sólo le preocupa la avalancha que llega de cientos de miles de inmigrantes y convoca cumbre urgente con más de ¡quince! días de antelación. Pero apenas ha cambiado nada en casi siglo y medio para ella. Stanley, que fue contratado por el temido rey, podría recorrer de nuevo la rica África hallado ya el pobre Livingstone. Por eso las gentes huyen.

Publicado el lunes 14 de septiembre de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/09/14/leopoldo-ii-dias/1813169.html

 

Unos cercanías que necesitamos

El deterioro del tren en Asturias, una calamidad que no tiene apenas servicio en los ramales de las alas occidental y oriental

«Vengo en el tren de las once, hago mis cosas, paseo, charlo con los amigos? Hoy por ejemplo voy a que Pelayo me corte el pelo. Luego a la una y media viene mi mujer a recogerme», relata Manolo Cué su mañana de cada día. Reside en Poo y a sus 80 años, ya jubilado y pendiente de analíticas y reconocimientos, busca alguna actividad para salir de su vida rutinaria y sedentaria en el concejo de Llanes. No suben muchas personas en el apeadero del pueblo, a unos dos kilómetros de «la villa». Sólo algunas mujeres que acuden a la compra o ancianos a los servicios médicos. No hay otro transporte público. Tanto Cué, pionero, uno de los forjadores de que la zona sea de las más importantes comarcas turísticas del Principado -fundó el camping Sorraos hace medio siglo- pero con limitación médica para conducir, como el resto de los viajeros, necesitan el tren.

Pero en Asturias el ferrocarril se acerca a la calamidad. Explicaba recientemente en LA NUEVA ESPAÑA José A. Ordoñez las propuestas que un equipo de la administración astur ofrecía un plan al Ministerio de Fomento, responsable de la red de líneas férreas, Renfe y Feve, para optimizar el uso de nuestras vías, según parece las más extensas y las peor utilizadas del país. Según este redactor, especializado en información sobre las infraestructuras, el informe gubernamental astur señalaba como básico el establecimiento de trayectos directos y rápidos, eliminando en ciertos convoyes las paradas en las estaciones y apeaderos escasamente utilizados en un gran porcentaje. Y resaltaba una planificación con trenes cada quince o veinte minutos, dependiendo de los itinerarios, para hacer eficiente y atractivo este medio poco contaminante y de gran valor para los no conductores, que son cerca de un 45% de los españoles.

«Llanes-Vegadeo, como ir a Nueva York» señalaba un reportaje en este diario, que atañía a los dos ramales de la red viaria transcantábrica, los trayectos que enlazan el centro de la comunidad con Galicia y con Cantabria. Reivindicamos desde aquí la optimación de estas líneas, de gran importancia tanto para el occidente como para el oriente. Zonas donde no hay líneas de autobuses locales, de cercanía, y solamente transportes especiales para los días de mercado en la villa o de largo recorrido que cubren grandes distancias pero no unen pueblos de las comarcas. Hacen falta enlaces entre las pequeñas poblaciones y la capital municipal y entre los consecutivos concejos. De momento no se pide la construcción de nuevas vías, ni la ampliación de la red con caminos a otras direcciones, como podrían ser, por ejemplo, líneas nuevas de Luarca a Tineo o Cangas del Narcea, o de Arriondas a Cabrales.

Creo que mejoraría enormemente el servicio tanto en occidente como en oriente estableciendo trenes cada hora o intervalos parecidos en varios trayectos cortos de unos cincuenta kilómetros. Pongamos entre Llanes y el hospital comarcal del Oriente, en Arriondas. Comunica este tramo pueblos con entidad que se encuentran fuera de la autovía como Posada, Nueva, Ribadesella, Cuevas y realizaría un servicio imprescindible para ese muy alto porcentaje de personas que no tienen coche, ni carnet de conducir, son mayores para manejar un auto o desean disfrutar contemplando con tranquilidad el bello paisaje. Se lograría así dinamizar y cohesionar unas comarcas ahora casi abandonadas por los servicios ferroviarios en cuanto a horarios, frecuencias, número de convoyes, puntualidad. Se rentabilizaría una red, se agilizaría un servicio abandonado por los usuarios por inoperante, no práctico, inservible para las tareas cotidianas, como ocurre ahora con las comunicaciones entre Siero y Gijón. Se convertiría en útil una infraestructura en estos momentos tan mal organizada, tan desaprovechada, tan ineficiente que se acerca a lo inservible, incómodo, fuera de uso. Pasaría a ser algo práctico que sirve al usuario, que puede recuperar esa tercera parte de viajeros que lo abandonó últimamente por su inutilidad.

Bromeaba Ricardo, el abuelo de Manolo Cué, contando que él viajaba gratis todos los martes al mercado de Llanes. No sacaba billete y el revisor al no pagar el trayecto le obligaba a bajar del tren en la siguiente estación, Celorio, que era la más cercana a Barro, donde vivían. Y es que el ferrocarril era el mejor transporte en aquellos tiempos. El único. Recientemente he comprobado personalmente cómo funcionan los servicios de cercanías en varios países europeos. Y he comprobado así que el tren sigue siendo uno de los mejores y más eficaces medios -lo señalaba aquí un reciente editorial y estamos de acuerdo- para viajar. Y lo necesitamos.

Publicado el lunes 7 de septiembre de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/09/07/cercanias-necesitamos/1810335.html

 

La impotencia de Bedón

La necesidad de recuperar de forma urgente la iglesia de San Antolín

Celebramos un año más la fiesta de San Antolín. Y seguimos un año más con la iglesia de San Antolín de Bedón en ruinas. Cada vez más deteriorada, más abandonada, más destruida. Ahora la nueva Corporación municipal de Llanes intenta tomar cartas en su recuperación. Pero seguimos sufriendo gran impotencia. Esperemos que sus gestiones alcancen el éxito. Que no le tomen el pelo a la concejala Marisa Elviro en instancias superiores. Que pronto veamos aparecer resultados para salvar el monumento.

La impotencia la notamos plasmada cada día en cosas como encontrarnos con carteles, con señales, con anuncios de su ubicación, de indicaciones que nos animan a visitar el recinto monumental. La impotencia nos llega cuando pensamos en el pasmo que se llevan los visitantes cuando se encuentran con una ruina histórica llena de excrementos, de maleza, de pintadas, de humedades. Cosas que impiden contemplar el edificio que hay detrás de toda esa porquería. La impotencia que experimentan quienes se acercan a ver una joya del Románico y se tropiezan con el esperpéntico panorama ante sus ojos. Una pena en medio de un paisaje hermoso, entre un río, el mar, una arboleda?

Además del peligro de un posible desprendimiento de algún trozo de las ruinas, ya sea de la iglesia como de los edificios colindantes, también en avanzado estado de quiebra. Supongo que en este caso habría que buscar responsabilidades tanto en las administraciones como en particulares, puesto que la finca es una propiedad privada. Ya que ambos dueños tienen unas obligadas competencias y servidumbres al permitir el paso, los carteles, las señales y los anuncios que animan a su visita.

Antes de que María de la Vega y sus amigos abrieran su portal en Facebook -Amigos de la Iglesia de San Antolín de Bedón (Naves de Llanes)-, hubo muchas peticiones de que se salvase este antiguo monasterio, construido en el siglo XIII, de estilo Románico y monumento nacional desde hace casi un siglo. Se hizo una difícilmente asumible reparación que fue rechazada por técnicos en la materia. Y hubo autoridades que se fotografiaron presumiendo del edificio. Pero todo cayó en saco roto. De ahí la impotencia que nos invadía. Porque la recuperación de esta preciosa iglesia no es cuestión económica, aunque el ministro Montoro parece haber negado dinero para su reparación. El problema es político, todas las administraciones huían hasta ahora de su responsabilidad. La ventana abierta por vecinos, amigos y veraneantes del monumento navizu creo que ha sido el aldabonazo que ha despertado la conciencia de alguna de las instituciones. Desde luego, ha logrado que se involucrasen en la materia, aunque alguna ya ha sido engañada. Pero ha animado a otros colectivos a participar en la campaña de recuperación.

Cuando los miembros de Amigos y Vecinos de Llanes (Avall) acudieron recientemente a San Antolín comprobaron el «estado de abandono de la iglesia y su entorno, incluidas las señales indicativas de su existencia y las del Camino de Santiago», y realizaron una simbólica labor retirando «el lodo y la maleza, limpiaron los carteles indicadores y recolocaron con piedra sus bases para impedir que la vegetación vuelva a taparlo. Todo ello les llevó apenas 15 minutos de trabajo», se informaba en este diario. La cosa no parece difícil ni costosa. La esperanza está en que la concejala Marisa Elviro logre crear un «frente común» para rescatar el edificio del «olvido mental», registrándolo o no a nombre del concejo, y vayamos superando nuestra impotencia.

Publicado el miércoles 2 de septiembre de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/09/02/impotencia-bedon/1808453.html

 

Los socorristas que nos protegen

El espíritu de solidaridad de quienes cuidan de los bañistas y de los montañeros

El socorrista tiene un espíritu de solidaridad. Puede que entre dentro del oficio. Y hoy día también de la situación. Porque para dedicarse a velar por los demás se necesita una mentalidad humanitaria. Sobre todo contando con unos sueldos exiguos, la escasa autoridad que se les delega a pesar de la responsabilidad con que se les carga y con una consideración de escaso respeto por una buena parte de los bañistas. Estas circunstancias se muestran cada verano. Aunque haya excepciones como es el caso de la playa de Aguilar (ver LA NUEVA ESPAÑA del martes 25)

El socorrista es uno de los personajes del verano. Puede ejercer su labor en las playas, en las piscinas o en las montañas. En principio parece un trabajo reposado, normalmente tranquilo con pocos picos de tensión. Sólo con algo de marejada, con abundancia de público en el arenal o la instalación deportiva en los primeros casos, con tiempo revuelto en el tercero la situación se complica. Pero la mayoría de la jornada es de aparente pausa. Sin embargo la presión está presente en todo momento.

La vigilancia es permanente y nada parecida a la de famosas series de televisión, con monumentales modelos, aventuras e intrigas amorosas, grandes y veloces lanchas y espectacularidad cinematográfica. Aquí son chavalas y chavales animosos, que pasean por la punta de las olas equipados con unas aletas, un flotador y un silbato para las urgencias, además de un sistema inalámbrico para llamadas a las lanchas o el helicóptero de zona para casos de mayor apremio. El equipamiento no es lujoso, como se puede observar, es bastante ajustado y simple.

A pesar del servicio que hacen esta/os jóvenes a mucha gente le gusta meterse en el agua, arriesgando su seguridad especialmente si la marejada levanta olas peligrosas, fuera de la jornada de los socorristas, comentaban los muchachos que vigilan estos días las aguas de la familiar y segura playa llanisca de Barro. Lo hacían tras haber conseguido sacar de la picada mar, con ayuda de una lancha y un medicalizado apoyo aéreo, a dos adolescentes franceses que «surfeaban» en mar abierto y tuvieron que trasladarlos al hospital comarcal de Arriondas.

Los vigilantes de piscinas públicas reciben frecuentemente el reproche de menores y mayores por no permitirles pesadas bromas o juegos que perturban el baño y la estancia de los demás bañistas.

El trabajo de los guardianes de la montaña -el Servicio de Montaña de la Guardia Civil- es peligroso y en muchos casos de dificultad extrema. No abundan los momentos de graves lesiones o fallecimiento de quienes están al borde del agua para nuestra seguridad. Aunque si se producen percances entre los jóvenes centinelas. Sin embargo son numerosos los de quien ha de jugarse la vida para salvar al accidentado en las cordilleras. Ya decíamos que el socorrista tiene espíritu solidario.

Este verano que discurre con bastante calor y apetece disfrutar de la mar y de la montaña ha habido alguna protesta en el colectivo socorrista pero solamente hacia la Administración. Raramente se observa un reproche hacia el bañista, hacia el senderista, hacia el personal de vacaciones. Podrían haberla hecho porque muchas situaciones de peligro se produjeron por la imprudencia de algún desaprensivo. Pero solamente se manifestaron ante los administradores por discrepar de sueldos, de la escasez de medios y derechos laborales.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el jueves 27 de agosto de 2015

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/08/27/socorristas-protegen/1805691.html

Credibilidad y ética

Sobre la confusión de no distinguir bien entre información y publicidad

El paso ha sido tan grande que puede que afecte más de lo que se pensó cuando se relajaron las reglas. Parece que se ha pasado de cero a infinito. Del nada al todo. «La información y la opinión estarán claramente diferenciadas entre sí», dice uno de los principios del libro de estilo del primer periódico nacional que elaboró un manual de práctica y uso. Y al referirse al tratamiento publicitario señala: «La publicidad siempre estará diferenciada tipográficamente de los textos elaborados en la Redacción. Los tipos de letra reservados para las informaciones no pueden ser utilizados en la publicidad. Los anuncios cuyo diseño se asemeje a las columnas de un periódico deberán incluir en la cabecera la palabra Publicidad.» El traslado de las normas de un medio escrito a los audiovisuales rechaza asimismo las publicidades emitidas por los mismos periodistas antes o después de su aparición en un programa de radio o televisión. Hablamos de periodistas. Otra cosa son presentadores o introductores de programas o espectáculos que no sean periodistas.

La proliferación de estos anuncios en los diferentes medios choca con la ética y la credibilidad del periodista. Principalmente porque el lector, oyente o telespectador cada vez se encuentra con más dificultades para distinguir la línea roja que separa información de publicidad. Al comienzo de la aparición de estos espacios publicitarios protagonizados por profesionales del periodismo los anuncios se emitían lejos de la información. Esto parecía distanciar la noticia del anuncio y no confundía al receptor de los mensajes. Pero hoy ya no existe esa separación en muchos medios y el mismo relator de una información, sin cambiar de decorado, puede comenzar a promover un producto con la sola aparición de un mínimo cartelito de aviso en un ángulo de la pantalla, si es en televisión, o un leve cambio de música de fondo en caso de la radio.

Llega a tal la sutileza de algunos de estos espacios publicitarios que hasta los mismos profesionales de la información tienen dificultades para distinguir o aislar una cosa de la otra. La libertad tanto del medio como del protagonista quizá no incumpla leyes, reglas o estilos pero es una bofetada para la ética y también para la información. A raíz de las protestas recibidas en uno de los diarios más veteranos de quiosco nacional su defensor del lector recordó la máxima que recomiendan los colegios y las asociaciones de periodistas: «La relación entre información y anuncios ha cambiado a lo largo de la historia pero exige siempre una frontera muy clara». Es algo que «el periodismo siempre ha defendido: deslindar de forma clara la información de la publicidad», añadía.

Son bastantes los estudios realizados por prestigiosas universidades de distintos ambientes culturales que consideran imprescindible esta separación. Según un informe de la Universidad de Jyväskylä, la «Atenas de Finlandia», conocida en el país nórdico como «ciudad de las ciencias y las artes», solo un 21% de los estudiantes sabe distinguir ambas cosas mientras centros universitarios británicos dudan de la fiabilidad de la vecindad de información con publicidad. El veterano periodista Juan Fermín Vílchez, experto diseñador, señala en su Historia gráfica de la prensa diaria española (RBA ediciones, 2011), que inicialmente la prensa publicaba los anuncios solo en la última página y no fue hasta finales del siglo XIX cuando empezaron a convivir ordenadamente noticia y anuncio en la misma página.

La evolución desde entonces ha transformado los medios pero las asociaciones profesionales siguen velando porque se distingan manifiestamente ambos campos. Señala, por ejemplo, el código deontológico del Collegi de Periodistes de Catalunya que «no se pueden presentar subrepticiamente las diferentes modalidades? como si fueran materiales informativos de las redacciones ni se deben encubrir sin que puedan ser claramente diferenciadas por los lectores». Ética y credibilidad.

Publicado el lunes 24 de agosto de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/08/24/credibilidad-etica/1804549.html

 

La recuperación de cada día

La Encuesta de Población Activa y las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional

Casi la mitad (más del 45%) de los parados asturianos que buscan empleo llevan más de dos años sin conseguir un trabajo. Es decir, son desempleados de larga duración. Eran 41.900 quienes demandaban un puesto laboral en el Principado -según se informaba días pasados en las páginas de Economía de este diario recogiendo datos de la Encuesta de Población Activa (EPA)- en el segundo trimestre del año, aunque las cifras de paro se van reduciendo en los últimos meses. Y están inactivos, al menos, desde antes del verano de 2013. La mayoría de ellos pertenecen al llamado segundo tramo de la vida laboral, mayores de cuarenta años, un segmento que al comienzo de la crisis representaba menos de la mitad de las cifras actuales, alrededor de un 20%. En la misma página de ese ejemplar de LA NUEVA ESPAÑA un titular señalaba que «Uno de cada cuatro contratos de este año no supera los siete días de duración».

Estos datos objetivos se pueden complementar con una información publicada el día anterior en la que se señalaba que el Fondo Monetario Internacional (FMI) insta a España a reducir costes en la prestación de servicios públicos como sanidad y educación. Además propone establecer o incrementar copagos en tramos de estos servicios y elevar los impuestos especiales y medioambientales. Al tiempo que eliminar gradualmente el tramo preferencial del IVA. Por último, el organismo económico multinacional señala que el crecimiento español está tocando techo. No se ha pronunciado en este caso sobre la evolución del enorme desempleo pero, según se ve, porque con estas medidas lo más probable es que aumente. Todo un panorama.

Sin embargo las exposiciones del Gobierno español parecen apuntar en sentido contrario. Insistentemente hablan de recuperación, recuperación, recuperación. Las declaraciones de los miembros del gabinete y del partido que lo sostiene, todas, repiten que España lidera la recuperación económica en Europa, que somos los mayores creadores de empleo y pregonan que la crisis está superada. Vísperas electorales. Solamente señalan datos macroeconómicos y se olvidan de la microeconomía. Se llenan la boca con los millones de puestos de trabajo creados en los últimos ejercicios pero no quieren entrar en especificaciones.

Quienes sí lo hacen son las cifras de la EPA. Esas que no respetan las manifestaciones de los políticos y que indican que la población activa se redujo el año pasado con mayor intensidad que nunca, según un informe sindical. Y por cada cien españoles próximos a la jubilación sólo 57 jóvenes podrían incorporarse al mercado de trabajo. Los contratos laborales con una duración menor de siete días firmados en los primeros seis meses de 2015 han superado los dos millones y medio, lo que no significa que se hayan creado tal número de empleos. Revelan simplemente que se realizan trabajos de días, por horas, puntuales o que se cubren huecos cuando hay negocio o se cubre una baja temporal.

Pero esto no interesa a Christine Lagarde, presidenta del FMI, imputada por presunto «regalo» a un empresario amigo en apuros siendo ministra, a todos esos importantes directivos europeos o españoles que ocuparon puestos de responsabilidad en las entidades bancarias y financieras, quebradas o rescatadas, que protagonizaron la larga crisis, la más profunda de los últimos decenios, origen de las penurias actuales. Ellos solamente se interesan de la macro, la cotidiana micro es para los sufrientes parados o los cuantiosos contratados de corta duración.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 21 de agossto de 2015

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/08/21/recuperacion-dia/1803443.html

 

«Corralitos» humanos

La barrera contra los inmigrantes que llegan desde la guerra, la hambruna, la intolerancia…
El famoso «corralito» llevó el hambre a muchos argentinos y se habló de las penumbras de un alto porcentaje de la población infantil de uno de los grandes silos de trigo y carne de América Latina. El «corralito» griego aumentó la penuria de una mayoría de griegos en el primer mundo europeo, opulento y poderoso. Pero esos son «corralitos» económicos y financieros. Existen otros «corralitos» (y perdón por la reiteración del vocablo) no monetarios pero sí para las personas, quizá menos visibles físicamente pero mucho más duros y crueles humanitariamente. Son los «corralitos» contra los miserables que llegan desde las guerras, la hambruna, la intolerancia político-religiosa?

El Mediterráneo quizá sea la barrera más dura y clara que tenemos presente pero no la única. Es la más extensa, la más peligrosa, la más controvertida. Pero existen otras en Asia, en África y en América, que nos llegan con menos eco periodístico pero igual de perversas y persistentes. Y con métodos similares de explotación mafiosa, de maltrato humano, de rechazo étnico y religioso. Además con un futuro nada halagüeño para el que huye de la miseria y de la persecución. Solamente hay que fijarse en las soflamas de la carrera presidencial estadounidense para ver la situación que puede presentarse.

En el extremo suroriental asiático hay pueblos enteros que huyen de sus gobiernos, como es el caso de los más de cien mil musulmanes Rohingya que han abandonado Myanmar en los últimos meses. El poder de los radicales budistas impide que estos musulmanes puedan tener propiedades y su persecución les conmina a huir a los países vecinos en desvencijadas y arcaicas barcazas que sufren los mismos problemas que las pateras y demás embarcaciones que intentan cruzar el recargado Mediterráneo. Ya el pasado mayo el Gobierno de Malasia pidió el fin de la represión birmana contra los Rohingya, una minoría que la ONU considera como la más reprimida del mundo.

La situación cambia poco en la zona ecuatorial africana donde las persecuciones contra los no seguidores del Islam se extiende de Pacífico al Atlántico, principalmente en Sudán del Sur y en Nigeria, Mali, Níger, Camerún o Chad, sembrados de grupos terroristas como Boko Haram o Ansar Dine, surgidos de Al Qaeda del Magreb. Además del llamado Cuerno de África donde realmente no existe quien gobierne un histórico territorio hoy desestructurado del que huyen miles de desheredados. La mayoría de los escapan de la persecución y la miseria de este desastre se concentran en Libia (se habla de un millón de huidos) donde son empujados por mafias y bandas yihadistas a buscar una libertad que no encuentran a través del mar.

Pero Europa ha cerrado su cercado y no quiere compartir parte de su opulencia. Así las islas griegas e italianas forman un laberinto que retiene a cientos de miles de náufragos llegados en naves que provienen del Sur en armaduras que en algún tiempo navegaron. También cierra su puerta el próspero Reino Unido, lo que hacina a ya miles de inmigrantes en la costa de Francia, país donde la xenofobia gana adeptos cada día. El problema es de tal magnitud que ACNUR, la agencia de la inoperante ONU, solicita ayuda urgente para paliarlo. En la denostada Grecia de la rica Europa son cientos de miles los inmigrantes que duermen en las calles, en los campos, con hambre, sin recursos, sin futuro. Hallan un «corralito» humanitario. Aunque llegan con esperanza descubren que el Mare Nostrum realmente es el Muro Nostrum.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 19 de agosto de 2015

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/08/19/corralitos-humanos/1802300.html

Jornada intensiva, rendimiento y conciliación

La prevalencia del trabajo presencial en España, a diferencia de lo que ocurre en otros países

La primera ministra de Dinamarca pierde a su marido por trabajar demasiado y no estar en casa con la familia las horas de asueto. Este es final de una de las temporadas de «Borgen», una serie televisiva de gran audiencia. Sus secuencias reflejan en la ficción pero con serio realismo la vida política y social del país nórdico, uno de los más avanzados en el estado de bienestar. Digamos, en el reparto de actividades del ser humano que alcance un equilibrio entre trabajo, descanso, familia y aficiones. Es decir, la conciliación de todas ellas.

«Proporción entre el producto o el resultado obtenido y los medios utilizados», así precisa la Real Academia Española el significado de «rendimiento». «Fruto o utilidad de una cosa en relación con lo que cuesta, con lo que gasta, con lo que en ello se ha invertido, etc., o fruto del trabajo o el esfuerzo de una persona», es otro de los significados, más economicista, que distintas fuentes dan a esa misma palabra. Aunque estas últimas prefieren usar otro vocablo más mercantil e industrial: productividad. Me gusta más el término rendimiento que el de productividad, que se emplea habitualmente para calibrar la actividad humana y que la R.A.E. muestra como el análisis de «los fenómenos sociales haciendo primar los factores económicos».

El verano es una buena época en España para evaluar el rendimiento de las personas en el trabajo ya que en la mayoría de las empresas se implanta la jornada intensiva. Es decir, se acorta el tiempo laboral pero se ha de realizar la misma tarea. Y todo indica que su éxito se debe a ese ajuste temporal, a que las horas de trabajo recortadas las puede dedicar el trabajador a su familia, al ocio, al descanso, a sus aficiones.

En nuestro país prácticamente no existe la conciliación familiar. El personal se pasa la jornada en el trabajo, de la mañana a casi la noche. Solamente durante esa temporada en el verano en que se practica la jornada intensiva se alcanza cierta conciliación. Y no en todas las empresas se implanta. Una razón de disidencia es que ese acorte de jornada no acaba de señalar el índice de rendimiento porque se realiza en época de menor actividad. No se extiende a otras estaciones quizá por un miedo a que la reducción de horario signifique una inercia hacia la baja producción. Lo contrario a lo que piensan muchas empresas avanzadas, sobre todo las grandes corporaciones europeas. Algunas de ellas empiezan a establecer vacaciones libres para quienes cumplen regularmente los objetivos. Industrias tan importantes y con implantación internacional como Mercedes, Novartis, Amadeus o Kyocera, por señalar compañías de muy diversos productos, mantienen jornadas flexibles y acomodadas a la conveniencia de empresario y empleado. Y en algunos países trabajar más horas de las establecidas por convenio o contrato laboral está mal visto.

Jorge deja la oficina a la hora establecida cada día; Jonás, si acumula horas una jornada las descuenta de otra sin apenas limitaciones; Andreas trabaja por objetivos con horario flexible. Disfrutan de varios periodos de vacaciones porque laboran a gusto e incrementan su producción. Entre empleador y empleado no solamente hay una correspondencia legal sino también de lealtad, de esfuerzo y confianza. Y esa relación laboral accede a que puedan realizar trabajos desde casa y en horas menos convencionales con tal de que los objetivos se cumplan. Así pueden compaginar trabajo, familia y aficiones sin menoscabo laboral. En España sigue primando el trabajo presencial. ¿Es más importante que te vea el jefe (mando intermedio generalmente) que el objetivo, el trabajar a gusto, la lealtad o la compatibilidad familiar? Los beneficios de las grandes empresas han subido un 37% de un ejercicio para otro y la confianza empresarial es cada vez más sostenible. Puede ser el mejor camino para reconocer el rendimiento, reducir ese nefasto presencialismo miedoso y convocarnos a la conciliación.

Publicado el martes 11 de Agosto de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/08/11/jornada-intensiva-rendimiento-conciliacion/1798677.html