Convivencia y filosofía

La rebaja de algunas asignaturas trae como consecuencia la intransigencia

La expansión global de las nuevas tecnologías ha impregnado de inmediatez la vida de las personas. Puede ser un dato positivo y también provocar problemas para distintas sensibilidades. Es un mantra generalizado que las nuevas generaciones son las mejor preparadas de la historia. Pero quizá no sea esta toda la verdad.

Se ha comparado la evolución actual de la sociedad con el paso del Medievo al Renacimiento aunque creo que existen notables diferencias. Principalmente porque hoy recurrimos a este tránsito como una época de célebres figuras, artistas, sabios, grandes ventureros, emprendedores… pero no nos referimos al pueblo en general que tardó aún siglos en renovarse. La innovación de aquellos tiempos fue enorme, los adelantos increíbles, la explosión de libertad incomparable, pero la población continuó siendo en su mayoría analfabeta, los trabajos duros, las penalidades siguieron en el mismo bando y el lujo en el suyo.

La gran diferencia creo que está en que buena parte de esas penalidades han sido superadas, aunque cada vez parecen más separados los estatus de ricos y pobres. El analfabetismo (no saber leer, ni escribir y ni las cuatro reglas) va desapareciendo, los trabajos se van dulcificando con las nuevas tecnologías, se pueden vencer enfermedades y pandemias. Sin embargo, en este mundo de conocimientos increíbles, donde podemos colocar una sonda informativa sobre un meteorito que vuela a miles de kilómetros por segundo, contemplamos cómo era el Cosmos hace millones de años y descubrimos los más sorprendentes «secretos» del Universo, siguen creciendo los seguidores del creacionismo, del iluminismo, del negacionismo y de dogmas y creencias sin explicación científica alguna.

Al tiempo el Gobierno casi prescinde de las asignaturas que forman la personalidad, materias como filosofía y psicología, que enseñan a pensar. Y así «amueblamos» la cabeza con una tecnología que nos facilita y realiza muchas funciones que antes hacíamos nosotros, dejamos espacio libre en nuestro cerebro pero no llenamos ese hueco con sabios razonamientos. Prueba de ello la tenemos en que no hay síntomas de que disminuya el machismo, pero sí de que aumente el fanatismo, de que sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres -y remarco este orden hombre-mujer-, de menosprecio al refugiado y al migrante, de crecimiento de la xenofobia, de rechazo al diferente. En política, en religión, en economía.

Recientemente he escrito en LA NUEVA ESPAÑA contra la violencia de género y el acoso. Son el más puro vestigio de la ausencia de razonamiento, perseguibles desde cualquier punto de la democracia. Hoy me encuentro con una gran impotencia anímica. Conocí personalmente a dos asesinos. Ambos mataron a su familia y luego se suicidaron. Los dos eran hombres con estudios superiores. Un caso trataba de olvidarlo porque ya han pasado más de cinco años del terrible suceso. Pero el otro se produjo hace solamente unos días. No tengo palabras.

Vivimos en un país en el que, de media, cada diez días una mujer es asesinada por un hombre con el que tenía o había tenido relación sentimental. En muchos de los casos no matan esos valientes solamente a sus esposas sino también a sus hijos. En una gran parte de los casos los asesinos tienen escasa educación, no han pasado de la escuela primaria, lo que no excusa su acción. Pero muchos otros han recibido una gran educación, lo que puede demostrar que su cultura merece poco ese calificativo. Lo mismo podríamos decir de los acosadores, la mayoría exhibidores de una manifiesta prepotencia, de ciertos conductores, de esos componentes de pandillas que presumen de sus abusos sexuales en las redes sociales?

Mientras tanto se reduce la enseñanza de materias fundamentales para la formación de la personalidad, asignaturas que ayuden a pensar, a convivir, como filosofía o psicología. Es decir, la base de la civilización.

Publicado el viernes 20 de enero de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/01/20/convivencia-filosofia/2044421.html

 

Un Ángel que da de cenar

Restaurantes que con los beneficios del día ofrecen por la noche menús a desfavorecidos, la última iniciativa del presidente de Mensajeros de la Paz

El mierense Ángel García es dios. Si dios está en todas partes, el padre Ángel es dios. El cura de la corbata roja no para. Es la imagen más real, la representación viviente de las ONG, la suya una de las más universales de las organizaciones más sensibles a los percances humanos. Mensajeros de la Paz y su presidente aparecen casi inmediatamente en cualquier punto del Planeta donde se produzca una catástrofe, son omnipresentes en toda urgencia humanitaria, en cualquier sitio donde las personas sufran injusticias, persecución, violencia.

Ahora el Ángel de La Rebollada, Mieres, que dentro de unas semanas cumplirá 80 años, abre los Robin Hood, restaurantes solidarios. Uno en el centro de Madrid. Otro con hotel en Llanera. Pronto algunos más por la geografía española. Lo hace con chefs interesantes que se han ofrecido a colaborar con este cura de la sonrisa permanente. El madrileño es un pequeño local como otros muchos de ese centro neurálgico e histórico de la capital que tiene célebres gastrónomos por sus lares. Durante el día es un restaurante de pago para quien quiera degustar buenos menús. Algunos propuestos por cocineros de prestigio que ya sirven esos platos en sus establecimientos. Por la noche ofrece cenas a los que no pueden pagar a mediodía ni cenar en su casa porque no tienen pasta para comer un simple plato de pasta, quizá la comida universal más barata. Gratuitamente podrán degustar platos similares, selectos, menús que nunca habrían probado o hace tiempo que no tenían posibilidad de hacerlo.

Hay más voluntarios entre los profesionales del gremio para abrir nuevos restaurantes y hasta donantes como los del hotel de Llanera. En los que los beneficios de la mañana se invertirán en las cenas de los desheredados. Y es que son muchas las personas que acuden cada día, por ejemplo, a la madrileña iglesia de San Antón, de la que es párroco este cura de la cuenca del Caudal, para recibir un bocadillo o una sopa caliente.

El nombre del restaurante alude a la célebre leyenda inglesa de Robin de Locksley, según el manuscrito «Sloane» existente en el Museo Británico y que contiene un escrito anónimo que relata la vida de Robin Hood. Pero si el héroe inglés, cuentan las narraciones míticas alrededor del personaje, robaba a los ricos para dárselo a los pobres, el del padre Ángel no. Sin robos a los ricos, sin flechas ni Sherwood, con solidaridad, como indica su epígrafe de Mensajeros de la Paz. Lo que gana por el día lo invierte en la noche. De los otros posibles establecimientos que parece animado a abrir no ha trascendido nombre alguno, aunque seguro que tendrá una denominación solidaria. Un título que signifique compartir, insiste su promotor.

Esta es la última idea de una persona que inventa a diario iniciativas para luchar contra las desigualdades, las injusticias, las catástrofes, las furias de la Naturaleza, la violencia de las guerras y persecuciones. La última acción -bueno siempre se dice la «penúltima»- de un misionero que predica con el ejemplo por todo el mundo, que trata con papas, reyes, presidentes, magnates, famosos, artistas, «celebritis», ricos y todos aquellos que puedan hacer algo por los sufridores de cualquier parte del Planeta. Que busca ayuda de derechas, de izquierdas, de centro, de norte y de sur, de políticos, religiosos, de todo estamento.

Pasó la Navidad, tiempo en el que nos sentimos solidarios. Por tanto, tiempo de solidarizarnos con sus proyectos, con contribuciones para ayudar a los desheredados de la Tierra. Tiempo de contribuir a desarrollar su obra. Como santa Teresa, él ahora anda igualmente entre pucheros. Es hora de cooperar con el cura de la corbata roja y -con el frío, de la bufanda roja-. Él dice, siempre sonriendo, que no es un santo. Claro, es un Ángel.

P.D.: Fabada y ragú, postre y bebida por 11 euros. Un ejemplo barato de ser solidario. Recomiendo reservar en el 914258841.

Publicado el jueves 12 de enero de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/01/12/angel-da-cenar/2040387.html

Del «Comando Zorro», el patchwork y la Universidad

El caso de la URJC y lo plagios que  corrompen a los estamentos universitarios

Espero que cuando estas líneas se publiquen el problema esté prácticamente resuelto. Porque las evidencias han sido cada vez más claras y la situación se fue agravando hasta lo insostenible. Desde las primeras informaciones aparecidas en los medios de comunicación, como la contundente documentación publicada por LA NUEVA ESPAÑA en la que se reflejaban copias evidentes, el caso de los presuntos plagios cometidos por el rector de la Universidad Rey Juan Carlos no solamente compromete al mismo centro. Afecta al sistema universitario español, a departamentos ministeriales, a estamentos académicos y a diferentes esferas políticas. Algo insólito en el mundo intelectual mundial.

El «caso Suárez Bilbao» alcanza ya un nivel de culebrón, la situación es vergonzante y la ineptitud de los responsables universitarios, académicos y políticos inaceptable. Cada día se han publicado presuntos plagios en trabajos de alto nivel docente que repercuten en títulos, licenciaturas, doctorados, estudios de historia, publicaciones académicas, enciclopedias… El desprestigio se extiende por los campus, alcanza a instituciones fuera de nuestras fronteras e implica a personalidades mientras el autodenominado «Comando Zorro» y varios investigadores interesados en el problema escudriñan no solamente el itinerario creativo del rector de la Universidad madrileña, sino también otros numerosos trabajos que permanecían bajo sospecha, conferencias, tribunales y claustros. Las investigaciones van sacando a la luz no solamente la endogamia y el corporativismo de instituciones y estamentos universitarios y académicos, también indagan la presunta corrupción que va apareciendo en el campo intelectual. Porque se atisban relaciones poco claras entre responsables de la política, las academias, la Universidad.

Los departamentos correspondientes de los ministerios afectados han escurrido el bulto y aludido a la autonomía universitaria a pesar de sus subvenciones y dependencia organizativa; la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) le pidió a Fernando Suárez Bilbao que deje su vocalía, pero ha demorado sine die tomar cualquier otra medida; los dirigentes de la Comunidad de Madrid, con responsabilidad en la institución por ser un centro público, se desentendieron del asunto, echaron balones fuera, callaron ante presuntas conexiones de nepotismo. Todos dejaron pasar el tiempo mientras los medios de comunicación, los departamentos de publicaciones de universidades y academias publican más y más presuntos fraudes. El copia y pega ya no es sólo la herramienta preferida del rincón del vago, las prisas por ascender, figurar, presumir, ganar más llevan al personal al atajo, legal o ilegal, a riesgo del desprestigio. A encargar a «negros» novelas o sesudos trabajos de investigación. Con lo cual el desprestigio puede adquirir cotas inusitadas. Y llega a ser tan burdo, tan mal hecho, que no es el popular patchwork, hoy tan de moda. Porque en los plagios que van apareciendo se han copiado hasta los errores tipográficos, se han firmado estudios presumiblemente importantes sin leer, se han publicado informes sin editar, se han aprobado trabajos a sabiendas de que eran plagiados.

La sorprendente producción no merece ser comparada al trascendental caso del «Watergate», con el presidente de Estados Unidos Richard Nixon, los periodistas del «Washington Post» Bob Woodward y Carl Bernstein y una «garganta profunda» como protagonistas. Pero la película tiene el mismo guión.

Publicado el 2 de enero de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/01/02/comando-zorro-patchwork-universidad/2035843.html

La miseria de bombardear hospitales

360 ataques a clínicas durante la guerra de Siria con 740 sanitarios muertos
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos había señalado varias semanas atrás que no quedaba ningún hospital en funcionamiento en la provincia siria de Alepo tras el ataque a las últimas cinco clínicas aún operativas. Ahora el proceso de evacuación de civiles y opositores se asemeja a un intercambio de cromos, un trueque entre rufianes, un desprecio a unas víctimas que llevan años sufriendo guerra y penalidades. Todo lo que pasa en Siria desde hace más de un lustro es la materialización de la vergüenza de nuestra civilización.

Los bombardeos a centros sanitarios, la mayoría gestionados por MSF, han sido ya tan habituales que forman parte de la rutina y pasan al archivo de nuestras conciencias. De los grandes titulares en los medios de comunicación viajan a la columna de noticias breves o zonas marginales de informativos online y su lectura es muy secundaria. Por eso, una fuerte descarga de bombas sobre una zona sanitaria de la destruida ciudad era anunciada así por agencias internacionales: «Dos hospitales, un banco de sangre y algunas ambulancias han sufrido daños durante los bombardeos». Ya después de los «daños» se informaba de al menos veintiuna personas muertas. Entre ellas cinco niños. Era el enésimo ataque a un hospital, a un recinto sanitario, algo inatacable según las convenciones internacionales, los convenios humanitarios y los acuerdos implícitos de toda guerra.

Los ataques a hospitales, permanentes o de campaña, en zonas como Yemen, Irak o Siria ya no son «noticia». Se cumplen ahora treinta años de una iniciativa que abrió esperanzas para luchar contra los crímenes contra la humanidad, pero las cosas siguen igual o quizá peor. Intelectuales, políticos y profesionales del Derecho de todo el mundo, reunidos en Madrid a mediados de noviembre de 1996, conformaron una teórica corte, similar al Tribunal Russell, el Tribunal Internacional por Crímenes Contra la Humanidad Cometidos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y «condenaron moralmente» a la ONU por el embargo a Irak, cuyas víctimas principales fueron los sufridos civiles iraquíes. Como consecuencia del mismo, según organizaciones humanitarias internacionales, murieron millón y medio de personas, la mitad menores de cinco años. Treinta años después los iraquíes siguen sufriendo, muriendo, soportando una guerra que les sobrevino del exterior tras años y años de dictadura.

Por otra parte, un organismo cuya misión es luchar contra las injusticias, la Corte Penal Internacional (CPI), más conocida como el Tribunal de La Haya, constituido formalmente con la firma de un centenar de países, se debilita y podría dejar de ser operativo. En su asamblea reunida en La Haya muchos de los firmantes amenazan hoy con irse. Cuando parece más necesario luchar contra los crímenes de guerra, el genocidio y los crímenes contra la humanidad (Siria, Irak, Yemen, Afganistán, los países del golfo de Guinea…), Putin ha ordenado revocar su firma del Estatuto de Roma, base legal de la CPI. Ya hacía caso omiso de sus dictámenes, participa en bombardeos sobre territorios sirios y ahora se va. Estados Unidos no está tampoco porque no reconoce la jurisdicción de tribunales que juzguen a ciudadanos estadounidenses fuera de su territorio. Y parte de los países africanos -las cuatro sentencias que ha dictado este tribunal ha sido contra casos de este continente- amenazan con marcharse.

Si Kofi Annan, secretario general de la ONU cuando se fundó el tribunal, lamentaba la deserción porque «África ha sido uno de los defensores más entusiastas de la CPI», para Amnistía Internacional «que se debilite es una puerta que se cierra para las víctimas de estos crímenes». Un recuento publicado la pasada primavera por el diario «La Vanguardia» cuantificaba los ataques a centros clínicos y hospitales durante la guerra de Siria en 360, en los que fallecieron 740 médicos y personal sanitario, mientras los civiles muertos, especialmente niños, han sido muchos centenares si no miles. Desde entonces han sido numerosos los ataques con decenas de muertos en otros hospitales, la mayoría gestionados por Médicos Sin Fronteras, tanto en Siria como en Yemen, Irak o Afganistán. Claro manifiesto de la miseria humana.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 23 de diciembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/23/miseria-bombardear-hospitales/2032444.html

 

Horario de salida y conciliación familiar

Respuesta a la simpleza de Fátima Báñez: quiere que el trabajo termine a las 18h
Una vez en el Gobierno es fatuo hacer promesas incumplibles. ¿Para qué? Felipe González, Adolfo Suárez y algún que otro político con solera reconocían que se hacen promesas para no cumplirlas. Pero solo se hacen en campañas electorales o en momentos en dificultades. Y esa es la base del populismo. Suelen ser soluciones a priori fáciles que se enuncian en encrucijadas difíciles de resolver o con escasas posibilidades de llevar a cabo.

El Gobierno de Mariano Rajoy, que lleva ya semanas gobernando, por medio de su ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, proclama ahora que pretende adelantar la salida del trabajo de los españoles a las seis de la tarde. El anuncio, hecho nada menos que en el Congreso de los Diputados, es algo así como un anzuelo para pescar un titular o un globo para ingenuos. ¿Ha dicho algo la ministra de la hora de entrada en el puesto laboral? ¿Ha estudiado su departamento la cantidad de excepciones que la legislación de esa medida habría de establecer? ¡Tantos años buscando una solución a las excesivas horas de trabajo que sufrimos en España para que nos vengan ahora con esta simpleza!

Quien accede a un puesto tan relevante como el Ministerio de Empleo, o Trabajo o como se le quiera nominar, ha de saber que el Legislativo puede establecer por ley el número máximo de horas laborables por jornada o por otros diversos periodos de trabajo, pero no las distintas funciones de la vida diaria. Quizá lo pueda regular el ¿Gobierno? de Corea del Norte pero en la complejidad de la existencia libre no cabe esa reglamentación. Mejor haría la ministra, que dice que «No es una utopía», o quien corresponda en el Ejecutivo, en combatir el abuso de las horas extraordinarias, del empleo precario que obliga al trabajador a echar más horas de las establecidas para lograr una remuneración digna, en perseguir a quien permite que la vida laboral sea incompatible con la conciliación familiar.

Además, Báñez ha apoyado la insinuación de Rajoy de cambiar el huso horario, acorde con el sol y el horario británico o el portugués cuando el resto de la Unión Europea trabaja en nuestro huso. Si la industria, los servicios y la vida en general de los europeos termina su jornada habitual a las cinco de la tarde, por ejemplo, finalizar la jornada en España a las seis y con una franja horaria más atrasada es la mayor contradicción. Pienso que esto, unido a la intención de trasladar las fiestas a los lunes en vez de los viernes, día en que media Europa apenas labora, que en nuestro entorno mediterráneo, por religión o costumbre, es fiesta o que el populoso continente asiático ya ha cerrado su semana, el despropósito es aún mayor.

Son las empresas, como ya lo están haciendo muchas en distintos países de nuestro continente y algunas en España, quienes han de responsabilizarse de que la jornada laboral no se prolongue, de que haya conciliación entre el trabajo y la familia, de facilitar que el esfuerzo laboral sea compatible con la vida íntima del trabajador. Porque la cultura del bienestar suele ser beneficiosa tanto para empleador como empleado.

En la Federación Asturiana de Empresarios ven bien el objetivo pero no la forma porque «ni todos sectores ni todas las empresas son iguales» y la productividad y la competitividad se verían afectadas. Y los sindicatos dicen que es «vender humo». Todos los implicados en la relación laboral aluden al ámbito de los denostados convenios colectivos para conseguir el propósito. Como ex componente de comités profesionales y para la conciliación familiar creo que establecer horario de salida es incompatible con industrias como transportes, ocio, medios de comunicación, sanidad, agricultura, turismo y muchos servicios.

Publicado el miércoles 14 de diciembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/14/horario-salida-conciliacion-familiar/2027968.html

 

Caleao

Aplauso a la idea de atraer a teletrabajadores como pastores a tiempo parcial

Disfruté bastante en Caleao cuando era poco más que un guaje. Un verano de hace ya unas cuantas décadas estuve unos días allí, en un campamento que organizaba una parroquia avilesina. Creo que era del barrio de Llaranes. Estaba a la orilla del río y en él lo pasamos muy bien un centenar de chavales de entre diez y quince años. Al menos ese es mi recuerdo. Iba de subjefe de la expedición un primo mayor y al enterarse de que había una plaza vacante solicitó a la parroquia cubrirla conmigo, aunque yo vivía en La Felguera, lejos de la feligresía de Avilés. La expedición fue una aventura desde el principio ya que viajamos hasta el campamento en la plataforma descubierta superior de un viejo autobús que hacía el recorrido entre árboles, montes y el río.

Recuerdo los días en aquella majada montañera, en una docena de elementales tiendas de campaña, al lado de un Nalón recién nacido, con excursiones por senderos entre bosques y con noches de fuegos y canciones solidarios. Y tardes de baño en las frías aguas de manantial y de rudimentaria pesca de truchas con el único aparejo de un tenedor. Naturaleza pura.

Caleao puede haber cambiado, crecido, haber alterado la tranquilidad de una aldea rural de mediados del siglo XX. Quizá tenga poco que ver con el Caleao de aquellos días de acampada que disfrutamos un centenar de muchachos. Pero supongo que sigue siendo el pueblo tranquilo que desea tener vida y progreso, dar aliento a unos vecinos en estos tiempos de abandono de los núcleos rurales. Leo en LA NUEVA ESPAÑA que «Caleao busca atraer a teletrabajadores que hagan de pastores a tiempo parcial». La iniciativa, que lleva bastante tiempo en estudio por parte de expertos y paisanos de la localidad del concejo de Caso, intenta que montes de este entorno rural pasen a formar parte de una red de pueblos de diversas comunidades que mantienen reservas de antiguos herbívoros salvajes autóctonos y en cuya gestión participasen jóvenes locales y trabajadores a distancia.

«La idea es captar población y favorecer el desarrollo del tejido económico rural», señalaba el naturalista Benigno Varillas, el promotor, quien añadía que la modalidad ya funciona en el sevillano Aznalcázar, el cacereño Piornal y en San Cebrián de Mudá, en Palencia, donde existen reservas de antiguos animales que poblaron España y que hoy están en peligro de extinción. Hablamos del bisonte europeo, del uro, la vaca sayaguesa de Zamora, de caballos de razas como el tarpán, el pottoka, el asturcón o el przenwalski. Y hablamos de las atractivas reservas que se van creando en esas localidades y otras como Malpartida de Plasencia, en el Parque Natural de Monfragüe, en los campos aledaños a las investigaciones de Atapuerca, en Burgos, etc.

Benigno Varillas, cuya labor de divulgador naturalista ha recibido tan notables galardones como el Nacional de Medio Ambiente, del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (1989), el Ford a la Conservación (1996), el FONDENA otorgado por el Rey de España (2007), el BBVA a la Difusión del Conocimiento y Sensibilización en Conservación de la Biodiversidad (2007), todos de reconocido prestigio internacional, es el principal motor de esta reserva del bisonte europeo en Caleao. «Es un modelo que está funcionando en otras partes del mundo», dice Varillas, para quien el proyecto permitirá crear «comunidad y tejido social» y enriquecer el clúster turístico de Redes, el queso Casín, la pesca y la artesanía maderera. Asturiano del Mes, otorgado por este diario en noviembre de 2007, este periodista nacido en Tudela-Veguín ha convivido con los massai en Tanzania, con indígenas namibios, organizado reservas naturales en varias comunidades y dirigido cursos y publicaciones especializados en conducta y naturaleza de numerosas especies animales. Éxito asegurado.

Publicado el viernes 2 de noviembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/12/02/caleao/2022356.html

La violencia que no cesa

Carencias sociales que alientan el maltrato y la exhibición orgullosa del machismo

«La erradicación de la violencia de género no es una utopía». Lo señalaba hace unos meses a LA NUEVA ESPAÑA Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio Contra la Violencia de Género, durante una estancia en Oviedo. Un deseo que toda persona civilizada querría que se cumpliese. Hoy viernes, día 25, sería un buen día para celebrarlo con motivo del anual Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Sin embargo, las noticias no son alentadoras pues cada semana una mujer es asesinada en España desde hace una década. La Plataforma Feminista de Asturias se manifiesta con frecuencia en la plaza de la Escandalera contra esta monstruosidad y días atrás estudiantes de la Facultad de Derecho han organizado debates para analizar la legislación y estudiar medidas de prevención.

La violencia de género, el acoso escolar, laboral o sexual, o sea, la materialización de la prepotencia del fuerte respecto al débil, es la peor lacra humana ya que es la culminación del odio hacia la persona. Y demuestra la deshumanización del acosador, su falta de sensibilidad, la ausencia de educación ciudadana, su obsesión posesiva y autoritaria. Sobre todo, su miseria moral. Pero la lucha contra el estigma violento parece cada vez más compleja. Se argumenta que es inherente a la naturaleza de la persona, que siempre existió -en la cultura cristiana se recurre hasta Caín y Abel, el comienzo de la humanidad- y que al ser connatural es casi imposible extirparla. Se acerca el final de año y los recuentos de cada diciembre son aterradores.

Maltratar, acosar, violar, matar no son parámetros nuevos, pero sí el orgullo de hacerlo, lo que representa un grado más en su gravedad. Y si siempre se practicaba esa violencia, hoy no sólo se ejerce, sino que se presume de realizarla, se graba y difunde por las redes como un triunfo. El caso es que no se aportan ideas para erradicarla. Ni políticos ni intelectuales parecen responder a rudimentos para hacerla desaparecer. Es más, se traen a nuestro lenguaje extranjerismos para indicar que no es un trauma nuestro, sino general. «Bullying», «mobbing» y términos propiciados, principalmente, por las redes sociales y las nuevas tecnologías contribuyen a resaltar su extensión y el peligro que representan, pero no aportan nada a su desaparición ni a su disminución.

Sociólogos, psicólogos, estudiosos y pensadores de fenómenos sociales suelen rechazar que el origen o su incremento cotidiano, gran parte de esta plaga que nos invade, sea causada por el impulso, la excitación, la furia que se plasma en el cine, en la televisión, en los videojuegos y hasta en muchas imágenes propiciadas por las redes sociales.

Muchos de estos expertos desligan el fenómeno de la violencia de su proliferación en cualquier soporte gráfico. Rechazan que la minimización de las muertes, palizas, peleas, utilización de armas más o menos sofisticadas, más o menos automáticas, más o menos mortíferas, inclinen, predispongan, respalden los hechos violentos. Y niegan que así se trivialicen las luchas, guerras o combates donde se contemple (¿visualice?) cómo un personaje con un arma de disparo múltiple aniquila a decenas de personas sin pestañear.

Aunque los violentos no necesitan imágenes de apoyo. Un tuit contando que un migrante había muerto al intentar cruzar el canal de la Mancha fue contestado con mensajes como «uno menos que llega para arruinar la economía inglesa; no me da pena» y otros miles similares. Porque su actitud es consecuencia de esa «cultura» que sustituye filosofía, escritura, lectura… por fáciles imágenes, efectos especiales y un hedonismo inmediato.

La educación en derechos, en convivencia, en compañerismo está bajo mínimos. Mientras tanto se reducen los presupuestos en enseñanza, se elimina la asignatura de Educación para la Ciudadanía, se margina la filosofía o la música, otras artes pasan a ser «marías» y los videojuegos sustituyen a entretenimientos que hagan pensar.

Completa el panorama desolador actual la competitividad, la precariedad laboral, el que la contrariedad se magnifica y una diferencia de pensamiento nos hace irreconciliables. Por eso las leyes cada vez más restrictivas y superficiales, que tratan de reprobar actitudes puntuales, no sirven contra problemas estructurales como el acoso doméstico, laboral o escolar. La educación solidaria casi desaparece y surgen personajes, que predican su egoísmo contra lo que no dominan, como Donald Trump. Y cultivando esas actitudes surgen tanto el machismo y las fobias antihumanas como la violencia del ISIS.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el viernes 25 de noviembre de 2016

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/asturias-opinion/2016/11/25/violencia-cesa/2018578.html

 

Dylan sí, Dylan no

Un poeta, su música, la polémica y los bardos de «la Prospe» madrileña

Robert Allen Zimmerman, conocido mundialmente como Bob Dylan, acepta el premio Nobel 2016 de Literatura que le ha concedido la Academia Sueca. ¡Menos mal! Porque si ya era maldito para unos, ahora corría el «riesgo» de ser maldito para otros muchos. El premio «Príncipe de Asturias» de las Artes 2007 (¿o no lo es por no venir a recibirlo?) obtuvo el «Pulitzer» honorario un año después por su «profundo impacto en la música popular y en la cultura norteamericana, marcado por sus composiciones líricas de extraordinario poder poético». Pero ahora es cuestionado por buena parte del establishment. Hoy que la poesía se muestra en cuartillas pegadas en paradas de autobús, en internet, en garitos marginales, underground, fuera de la cultura oficial, paralelos, alternativos, se objeta el galardón.

«La poesía es un arma cargada de futuro» dejó escrito Gabriel Celaya. Y su obra poética fue cantada y difundida por el mundo por Paco Ibáñez, otro maldito. Pero el poeta de Hernani parece que era más querido en su barrio que el mundo oficial. Un contorno, «La Prospe» madrileña, en el que convivían Celaya y su inseparable Amparitxu, Rafael Sánchez Ferlosio, Mario Benedetti, Javier Krahe, Víctor Manuel San José, Manolo Pilares y otros bardos menos universales. Paseaban por las mismas calles, compraban en el mismo mercado, luchaban por similares ideales y aunque no coincidieran en alguna cosa convivían sin dificultad, cordialmente, sin acritud. Aunque a Ferlosio, que suele recitar a Machado o a Darío, la poesía no le «entre». Por su parte Benedetti cantó el «Buenos días, Gabriel» en estos versos: «Tres poetas en uno / semillero / de tantos más / tu ánima insumisa / se topó con la muerte en su pesquisa / y la puso a cuidar tu invernadero… fiel a tu gente / a Amparo / y a ti mismo / a pesar de tus ráfagas de triste». Poeta acoge a poeta. Autor defiende a autor.

Pero Dylan, tanto en la música como en el cine o la poesía, siempre tuvo detractores célebres. Escritores como Norman Mailer, con registros en todos los campos literarios y gran innovador del periodismo, dijo en una ocasión que si Dylan era un poeta, él era un jugador de baloncesto. Ahora otro Nobel se pronuncia de manera parecida. Para Mario Vargas Llosa «la decisión de este año de la Academia es una frivolización de la cultura». Al tiempo que añadía que «es la civilización del espectáculo, que ya llega a la institución sueca».

Es decir, en estos tiempos en que escribir poesía es quizás el mayor esfuerzo del autor, cuando los poetas se las ven y se las desean para publicar sus poemarios, cuando muchos de los nuevos rapsodas se tienen que refugiar en locales alternativos, en bares casi clandestinos, unos bellos versos, para conseguir el elogio y la gracia de un galardón han de ser publicados a través de la imprenta, de una editorial de prestigio. Si no, no merecen consideración de obra literaria. Cuando para que se conozcan sus poemas una joven madrileña ha tenido que ir pegando sus cuartillas por las paradas de autobús de la Gran Vía o refugiarse en una nocturna cantina del casco antiguo y hasta recurrir a la pintada mural de una estrecha e intransitada calle de barrio popular, la poesía para ser reconocida como tal ha de ser publicada con formato oficial.

¿Corporativismo mal entendido? ¿Desprecio por el rival? ¿Diferencia de ideas? A algunos de los que rechazan que le den el premio a Dylan solamente les ha faltado decir que además es mal músico. ¿Dirían lo mismo de la poesía que se publica en internet? La belleza lo es en cualquier formato, en cualquier soporte. «¿Cuántos caminos tiene que andar un hombre / antes de que le llaméis hombre? / ¿Cuántos mares tiene que surcar / la paloma blanca / antes de poder descansar en la arena? / Sí, ¿y cuánto tiempo tienen que volar / las balas de cañón / antes de que sean prohibidas para / siempre? / La respuesta, amigo mío, / está soplando en el viento / La respuesta está soplando en el viento.» Lo canta Robert Allen Zimmerman. Bob Dylan.

Publicado el martes 15 de noviembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/11/15/dylan-dylan/2013370.html

 

Apetece, que no es poco

Quesos, legumbres, caza y pesca asturianos lucen en los manteles madrileños
 Asturias vuelve a reinar en Madrid. Llega el otoño que es una de las estaciones con mayor raigambre gastronómica. Es época de cosecha, época de caza, época del puchero con la paulatina entrada del frío. Y por tanto, uno de los momentos culinarios con más prosapia, como dirían en las historietas de Carpanta. Y la cocina astur, cada vez con mayor presencia en la capital, muestra sus cartas, sus comodines. Nuestras sopas, legumbres, caza y pesca -además de los muchos, de los sabrosos quesos-, lucen estos días en los manteles madrileños.

De las presentaciones de esos quesos a los menús del Desarme y de la caza, los restaurantes del antiguo «poblachón manchego» se llenan de comensales ávidos de buenos platos, contundentes pero suculentos y reconfortantes. Y, mientras en el Principado se suceden las ferias y certámenes de la huerta, la matanza y los curados lácteos, en Madrid sobrevienen las jornadas gastronómicas y los menús con especialidades del norte de la Cordillera Cantábrica. Es decir -y es un ejemplo-, si días pasados el restaurante Couzapín presentó a la clientela, rodeada de cámaras, el Cabrales de los 11.000 euros ganador del certamen de este año, en las próximas jornadas La Fueya, de Paco Rodríguez, aficionado a invitar con el primer salmón de la temporada, conmemorará el enésimo aniversario del Desarme con su menú clásico. Y, a medida que se vayan celebrando las ferias otoñales en Asturias, con los «alimentos del paraíso», los dos centenares de refectorios asturianos ubicados en la comunidad madrileña trasladarán esas recetas a sus mesas y las pitanzas olerán a potes, mariscos, pumaradas y postres al estilo somedano, casín, luarqués, llanisco, sellero o cualquier fogón entre Eo y Cares y a riberas de Nalón, Navia o Cabo Peñas.

Se pueblan ahora montes y veredas de cazadores del jabalí, de buscadores de setas, los llares de matanza, las paneras de maíz, frutas y verduras para secar o conservar. Entran los meses con R propicios para el marisco (ahora sin oricios, por abusones) y pescados de aguas frías. Todo parece preparado para la buena mesa y aunque en Madrid la costumbre del chigre o la taberna vespertina no es mayoritaria, sí lo es la buena pitanza, el piscolabis exquisito, una primorosa tapa o las jornadas de productos de temporada que llenan los comedores de tantos bares y restaurantes: hay uno de éstos por cada 211 madrileños.

Y la manduca astur se va extendiendo por la villa matritense en una carrera imparable, de una manera un poco sorprendente. Si hasta hace unos lustros la concentración de fogones astures se limitaba a dos o tres concretos barrios, hoy «comer en asturiano» se puede hacer en la mayor parte del área urbana. Desde Vallecas, uno de los distritos castizos de la «madrileñidad», al «Manhattan» de la Castellana o al creciente ferial noreste, sin olvidar los Austrias, el Mediodía y sobre todo el Retiro. Más la Comunidad. En todos ellos cuecen fabes.

El boca a boca hace lucir a la cocina astur, la antigua y la nueva, la clásica y la sencilla de temporada. Además de las fabadas de compangu o con mariscos, de las carnes gobernadas y los postres festivos asturianos, los restaurantes con fogón astur se distinguen por los grandes pescados frescos, la «alegría de la huerta», los frutos del beneficioso otoño que entusiasma a Joaquín Araujo, mostrados en afluencias como Agropec porque, parodiando a los Ciges y Resines, «apetece, que no es poco».

Publicado el martes 11 de octubre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA (Publicado con retraso por problemas técnicos)

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/10/11/apetece/1996191.html

No quieren gobernar

Los partidos políticos españoles han pasado un año en funciones y sin negociar

No quieren gobernar. Esa es la realidad. Se acerca el año sin gobierno y nadie se atreve a una verdadera negociación. Decía recientemente el presidente Santos que el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC no era del todo bueno para Colombia, y eso le recrimina la oposición, pero al menos traía la paz. Y es que el proceso desarrollado en Cuba entre el Gobierno colombiano y las milicias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia pasa a ser un ejemplo de negociación en el mundo actual. Todos ceden algo en un pacto. No se puede acudir a una negociación y querer mantener todas tus reivindicaciones. O llevar líneas rojas.

Los partidos políticos españoles con número suficiente de representantes en el Parlamento como para ejercer una presión apreciable no manifiestan su decisión de negociar. Unos están divididos interiormente. Otros dependen de una persona que no se quiere ir. Se habla como disculpa de los largos periodos que pasan en Bélgica, Países Bajos o Dinamarca, por ejemplo, sin gobierno, de dilatadas negociaciones para formar un gabinete ejecutivo, pero no se menciona que en esos países se negocia a muchas bandas, se forman gobiernos minoritarios y discurren las legislaturas a base de acuerdos puntuales que en muchos casos firman o permiten partidos de muy diversa ideología.

Un gobierno formado por tres fuerzas de diferente ideología puede equilibrar una legislatura al contemplar unos mínimos esgrimidos por cada componente. Las leyes resultantes de esos acuerdos pueden ser más o menos ambiguas pero hacen camino y normalmente sirven para avanzar. El positivismo puede no ser el mejor método para llegar a acuerdos pero en muchos casos permite prosperar, salir de atolladeros teóricamente insalvables. O salvar situaciones en progresivo deterioro.

La reforma de la Constitución, los necesarios cambios en las leyes electorales, los de las leyes de financiación autonómica, la armonización de la educación, son reglamentos, ordenanzas susceptibles de modificación ya que todos los partidos las incluyen en sus programas. La aproximación en cuanto a las normas educativas estuvo a punto de firmarse porque diversas fuerzas habían aproximado posiciones y veían necesaria y perentoria la reforma. No se plasmó en el Parlamento porque se acercaban nuevas elecciones y su firma e implantación significaba una cesión por parte del partido al que se pronosticaba como vencedor en las urnas. Pero había consenso.

Prácticamente todas las formaciones políticas reconocen que la Constitución necesita reformas urgentes. La aprobada en 1978 fue considerada como muy ambigua o negativa por parte de algunos de sus firmantes pero éstos vieron más práctico tener un texto así que no tenerlo. Se consensuó que el país sería una monarquía parlamentaria cuando casi la mitad del hemiciclo se proclamaba republicano, por ejemplo. Entonces se consideraron unas prioridades que hoy parece que no se consienten.

La legislación electoral, según reconocen expertos de distintos estamentos, perjudica o beneficia a unas u otras formaciones y los votos no valen igual en unas u otras circunscripciones. Una reforma concertada no parece algo imposible. En fin, acuerdos de este tipo deberían primar en las negociaciones entre los diferentes partidos. Muchas de las reivindicaciones de las distintas tendencias serían asumibles sin renuncias insalvables. El problema es que nadie quiere gobernar.

Publicado el jueves 29 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA (Publicado con retreaso por problemas técnicos)

http://suscriptor.lne.es/opinion/2016/09/29/quieren-gobernar/1990471.html