Barru y los lobos

La aldea es víctima de los poderes económicos y sus luchas

El argumento de la película “Ana y los lobos” ( 1973), de Carlos Saura, creo que se refleja hoy día en un pequeño pueblo, Barru. Esta hermosa aldea es objeto de un gran acoso por varios lobos de la especulación y la construcción. La razón está en que es una de las joyas de la corona de Llanes, el concejo más atractivo del turismo marítimo-rural de Asturias. Aunque la crisis parecía detenerlo, unos u otros, los lobos prosiguen su acoso a Barru.

Cuando los gobiernos democráticos fueron implementando leyes que regulaban la edificación, los planes de ordenación urbana, se fue acabando la construcción de casas donde cada uno tenía “su prau”. Coincidía en el tiempo con la política de regulación de jubilaciones y ayudas a la población agraria y poco después con la implantación de una política agraria común (PAC) europea. Las cuadras pequeñas fueron desapareciendo, muchos campesinos se acogieron a las nuevas normas de retiro y el campo se fue despoblando de la cabaña, de vacadas, rebaños y ganaderías diversas. Por tanto, los prados perdieron su primitivo objetivo: los cultivos para alimento de los animales domésticos; también la horticultura para consumo familiar ante la comodidad de un retiro remunerado. Durante un tiempo la inactividad dejaba la mayoría de las fincas casi abandonadas.

Por su parte el turismo fue creciendo, la actividad hostelera intensificándose. La belleza del paisaje, las playas y la cercanía de la montaña atraían cada vez a más gente. El atractivo al visitante se complementaba con una gastronomía singular y unos precios asequibles. Y llegó la especulación. Barru parecía tener todos los ingredientes para los intereses de constructores, restauradores, hoteleros. Los dueños de pequeños terrenos, generalmente prados ya no dedicados a cultivo, se dejaron querer y fueron vendiendo. Comenzó la carrera de los especuladores, que se fueron haciendo con casi todos los terrenos susceptibles de entrar en los planes urbanísticos municipales. Unas regulaciones sucesivas aprobadas por la corporación de Llanes, hasta el momento tres, que van, una a una, echando abajo los tribunales.

Y no es que los jueces la hayan tomado con la construcción en sí sino que son ellos quienes han dirimido en la guerra entre especuladores. Y en Barru el conflicto llegó a cotas importantes. Un ejemplo significativo es la edificación y derribo de un hotel en las inmediaciones de la playa, hecho insólito que ha llenado páginas en los medios de comunicación. Entre otras cosas por la rápida sentencia y su también rápido cumplimiento. Toda una lucha entre especuladores. Los pleitos planteados entre ellos han motivado una guerra que ha sido contemplada por los vecinos, los barrucanos, desde la impotencia y sin opción a intervenir en defensa de los derechos locales.

En una población de alrededor de un centenar de censados la especulación se dirime entre cuatro o cinco poderosos foráneos que compraron los terrenos más propicios para la construcción de edificaciones vacacionales. La crisis y la falta de regulación urbanística municipal por decisiones judiciales ha empezado a relentizarse en esa contienda y alguno de los contendientes parece que se retira. Otros han paralizado su ansia de acumulación y construcción, al menos de momento. Pero si unos decrecen surgen otros que quieren aprovechar los huecos. Unos y otros han contado con cierta dispensa municipal, fuese del signo que fuese. Y así, hoy alguno logra favores de la municipalidad que no consiguen nunca los barrucanos “de toda la vida” (acotación de lindes, control de aparcamientos, etc.). Es decir, los lobos foráneos acosan a las ovejas autóctonas. Pero el cuatripartito gobernante en el concejo ni se entera, mira para otra parte, obedece o hace la vista gorda. La ley del más fuerte.

Publicado el jueves 23 de agosto de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

No hay enlace

Los peatones, cada día más acosados

La irrupción del patinete eléctrico en las calles de las ciudades españolas

«Son un gran invento contra la contaminación. Evitarán que mucha gente coja el coche para trasladarse con lo que se expulsará menos veneno a la atmósfera», señalaba un tertuliano hace unos días en un programa de radio. La opinión la daba respecto a la proliferación de los nuevos patinetes eléctricos en las calles de las ciudades españolas. Una visión bastante limitada sobre el invento que se ha puesto de moda en las últimas fechas.

Pero la irrupción del patinete eléctrico puede colmar el vaso del acoso al peatón. Agravado además con el acicate de la permisividad y la falta de legislación sobre su uso. Su presumible reglamentación quizá atenúe este comienzo de andadura, que ya ha causado sobrados accidentes. Basta recordar el sufrido por un hombre recientemente fallecido en Llanes que se desnucó al tropezar el patinete con una escalera. Pero, aunque no suelen ser tan graves, son numerosos los ocurridos con este vehículo, como recordaba la información publicada en LA NUEVA ESPAÑA, que señalaba el incremento de incidentes. También se advertía en ella el aumento de asistencias en los servicios de emergencias hospitalarias debido a traumatismos, esguinces y contusiones producidos por un vehículo ligero, frágil y tradicionalmente peatonal, usado generalmente por niños, al que, aun reforzando su estructura, le han incorporado un motor que le imprime una velocidad que puede no ser adecuada a su endeble armazón.

Por esta razón, los expertos advierten que la normativa para el uso de estos patinetes, regulada en algunas poblaciones, adolece de directrices muy confusas o escasas. Concretamente en Madrid se aprobó una ordenanza que prohíbe su circulación por aceras y espacios exclusivos para el peatón. ¿Inútilmente? Porque la acera es un espacio para la movilidad del viandante que, generalmente, no está vigilada por agentes de circulación. Se supone que las personas tienen la habilidad suficiente para andar y transitar por una acera sin el peligro de un atropello. ¿Por qué circula por una acera un vehículo a motor?

Claro que la situación cambia cuando se permite el tráfico de bicicletas por esas «orillas de la calle, junto a las fachadas de las casas y particularmente reservadas al tránsito de peatones» como prevé la definición de la Real Academia. Hoy muchos ayuntamientos autorizan la circulación de las bicis por las aceras en lugar de habilitar carriles específicos para ellas. Simplemente limitan su velocidad para salvaguardar la seguridad de las personas que van andando. Sin embargo esos límites son reiteradamente incumplidos por hábiles ciclistas y motoristas, muchos circulan como si fuesen por la calzada y no respetan los semáforos. Y ocurre lo mismo con los patinadores, con vehículos de estructura más fútil y menos consistente, muchos de ellos sorteando a su paso a peatones y a velocidades poco adecuadas.

Para incrementar la ocupación de los espacios reservados al peatón, la aparición de motos, bicis y patinetes de alquiler mal aparcados en aceras -salvo las municipales con estacionamiento obligatorio-, todos ellos dotados de pequeñas computadoras que permiten su control remoto por los propietarios, impide el andar del viandante. A diario aparecen dejados en medio de andenes y pasos peatonales provocando problemas para personas de difícil movilidad, invidentes, ancianos? ¿Por qué a sus usuarios no se les obliga a aparcarlos en lugares precisos? San Francisco, ciudad pionera en su circulación, suspendió su tránsito hasta que no se estudie una normativa que despeje el jaleo peatón/patinete/bici.

En definitiva, el cerco al peatón aumenta en las ciudades. La proliferación de terrazas de bares, que van extendiendo ¿legal o ilegalmente? su área de ocupación, y la libre circulación de bicicletas y patinetes sin normativa atosigan y acosan al peatón.

Publicado el sábado 20 de octubre de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/10/20/peatones-dia-acosados/2366600.html

 

Por qué pagamos tan cara la energía

 Un país gran receptor de sol y seguimos con la luz más cara de Europa

Estamos los españoles entre enfadados y sorprendidos cada vez que hablamos del precio de la luz. Y nuestro asombro aumenta en cuanto alguien se refiere a las fuentes energéticas. Es frase muy común esa de que el recibo de la luz no lo entiende ni el ministro de Industria. Y es tan antigua que pasan los ministros y el recibo sigue ininteligible para el consumidor. He escrito sobre la urgente necesidad de buscar el sol, el viento, el agua, para lograr una energía saludable, barata, sostenible, abundante y no contaminante. Mientras, el profesor Jesús Arango explicaba en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA la política energética seguida por la rica Alemania, sus pequeñas deficiencias y sus factibles éxitos. Las comparaciones demuestran nuestro fracaso, por eso pedimos que nos expliquen de una vez por qué en España no se sigue una política similar. Y Luis Gancedo apunta al mercado de bonos de CO2 y los «brokers». ¿Por qué pagamos tan cara la luz?

Al tiempo que sufrimos la carestía eléctrica un muchacho de Ponferrada, Diego Cuevas, explicaba en un popular programa de televisión que hace unos años viajó becado por la Junta de Castilla y León a Nueva York. Este joven es hoy un ejecutivo que dirige las operaciones en Estados Unidos de una empresa que fabrica vidrio fotovoltaico, cristal que genera electricidad para los edificios, «algo muy innovador» señalaba él mismo, y «ya» es un «ahorro que tenemos todos en nuestra factura eléctrica». Mostraba luego una pieza de suelo fotovoltaico también: «vas a poder caminar sobre él a la vez que generas electricidad? es decir, la transición energética es real, está ocurriendo?», decía. O sea, un leonés de la capital del Bierzo, donde luce el sol muchas horas al día muchos días al año, dirige una industria que hace que la luz sea más barata. Pero en Estados Unidos.

Lamentablemente en España, adonde llegan cada año muchos millones de turistas en busca del astro rey, la luz es cada vez más cara. Si bien las compañías manifiestan que gran parte de esa energía ya es producida por el sol, el viento y el agua, en el enrevesado recibo sigue la luz sin reducir su precio. Dicen que su dependencia de los caros combustibles fósiles la reducen progresivamente. Y la publicidad de esas empresas remarca que cada día son más ecológic s recursos energéticos propuestas por la Unión Europea.

Comparaba recientemente en estas páginas el profesor Jesús Arango la renovación de las fuentes energéticas entre Alemania y España. Animaba el exconsejero a intensificar la instalación de energías renovables para realizar una sustitución avanzada del carbón como fuente de energía. Porque esperar a que cierren las centrales que funcionan con combustible fósil sería fatal. Señala el profesor que debe abordarse con urgencia un estudio de la estrategia más conveniente a seguir por el Principado de Asturias y ponerla en marcha. Por su parte el Gobierno de Pedro Sánchez ha de abordar ya los cambios de normativa para que los españoles podamos disfrutar sin las actuales restricciones de los beneficios de las energías naturales. ¿Por qué Alemania tiene una energía más barata que España si depende en una cuarta parte del carbón, tiene planificado prescindir de la nuclear en los próximos cuatro años y, por supuesto, recibe mucha menos luz solar que el suelo hispano?

Además, en plena polémica sobre la venta de vehículos diésel, veo necesario estudiar presupuestos, comprobar las cuentas que marcan al automóvil eléctrico como demasiado caro respecto a los que funcionan con combustibles fósiles. Como se argumentaba antes respecto al precio de los vehículos diésel se puede razonar hoy sobre la bonanza de los eléctricos. Animo al ejecutivo de Javier Fernández a implicarse fuertemente en el tema. El eléctrico al inicio cuesta más, escasean las fuentes de carga y, de momento, tiene una autonomía limitada. Esa carestía se recupera instalando cargadores en los garajes, inversión que compensa ya que las cargas eléctricas son muy baratas si las comparamos con las del gasoil o la gasolina. Y las nuevas baterías permiten ya hacer viajes largos, cada vez tienen más autonomía.

Publicado el 14 de agosto de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/08/15/pagamos-cara-energia/2333428.html

Una respuesta judicial

La decisión de la Justicia alemana sobre la extradición a España de Puigdemont

«Una dura derrota para España» era el título de una información en la que se decía que «El Estado español ha sufrido en la Justicia alemana una de sus mayores derrotas judiciales y políticas» desde el estallido de la crisis independentista en Cataluña, «que abrió la peor crisis institucional de las últimas décadas» en nuestro país. Párrafos más delante de esta primera afirmación se decía que «el tribunal alemán de Schleswig-Holstein desautorizó ahora al Supremo español». Finalmente el comentario señalaba que «la medida del tribunal alemán demuestra que la estrategia española sufrió un nuevo revés internacional que la vuelve cada vez más insostenible». Tales contundentes aseveraciones las firmaba Pablo Sanguinetti, corresponsal de la Deutsche Presse Agentur (DPA) y fueron publicadas en los medios españoles.

Derrota, desautoriza, demuestra y otros términos empleados por el periodista no parecen acordes con la labor de la Justicia, las competencias de la misma, la democrática separación de poderes y el contraste de las fuentes. No mencionaba el comentario la versión oficial del «derrotado» Estado español ni la del tribunal «desautorizado» aunque sí alegaba que la medida del tribunal alemán «demuestra» el revés de la Justicia hispana. Y para abundar en la versión de parte, Sanguinetti, redactor de la gran agencia alemana, recogía una frase del abogado de Carles Puigdemont en España, Gonzalo Boye, en la que proclama que «El Tribunal Supremo español debe plantearse ahora si tenemos una justicia europea o no».

Personalmente pienso que las medidas cautelares que ha impuesto el magistrado que instruye el proceso en cuanto a la crisis independentista abierta en Cataluña sobre los acusados entran dentro de la legislación vigente pero parecen excesivas. Evocan una situación que invita a comparar con otros casos, presumiblemente tan graves en los que no se aplican posturas tan drásticas. Pero como lego en leyes solamente expreso una opinión propia sin justificación escolástica alguna.

Quienes sí parecen conocer la legislación comparada son los mencionado Sanguinetti y Boye cuando señalan que un tribunal -de menor rango en niveles europeos- ha «desautorizado» al Tribunal Supremo de todo un Estado soberano dentro de la Unión Europea. Quienes hablan de «derrota» del Estado español cuando existe separación de poderes en una sociedad democrática homologada por el posiblemente más democrático de los entes políticos mundiales: la Unión Europea. Quienes dicen que la medida del tribunal alemán «demuestra» el revés sufrido por la estrategia española a nivel internacional, manifiestan que ello la «vuelve cada vez más insostenible». Ante esto, el abogado aconseja al más alto tribunal español que debe planearse si «tenemos una justicia europea o no». Aunque los jueces alemanes no habían de juzgar el caso y solamente debían estudiar si corresponde o no entregar el huido a la audiencia española, el corresponsal de la ¿prestigiosa? DPA emplea el término «demuestra» y no utiliza «considera»; en vez de no atiende determina «desautoriza», a la vez que duda si son democráticos los tribunales españoles.

No cuestiona ninguno de ellos, informador o letrado, si realmente existe una unión europea de la Justicia, si existe reciprocidad entre los tribunales de los estados miembros. Cabe preguntarse, como se hacía días pasados Luis M. Alonso en estas páginas de LA NUEVA ESPAÑA, «para que sirve una euroorden». Él mismo se respondía: «Sin un principio de confianza mutua entre los sistemas jurídicos de los estados miembros, la Unión Europea pierde su razón de ser».

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el martes 7 de agosto de 2018

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/08/07/respuesta-judicial/2329574.html

Buscar el viento, buscar el agua

El futuro está en utilizar la energía sostenible, barata y no contaminante

Buscamos el sol para aprovechar la bonanza de su energía. De igual forma hemos de buscar el viento y el agua pues nos aportan unos beneficios similares a los solares y en la zona cantábrica abundan, son menos estacionales e igualmente sostenibles y gratuitos. Los argumentos para defender esta búsqueda son análogos a los que esgrimíamos días pasados en estas mismas páginas de LA NUEVA ESPAÑA (Viernes 6 de julio, «Buscar el sol»): la energía producida por materias fósiles dejará de utilizarse por ser contaminante y cara. Exijamos alternativa.

El viento es el aire en movimiento, aprendíamos en la escuela. Es una circulación de gases a gran escala; en nuestra atmósfera es el vaivén en masa del aire, las corrientes que originan los cambios de presión? Así pues, los movimientos del aire, el viento, dependen de la altura, la temperatura, la humedad, la luz y otros varios factores. Por eso son variables en intensidad, dirección y sentido. Los populares cuatro vientos en Asturias son el Gallegu, el Nordeste, el Mareru y el Sur. Unos con buena fama y otros con mala. Depende de la situación -local, profesional, laboral, anímica, corporal?- de cada uno. Sobre todo en verano. Pero creo que todos son beneficiosos en su medida. Configuran y certifican la Asturias Verde, la atractiva, la natural. Y si para mucha gente aquí siempre llueve, las estadísticas lo desmienten, son inusuales las «gotas frías» que anegan comarcas y campos. Aunque años como el presente le dan la espalda al sol.

Vientos menos apreciados son el Gallegu, del oeste, porque suele traer agua, viento de lluvia, y el Mareru, también húmedo y frío porque llega del mar, viene del Norte. El Nordeste es el que se lleva la mejor fama pues normalmente aporta el sol, suele ser más suave y por lo tanto es menos frío. El Sur es casi un seguro de sol, trae buena temperatura, aunque los «borreguitos» que suelen formar sus corrientes en las nubes pueden luego transformarse en tormenta al acercarse a la costa. Así son las corrientes de aire que atraviesan nuestra atmósfera. Diferentes entre sí pero llenas de energía, una energía gratuita, abundante.

Nos gustarán o no los vientos pero hemos de apreciar su riqueza. Quizá no nos agraden si estamos caminando por el monte o en una playa estos días de vacaciones. Pero hemos de pensar en aprovecharnos de su energía porque es fuente de riqueza. Hay opiniones sobre la ubicación de sus sistemas de captación (amenazan a las aves, afean el paisaje, cambian el desarrollo de ciertos cultivos). Pienso que son obstáculos salvables. Exhaustivos estudios nos pueden liberar de cometer errores y dificultar el desarrollo de la naturaleza. Los avances tecnológicos nos ayudan ya en la configuración de aparatos de captación, como los paneles solares, cada vez más respetuosos con el medio ambiente y más sensibles a la sostenibilidad.

Respecto a beneficiarse del agua y sus corrientes fluviales o marítimas, la tendencia debe ser en el mismo sentido. Ya existen generadores que obtienen la energía de la fuerza de las mareas y los flujos submarinos para alimentar a poblaciones y factorías en diferentes lugares de nuestro entorno cercano. Aprovechemos esas corrientes ya y coloquémonos viento en popa.

Por supuesto librándonos de corruptelas y contubernios como los que salen a la luz en la vista oral del proceso del «caso de la trama eólica», que se celebra en juzgados de Castilla y León, donde se muestra que grandes compañías eléctricas han intentado entrar con subterfugios, estancias oficiales pensaban presuntamente implantar camufladas comisiones y la concesión de licencias se eterniza por supuestas disculpas ilegales. También en estas páginas se denunciaban recientemente dilaciones burocráticas no comprensibles en la concesión de licencias.

El futuro se moverá con energía sostenible, barata, no contaminante. Debemos exigirla al poder político/económico. Nos hará más libres. Busquemos el viento, busquemos el agua.

Publicado el jueves 26 de julio de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/07/26/buscar-viento-buscar-agua/2323808.html

Pleonasmos y redes sociales

De la información elaborada por profesionales a los contenidos de las redes

Un prestigioso catedrático de universidad valenciano calificaba hace unos días de pleonasmos muchas de las noticias de las que informaban los medios de comunicación en gran parte de la temporada estival. La disminución de hechos noticiables al llegar la época vacacional, con la actividad política nacional y mundial casi paralizada, la mengua del movimiento comercial, el cierre temporal de buen número de grandes industrias, el parón -salvo una pequeña parte del verano- de los campeonatos deportivos, especialmente el fútbol, rebaja el contenido de prensa, radio y televisión. Hasta el punto de que los informativos de radio, los telediarios y las páginas de los periódicos reducen drástica y considerablemente su duración y contenido. Quizá parezca malo a primera vista pero solamente es añadir algún detalle superfluo.

Estas razones explican la utilización del pleonasmo («Empleo de vocablos innecesarios para ampliar el sentido y con los cuales se añade expresividad a lo dicho», en una primera definición de la Real Academia Española; también «Demasía o redundancia viciosa de palabras», en una segunda acepción académica), calificación académica para definir la carga que complementa la información que viene a suplir habitualmente las carencias noticiables. En el argot interno de las redacciones, añadir morcillas para agrandar la escasez de noticias. Esta figura literaria de «engordar» las informaciones no es mala y se remata con la inclusión de noticias secundarias que en épocas de plena actividad se publicarían en columnas breves o posiblemente no se publicarían por ser consideradas de menor importancia.

También días pasados fueron invitados una veintena de muchachas y muchachos a un programa de radio con el fin de debatir con una veterana periodista, recientemente nombrada directora de un diario con ediciones en papel y en internet. Durante la hora en que se desarrolló el programa la/os jóvenes, de entre 16 y 18 años, manifestaron, todos salvo una, que no leían los diarios ni impresos ni en la red y mayoritariamente señalaron que se informaban por Twitter. Alguna chica dijo que también se enteraba de las noticias por Facebook y sólo una joven indicó que de vez en cuando «veía» algún periódico. Los responsables del programa y la mencionada directora indagaron si se creían bien informados y lo/as muchachos respondieron que, al cruzar diferentes tuits, veían colmada su curiosidad.

El deterioro de ciertas redes sociales, quizá las más populares, no ya en el periodo vacacional sino en tiempo de actividad general, la proliferación de noticias falsas y la cada vez mayor influencia de la información patrocinada parece que están llevando a la gente a la desinformación, como lo demuestran las respuestas de los jóvenes estudiantes, que, según manifestaron en el programa radiofónico, estudiarán carreras técnicas o del sector sanitario mayoritariamente.

Con ocasión de la elección de consejeros y presidente para el ente Radiotelevisión Española, prevista en el decreto ley del Gobierno de Pedro Sánchez, informaron los distintos medios de la rapidez con que algunos profesionales señalados como presuntos candidatos al consejo se dedicaron a borrar miles de sus tuits y parte de sus ventanas de Facebook. No se dijo en esas informaciones el contenido de los mensajes borrados ni los presuntos candidatos contaron los temas de lo borrados; tampoco negaron su existencia.

Si tenemos en cuenta estos hechos, si además observamos que el sistema de repentinos y polémicos tuits es el favorito del abrupto presidente estadounidense, nos daremos cuenta de que las redes sociales son para intercomunicación de amistades y la elaboración de la información debe ser hecha por profesionales.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 18 de julio de 2018

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/07/18/pleonasmos-redes-sociales/2319799.html

Buscar el sol

El Norte, considerado por error no adecuado para recoger energía fotovoltaica

La Unión Europea pide cerrar minas e industria dependiente del carbón. Las compañías eléctricas anuncian el cierre de centrales que funcionen con carbón. El Gobierno español se inclina por estas opciones y se dispone a cumplir con el propósito europeo. Los fabricantes de automóviles se encaminan a eliminar la fabricación de vehículos con motores que utilicen carburantes fósiles. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ya habla de la eliminación del «impuesto al sol». ¿A qué esperamos para cambiar la producción hullera por la eléctrica solar? Busquemos el sol.

La Selva Negra alemana, joya de gran belleza paisajística, naturaleza viva, mantenedora de costumbres ancestrales y una de las regiones más ricas de Europa, está plagada de paneles solares. Tejados y granjas, por todas partes aparecen placas que recogen los rayos solares y no estropean el paisaje natural ni las características de las edificaciones. Y es una región con muchas menos horas de sol que las que recibe la cornisa cantábrica.

España era en 2008 uno de los países con más potencia fotovoltaica instalada. Éramos los primeros en investigación, en desarrollo y aprovechamiento de la energía solar. El futuro era prometedor en un territorio que ya vivía del sol con kilómetros y kilómetros de costa llena de visitantes en busca de los rayos del astro rey. Las instalaciones para transformar esta energía gratuita, renovable y no contaminante en luz y calor batían récords en los primeros años del presente siglo. Pero los intereses político/comerciales pararon su crecimiento y pasamos de los primeros a los últimos puestos del ranking. No alcanzo, personalmente, a entender el galimatías legislativo que ha hecho que la situación cambiase tan radicalmente. Porque las regiones del norte de España son consideradas erróneamente poco adecuadas para aprovechar la energía fotovoltaica pero reciben más radiación anual que la media aprovechada por Alemania, que es líder en la promoción de la energía solar. Con diferencia respecto a naciones del norte de Europa, España es la que mayor radiación solar recibe de la Unión Europea. Busquemos más sol.

Sin apenas recursos energéticos propios, parece cada vez más necesario el aprovechamiento del abundante y gratuito sol para remplazar instalaciones contaminantes por renovables, cuando los avances tecnológicos las hacen cada vez más viables, más rentables y cuyo coste se ha reducido considerablemente respecto a los primeros montajes. Precisamente la empresa propietaria de las centrales que cerrarán en pocos meses en los municipios de Langreo (Asturias) y Velilla (Palencia) fue quien inauguró la primera planta piloto fotovoltaica en San Agustín de Guadalix (Madrid) en 1984. ¿Por qué no quiere nuestro sol?

Comunidades como el Principado de Asturias, que después de largo tiempo aportando industria y materia prima energética a todo un país, soportó seguidas reconversiones que despojaron de recursos a toda una región, corre actualmente el riesgo de ser despojada de otra de sus riquezas, el carbón, hoy denigrado por contaminante pero que abasteció de energía durante casi dos siglos a los demás. Un carbón que aporta un 8% de la energía en España mientras que en Alemania o Polonia llega a alcanzar hasta un 40%.

Con fecha de caducidad de extracción de carbón y cierre de centrales que lo utilizan, Asturias necesita de manera imprescindible y rápida la implantación de industria fotovoltaica. Quejarse sirve de poco sin procurar, pública o privadamente, instalar parques de renovables. Las dieciocho jornadas de travesía de 1984 de 250 trabajadores, la «Marcha de Hierro», entre Asturias y Madrid no lograron sacar a la región de la tabla baja nacional. China, la más contaminada del mundo, se está dando prisa: instala hasta paneles flotantes. Es imprescindible buscar el sol.

Publicado el viernes 6 de julio de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/07/06/buscar-sol/2314026.html

Siervos y esclavos del siglo XXI

La precariedad laboral y económica ya llega a todas partes en España

Unas cuarenta mil personas duermen en la calle en España, según el Ministerio del Interior. Trabajadores de la industria cárnica no disfrutan de vacaciones, no tienen Seguridad Social ni ningún otro derecho laboral, además de tener que aportar sus instrumentos de trabajo, relató un programa de televisión. Becarios en diversas profesiones trabajan gratis, algunos en condiciones tan precarias como se acusa en países del llamado Tercer Mundo. Las fuerzas policiales liberan cada año en España a cientos de mujeres obligadas a prostituirse. «Unos 27.000 jóvenes [asturianos] con estudios superiores viven en situación de «pobreza laboral» pese al inicio de la recuperación», destacaba una información de LA NUEVA ESPAÑA días pasados.

Son ejemplos de lo que la Real Academia define como «sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación» en una acepción de «esclavitud». Mientras el término siervo se refiere a «persona completamente sometida a alguien o algo, o entregada a su servicio». Y estamos en Europa, la zona más civilizada del Planeta y en el siglo XXI. Y es que en el marco de la publicitada recuperación de la crisis los casos de precariedad laboral y económica se multiplican. Una empresa que utiliza «ciclomensajeros» ha anunciado que éstos también deberán contribuir a financiar «con un precio simbólico» su plataforma tecnológica. Y no es la única que aprovecha la «salida» de la crisis pues, según una denuncia de la Unión General de Trabajadores (UGT), otra de las compañías que se sirve de los repartidores ciclomotorizados se reserva un 10% de los 20 céntimos por kilómetro recorrido que abona a sus mensajeros, que no cobran el 21% del IVA de ese trabajo, han de pagar autónomos y 90 euros por la mochila para el transporte.

La medida anunciada es el nuevo paso que han de dar los nuevos siervos a quienes les cobrarán unos cuatro euros mensuales (alguna empresa de reparto ya cobra esta cuota) por prestar el servicio. Es decir, han de pagar por trabajar. O lo que es lo mismo, que quien trabaje para estas compañías ha de poner todo el material necesario para desempeñar su labor.

Si nos referimos a los becarios la situación es parecida. No han de aportar el material de trabajo en la mayoría de los casos, pero en algunos de ellos la dignidad está en juego. Si hace unos meses se conocía la situación de los aprendices de un estrellado restaurante cuyo propietario es conocido por su participación en programas televisivos, no es mejor el escenario en el que se mueven otros becarios de otro importante centro gastronómico. Jornadas laborales de diez o doce horas, residencia en un sótano con literas y servicios insuficientes, manutención impropia de una cocina de prestigio para la que trabajan?

Además, con motivo del 8-M, la jornada de denuncia de la realidad de las mujeres, se evidenciaron otras profundidades del estado laboral de nuestro país, caso de las «kellys», limpiadoras de hostelería, la discriminación de las estibadoras, la precariedad de los vigilantes de seguridad, trabajadores de la construcción, camareros, teleoperadores, jornaleros del campo (publicaciones alemanas mencionaban hace unos días a estos como «los nuevos esclavos de Europa»). El Papa Francisco, en el prólogo de «Poder y dinero», de Michele Zanzuchi, habla de «las nuevas formas de esclavitud», de «nuevas precariedades y esclavitudes», siervos…

Cada vez que algún miembro del Gobierno menciona la creación de miles de puestos de trabajo calla que en su mayoría desaparecen en días y no alcanzan el salario mínimo. Todo esto sin entrar en el tema de los inmigrantes que huyen de la miseria, las guerras y las persecuciones. La desaparición histórica de la esclavitud no representó la supresión de la condición de siervo.

Publicado el martes 26 de junio de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2018/06/26/siervos-esclavos-siglo-xxi/2308871.html

Cuando nací en Cudillero

Una señalada y dramática visita a la curiosa y emblemática villa pixueta

Natural de La Felguera, también nací en Cudillero. Dos localidades que celebran al mismo patrón, San Pedro. Abrí los ojos una tarde en la que los felguerinos subían de jira a Castandiello, al prau de Gafures para merendar y rubricar la fiesta sanpedrina. Un festejo que en tiempos crecía y agrandaba su fama. Por eso nunca iba a Cudillero, a L’Amuravela, a celebrar la singular ceremonia pixueta.

Se cumple ahora un cuarto de siglo de una de mis diversas visitas a esta bonita villa, cuando fuimos a pasar el día al pueblo de la sinuosa bajada el antiguo puerto ballenero, hoy uno de los emblemas de la belleza natural de Asturias. Recorrimos sus marineros rincones, sus típicas tiendas, sus casas de blanco y azulino y junamos sus ancestrales curiosidades. Contemplamos el pueblo desde el Pito y desde el puerto. Admiramos las faenas de pescadores, de pescaderos, de los pixuetos.

Tras un largo recorrido por la población nos fuimos a comer a unos de los muchos refectorios que hay por la plaza de la Marina. Pedimos mejillones y otros platos de pescado de los que llegan a diario a la lonja local. Rico y sabroso todo, disfrutamos intercambiando cucharadas para saborear la comida típica del lugar. Habíamos elegido una mesa que nos permitía comer mientras contemplábamos la vida diaria de la plaza.

Después de comer dimos una vuelta por el puerto en espera de que abriesen los comercios pues queríamos llevarnos de recuerdo una plaquita de escayola que representaba las casas típicas de Cudillero, la lonja, el Ayuntamiento, las casitas de la Marina? Las habíamos visto en el escaparate de la tienda de regalos y productos asturianos al lado del restaurante. Terminado el paseo decidimos ir a descansar un rato al coche que dejamos aparcado en la plaza del Comercio. Amenazaba lluvia y era el mejor sitio para refugiarse en caso de chaparrón.

Momentos después de sentarnos en el coche me empezaron a picar zonas de la espalda y del pecho y al rascarme noté que comenzaban a aparecer bastantes puntos rojos, una urticaria que anunciaba una posible alergia. Y al mismo tiempo un sofoco iba en aumento. Unos minutos después la urticaria se extendía y los picores empezaban a no ser soportables. Arrancamos el coche y volvimos al centro de la villa. Allí preguntamos por un ambulatorio, un médico o un centro de salud. Nos indicaron que subiésemos calle arriba y casi al final de la sinuosa vía encontraríamos un médico en un centro de salud o de urgencias.

Casi sin ver por dónde íbamos llegamos al ambulatorio cuando un empleado estaba cerrando sus puertas. Al presentarnos nos dijo que era el médico de guardia y que iba a cerrar la sala pero al ver mi estado, con la urticaria en la cara, en el cuello, en los brazos dijo: «Entre y túmbese en la camilla que ahora mismo le pongo una inyección». Se me estaba nublando la vista y me parecía sufrir un amago de broncoconstricción pues respiraba con dificultad, supongo que por el nerviosismo, y los picores eran generales pero me proponía no rascarme para evitar erupciones. El doctor, cuyo nombre lamento no saber, me inyectó un antihistamínico. La urticaria fue palideciendo, los picores desaparecieron poco a poco y la calma me produjo un pequeño adormecimiento. El susto se iba disipando. Respiramos aliviados. Entre los tenues sueños que me entraron al relajarme tras la inyección me pareció oírle al médico una frase en broma para calmarnos: «No ha sido nada. Han tenido la suerte de que me encontrasen aún cerrando. Pero ya vuelve a la vida».

Volví en varias ocasiones a Cudillero. Me encanta el pueblo. Hace medio siglo que nací en él. Me considero pixuetu.

Publicado en las páginas de la edición de Occidente de LA NUEVA ESPAÑA el viernes 22 de junio de 2018

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/occidente-opinion/2018/06/22/naci-cudillero/2307012.html

El otro Llanes posible

El concejo necesita apostar por un turismo de naturaleza, menos estacional

Los regidores municipales de Llanes parecen dirigirse casi de forma única a la cuestión urbanizadora, intentando la atracción de un turismo con alguna fijación al lugar: promoción de segunda vivienda, hoteles y casas rurales? Los comienzos, en el último cuarto del siglo pasado, no fueron brillantes. Se levantaron construcciones colectivas e individuales pero han logrado escasa fijación de llegada respecto a lo que se proponían, pues la autovía propicia viajes rápidos desde occidente u oriente, y por supuesto porque los tribunales han echado abajo tres planes seguidos de ordenación urbana. Ahora se intenta un cuarto que podría llegar a buen término. Sería bueno.

Sin embargo, existen otras fórmulas para atraer al visitante, quizá menos pendientes de la situación atmosférica y de la época estacional que el que ha llegado a la zona hasta ahora. Un turismo menos playero, que en Asturias disfruta de un periodo anual bastante limitado. Un turismo más de naturaleza. Tiene cierto éxito en otras zonas del Principado, pero a Llanes llega más conquistado por alguna de sus treinta playas? Y el concejo tiene muchas posibilidades naturales para seducir a quien busca alternativa al baño: montes, campas, bosques, mañangas, llosas.

En el año 2005 le fue ofrecido al alcalde un estudiado programa elaborado por el naturalista Benigno Varillas para mostrar al visitante lo que se llama hoy viaje a la Prehistoria. Era simple y barato, realizable por particulares o por las instancias públicas. Acotar unas 100 hectáreas de terrenos comunales -una mínima parte de las casi treinta mil existentes en el concejo- y establecer en el recinto un macho y dos o tres hembras de bisonte. En poco tiempo se formaría una pequeña manada que crecería en plena naturaleza, como vivía en el Paleolítico. Luego podrían llegar a ese parque fácilmente ampliable ancestrales animales como uros, caballos tarpanes o przewalski, bueyes almizcleros, renos y otros bóvidos prehistóricos en proceso de recuperación. Instalaciones similares tienen éxito en Andalucía, Castilla, Cataluña, País Vasco y, sobre todo, en el entorno de Atapuerca. No sólo por la llegada de admiradores, sino también por la bonanza para esas praderas: estos animales benefician al medio ambiente, evitan incendios (137 de media al año registra Adena en el concejo) porque desbrozan los campos, ahuyentan a alimañas y depredadores, necesitan escasa infraestructura?

Yacimientos y reductos milenarios abundan por la zona. El viajero que busca joyas prehistóricas entre Colunga y Altamira pasa prácticamente de largo desde el Sella al Deva-Cares, de Tito Bustillo al Pindal. A pesar de que en excavaciones llaniscas se han descubierto restos de animales milenarios. Pero sólo Peña Tú figura en los folletos turísticos. Recintos como los de Salgüero de Juarros del entorno de Atapuerca (Burgos), San Cebrián de Mudá (Palencia), Boñar (León), Cubillo y los Porretales, en el hábitat del río Duratón (Segovia), el Parque de la Prehistoria de Teverga, el Parque Faunístico Lacuniacha (Huesca) y otros en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Andalucía y en el mismo Principado de Asturias son viveros turísticos en crecimiento. Arboledas del Cuera, vegas del Bedón, la Llera o la Boriza de Barro son ideales.

El pormenorizado estudio presentado en 2005 no prosperó porque el alcalde, Antonio Trevín, fue llamado a presidir la comunidad astur. Ante el éxito que obtienen los mencionados recintos, un ofrecimiento similar le fue presentado a la actual corporación municipal en 2016. Pero la iniciativa sigue sin ser atendida por los ediles del gobierno tetrapartido. Desde luego, creo urgente la aprobación de un plan urbanístico para ordenar el crecimiento del concejo, pero éste representa un corto plazo. La propuesta naturalista tiene un recorrido mucho mayor, constituye una empresa duradera, un programa de futuro con aspiraciones perdurables, atracción de turismo no estacional, gran implicación laboral de la población local, a la vez que una adecuación a las nuevas tecnologías y las directrices de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea.

Los ejemplos de Atapuerca, San Cebrián, Teverga y, sobre todo, los de los bosques de Zuid-Kennemerland (Holanda) y Bialowieza (Polonia) -donde la maleza poblaba bellos parajes poco productivos y hoy son objeto de admiración- serían un acicate para potenciar un futuro lucrativo en el turístico concejo llanisco. El proyecto presentado a la alcaldía señala que «los habitantes del mundo rural tienen una oportunidad única de reivindicar, junto a sus actividades ganaderas y agrícolas, la de producir fauna cinegética por un lado y fauna emblemática en peligro de extinción por otro». «Si las primas desaparecen, como apunta la reforma de la PAC, la cabaña que explota montes y sierras descenderá bruscamente. Una oportunidad de seguir explotando esos pastos» -añade- «es repoblándolos con especies emblemáticas de la fauna. Manteniendo y potenciando la ganadería doméstica allí donde sea más rentable».

Publicado el martes 19 de junio de 2018 en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oriente-opinion/2018/06/19/llanes-posible/2305328.html