El otro Estado Islámico de Boko Haram

Sus ataques son exterminadores, suman miles de muertos y arrasan lo que encuentran a su paso, queman todo tipo de asentamientos humanos, secuestran a cientos de mujeres y niñas y rechazan cualquier idea que no predique su restringida religión. «Matamos a la gente de Baga. De hecho los matamos, como nuestro Dios nos instruyó en su libro», afirmó Abubaker Shekau, líder de Boko Haram, que en una lengua local significa «la educación occidental es un pecado», tras uno de sus recientes asaltos. Es el mayor peligro que se extiende por el continente africano, sus bárbaras acciones van encaminadas a crear en el Golfo de Guinea otro Estado Islámico de las características del surgido en la antigua Mesopotamia. Pero actúa lejos de la civilización occidental, en el noreste de Nigeria, en el pico en que ésta confluye con Níger, Camerún y Chad y a un paso de Malí. Lejos. Lejos para el primer mundo, para los intereses occidentales. ¿De verdad?

Nigeria es la primera potencia económica de África por su riqueza petrolífera. Su producción está en manos extranjeras y a esas manos no le interesan los medios de comunicación, el escaparate universal, que se vea la explotación de las gentes nativas. Así, generalmente las noticias que provienen de África suelen ir al cesto de los «breves». Apenas fue nombrado el país cuando crecía la crisis del ébola a pesar de que sigue aumentando el número de muertes debido a esa terrible enfermedad y de que fue uno de los primeros afectados. Sus datos económicos quizá expliquen un poco su situación.

Mientras su Producto Interior Bruto es el más elevado del continente y crece en torno al siete por ciento anual, Nigeria se encuentra en el puesto 153º del ranking de países del mundo en cuanto a su renta por habitante y el 60% de los nigerianos viven con una media de un dólar diario. Sin embargo, según la revista «Forbes», el empresario local Aliko Dangote se encuentra entre los veinticinco más ricos del mundo.

Pero el progreso económico de la élite acaudalada no trabaja para el progreso de la población ni por su pacificación. En un país con un gran porcentaje de cristianos el radicalismo musulmán está alcanzando cotas peligrosísimas. El crecimiento de los ataques de Boko Haram eleva el número de muertos a miles y lleva su carrera sangrienta e indiscriminada a extremos tales como hacer portadora de una potente carga explosiva a una niña de 10 años que hizo añicos un mercado en Maiduguri, capital de Borno, uno su enclaves. La secta radical utiliza cruelmente a mujeres y niñas para sus atentados porque multiplica la conmoción de la comunidad internacional.

Para Amnistía Internacional con ese atentado culmina la ofensiva más sangrienta de los últimos meses tras numerosos secuestros, violaciones y matanzas y después del masivo ataque a la ciudad de Baga que dejó una «devastación de dimensiones catastróficas», con miles de muertes y destrucción del medio natural, según denunció esta organización humanitaria.

En plena campaña para las elecciones de este mes de febrero, a las que se presenta a la reelección el actual presidente Goodluck Jonathan, las embestidas de Boko Haran arrasan hasta la misma Fuerza Multinacional de Acción Conjunta (MNJTF), que para combatirla componen Níger, Chad, Camerún con Nigeria.

Publicado el viernes 30 de enero de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/01/30/islamico-boko-haram/1706083.html

 

 

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