La suerte de Podemos

Comentario sobre el momento en el que irrumpe la formación de Pablo Iglesias

La irrupción de unos profesores en el panorama político y en los medios de comunicación, integrados en la plataforma Podemos, ha inundado de opiniones muy diversas la actualidad del país. Y más desde que el reciente sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) le da a la formación de Pablo Iglesias como vencedor en voto directo. Es decir, que podría superar en sufragios a los partidos que hasta ahora han gobernado en las distintas instituciones, a los que califican como «la casta».

Pero en este calificativo los «descastados» incluyen a fuerzas políticas que lucharon por la democracia sin alcanzar el poder o cotas de gobernabilidad suficiente para llegar a ser denostados. Y así creo que Podemos disfruta de una suerte que quizá no han tenido otros. Su penetración llega en un momento de hastío hacia la política sentido por la ciudadanía tras muchos años de crisis, incumplimientos electorales, recortes, aumento increíble del paro y hasta hambre en gran parte de la población mientras la corrupción salta por todas partes entre gobernantes que pidieron ser elegidos para erradicarla.

Basta recordar que después de cuatro décadas de dictadura, inhumanas represalias, prohibiciones y censuras, con toda una Europa occidental viviendo en libertad a nuestro alrededor, después de todo eso, los más implicados en la lucha contra los represores sólo consiguieron una representación muy minoritaria en las cámaras de la representación popular a pesar de su gran contribución a la implantación de la democracia. La derecha económica y mediática -no había libertad de prensa y sólo una televisión estatal- seguía en el poder.

La publicación de los resultados de la encuesta del CIS coincidió en el tiempo con la salida de imprenta de «Anatomía poética», de José Manuel Caballero Bonald. En el ánimo del poeta jerezano España es un «país desajustado», «al borde del abismo», «nutrido por un bloque de mediocres encumbrados». Piensa igualmente el autor de «Manual de infractores» que la «Transición fue un apaño de urgencia para que la izquierda ganara algo y la derecha no perdiera». Todo un pronóstico de situación en la que «esta historia ha terminado y empieza otra».

El surgimiento ahora de Podemos intenta convertir «el hartazgo en cambio político», negar toda connivencia con los partidos actuales y pregonar la indignación de los ciudadanos hacia la injusta política de recortes en medio de la omnipresente corrupción. Al agonizar la dictadura franquista, sin embargo, la derecha difundió el temor a que «el rojerío» clandestino y vengativo tomase el ejemplo de las políticas del Comecon, las dictaduras del Este europeo, y nos llevase al desastre junto a ETA y los Grapos. A pesar de que la izquierda renunciase a gran parte de sus reivindicaciones para alcanzar una democracia pacífica.

Hoy la amenaza de la derecha («un modelo muy peligroso para la democracia, la libertad de prensa y todo lo conseguido en este país», dice De Cospedal; para el diputado popular Agustín Conde serían las últimas elecciones si gobierna Pablo Iglesias) hace poca mella ante su corrupción. El 86% desconfía de Rajoy; para el 75% su economía no mejorará y un 57% dice que no saldrá del paro en 2015. Caballero Bonald cree que «Podemos son unos profesores, teóricos, inseguros, pedantes que aún desconocen la administración del Estado y la complejidad de la política económica» pero «el que no tiene dudas, el que está seguro de todo, es lo más parecido que hay a un imbécil».

Pubicado el viernes 19 de diciembre de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/12/19/suerte/1688591.html

2 thoughts on “La suerte de Podemos”

  1. Una radiografía la mar de atinada. Estoy contigo, Fernando y con Sócrates, la sabiduría, el conocimiento debe comenzar por el reconocimiento de la propia ignorancia y cuando uno pone en duda sus ideas siempre escucharå las ideas de los otros por si acaso…,pero el que está instalado en su sabiduría, es decir, en su dogmatismo es capaz hasta de matar por sus ideas.
    Ah!, y FELICES FIESTAS, sobreviviremos también a esta guerra. Un abrazo

    • Ya veo que me equiparas a Sócrates. No hay comparación, por supuesto. Si hay haber vivido el franquismo, la transición y el deterioro político. Hoy nadie cuestiona las acusaciones de corrupción. El problema es tener soluciones reales y poder aplicarlas. Si tienen la suerte de aplicarlas y solucionar el problema, MARAVILLOSO. Otros no tuvimos esa suerte y tampoco somos una casta. !Carajo!

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