La olvidada crisis del ébola

El peligro de la mortal epidemia y la escasa aportación de los países ricos a su erradicación

La crisis del ébola parece haber desaparecido tras la curación de Teresa Romero. Bien es cierto que la llegada de una crisis tapa a otra y vamos a un trance nuevo cada semana. Pero el peligro de la mortal epidemia no se acaba tras la recuperación de la sanitaria contaminada en el hospital madrileño. Pongo por delante que soy mero contribuyente desde hace años a Médicos Sin Fronteras (MSF), y concuerdo con su presidente en España, que ha mostrado su indignación ante la falta de solidaridad que demuestra gran parte de Europa al problema irresuelto de la temida enfermedad. Según datos aportados por José Antonio Bastos, esta organización no gubernamental continua soportando la responsabilidad de la lucha contra el ébola en los países del Occidente africano transcurrido más de medio año de la terrible explosión de esta peligrosa dolencia.

La ONG médica, que contribuye con diferentes tipos de facultativos y material sanitario, aporta hoy día el 60% de las camas para pacientes que se destinan a los afectados de Liberia, Guinea y Sierra Leona, los países con el mayor número de estos enfermos en la zona. Territorios donde ya se han infectado del virus más de cuatrocientos médicos desde su explosivo brote.

Tras las terribles cifras de fallecidos por la epidemia y los meses transcurridos la solidaridad de los países ricos sigue siendo escasa. Después de varios llamamientos realizados por la Organización de Naciones Unidas y unas cuantas reuniones de los responsables sanitarios de la Unión Europea, el primer mundo ha decidido aportar unos mil millones de dólares. Mientras tanto, un país pequeño y sin recursos como Cuba, aportará más de 450 médicos.

De momento el fondo establecido por la ONU sigue sin recibir la mayor parte de las aportaciones prometidas. Tres países europeos -Reino Unido, Alemania y Francia- han ofrecido cerca de 450 millones mientras el resto del continente contribuye con cifras ínfimas. España creo que ofrece 12 entre todas sus asistencias. Y es que los anuncios son una cosa y la materialización de los mismos otra, aunque la urgencia es suprema para evitar la extensión del problema y que otras enfermedades que sufre la población de los países más afectados, casi abandonada por intentar paliar la mortandad del ébola, puedan ser atendidas.

De otra manera la actitud estadounidense es distinta ya que ha prometido una ayuda superior a la europea, ha enviado a cerca de seiscientos efectivos militares y, aunque pueda ser un poco tarde, está construyendo hospitales en la zona. Ojalá sea el comienzo de otro modo de ver las cosas en África, continente abandonado humanitariamente por las grandes potencias y explotado al máximo en cuanto a sus recursos naturales. La huida de la miseria de miles de jóvenes africanos hacia el paraíso europeo no ha logrado ablandar las conciencias de los grandes explotadores pero quizá ahora, por temor, la epidemia haga intervenir a los gobiernos para moderar la espoliación de esas industrias. Esas multinacionales que no han cambiado sus métodos de sanguijuela y mientras se mueren las gentes siguen agujereando las tierras de estos paupérrimos habitantes para llevarse las codiciadas materias primas, importantes para el funcionamiento de las nuevas tecnología, materias que remediarían la indigencia nativa.

Si Barack Obama manifiesta que «no se trata de caridad», Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, señala que nos hallamos ante un «problema global urgente, que demanda una gran respuesta global urgente». Asimismo, la representante estadounidense en Naciones Unidas, Samantha Power, ensalzó la contribución de Cuba para combatir el ébola en África y afirmó que su país está muy agradecido. «Tengo que elogiar a Cuba por enviar pronto a 465 médicos», manifestó Power. José Antonio Bastos, presidente de MSF en España, recuerda que hace unos dos años la Organización Mundial de la Salud (OMS) cerró por recorte presupuestario la Unidad de Respuesta a Epidemias y Emergencias. Y alude a las consecuencias del cierre. Es decir, que la crisis económica tiene mucho que ver con la crisis epidémica.

Publicado hoy viernes 7 de noviembre en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/11/07/olvidada-crisis-ebola/1667845.html

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *