Los jóvenes terroristas se radicalizaron fuera de las redes de Internet

La polémica sobre si los distintos cuerpos policiales habían recibido un presunto aviso de posible atentado terrorista en España, y más concretamente en nuestro litoral mediterráneo, no resuelve nada. El peligro permanece y no se descartan nuevos intentos de golpear la paz en los países occidentales. Puede que empañe la labor de los servicios de seguridad y quizá haga que a partir de ahora se tomen más en serio todos los mensajes que llegan a los investigadores. Pero supongo que lo importante es que es necesario que se amplíen los métodos de análisis y observación que nos lleven a prever con mayor precisión posibles ataques. Sobre todo teniendo en cuenta que los previsibles autores sean gente de otra cultura, «de otro mundo». Es decir, habrá que ponerse en su lugar o al menos a su nivel.
La evolución de los medios tecnológicos mueve el mundo actual. El avance de la tecnología invade todos los ámbitos de nuestra realidad. Ya casi no hay nada que funcione sin la ayuda de los nuevos medios, sin un programa informático y una electrónica continuamente renovada. Así, si los terroristas evitan esta tecnología pueden pasar inadvertidos para la mayoría de los investigadores, a especialistas en campos de observación de los radicales de la Yihad, a observadores de esa realidad.
Personalmente creo que mis conocimientos sobre creencias y religiones, tendencias y estilos de vida, mis saberes científicos y de análisis son escasos. Por eso mis explicaciones pueden ser muy simples, erróneas, acientíficas. De todas formas apunto mis teorías. ¿Por qué no fueron detectados a tiempo los viajes y movimientos de los terroristas autores de los últimos atentados?
Todo apunta a que los jóvenes que perpetraron la matanza de Las Ramblas de Barcelona y ocasionaron la explosión de la casa de Cambrils no utilizaban comunicaciones con las nuevas tecnologías. Sus creencias parecen inclinarse por métodos antiguos que eviten sistemas inalámbricos y otras conexiones localizables electrónicamente. Por eso se reunían fuera de sus mezquitas y dudosamente su radicalización fuese por medio de la red. Lo que no quiere decir que no tuviesen smartphones y ordenador, pero solo para su vida cotidiana, para la «legal».
En una reciente entrevista en LA NUEVA ESPAÑA un buen conocedor de la realidad islamista, José Luis Navazo, señalaba que se había publicado que el imán de Ripoll era seguidor del movimiento Tabligh, una rama de discípulos de Muhammad Ilyas que predicaba un «avivamiento» islámico y la vuelta a los métodos empleados por el Profeta en sus primeros tiempos.
El movimiento se consolidó, según diversas fuentes, en el Indostán tras una controversia con el estamento hindú y se propagó por los territorios con mayoría de religión musulmana del suroeste asiático y el continente africano. Algunos cálculos elevan el número de sus seguidores a una decena de millones. Y una de las zonas donde más abunda esta creencia es en el Magreb. Como señalaba al diario el experto Navazo -expulsado de Marruecos donde tiene su familia por sus investigaciones- los gobiernos marroquíes conocen perfectamente esta situación y la explotan. Aprovechan la emigración de miles de marroquíes a Europa para conseguir la salida de seguidores de esta tendencia a las mezquitas que se establecen en el occidente europeo, donde predican y practican su versión del Islam. Rabat tiene el más preciso y estructurado servicio de información militar de los países de donde proceden los inmigrantes y refugiados que llegan a Europa. Y controla las redes que «exportan» gente al norte del Mediterráneo, no le interesan los radicales del Islam y permite su paso del Estrecho sin perder su pista. Sean del movimiento Tabligh, cercanos al ISIS o Al Qaeda. He ahí la clave.
Publicado el sábado 2 de septiembre de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA
http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/09/02/silenciosos-seguidores-yihad-radical/2157631.html