El Bau, San Antolín y otras desidias

Los abandonos clamorosos en los núcleos rurales del concejo de Llanes

Suelo comentar algunas informaciones en los medios digitales que reservan un espacio al final para que los lectores den su opinión. Lo hago con nombre y apellidos. Y siempre reivindico el bien para el medio rural, la innovación, la equidad contra los privilegios y mi visión para el equilibrio de las situaciones. En Llanes, un concejo eminentemente rural, ha habido muchos casos en los que el campo, precisamente, salía marginado. Transportes, limpieza, instalaciones costeras, conexiones neotecnológicas u otros servicios básicos son siempre deficitarios en aldeas y pueblos pequeños. Obra pública, alumbrado, conservación son atendidos a diario en la zona urbana mientras en la rural no ocurre lo mismo ni en las comunicaciones entre poblaciones. Una máquina barredora seguida de otra regadora recorren con frecuencia las calles llaniscas pero ni se asoman por los pueblos

Dos rotondas fueron presupuestadas hace años para evitar peligros en las intersecciones de transitadas vías del municipio. Concretamente las de la AS-263 con la LLN-9 y la LLN-11; la falta de visibilidad que sufren quienes se incorporan de estas dos últimas a la antigua carretera nacional hace de estos cruces verdaderos puntos negros. No existen. ¿Dónde se han empleado esos presupuestos? ¿Es tan caro y difícil pintar pasos de cebra y franjas antivelocidad en los cruces por los barrios (La Magdalena, La Güera, La Canal, Las Cuartas, Burguete-La Playa) de Barro, las entradas a Niembro y la zona central de Celorio, por ejemplo? ¿Tan costoso poner bordillos pintados de amarillo en los tramos sin aceras para evitar el pésimo aparcamiento de vehículos, que obligan al peatón a meterse en zona de peligro para andar por donde circulan los coches? ¿Por qué unas fincas fueron obligadas a construir aceras en su parte del perímetro que bordea el vial y otras ni se retiran en su parte correspondiente ni la urbanizan?

La vegetación en la feraz Asturias avanza con rapidez y los caminos rurales y vecinales se van cubriendo de una espesura que muchas veces impide el tránsito de personas o de ciclistas, lo que produce el abandono del paso de los residentes por ellos y representa normalmente un recorrido mayor para el vecino que los utiliza con asiduidad. Hay caminos en muchas de estas parroquias que han dejado de utilizarse por esta razón, con el paralelo perjuicio para sus usuarios; borizas, lleras y mañangas están llenas de estos caminos llaniscos. Y podemos seguir?

Lo que reivindico personal y asiduamente en comentarios de la prensa son dos abandonos clamorosos: la iglesia románica de San Antolín de Bedón, en Naves-Bricia, y la ensenada de El Bau, entre Barro y Niembro. Por el monasterio luchamos a través de la asociación Amigos de la Iglesia de San Antolín de Bedón; personalmente, introduje hace días una petición en su favor en una red social que recoge firmas a nivel mundial; a la ensenada que forma la desembocadura del río Calabres, El Bau, la comen la maleza salvaje, las arenas residuales de una cantera y la desidia de organismos oficiales marítimo-costeros, medioambientales y municipales ante la escasa fuerza que pueden ejercer sus pocos vecinos. No son comprensibles estos desastres en un enclave tan turístico como Llanes, imagen mundial de una Asturias ávida por la llegada de visitantes, de viajeros y veraneantes, que oferta un Paraíso Natural, de la Prehistoria a nuestros días, llena de monumentos singulares, fauna interesantemente única, bellezas originales y un asombroso paisaje.

 

Publicado el jueves 22 de octubre de 2015 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/10/22/bau-san-antolin-desidias/1830437.html

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