El Parque Jurásico astur

Sobre dinosaurios y hermosas figuras que la Naturaleza dibuja en paisajes de la topografía nacional y asturiana

La mitad de las salas de un multicine madrileño de un enorme centro comercial estaban dedicadas hace unos fines de semana a la vuelta de los grandes saurios del Jurásico de manos de un conocido director y productor norteamericano. Era el estreno un acontecimiento mundial. Las representaciones de esos falsos «terribles lagartos», que es lo que significa dinosaurio, atraen a millones de espectadores en todo el planeta. Y estas enormes bestias han pasado de ser unos monstruos a unos animales bastante queridos, al menos por muchos niños y jóvenes hoy en día. Y son tan representados como lo han sido los dragones de las culturas orientales. Una imaginación con la que podemos recrearnos en territorio astur.

En Asturias disfrutamos de un magnífico Museo Jurásico (Muja) que recoge increíbles muestras y huellas de aquellos reptiles o aves (creo que los científicos se reparten en cuanto a su clasificación zoológica) que desaparecieron nada menos que hace unos 66 millones de años. Uno de los centros de exhibición más visitados de nuestra geografía. Sus depósitos permanentes y muestras temporales son admirados por pequeños y mayores.

Unas fotografías realizadas por Miki López, publicadas recientemente en el suplemento de verano y en la edición digital de LA NUEVA ESPAÑA sobre el túnel subterráneo que une la mar abierta con la playa interior de Gulpiyuri, en Naves, y el entorno marítimo de la costa oriental (http://multimedia.lne.es/fotos/asturias/travesia-kayak-mar-entre-playa-san-antolin-castro-39168.shtml) del Principado parecían reproducir un zoológico y un jurásico rocosos entre las islas y los acantilados. Unas hermosas figuras que la Naturaleza dibuja en innumerables paisajes de nuestra topografía nacional.

Famosos son el Ratón de Guetaria, en Guipúzcoa; el Elefante -o castro Llubeces- frente a las playas de Sorraos y Troenzo de Barro, en Llanes; la playa de las Catedrales, de Ribadeo, en Lugo; los llamados tornillos del Torcal de Antequera, en la vega malagueña, y muchas otras apariencias en la configuración del relieve. Son menos conocidas pero no por ello de aspecto menor el Dragón dormido que forman las montañas en Deifontes, en Granada, un pueblo famoso por la llamada Cueva del Agua en cuyo interior se encuentra una cavidad conocida como los Dientes del dragón. También se recorta en el horizonte otro dragón dormido, con huesudas y empedradas crestas en el perfil montañoso de La Cabrera cuando se baja hacia Madrid desde el alto de Somosierra.

Ni qué decir tiene que hay en España parques llenos de monumentales figuras rebanadas por los fenómenos naturales. La ciudad Encantada o Las Tuerces palentinas, por ejemplo. En la comarca malagueña de Antequera las grandes figuras rocosas con aspecto de grandes batracios petrificados conforman un contorno lleno de crestas, monstruos y figuras que superan la imaginación cinematográfica. En Las Tuerces, en la Montaña Palentina, abundan las formas de lagartos, de grandes hongos, de brujas, de ranas gigantes formadas por enormes peñas. No es difícil encontrar la estilizada forma de un dinosaurio entre las múltiples rocas calcáreas de la Ciudad Encantada de Cuenca. En fin, puestos a imaginar, en Asturias tenemos fenómenos tan curiosos como los bufones de Pría, unas fosas que despiden columnas de blanco vapor como cuando respiran los grandes y legendarios dragones.

Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 15 de julio de 2015

http://suscriptor.lne.es/opinion/2015/07/15/parque-jurasico-astur/1786670.html

 

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