Competitividad, eficiencia, trabajo a gusto

Una relación modelo de una empresa con sus trabajadores

El recibo del importe venía acompañado de una octavilla. En un supermercado de una de las grandes cadenas alemanas implantadas en España (extrañamente aún ausente de Asturias) entregaban con el justificante de la compra el anuncio de cursos duales para emplearse en la empresa. Y en su página web la multinacional ofrece puestos laborales para establecimientos de diversos puntos del país. Leo en LA NUEVA ESPAÑA el proyecto del Consejo Asturiano de la Formación Profesional (CAFP) y el acuerdo de patronales y sindicatos para formar jóvenes a través de cursos duales de estudio y trabajo remunerado para quienes buscan empleo. Al tiempo, la contratación de jóvenes por una siderúrgica mientras que el Gobierno estatal presentará un plan para fomentar el crecimiento, la competitividad y la eficiencia.

Son noticias alentadoras en esta prolongada crisis y con la perspectiva de varios años con alto índice de paro. A pesar de que reiteradamente se presume de la juventud más preparada que nunca. Es de esperar que esos brotes que de vez en cuando expanden ministros económicos y portavoces gubernamentales, germinen y crezcan ya de forma concreta y consolidada. Que sean inspirados en planes arraigados en otras latitudes puede ser un aliciente para optimizar nuestro precario mundo laboral.

Y se ha de tener en cuenta que el concepto de competitividad no tiene el significado de agresividad, más horas de trabajo o disminución de salario como apuntan ciertos gurús y otros chamanes de la economía. El rigor, un sistema de trabajo cómodo, «gemütlich» que diría un alemán, una relación leal entre empleador y empleado, son más eficaces que otros métodos belicosos y bulliciosos. Hay trabajos muy vocacionales que obvian las relaciones empleador-empleado pero creo que son muy escasos. Y ejemplos de rigor, eficacia y comodidad los tenemos aquí aunque realmente no abundan.

Un reciente caso de nueva contratación me ha llamado la atención. La compañía, tras las correspondientes entrevistas y la revisión del currículo del aspirante al puesto de trabajo, se pone en contacto con éste para preguntarle si le sigue interesando ingresar en su nómina. El sorprendido trabajador (por la forma de anunciarle su contratación) es recibido en la factoría con un protocolo aún más sorprendente. Firma su ingreso y le entregan unos documentos en los que le comunican que al iniciar su labor será presentado a todos los empleados, mantendrá reuniones con cada uno de los departamentos, la duración de cada reunión, tendrá comidas con responsables directos y desayuno de trabajo con el director general. En el «programa detallado de acogida» el director general le da la bienvenida y le informa que en «estos primeros días recibirás la información que precisas sobre la Compañía y tus funciones»? «te presentarán a tus compañeros, recibirás la información necesaria para poder solicitar aquello que requieras»? Y termina el saludo con un «estoy seguro de que te sentirás a gusto trabajando con nosotros». A pesar de haber trabajado en alguna gran empresa pionera tanto en rigor como en eficacia, comodidad y competitividad no conocía nada igual.

Porque el dossier de recibimiento es un compendio de buen trato, filosofía, ética, política de calidad, conciliación familia-trabajo, responsabilidad y compromiso de la empresa que contrata. Supongo que ahí radica el éxito de la multinacional y sería magnífico que los cursos duales que promueve el CAFP y el plan anunciado por el Gobierno contemplasen estas pautas.

Publicado el martes 10 de junio de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2014/06/10/competitividad-eficiencia-trabajo-gusto/1598370.html

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