El creciente apoyo a la despenalización para acabar con un gran negocio no parece suficiente
El premio del Gobierno mexicano empleando la Marina, si tiene continuidad, puede ser un triunfo en la lucha contra el narcotráfico, ya que el jefe del cártel de Sinaloa era el capo más temido (cuando la gente habla de «El Señor» baja la voz, se dice en un documental – «La leyenda del Chapo»- que se acaba de presentar en el festival South by Southwest, de Austin, la capital de Tejas). Aunque según sus directores Guillermo Galdós y Angus MacQueen, «ni al gobierno de Estados Unidos ni al de México les interesa que hable El Chapo». «Me sorprendió que lo capturaran vivo», señaló Galdós a la agencia Efe. Sean cuales sean las razones de cada opinión, el hecho es que la operación, con tecnologías sofisticadas y la intervención conjunta de la Marina y la Policía (unos 10.000 hombres), parece maniobra muy costosa, sobre todo si se tiene en cuenta que la captura del capo no significa la desaparición del cártel, su estructura y su tráfico ya que la jerarquía del mismo tiene una organización sucesoria muy consolidada. Otro jefe mafioso, «El Chayo» de Michoacán, fue abatido por otras costosas «fuerzas del orden», las autodefensas pagadas por empresarios y ganaderos.
Un dilema se discutía en la conferencia de Viena: la posición de Uruguay, que en diciembre aprobó una ley para regular la producción y el comercio de cannabis, y la de otros países y la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, que optan por despenalizar el consumo. Mientras el Gobierno uruguayo reclama que la regulación de la marihuana sea integral para afrontar de forma efectiva el narcotráfico, la ONU solo habla de despenalizar para descongestionar prisiones y que el dinero que se ahorra se utilizaría en rehabilitación.
La discusión sobre la liberación de la producción y el consumo de estupefacientes es antigua y extendida por todo el mundo pero la actitud del Parlamento de Montevideo la ha traído al primer plano de la actualidad. Claro que el proceder de un solo país no es suficiente para erradicar el narcotráfico que mueve más de 320.000 millones de dólares al año y, por ejemplo, entre 1998 y 2009 la producción de opio aumentó un 80%, según datos de Naciones Unidas. Uruguay dice que tras cuarenta años de experiencia solo despenalizando no se llega a la erradicación mafiosa de la venta y se debe ir más allá. El Gobierno de Bolivia informó en Viena que, tras ejecutar concertaciones con los productores y sin intervención de la DEA, la agencia antidroga norteamericana, redujo de 50.000 a 25.000 hectáreas el cultivo de coca en los últimos tres lustros. En México, tras la detención de los capos, hablan del fracaso del prohibicionismo y aluden a que la violencia del narcotráfico registra los índices de homicidio más elevados del mundo.
Podría pensarse que es una posición ideológica de izquierda, pero las últimas voces en favor de la liberación llegan de célebres representantes de ideología conservadora. Reciente es la apología declarada por Mario Vargas Llosa apoyando la postura del presidente José Mújica. El pasado verano cuatro ex presidentes latinoamericanos Ernesto Zedillo, de México, César Gaviria, de Colombia, Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, y Ricardo Lagos, de Chile, los cuatro conservadores, además del ex secretario de Estado George Shultz y el ex presidente de la Reserva Federal estadounidenses, Paul Volcker, y la ex Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, canadiense, respaldaron el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que plantea despenalizar el consumo. Distintos países permiten el uso terapéutico de drogas.
En Europa variados dignatarios abogan por avanzar en este tipo de medidas. Pero en Viena las diferencias entre ambas posturas se han demostrado enormes. Ann Fordham, directora ejecutiva del Consorcio Internacional de Políticas sobre Drogas, una red que promociona debates abiertos sobre el tema, dijo que varios países han dejado claro que «ya no tienen estómago para continuar con la farsa de un consenso mundial sobre drogas». Felipe González es un antiguo partidario de organizar una conferencia internacional que debata la legalización.
Publicado en LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 19 de marzo de 2014
http://www.lne.es/opinion/2014/03/19/pobre-debate-legalizacion-drogas/1558694.html