Música espontánea

Una invitación a los saltos musicales en los lugares públicos

Un camarero de un conocido bar de Pamplona o un frutero de un mercado de Valencia son dos de los intérpretes espontáneos que intervienen en los vídeos -ya antiguos- que recorrieron hace algunas semanas las redes sociales participando en conciertos imprevistos por todo el mundo. Ignoro si la invasión de imágenes de YouTube que aparecieron en muchos correos nos llegó con motivo de la celebración de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Si era una especie de regalo prenavideño de los amigos de la ópera o la intención de alguien que quería extender estos conciertos por bares, plazas, mercados o lugares de concentración de la gente. Sea lo que sea me pareció una buena idea.

Contaba hace días Higinio del Río en las páginas de Oriente de LA NUEVA ESPAÑA cómo el concierto interpretado por el felguerino Héctor Braga en una residencia de ancianos de Llanes hizo olvidar por un momento el apetito de los residentes mientras el músico dilataba su repertorio. Era una novedad que ilusionó a los internos hasta el punto de no atender a los aromas que llegaban del comedor. En las imágenes del bar pamplonés o en las del mercado valenciano se ven sinceras sorpresas de los parroquianos. Muestran sus sonrisas y alegres recibimientos del agradable regalo en medio de las rutinas de la merienda o la compra diaria. Y lo mismo ocurre en los vídeos de continuación que ofrece la californiana web fundada en 2005 por Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim al terminar cada pequeña filmación.

Ya en los años finales de la pasada década se pusieron de moda los saltos de artistas de diferentes disciplinas en concurridos lugares de muchas ciudades del mundo. Los llamados «flashmod» los representaban bailarines, actores, músicos o gimnastas. Aprovechaban un parque, un pasaje entre calles, un centro comercial o cualquier espacio de paseo o esparcimiento humano para su actuación. Últimamente estos saltos son practicados por cantantes o músicos. Entonan una canción entre los clientes de un bar o sacan sus instrumentos musicales en medio de una glorieta y alegran la estancia o el paseo del personal. Interpretan creaciones de Verdi, de Mozart, de Beethoven en alguno de sus aniversarios. O rinden homenaje a un compositor local. Cantan arias, romanzas, baladas, tonada, corean composiciones de ópera, zarzuela, populares?

Los más abundantes entre los vídeos de YouTube son lanzados por asociaciones de amigos de la ópera, de la zarzuela, de algún tipo de música popular. Pero, quizá por el éxito de estos conciertos improvisados, la publicidad ha encontrado un filón. Algunas de las apariciones son más artificiosas y menos naturales y espontáneas de lo que parecen y se celebran ante un preciso establecimiento que sufraga la función aunque ésta simula surgir «en la calle». Da lo mismo si el espectáculo tiene quien lo pague a no ser que sea pura propaganda invasiva. Lo importante es que entretenga, que divierta, que acompañe más o menos inesperadamente al personal mientras realiza su labor cotidiana, mientras disfruta de un rato de expansión, de relajo o desahogo.

No poseo una cultura musical por lo que no opinaré sobre qué música es la ideal para este tipo de manifestaciones. Lo que observé en los vídeomensajes que me llegaron es que la gente participa, ya sea en recitales cultos o populares. Creo que en nuestro país son pocos los que toman parte en los primeros, de música clásica. Por ello animo a los amigos de la ópera, que en Oviedo y Asturias abundan, a promover conciertos espontáneos.

Publicado el jueves 9 de enerao de 2014 en LA NUEVA ESPAÑA

http://www.lne.es/opinion/2014/01/09/musica-espontanea/1524851.html

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