Los líos en que se enreda el Partido Popular. El colmo de Málaga y Asturias
La formación es ya una banda. El Partido Popular ya no parece un partido. O si es un partido está partido, valga la redundancia. Si a nivel nacional demuestra que hay tendencias casi irreconciliables, que solamente se mantienen unidos porque el poder une más que separa, a nivel autonómico y local ya es una banda. Una de las pruebas de lo que digo es que donde no tiene poder cada uno va por donde le da la gana. Tenemos el ejemplo de Asturias, donde ya hace años que demostró su desvarío, su desunión cuando parecía que lo tenía «chupao» para gobernar. Que si yo debo ser el candidato, que si la dirección dice que no, que dimite, pues dimite. Vamos que la banda del Cascos se fue, arruinó al partido y el previsible poder, el previsible gobierno autonómico se fue al garete. Hoy la derecha asturiana está partida en dos casi mitad por mitad, aunque una de esas mitades ya lleva tiempo peleándose y está desintegrándose poco a poco, rompiéndose municipio a municipio.
En niveles nacionales está la rivalidad entre Rajoy y Aznar y Aguirre. Se pelean en público. Los ministros del Gobierno se contradicen entre ellos y luchan entre sí debido a la aprobación de algunas leyes. Las leyes promovida por Ruiz-Gallardón las detienen otros ministros mientras Montoro no despeja otras normas de distintos ministerios, Wert siembra la polémica entre otros departamentos y así están poco a poco. Algunos ministros no entiende que Rajoy mantenga a Ana Mato. En fin, lo más parecido a una banda, repito.
A niveles autonómicos siguen los líos en Madrid, en Andalucía y ahora en Asturias. Si el delegado del Gobierno y antigua cabeza visible del partido dice que la formación debería llegar a algún acuerdo para aprobar el presupuesto regional para 2014, ya que cumple los requisitos de déficit y ajustes impuestos por la política del Gobierno, la presidenta del partido en el Principado se niega a cualquier acuerdo. Prefiere prorrogar los pasados, que ya estaban prorrogados tras la dimisión de Cascos, que los había elaborado en solitario. Es decir, le importa muy poco el personal gobernado y admite reprorrogar los presupuestos casquistas, su anterior amor político y ahora enemigo acérrimo. Y eso después de destronar a las cúpulas del partido en algunos municipios importantes como el de Gijón. La banda sigue, pues.
En otros sitios sigue en el mismo plan. En Andalucía ni siquiera saben quién gobierna en el partido a nivel autonómico pues aunque hay un presidente es cuestionado desde distintas provincias y en el parlamento regional está medio desautorizado. El colmo ya del desastre que demuestra el PP lo encontramos en el Ayuntamiento de Málaga. En e municipio gobierna el Partido Popular con mayoría absoluta desde hace tiempo. Su alcalde es una de las mayores personalidades del partido en la autonomía. Bueno, pues ha llegado al colmo de los colmos. En un pleno bastante reciente los populares votaron en contra de nueve propuestas que resultaron ser nueve puntos de su programa electoral.
Es decir, el Partido Popular, el PP, se está convirtiendo en el BB, una Banda Bananera.
El único problema es que el PP es la derecha en la mayoría de territorios, y por muy bananero q sea le seguirán votando. Date cuenta q las únicas ccaa en las q no gana son las q tienen oposición de derechas, como CiU, PNV, Foro… si esta división no lleva a escisión la vida seguirá igual….
Me imagino que tras dos años haciendo la vida imposible al personal la gente dejará de votarlos en gran medida. Esperemos que así sea.