Algo que personalmente no entiendo me obligó a abandonar este rincón de mis reflexiones, refugio de mis artículos publicados (o no). Mi hijo me rescató la posibilidad de continuar (posiblemente rellene el hueco dejado en todos estos meses con textos que no pude introducir en su momento y que me parezcan interesantes o aún vigentes) y procuraré hacerlo porque es un método de seguir vivo en la escritura y6 en la vida. Veía esta tarde del 1 de Noviembre un concierto de unos músicos de mis años jóvenes, The Shadows, y a sus casi ochenta años, siguen tocando maravillosamente. con sus canas y con las gafas de Hank Marvin a la cabeza. Pues no quiero ser menos.