Un gran personaje nos ha dejado
FERNANDO GRANDA
Éramos de la misma quinta. Él era unos tres meses menor. Había nacido en las páginas de la “Gaceta del Norte” en octubre de 1945. Llevaba casi 76 años saliendo todos los días en los papeles. Nunca dijo una palabra y casi siempre salió frustrado. Era hijo del periodista y dibujante Olmo, un humorista que nos enseñó a leer el diario empezando por la última página.
El pasado septiembre nos dejó Luis del Olmo Alonso, una persona afable, que acababa de cumplir 99 años y llevaba más de tres cuartos de siglo dibujando y publicando todos los días una historieta de tres o cuatro viñetas en la que contaba las andanzas/peripecias de un personaje que salía trasquilado siempre salvo algunos días al año. Había nacido el día de san Bartolomé en 1922 en Bilbao, hijo de un panadero que en la Guerra Civil desapareció en una batalla luchando en el bando republicano y había vuelto años después pasando los días oculto y lleno de temores. Cuando estudiaba para perito eléctrico abandonó la carrera y comenzó a publicar sus dibujos por los que le pagaban dos duros (diez pesetas). Entró luego en “La Gaceta del Norte” donde realizó trabajos de reportero hasta que fue encargado de dibujar una viñeta cuyo personaje fuera original del periódico. Así nació Don Celes, que años después ficharía por “El Correo”, donde ha permanecido hasta nuestros días. Puede que siga apareciendo pues Olmo decía que tenía cientos de tiras reservadas para cuando ya no pudiese dibujar y estaba a disposición del diario.
Pero Don Celes no se quedó únicamente en este periódico sino que en tiempos fue vendida su licencia de publicación a la agencia danesa Press Illustration Bureau y el señor del mostacho y tres pelos tiesos, bonachón pero siempre gafe, apareció en publicaciones de cuatro continentes, de Islandia al Extremo Oriente. Solamente su nombre tuvo alguna variación, según idioma y país, lo que le llevó a ser conocido como Carlo o Troispoils (tres pelos) y en Asturias era conocido desde 1971 como Pepín de Celes.
En la década de 1950 llegó a La Felguera como director del Colegio de La Salle -donde estudiaban gratis los hijos de los trabajadores de Duro Felguera- un fraile bilbaíno. El padre Luis era amigo de la familia de Olmo y consiguió que los periódicos de Bilbao se recibiesen en la Asociación de Antiguos Alumnos de La Salle. En su salón de lecturas encontrábamos todos los diarios de Asturias (seis en aquellos tiempos), por supuesto, pero, aunque llegaban con una jornada de retraso, podíamos leer los periódicos de Madrid, alguno de Barcelona y los dos diarios vizcaínos. Podría haber cola para hacerse con alguno de los diarios pero “La Gaceta del Norte” primero y “El Correo” después, apenas se leían. La mayoría los cogía, sonreía con la tira de Don Celes, y los dejaba.
“No sé lo que voy a hacer al otro lado. Lo que espero es que me dejen dibujar”, decía este autor cuando le preguntaban ya cerca de ser centenario si temía por su muerte; este autor, aficionado y practicante del deporte, que hace años ya fue definido por el alcalde Azkuna como un “icono de Bilbao”. Creó el personaje de historieta más longevo que se tiene registrado, más de 75 años apareciendo diariamente en la última página de un periódico, con el número de patente 195.960. Y alguna vez señaló que su inspiración podría estar en ciertos personajes de las obras de Pío Baroja, Valle Inclán, Palacio Valdés, Delibes, Hemingway, de la “Biblia”, del “Quijote”, de “El Lazarillo” o del “Buscón”, de Quevedo.
Cuentan antiguos redactores de los diarios bilbaínos que en los últimos tiempo Luis del Olmo acudía a la redacción con una carpeta con los dibujos de la semana, pasaba entre las mesas en silencio y solo hablaba con los veteranos que le reconocían -Peridis, cuando acudía a la redacción de “El País” iba repartiendo galletas de su querida Aguilar de Campoo-. Don Celes no dijo palabra en sus 75 años. No me atrevería a decir “Soñaré contigo cuando no te vea”, como dijo Antonio Machado de Baeza. Quizá me acerque más al “I’ll see you in my dreams” (”Te veré en mis sueños”), que cantó Bruce Springsteen en el aniversario de 11-S. No conocí a Olmo pero me reconozco como un entusiasta seguidor de Don Celes.