El país andino, centro de la cadena de explosiones sociales que convulsionaron algunos países de Latinoamérica (Recoplilación noviembre)
El Tribunal Constitucional permitió repetir candidaturas y el Tribunal Supremo Electoral le habilitó como candidato. No me refiero aquí a la situación política española como podría parecer. Menciono datos publicados por la prensa internacional respecto a Bolivia, el expresidente Evo Morales y el origen del golpe de Estado que se ha llevado a cabo en el país andino. Sin embargo y a pesar de estas significativas decisiones de las máximas instituciones jurídicas bolivianas siguen publicándose informaciones ambiguas y tenues sobre los sucesos en ese Estado andino. Se alude en muchas de ellas a la actuación de las fuerzas armadas y a los movimientos ultraconservadores de Bolivia «como un legítimo movimiento de reparación de la normalidad constitucional alterada por Evo Morales», como recordaba en días pasados el veterano maestro del periodismo José Manuel Ponte.
Los acontecimientos que se desarrollan en la capital La Paz y sus aledaños cada jornada van demostrando que la asonada militar, apoyada por los partidos o movimientos opositores, reprime con más contundencia las demostraciones de apoyo a quien consiguió la mayoría absoluta en los comicios anteriores, quien en los últimos lustros logró desterrar en un cincuenta por ciento la miseria en que se encontraba la población, especialmente la indígena, como demuestran los datos enumerados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Al menos están en la línea en que nuestro reglamento jurídico define la Academia como golpe de Estado: «Actuación violenta y rápida, generalmente por fuerzas militares o rebeldes, por la que un grupo determinado se apodera o intenta apoderarse de los resortes del gobierno de un Estado, desplazando a las autoridades existentes» o, más concretamente, «destitución repentina y sustitución, por la fuerza u otros medios inconstitucionales, de quien ostenta el poder político». Si el presidente Morales dejó el poder ante la amenaza ¿pacífica? de las fuerzas armadas para evitar la violencia, el desarrollo de los acontecimientos va demostrando que cada día es más violenta la represión mientras la alarma se extiende ante la impunidad de los encargados del orden público. La autoproclamada presidenta provisional, Jeanine Áñez, que se aupó al poder sin el apoyo de la mayoría del Parlamento nacional, ha firmado un decreto que exime de responsabilidad penal a los militares que reprimen las manifestaciones. La nueva mandataria dice que ese decreto no significa una «licencia para matar» pero la decisión ha alarmado a los organismos internacionales. El simple llamamiento de Morales, desde México, a sitiar la ciudad de La Paz, ha sido considerado por los nuevos mandatarios como «sedición y terrorismo».
Mientras tanto, el proyecto de ley para convocar nuevas elecciones fue aprobado tanto por el mayoritario Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, como por los partidarios de la interina presidente Jeanine Áñez, con el fin de devolver a Bolivia a la senda democrática, pero sin fecha para celebrar los comicios. A la vez, si el general Williams Kaliman «sugirió» a Morales que dimitiera, otros líderes opositores, como Fernando Camacho, circulan por el país con una Biblia y una pistola y al grito de «fuera satán».
Y como señalaba un artículo publicado en «The New York Times», los acontecimientos indican que en el caso boliviano «el estamento militar todavía cree tener potestades superiores al dictado constitucional». Entretanto, diversos medios mexicanos señalan evidencias concretas de intervención norteamericana -además de que el mismo presidente Donald Trump le ofreció un avión para salir del país, manifestó Morales- y recordaban muy desdichados tiempos pasados. Tampoco hay que olvidar que varios sanguinarios dirigentes huidos de Alemania tras la derrota nazi se reunieron, conspiraron y permanecieron años en Bolivia, como recordaba José Manuel Ponte. Y el país se encuentra en medio del volcán que erupciona en el sur del continente americano.
Publicado el domingo 24 de noviembre de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA y diarios de la EPI en la sección de Internacional
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/internacional/2019/11/24/bolivia-medio-volcan/2562449.html