El pacto del PP con Vox y la complicidad de Ciudadanos para gobernar Andalucía
Es un precedente negativo y peligroso. En una semana en la que la violencia machista se repartía por todo un país dos partidos negociaban la derogación o desvalorización de la ley que persigue ese abuso del macho sobre la mujer. Una semana en la que se recordaba el triste balance del pasado año en que fueron asesinadas cuarenta y siete (47) mujeres por sus parejas o exparejas, dos partidos negociaron la eliminación o aminoración de la legislación contra la violencia contra la mujer. ¿Es negociable debatir sobre el amortiguamiento de la ley contra la violencia de género? ¿Es argumentable argüir, como Ciudadanos dice, que no negocia con extremistas pero aprovecha que si lo hace el Partido Popular, para ambos gobernar apoyados en Vox?
No. No es negociable en un estado democrático, ni vale un argumento tal, regatear los derechos humanos, la igualdad entre mujeres y hombres, la expulsión de más de cincuenta mil personas porque no consiguen tener «papeles», romper la Constitución… Dirigentes del Partido Popular han negociado con dirigentes del partido Vox esas cosas y muchas otras más. Y los representantes del PP no se han levantado de la mesa cuando les han presentado esas propuestas por parte de los mandatarios voxistas. Consintieron negociar los «populares» con quienes niegan derechos constitucionales. Admitieron los «ciudadanos» que negociase su compañero de pacto con quienes reniegan de la ley de leyes. Unos y otros serán cómplices de quienes rechazan los principios de igualdad que otorga la Constitución. Admiten ya que no pertenecen al bloque constitucional como acusan a otros.
Tanto el Partido Popular como Ciudadanos, consintiendo esa negociación no constitucional, son conscientes de que le hacen la precampaña a Vox para las próximas elecciones de mayo pero les da lo mismo. Elecciones primaverales, unas con la pequeña circunscripción local o regional, otra con circunscripción única, que pueden beneficiar a formaciones como Vox, alimentada por votantes localmente concentrados o dispersos por todo el país. Han de tener en cuenta PP y C’s que ellos mismos se nutren en gran parte de disidentes -Ciudadanos con los procedentes del Partido Popular y Vox de ambos- y bastantes votantes deciden dirigir su preferencia por la formación más contundente y definida.
El odio al partido que ha gobernado cerca de cuarenta años con los votos -¡ojo!- de la mayoría de los andaluces ha cegado a unos políticos que no han logrado una mayoría suficiente para asumir el Gobierno y les ha dado lo mismo negociar con quienes rechazan los derechos que otorga la Carta Magna. También los Derechos Humanos. Creo que aceleraron sus negociaciones para ocultar su debilidad. «Génova pide a sus barones que guarden silencio» pidió una portavoz popular en un espacio de televisión. Quizá fuese para acallar o desarmar a discrepantes interiores o internacionales (en el PP baronías sustanciales refutaban la negociación con Vox -Galicia- y hay baronías relegadas en las listas para los comicios de mayo -Asturias, Cantabria, Madrid-; en C’s candidatos a grandes alcaldías y parlamentarios europeos afines -hasta el presidente francés Macron- rechazan alianzas con la ultraderecha). También con el fin de conseguir a toda costa el feudo andaluz para presentarlo como su gran triunfo. Quizá quisieran tapar (el PP ha perdido varios escaños respecto a elecciones anteriores) que sus cabezas de cartel carentes líderes carismáticos por lo que las negociaciones con la ultraderecha se llevaron a cabo en sus sedes centrales, por sus líderes nacionales y fuera de Andalucía. Con ese pacto han puesto en el mapa a un Vox que ha alcanzado publicidad en toda esta España nuestra en permanente, continua y cansina campaña electoral.
Publicado el martes 15 de enero de 2019 en LA NUEVA ESPAÑA
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/opinion/2019/01/15/negativo-peligroso-negociable/2410882.html