La equívoca señalización de la ruta jacobea en el tramo de Llanes
Colocamos varias placas de zinc (cinc) -grabadas con punta fina y al ácido- con monumentos que jalonan el Camino de Santiago a su paso por Asturias. Suplíamos la falta de indicadores. En Barru solo había unos pocos azulejos con la estela estampada amarilla sobre fondo azul en ciertos puntos del trayecto y cuatro flechas amarillas casi desdibujadas en sitios de duda para el caminante. Casi nada oficial en indicaciones de la senda compostelana.
Así discurría el tiempo cada temporada en un trayecto por donde pasan a diario jóvenes y ancianos, gentes de muy diversa condición y aspecto. A decenas o cientos según la época del año, pero todo el año. Con sol, niebla, lluvia, viento, hasta con nieve, como este invierno que acabamos de dejar. En primavera, en verano, otoño o invierno. En ciertos momentos es todo un espectáculo multinacional. Una serpiente multicolor de personas con palos de trekking, mochila y sombrero de variopinto aspecto.
Sin embargo, el pasado verano comenzaron a oírse voces que reclamaban una mejor indicación del Camino de Santiago en sus itinerarios asturianos, especialmente en el conocido como de la costa. Cuando personalmente comenté este problema en el albergue de Llanes su encargado me informó que estaba a la espera de unos folletos explicativos sobre la senda que intentaban facilitar al caminante los lugares interesantes que existían en el trayecto que recorría. Pretendía así remediar el problema que empezaba a salir a la luz entre los peregrinos.
Tras reflejar los medios de comunicación los inconvenientes que sufría el Camino llegaron los representantes públicos y decidieron instalar indicadores oficiales, placas y paneles metálicos, grandes, visibles, resistentes. Un material excelente para que el caminante circule sin dudas por el trayecto verdadero y correcto, sin pérdida, sin problemas de visión, sin que un árbol, unas ramas u otra indicación de la Dirección General de Tráfico lo oculte. Todo perfecto. Hasta que llegaron los instaladores. ¿Qué pasó entonces?
Suponemos que leyeron los mapas al revés, o que eran contrarios al Camino de Santiago, o que les importaba un bledo que la gente fuese para un lado u otro. Instalaron las estupendas señales y se fueron, pero creo que las pusieron para el Camino de Vuelta. En Barru la mayoría están puestas al revés. No para los que peregrinan a Compostela sino para los que regresan tras visitar Santiago. La anomalía fue denunciada en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA hace meses. Parece que inútilmente.
Nada ha cambiado desde entonces. De la quincena que han colocado en la parroquia barrucana la mitad están puestas de frente hacia Compostela y la mitad de espalda a la tumba del apóstol. Además, de las que están bien colocadas, varias tienen la flecha indicadora de forma que induce a confusión, ya que están situadas junto a senderos ajenos al trayecto. Asimismo, en tres cruces falta placa informativa que señale el sentido del camino y en uno el azulejo con la estela amarilla indica el camino correcto pero la placa nueva induce a tomar el sentido contrario. Mientras, un folletito que regalan en Alemania para recorrer el Camino se titula «Der weg ist das ziel» («lo importante es el camino»). El camino más que el destino. Tardamos en enterarnos.
En fin, todo un trayecto -también hay placas colocadas al revés en la carretera AS-263- lleno de señales absurdamente instaladas en sentido contrario, sembrando confusión, aunque quienes regresan tras la caminata suelen hacerlo en tren, avión, barco, autobús o automóvil. Raramente lo hacen desandando el Camino. Placas que dadas la vuelta y plantadas en el mismo sitio indicarían correctamente el Camino de Santiago. Pero tal como las han emplazado indican el Camino de Vuelta.
Publicado el lunes 30 de abril de 2018 en LA NUEVA ESPAÑA
http://www.lne.es/noticias-suscriptor/oriente/2018/04/30/camino-vuelta/2278162.html