Los pepos, una protección contra la violencia machista

Una posible solución para las mujeres y los hijos amenazados

La lacra social de la violencia machista lleva años sin solución. No solamente en España, donde la conocemos bien por tenerla cerca, sino en todo el mundo. Lo que quiere decir que la desigualdad persiste porque unos se creen superiores a las otras. Este insulto a la inteligencia quizá no encuentre solución por esa causa en sí misma, porque no interesa a una gran parte. Pero una simple idea puede romper ese maleficio que tanto perjudica a más de la mitad de la humanidad.

Una idea lanzada en una red social puede servir para paliar en parte el problema, al menos de momento. La solución no se logrará hasta que la igualdad sea real, hasta que la democracia social alcance a las mentes de todos. Pero creo que con esa idea la violencia puede disminuir bastante, los sufrimientos de mujeres e hijos se reducirán en gran medida. La propuesta hecha en Change.org a la presidenta de la Comunidad de Madrid es esencialmente la siguiente: Los pepos son perros protectores que son entrenados para acompañar en todo momento a mujeres que han sido víctimas de violencia de género y protegerlas así de un potencial acercamiento de sus agresores.

Ya está funcionando este procedimiento, casi de forma experimental y en precario, que en principio aleja al agresor de su víctima. Pero como es un sistema bastante nuevo apenas existe regulación, aunque está aceptado por el Ministerio del Interior, según informa la red social. El departamento ministerial autoriza, si existe una orden de alejamiento, a las mujeres amenazadas a ir acompañadas de un perro de estas características una vez que hayan superado una valoración psicológica para ello. Sin embargo, sigue habiendo problemas para que estas mujeres puedan hacer una vida normal cuando salen a la calle: no está aprobada una legislación para que estos animales acompañantes puedan entrar en lugares públicos.

En Change.org recogen firmas para conseguir que se aprueben normas que permitan que las presuntas víctimas de violencia de género puedan entrar en establecimientos como restaurantes, supermercados y otros lugares públicos en los que se impide por ahora acceder con animales. Y se solicita que, en este caso a la Comunidad de Madrid, se regule a los pepos como a los perros guía que acompañan a las personas ciegas que pueden subir a los autobuses y transportes públicos o ingresar en edificios y centros de entrada libre.

Los perros de protección son aún poco conocidos y su adiestramiento para acompañar a víctimas de violencia de género es pionero. Los beneficios de este sistema han atraído la atención en otros países y parece que ya han venido a estudiarlo de otros lugares de Europa. Cuenta el introductor de la petición en la red social, un instructor de pepos que «es increíble cómo estas mujeres pasan de no poder salir de casa por miedo a por fin sentirse libres gracias a la protección de sus Pepos».

Las mismas fuentes señalan que la regulación que permite que los perros guías accedan a lugares públicos depende de las comunidades autónomas aunque existen diversos niveles de autorización, lo que dificulta implantar una legislación única en todo el territorio nacional. Creo que debido a la peligrosidad de la violencia machista, con tan elevado número de muertes, la regulación de su funcionamiento es factible. Además, muchos de los animales encerrados en las perreras serían recuperables. Su compañía sería de 24 horas y abarataría las medidas protectoras. Según sus adiestradores los pepos son muy sociales, no son perros de ataque, juegan con niños y adultos, no atacan a otros animales y «únicamente actúan cuando se les activa la orden de protección al detectar una posible agresión».

Publicado el lunes 8 de mayo de 2017 en LA NUEVA ESPAÑA

http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/05/08/pepos-proteccion-violencia/2100903.html

 

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