Una orquesta que lleva Asturias a todas partes con su espontaneidad
Un tambor, una guitarra, una tiorba dan inicio a sus actuaciones espontáneas. Que suelen ser espectáculos que contagian alegría, ganas de vivir. Hablo de la Orquesta de Cámara de Siero. Un grupo de gente que empieza a frecuentar las páginas de los periódicos no solo por su música sino también por sus comportamientos e intervenciones solidarios. Su proyecto «Vínculos» corre por las redes sociales sembrando admiración.
Esta treintena de jóvenes que realiza conciertos fuera de los auditorios y palacios y que se hace popular por su acrónimo (Orquesta de Cámara de Siero, OCAS) va llevando el nombre de Asturias por el mundo. Comenzó su fama en las redes cuando, con ocasión de un viaje a las islas griegas, regresaban a España y montaron un flashmob en el aeropuerto cretense de Heraklion. La gente que se aburre en las salas de espera de todo aeropuerto parece que acogió la interpretación espontánea de «Zorba el griego», la famosa canción del maestro Mikis Theodorakis, con sorpresa admirativa y el vídeo de aquella actuación se hizo viral. Recibió medio millón de visualizaciones en Youtube.
Pero ese creo que fue el comienzo. La orquesta sierense sigue su periplo solidario por el mundo y hace unos días LA NUEVA ESPAÑA destacaba la noticia de que otra de sus actuaciones espontáneas alcanzaba récords en las redes: «Un flashmob de la Orquesta de Cámara de Siero (OCAS) grabado en el Aeropuerto Internacional de las Américas (República Dominicana) ha superado, en apenas 24 horas, los dos millones de visualizaciones vía internet», señalaba el diario. La/os jóvenes música/os con sede en la Pola habían interpretado una canción de Juan Luis Guerra, el popular cantautor dominicano, «La Bilirrubina», y este, tiempo después, al enterarse de la grabación la lanzó en su web lo que expandió la actuación de los de Siero por el globo virtual. Regresaba esta alegre chavalería de una gira solidaria por el país caribeño, dentro de su programa «Vínculos».
Y es que para la OCAS los aeropuertos, las plazas públicas y centros comerciales o populares eventos feriales de todo tipo son y han sido escenario de sus actuaciones. Ha hecho conciertos en África, Europa, en América. En un viaje a Nicaragua, tras sus 43 conciertos programados en tres semanas, dice su director, Manuel Paz, se fueron a tocar al basurero de La Chureca, en Managua, donde vivieron «uno de los momentos más impresionantes». Realizaron también 23 conciertos la pasada Navidad en Establecimiento Residenciales de Asturias.
Ahora están preparando el programa de sus actuaciones para este año y las más próximas son seis conciertos didácticos en marzo en Oviedo. Pero no tienen completada su temporada. La mayor parte de la misma suele concretarse en el verano. Supongo que su calendario dependerá principalmente de la disponibilidad de sus componentes, de sus músicos. Y supongo que la financiación de sus giras dependerá de las aportaciones de sus patrocinadores. Pues bien, desde estas líneas, escritas por un entusiasta de los flashmob, les propongo a los responsables del turismo del Principado un intercambio de favores: las consejerías implicadas en la promoción del turismo, las encargadas de atraer y promover la llegada de visitantes a nuestra región, aportarían una partida presupuestaria a la orquesta y ésta, en sus funciones espontáneas, repartirían folletos invitando a visitar el Paraíso Natural. Igualmente podrían interpretar el atractivo himno de Asturias igual que cantan «Oh sole mio», «Zorba», el «Bolero» de Ravel o una pieza de Beethoven. Aprovecharían así, diría Manuel Paz, «el poder de la música y su capacidad de comunicación». Porque, si te inyectan ese «suero de colores» para la bilirrubina, que canta Juan Luis Guerra, te invadirá «un amor que contamina».
Publicado el lunes 6 de febrero de 2016 en LA NUEVA ESPAÑA
http://suscriptor.lne.es/opinion/2017/02/06/ocas-muestra-mundo/2053215.html